El desarrollo, las religiones y las culturas, la relacionalidad y unidad de la familia humana. Mons. Héctor González Martínez / CEM. 23 de noviembre.- La pobreza más profunda que experimenta el hombre es la “soledad”; la pobreza material también nace del aislamiento, del no amar y ser amados. También son provocados por el rechazo del amor de Dios. El hombre está alienado cuando vive solo o se aleja de la realidad, cuando renuncia a pensar y creer en un fundamento. La humanidad toda está alienada cuando se entrega a proyectos exclusivamente humanos, a ideologías y utopías falsas. La intensa interacción humana debe transformarse en verdadera comunión. El desarrollo de los pueblos depende sobre todo de se reconozcan como parte de una sola familia, que colabora con verdadera comunión.
Sábado, 2 de junio
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
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Josemari Lorenzo Amelibia
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Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona