
La lucha por los derechos de los obreros ha sido una preocupación en la Doctrina Social de la Iglesia. El trabajo “ha sido querido y bendecido por Dios”, recuerda la Encíclica Populorum Progressio. El mismo documento del magisterio del Papa Montini hace énfasis en la dignidad del trabajo que había proclamado su antecesor al recordar que es un deber social “restituir al trabajador su dignidad, haciéndole participar realmente de la labor común: «se debe tender a que la empresa se convierta en una comunidad de personas en las relaciones, en las funciones y en la situación de todo el personal» Pero el trabajo de los hombres, mucho más para el cristiano, tiene todavía la misión de colaborar en la creación del mundo sobrenatural no terminado, hasta que lleguemos todos juntos a constituir aquel hombre perfecto del que habla San Pablo, «que realiza la plenitud de Cristo» (Ef 4, 13).
Sábado, 2 de junio
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona