
Pbro. Guillermo Hernández / Semanario Koinonía. Arquidiócesis de Puebla. 18 de octubre.- Las últimas palabras que el Señor pronuncia sobre la tierra se refieren al anuncio de la obra grandiosa de la evangelización, es decir, al anuncio de la esperanza. De manera que a esta –la esperanza- el señor confía la realización póstuma de su obra.
Ante todo, el Señor manda con el poder del omnipotente: La evangelización es un mandato de Dios. Después, el anuncio se manda para todos los hombres: la evangelización es universal.
Y lo más delicado de todo: El bautismo, que del anuncio resulta, implica no sólo el oído sino el corazón, es decir, implica doctrina y cumplimiento, fe y obras en indisoluble conjunción.
Y todo esto “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”, esto es, en el nombre de Dios que es unidad y que también comunidad.
En resumen: la verdad de la fe debe anunciarse a todos los hombres no sólo para ser aprendida sino también,
ante todo, para ser vivida; y Domingo Mundial de las Misiones vivida hacia el prójimo, como compromiso social y comunitario. Misión difícil que solamente con la presencia prometida de Cristo, la Iglesia ha podido ir cumpliendo todos
los días.
“Id por todo el mundo y predicad…
Enseñándoles a cumplir”
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya