
Una grave herida desangra nuestra sociedad
Comunicado de Prensa de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca / 12 de octubre.- La mujer sigue siendo todavía entre nosotros un sector vulnerable y desprotegido en varios aspectos; hemos tocado personalmente casos de exclusión sólo por el hecho de ser mujeres aún por parte de sus mismas comunidades. Los variados rostros están a la vista: analfabetismo, menos oportunidades de estudio y de participación en la sociedad, violencia intrafamiliar, niñas que crecen y viven sin el amor de su familia y algunas en la calle, alcoholismo, drogadicción, hostigamiento sexual, prostitución y trata de mujeres.
La vulnerabilidad y sufrimiento mayor de la mujer también es palpable en uniones libres, divorcios, abortos, emigración y madres solteras. La emigración deja a miles de mujeres prácticamente en el abandono con la enorme responsabilidad de educar y, a veces, de sostener económicamente a sus hijos; el creciente número de madres solteras refleja una visión falsa del amor y de la vida aunada a la irresponsabilidad por parte de varones; se habla de 230,000 adolescentes embarazadas al año en el país, sin duda les acompañará una larga lucha interior, señalamientos e injusticias. Esto es ya una alarma social.
Ciertamente las condiciones de pobreza, la baja escolaridad y la lejanía de centros urbanos propician esta situación vergonzosa, pero no podemos cerrar los ojos y mucho menos seguir permitiendo tantos atropellos a la mujer; la magnitud de esta problemática nunca debe dejarnos paralizados. Este desafío debemos convertirlo en oportunidad para reflexionar desde la familia y hacer algo concreto para mejorar la situación de las mujeres que nos rodean, al menos de las mujeres que forman parte de nuestra familia, de algunas compañeras de estudio o de trabajo. Nos conviene y beneficia a todos.
Sea cual sea nuestra situación económica, social o nuestra manera de pensar, no podemos dispensarnos de desencadenar un esfuerzo conjunto para curar esta grave herida social que está desangrando a Oaxaca. Además de abrir espacios a la mujer en la vida social y de fortalecerla por su dignidad, urge promover una educación general en valores fundamentales que aseguren una visión objetiva y sana de la vida, de la mujer, de la familia y de la sociedad como piso común para construir el futuro.
Lamentablemente el reconocimiento y apoyo efectivo a las mujeres está muy por debajo de lo que ellas aportan a la vida, a la familia y a la misma sociedad. Si no es por justicia, al menos por conveniencia económica y social, se debería cuidar y apoyar más a las mujeres con servicios y estímulos tanto jurídicos, sociales y económicos ya que su aportación es insustituible y fundamental; sin las mujeres, especialmente las madres, es imposible levantar la calidad de la vida y humanizar a la sociedad; de allí la urgencia de promover y defender su dignidad y su participación activa en la sociedad. Es un deber de justicia social y, para los católicos, también una exigencia de fe.
Con nuestra saludo y bendición para todos.
+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca
+ Oscar A. Campos Contreras
Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca
Sábado, 2 de junio
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