
El Universal / León, Gto.- Domingo 23 de agosto de 2009
La Arquidiócesis del Bajío está en números rojos.
Sin dinero para la atención médica de los sacerdotes enfermos, algunos con cáncer, ni para cubrir los salarios de los curas ancianos, como consecuencia de las escasas limosnas que llegan a los templos.
La crisis económica propició de enero a agosto un déficit de 200 mil pesos en la Arquidiócesis, mientras que en 2008 el faltante fue de un millón de pesos, informó el arzobispo José Guadalupe Martín Rábago.
Ante esa situación se desplegará una cruzada de rescate financiero, que iniciará el domingo en todas las parroquias de la Diócesis de León con la "Colecta anual a favor del sacerdote enfermo o anciano".
Al inicio del año, presbíteros y feligreses aportaron 3 millones 400 mil pesos para atender la salud de 69 de los 230 sacerdotes que prestan sus servicios en la Arquidiócesis, pero esos recursos se agotaron y actualmente existe un déficit de más de 200 mil pesos, explicó el prelado.
El arzobispo destacó la urgente necesidad de donativos para la atención médica de los sacerdotes enfermos y ancianos, que requieren medicinas y en algunos casos hospitalización.
"Los costos de medicina se han disparado, la atención médica en los hospitales también, hemos tenido intervenciones muy costosas para sacerdotes en diferentes operaciones quirúrgicas, pienso en cirugías de columna vertebral, tratamiento de cáncer, tenemos sacerdotes ya muy ancianos que necesitan estar de manera habitual con medicinas que son costosas", dijo.
En esta situación, Martín Rábago apeló a la generosidad del pueblo cristiano para el seminario y la colaboración para ayudar a los sacerdotes.
"Sin tratar de querer, como digamos, chantajear sentimientos, pero siendo muy realista, bueno pues los sacerdotes entregamos la vida al servicio de la comunidad, bueno me parece que esperamos como así ha sucedido, que el pueblo también consciente de que recibe servicios del sacerdote, le ayude para que pueda tener la atención que se requiere como cualquier ser humano en los momentos de enfermedad y sobre todo de ancianidad, que son los momentos más difíciles de la vida", argumentó el clérigo.
AUSTEROS
Martín Rábago señaló que la iglesia vive tradicionalmente de lo que la gente aporta y nunca puede ser una situación de bonanza.
"Asómense para ver cómo viven los sacerdotes en la mayor parte de las comunidades, tanto de la periferia como puede ser las zonas rurales, vean las casas y las condiciones en que viven y se darán cuenta que lamentablemente se vive con austeridad", aseveró el arzobispo.
Frecuentemente dicen que "la iglesia es muy rica, que está nadando en riquezas y, bueno, cuáles son las riquezas de la iglesia, pues son los templos, pero son de la comunidad", agregó el prelado.
Xóchitl Álvarez / Corresponsal
vrs /fml
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Hace años me tocó participar en un trabajo de tesorería en la diócesis de Tlalnepantla y pude constatar que no existen los "fabulosos ingresos" que muchos piensan. Lo que ayuda a nivelar las finanzas de una diócesis son las parroquias de "gente bonita", parte de cuyos ingresos se transfieren a las parroquias de la gente humilde, donde la recaudación de limosnas a veces no es suficiente ni para el mantenimiento del párroco.
Sábado, 2 de junio
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