Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

¿Hacia un narcoestado?

03.08.09 | 18:31. Archivado en Análisis y Opinión
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Por Jorge Pérez Uribe

"Más que las fuerzas armadas o la decisión del gobierno federal de irse a fondo en la lucha contra el narco, quien tiene que reflexionar su papel ante el crimen organizado es la sociedad mexicana. Los datos se acumulan para concluir que el narcotráfico no quiere un espacio tolerable para sus tareas sino que aspira a dominar el escenario político y policíaco”.
Carlos Ramírez (1)

El momento actual

Los más de dos años del inicio de la guerra contra el crimen organizado, han traído enseñanzas que nos permiten conocer mejor las intenciones del narco, la actuación del Gobierno Federal y porque al parecer hay una fuente inagotable de nuevos sicarios. Por otro lado observamos como la derrota sujetiva y la rendición incondicional frente a los cárteles de la droga van en aumento. Una reciente encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica arroja el dato de que 50 por ciento de los entrevistados consideran que no vale la pena la violencia que estamos viviendo, contra 42 que aún sostienen que se debe pagar ese precio para derrotar a los grupos terroristas del narcotráfico. El periodista Ciro Gómez Leyva reveló los datos de una encuesta telefónica en donde el 51% de los entrevistados pensaba que los narcotraficantes iban ganando la guerra contra sólo un 28% que pensaba que el gobierno era el ganador.

Si bien la Oficina para Asuntos sobre Narcotráfico de las Naciones Unidas, dice que en 2008 México rompió récord en extradiciones, aseguramientos de droga y dinero, lo que habla de golpes a las estructuras operativas, logísticas y financieras de los cárteles, el creciente sentir de los mexicanos es que la guerra se va perdiendo, con lo cual el consenso original que tenía el presidente Felipe Calderón sufre una erosión que se antoja insalvable.

Los “partes de guerra” que periodistas como Jacobo Zabludovsky y noticieros como Milenio (2), irónicamente ofrecen día a día, únicamente señalan el número de bajas, sin especificar que el 90% corresponde a ajustes de cuentas entre sicarios y es el resultado de la lucha por el control de los territorios, es decir, no son bajas civiles o de las fuerzas militares y policíacas en enfrentamientos contra el narco y que existirían a pesar de que no se le hubiera declarado la guerra al narcotráfico.

Cuando las bajas son del Ejército o de la Policía Federal Preventiva (PFP), no se entra a más detalles que muchas veces son importantes, verbigracia los 12 ajusticiados cuyos cadáveres fueron hallados el 13 de julio en el entronque de la Autopista Siglo XXI Lázaro Cárdenas-Morelia, que lo fueron no tanto, por revancha de la aprensión de Arnoldo Rueda, El Minsa, sino que eran agentes infiltrados gracias a lo cuál se pudo aprender al número dos de “La Familia”.

Si existe una estrategia en la guerra emprendida contra el narcotráfico

Múltiples medios y conductores como Eduardo Ruiz Healy, pregonan día a día que el Gobierno Federal no tiene una estrategia definida en su lucha contra el narcotráfico, probablemente porque no se les ha revelado en exclusiva, para que posteriormente la difundan y así los cárteles puedan prevenirse; pero cierta información que se ha venido publicando nos señala que al comienzo de la guerra se creó y/o reforzó la inteligencia tanto del Cisen, como de la PFP y la del Ejército, ahora conocemos que además, se empezó a infiltrar agentes en los cárteles y que se ha venido efectuando un mapeo y elaboración de organigramas de los mismos (3). En el plano financiero hay un seguimiento de transacciones superiores a $ 100,000.00 pesos y a 10,000.00 dólares. En el plano operativo el “cerco” a zonas de producción y distribución a través de retenes ha brindado buenos resultados al obstaculizar la movilidad de la “mercancía” y del armamento, y ya se empiezan a desmantelar las redes político-policíacas, como ha ocurrido en Michoacán.

¿El organismo enfermo se resigna a morir?

Irracional nos parecería el hecho de que una persona enferma de cáncer, prefiriera el lento pero seguro avance de la enfermedad, ante las molestias de la quimioterapia. Pues así de irracional es la opinión de muchos de nuestros compatriotas que piden desde la legalización de la droga, hasta la tregua con los cárteles, pensando que con ello se solucionará el problema de la violencia.

Probablemente los partidarios de esta postura no son los habitantes de Ciudad Juárez o de los municipios de Michoacán gobernados por La Familia, no son quienes han perdido un ser querido como consecuencia de un “levantón”, o del consumo excesivo de drogas, no son quienes al asistir a un restaurante hay tenido que acceder al secuestro “voluntario” de una esposa o de una hija por parte de los sicarios, no son los empresarios que además de renta, sueldos, licencias e impuestos, tienen que pagar una onerosa “protección” a algún miembro de los cárteles.

Risible es la posición de los partidarios de la legalización de la droga, ya que de seguro piensan que los narcotraficantes se van a dedicar a boticarios, prescindiendo de sus jugosas ganancias al legalizarse la droga.

La narcoinsurgencia y el narcoestado

Lo que sucede en Michoacán la inteligencia norteamericana lo ha designado como narcoinsurgencia, al respecto un conocedor del tema Jorge Carrillo Olea comenta: “Las células narcoinsurgentes tienen como su más importante objetivo el control criminal de regiones enteras del país, donde son ellos quienes dictan el quehacer en la vida diaria; llenas sus ambiciones de dinero ahora quieren el poder: el económico y el político. Nadie puede argumentar que en Michoacán y otros muchos estados gobierna el gobierno.

Ser insurgente quiere decir ser sublevado, miembro de una rebelión. Por lo que insurgente es aplicable a cualquier grupo de insurrección contra un gobierno en cualquier parte del mundo”.(4)

A raíz de la aprensión de El Minsa, La Familia desencadenó una espectacular contraofensiva contra las fuerzas federales del 11 al 14 de julio consistente en 4 enfrentamientos, 2 emboscadas y 10 ataques a instalaciones y a continuación vino el ofrecimiento de una negociación. Tal como lo hacen los ejércitos o los movimientos guerrilleros –que previamente ocupan el máximo de territorio, mostrando una gran capacidad de fuego antes de un armisticio. El mismo número uno de La Familia, Servando Gómez alias La Tuta llamó a un programa de la televisión local (CB Televisión) y expreso al aire: “Estamos abiertos al diálogo” y “queremos llegar a un consenso, queremos llegar a un pacto nacional, no sé de qué manera, pero tenemos que lograrlo, que ponernos las pilas”.

Como siempre la agudeza del analista político Carlos Ramírez nos ilustra sobre el tema: “La estrategia gubernamental de ofensiva contra el crimen organizado ha revelado que en el país se escondía una poderosa estructura criminal con capacidad para rebatirle el poder al Estado. El dilema era claro: o enfrentarla o entregarle el poder y llegar al punto de generar una clase política controlada por el narcotráfico. Pero a la estrategia gubernamental le ha faltado el consenso social. La crítica a las fallas gubernamentales es superficial y magnifica la coyuntura. Pero Michoacán y La Familia han demostrado el poderío de las bandas criminales y sobre todo la pasividad e incapacidad del gobierno estatal que se queja que no le informen operativos cuando La Familia llegó hasta la familia del gobernador Godoy. En Michoacán no gobierna el Estado sino el narco”.

“Michoacán se ha convertido en un microcosmos de un conflicto de definición de México como sociedad. Hay datos reveladores: un medio hermano del gobernador del estado se entrevistó con La Tuta, el jefe de la mafia de La Familia, principal banda de narcos. La Familia no es una banda sino una sociedad política, de poder y de control social sobre la mayor parte de la sociedad michoacana. La Tuta, con toda tranquilidad, se apoderó de un espacio mediático político -ante la pasividad del gobierno estatal y la complicidad acrítica del conductor- para mandar un mensaje.

El gobierno de Michoacán ha perdido influencia, control y hegemonía política sobre la entidad porque es incapaz de combatir por sí mismo al crimen organizado y porque las bandas han comprado a policías, funcionarios, políticos, funcionarios judiciales y asesores del gobernador. Lo peor es que La Familia controla territorio, por lo que Michoacán es un caso típico de pérdida de la soberanía del Estado. Lo mismo ocurre en Monterrey. Nuevo Laredo, Ciudad Juárez, Culiacán y otras ciudades de la República”. (5)

La “mística” de La Familia

“Cuando el grupo se presentó en sociedad en 2000, en ese entonces de la mano del Cártel del Golfo y Los Zetas, amenazaron y forzaron a los dueños de los periódicos michoacanos a que les publicaran un desplegado donde prometían erradicar el ice, una droga sintética que en ese entonces fabricaban sus primeros enemigos, Los Valencia, y ofrecieron terminar con los secuestros y las extorsiones. Expulsaron a quienes secuestraban y extorsionaban, para poderlo hacer ellos mismos.

En los claroscuros del grupo, siempre predicaron la paz, y Cedeño, a quien apodaban El Cede, fue el encargado de propagar la palabra de su guía ideológico, El Más Loco, seudónimo que utilizó uno de los dos jefes de La Familia Michoacana, Nazario Moreno, El Chayo, para escribir un libro de pensamientos de 99 páginas, en cuya primera, de su puño y letra, apuntó como dedicatoria a su apóstol: "Ni el hierro, ni el acero, ni aún el oro, tienen el valor de un hombre íntegro, honesto y honrado. La mejor herencia que le puedes dejar a tus hijos es tu propio ejemplo".

Cedeño, quien reportaba directamente a él, confesó a sus interrogadores que sólo durante 2008 formó a más de nueve mil cuadros, inculcándoles los elementos de superación personal, los valores y los principios éticos y morales propuestos por El Más Loco, mediante las enseñanzas que impartían en centros como Albergue Gratitud, AC; Jóvenes, Arte y Cultura de Tierra Caliente, AC, y Construyendo un Mejor Michoacán, AC. Les imbuía el rechazo al consumo de drogas, el fortalecimiento del núcleo familiar y una mexicanidad que disfrazaba el adoctrinamiento con técnicas de culto que los llevó al fundamentalismo...” (6)

“La generación Z”

El periodista Raymundo Riva Palacio analiza la aparición de este fenómeno social: “En Tampico, Tamaulipas, hay una colonia que se llama El Cascajal. Existen otras como ella en el país, Tepito en el Distrito Federal, y La Huaca en Veracruz, que también son relevantes para la Generación Z. A El Cascajal lo llamaban "Macalito", por McCallen, donde antes de que se firmara el Tratado de Libre Comercio, era una zona de comercio ilegal. El contrabando era público y hace seis años, la estructura interna que había regido en El Cascajal por una generación, cambió de tajo.

Una noche, unas personas prendieron fuego frente a la casa del líder de El Cascajal. Unos tipos muy fornidos, y con el pelo cortado a ras, impidieron a los fotógrafos de prensa hacer su trabajo. A quienes mostraban resistencia los persuadieron con sólo mostrarles la empuñadura de sus pistolas. Unos más fueron "invitados" a una reunión privada con su jefe, quien les dijo: "Estamos limpiando El Cascajal." En poco tiempo se dieron cuenta de que se trataba de Los Zetas, quienes habían escogido la colonia para establecer un centro de reclutamiento y expansión en la zona.

Desde El Cascajal florecieron las "tienditas", centros de narcomenudeo, que representan una de las facetas más complejas del narcotráfico en México, por medio de las cuales Los Zetas construyeron un modelo que se ha venido reproduciendo entre otros cárteles -el de Sinaloa tiene una mecánica casi idéntica en la colonia Jaramillo, en Los Mochis-, para reclutar sicarios y detonar la reproducción de las "tienditas", por medio de un esquema similar al de las franquicias. Es un mecanismo de pirámide, como hay tantos productos en el mercado abierto, donde también se premia -con poder- a los mejores y se castiga -a veces con la muerte- a quienes fracasan.

Y concluye enfáticamente:”La estrategia del gobierno, la única real en operación, mediante la fuerza y la aplicación de la ley, es insuficiente. El incentivo para reducir sistemáticamente el reclutamiento no pasa por la disuasión de la fuerza, sino por esquemas integrales de educación y entornos socioeconómicos... En la medida en que la guerra contra el narcotráfico no sea absoluta, el esquema de El Cascajal seguirá reproduciéndose y enraizándose en esa sociedad marginal que tiene en el narco, su razón de ser y su motivo de orgullo”. (7)

El meollo del asunto: la educación de las conciencias y la construcción de una verdadera cultura de la vida

Los analistas mencionados nos han llevado a la conclusión de que es la sociedad mexicana toda la que tiene que analizar cuál es su papel frente al crimen organizado, esto, si quiere sobrevivir como una sociedad libre y que no basta con la disuasión por la fuerza, que también es básica la educación, tarea de toda la sociedad. En este sentido Benedicto XVI coincidentemente mencionaba (8): “Es bien sabido que para una solución eficaz y duradera de esos problemas no son suficientes medidas técnicas o de seguridad. Se requiere una anchura de miras y la eficiente conjunción de esfuerzos, además de propiciar una necesaria renovación moral, la educación de las conciencias y la construcción de una verdadera cultura de la vida. En esta tarea, las Autoridades y las distintas fuerzas de la sociedad mexicana encontrarán siempre la leal cooperación y solidaridad de la Iglesia católica. [...] pues en el reconocimiento del derecho a la vida se fundamenta la convivencia humana y la misma comunidad política”.

Ante la violencia que flagela a México los obispos se pronunciaron tambien: “Cuando hablamos de inseguridad y violencia, fácilmente nos escudamos y echamos este compromiso al gobierno y a las fuerzas policiales adjudicándoles el fracaso de operativos y la falta de respeto a los Derechos Humanos por las fuerzas del orden. No dudamos que se cometan abusos y es obligación del poder político y policías respetar los derechos de la persona, pero, tenemos que hacer hincapié que la familia y la educación en la escuela es la llave para encontrar la clave de este rompecabezas.

La solución no está afuera, todos somos parte de ella y debemos comprender que, trabajando en conjunto la sociedad civil y los Poderes de la Unión, nada ni nadie nos podrán vencer en la lucha por la paz y la concordia en México”.

Conclusión

Si por primera vez el Gobierno Federal está afrontando al crimen organizado como debe ser, no debemos pensar que la lucha es únicamente del Ejército y los cuerpos policíacos. Todos tenemos nuestra responsabilidad es este asunto y empieza poniendo límites a nuestros hijos y nietos, pero también pasa por la catequesis, la escuela confesional y la federal o estatal, por el club deportivo, o social, por el partido, por defender la vida en todas las instancias, por la participación cívica en marchas y movimientos contra la violencia y por la seguridad y por la vida, por el ofrecimiento de sacrificios y comuniones; por la oración fervorosa.

Si todos, no hacemos lo que esté en nuestras manos hacer, esta guerra se habrá peleado en vano y paulatinamente nos convertiremos en esclavos del crimen organizado.
______________________

(1) Indicador Político, El Financiero, 28 de julio de 2009
(2) El titular de la portada del 1° de agosto rezaba: “Julio, el mes más violento del sexenio: 854 ejecutados”
(3) Impresionante el que el diario El Universal publicó sobre el Estado de Michoacán y que llevó posteriormente a la aprensión de alcaldes y funcionarios del Gobierno Estatal.
(4) La guerra narcoinsurgente, La jornada, 23 de julio de 2009
(5) Indicador Político, El Financiero, 28 de julio de 2009
(6) Estrictamente personal, El Financiero, 17 de julio de 2009
(7) Estrictamente personal, El Financiero, 20 de julio de 2009
(8) Discurso que entregó Benedicto XVI al nuevo embajador de México ante la Santa Sede, Héctor Federico Ling Altamirano, 10 de julio de 2009.
(9) Comunicado de la Oficina de Prensa de la Conferencia del Episcopado Mexicano ante la violencia que flagela al país, 15 de julio de 2009

1 comment


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Comments
  • Comentario por kamal boughar 27.08.09 | 08:37

    LES MANIFIESTO RESPETUOSAMENTE A MI MANERA DE HABER VIVIDO LOS HECHOS Y NO CON TÈCNICAS JURÌDICAS Y COSAS DE ABOGADOS Y MINISTERIOS PÙBLICOS. LES AGRADECERÌA DE GRAN MANERA QUE TOMARAN EN CUENTA MUCHO MI PETICIÒN Y LEYERAN ESTA CARTA QUE ESPERO NO LES QUITE MUCHO TIEMPO. DE ANTEMANO GRACIAS.



    MI NOMBRE ES KAMAL BOUGHADER MUCHARRAFILLY, MEXICANO POR NACIMIENTO DE PADRES LIBANESES. ASI QUE TENGO ASCENDENCIA LIBANESA RELIGION (DRUZA).



    DESDE QUE TENGO USO DE RAZÒN NOS HEMOS DEDICADO A LA REPOSTERIA O SEA RESTAURANTES ÀRABES Y FABRICAS EN DONDE VENDEMOS NUESTROS PRODUCTOS EN LUGARES COMO SON: WALT MART, SEVEN ELEVEN, OXXO, EXTRA, AM-PM CALIMAX, GIGANTE, Y VARIAS FARMACIAS DESDE 1975
    SOY EL MAYOR DE 4 HERMANOS, 3 HOMBRES Y UNA MUJER: SALIM, SAMIA E ISAM.



    CONFORME A LAS COSTUMBRES QUE TENEMOS NOSOTROS YO SIENDO EL HERMANO MAYOR SOY EL RESPONSABLE DE LA ADMINISTRACIÒN Y BIENES DE, LA FAMILIA.

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