Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Nuevo obispo

21.06.09 | 06:11. Archivado en Análisis y Opinión
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Esta semana, la Iglesia de México conoció la noticia de la designación de monseñor Juan Mancilla Sánchez como nuevo obispo de Texcoco, sucesor del actual arzobispo de Tlalnepantla y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, monseñor Carlos Aguiar Retes.

El nuevo obispo de Texcoco, después de haber conocido su nombramento, manifestó "ante todo, una gratitud muy grande al Santo Padre y una postura de decir, yo soy hombre de Iglesia, yo soy hombre de fe y espero ser hombre de amor; entonces, ¡Qué bendición! ¡Bendito sea Dios! que me llama a estar en Texcoco donde tengo una deuda muy grande de cariño. Porque ahí recibí mucho cariño, ahí recibí mucho apoyo y recibí mucha misericordia".

Sursum Corda felicita cordialmente a monseñor Mancilla Sánchez, deseando que su ministerio episcopal en la Iglesia de Texcoco sea muy fecundo, reflejando siempre la presencia de Cristo entre todos los hombres y mujeres.

Enhorabuena!

Abril Villanueva
Comisión Diocesana de Comunicación e informática
Diócesis de Texcoco
www.notidiocesisdetexcoco.com.mx

El pasado jueves 18 de junio el Papa Benedicto XVI designó a Mons. Juan Manuel Mancilla Sánchez, Obispo de la Diócesis de Texcoco. A continuación compartimos las palabras que ofreció al conocer su nueva misión pastoral.

Mons. Juan Manuel ¿Cuál es su impresión al conocer la designación del Santo Padre al nombrarlo Obispo Residencial de la Diócesis de Texcoco?

Ante todo, una gratitud muy grande al Santo Padre y una postura de decir, yo soy hombre de Iglesia, yo soy hombre de fe y espero ser hombre de amor; entonces, ¡Qué bendición! ¡Bendito sea Dios! que me llama a estar en Texcoco donde tengo una deuda muy grande de cariño. Porque ahí recibí mucho cariño, ahí recibí mucho apoyo y recibí mucha misericordia.

Para mí es una alegría. De momento, sí, uno siente dejar una comunidad, porque también aquí se van creando vínculos fuertes, muy estrechos con los sacerdotes, con los laicos comprometidos y, sí, duele, como que se parte el corazón; pero llega la fe y llega el sentido de la misión, y entonces mi máximo sería llegar con mucha alegría, con un renovado interés por servirlos, por estar muy al pendiente de todos.

Su trabajo pastoral en la Diócesis de Ciudad Obregón por cerca de tres años ¿qué experiencia le deja?

Me deja este mensaje, tenemos que hacer comunidad, tenemos que hacer equipo, tenemos que hacer familia entorno a Cristo. Si no nos unimos entorno al Señor, entonces empezamos a debilitarnos, empezamos a dejar que entren muchas realidades humanas que nos envenenan, que nos emponzoñan, que nos debilitan. Entonces, no hay como unirnos entorno al Señor como Iglesia. Sigue siendo mi ilusión, mi máxima ilusión que seamos una Iglesia unida entorno a Cristo. Una Iglesia fervorosa para nuestro Señor, una iglesia llena de delicadezas para con él, que cuidemos su Palabra, que cuidemos a todos los que él redimió y a todos los que él quiere Salvar.

La enseñanza que a mí me queda muy clara es la identificación profunda del sacerdote con los laicos. Caminar juntos.

¿Qué significa para Usted regresar a Texcoco, ahora como Obispo Residencial?

Pues, una oportunidad de seguir apoyando a esa Iglesia, como dije, que me dio mucho, a la que yo amé. Tal vez el Señor quiera que yo perfeccione algunas situaciones que no pude hacer correctamente. Es mi oportunidad de completar un trabajo, es mi oportunidad de seguir invirtiendo, sobretodo mi fe y mi cariño, también mi persona en favor de un patrimonio inmenso que deja Don Carlos Aguiar, y yo sé que él quiso mucho a Texcoco y le invirtió un dinamismo y una estructura muy valiosa y necesaria para los tiempos actuales.

Es una gran oportunidad para mí, lo veo como mi gran oportunidad de completar un servicio.

Conociendo el caminar pastoral de la Diócesis de Texcoco ¿Qué iniciativas considera oportunas generar para el impulso de la renovación pastoral y de la espiritualidad de comunión en la Diócesis?

Bueno, yo estoy seguro que Texcoco sigue con esa ilusión de dejarse evangelizar y de ser una Iglesia evangelizadora, eso me entusiasma.

Me entusiasma el que Texcoco siga siendo la Iglesia de la Palabra, una palabra que ilumina los acontecimientos actuales y trascendentes.

Me entusiasma mucho, muchísimo la enseñanza del catecismo a los niños. Me entusiasma y me ilusiona la Pastoral Juvenil; tengo muchas ganas de que la pastoral Familiar de Texcoco sea una pastoral modelo, porque es en las familias donde se deposita el tesoro más grande de la humanidad que es la vida, la educación, la felicidad. Me entusiasma mucho la Pastoral Profética así como ahí se tiene estructurada.

Me entusiasma muchísimo que sigamos creciendo en la capacidad de adorar al único Dios, en Jesucristo, en base a su único sacrificio, en base a la Eucaristía. Me entusiasma mucho que las personas puedan disfrutar las celebraciones eucarísticas.

Que en todo Texcoco la Eucaristía sea lo que más emocione, lo que más llene, lo que más produzca paz y comunión. Luego lo que más me emociona y me entusiasma muchísimo la Pastoral Social. Que la Iglesia vuelva su rostro y su corazón hacia los que sufren, hacia los necesitados. Una iglesia que es capaz de amar a los más desprotegidos, es una Iglesia con un alto índice de credibilidad. Ahí va a estar nuestro secreto para meternos airosos al tercer milenio: La Caridad.

Don Juan Manuel ¿Cuál es el reto o potencialidad que usted descubre, desde ahora, para el quehacer pastoral en esta Diócesis de Texcoco y su integración en los trabajos de la Provincia Eclesiástica de Tlalnepantla?

Bueno, el gran reto es saber hacer Comunión, ¿verdad? El evitar personalismos, evitar egoísmos, evitar todo lo que nos lleve por los caminos de soberbia, los caminos de indiferencia o de exclusividad. La Comunión es el reto grande.

Yo sueño con mantener una Iglesia unida y una Iglesia feliz. Me emociona mucho que los laicos comprometidos, que mis sacerdotes sean hombres felices, porque han recibido la gracia del amor de Dios en Cristo.

¿Qué mensaje le envía al presbiterio y los fieles de su nueva Diócesis?

Dígales que saludo con tanto cariño a mi querido Obispo Don Víctor René, que lo saludo con mucha veneración, con mucho respeto, con mucha gratitud por su lealtad, porque yo a él siempre lo vi como un hombre muy fiel y muy humilde. Que lo saludo con especial respeto.

Que he guardado un recuerdo bonito de todos los sacerdotes y que me den oportunidad de ir despacito, pues, apoyándolos, retomando otra vez nuestra amistad. Yo quiero decirles a los sacerdotes que los quiero amigos, los quiero cerca, que les adelanto un abrazo, les adelanto mi ilusión de trabajar con ellos. Que como siempre me tuvieron paciencia, me sigan teniendo mucha paciencia porque también yo tengo tantas limitaciones, y ellos las conocieron y, sin embargo, fueron muy misericordiosos.

Recuerdo a muchos laicos, recuerdo a muchas catequistas, recuerdo a los adoradores, recuerdo muchas personas sacrificadas en la adoración al santísimo; recuerdo a muchos ministros, entonces decirles que en ellos quiero tener un apoyo y tener un espacio de confianza y de búsqueda de nuevos horizontes para la diócesis, pero sobretodo me uno al etilo y al trabajo pastoral de la diócesis.


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