
Estaba nervioso. Se veía ese temblorcillo en las manos cuando se está bajo una gran presión. Quería responder y trataba de dar las palabras adecuadas para ir contra los reporteros que le acosaron con las preguntas de batalla: Curas pederastas, desconfianza de los feligreses, la cuestión del clero delincuente. Mons. José Leopoldo González González, obispo auxiliar de Guadalajara y Secretario general de la CEM, encontró la salida y reviró contra los reporteros. Ahora el entrevistado la quiso hacer de entrevistador: “¿Sabes cuál es tu parroquia?” Y los medios le cuestionaron: “Nosotros somos los reporteros”. Entonces el obispo les respondió: Por eso, vamos a ceñirnos al tema, pregunten sobre la parroquia.
En menudo lío se metió el vocero de la Conferencia del Episcopado Mexicano confundiendo las cosas. Sus palabras lo llevaron a un atolladero mayor cuando respondió a la pregunta de una reportera sobre las acusaciones hechas a un cura que está involucrado en una red de pornografía infantil: “¿Esto no evitará que la gente le tenga confianza a su párroco, que ya no asista, porque igual tiene una doble vida?” A lo que Mons. José Leopoldo mencionó: “no hay que juzgar”; la reportera insiste: “No, le comento que si esto no generará desconfianza”; y se concluye con esta respuesta por parte del vocero: “No, al contrario, entre más humanos nos vean, más nos van a apreciar”.
Inmediatamente el obispo se dio cuenta de las palabras mal usadas. Su gesto lo dijo todo; la oficina de prensa del Episcopado Mexicano tuvo que salir a reivindicar al obispo, emitiendo un comunicado aclarando su dicho. Lo que Mons. José Leopoldo González González quiso decir es que “el sacerdote en su humanidad tiene que responder por sus actos, incluso enfrentar a la justicia si así fuere requerido. La autoridad eclesiástica no tiene ningún interés en obstaculizar el proceso jurídico que se le aplique a cualquier persona, incluso si es sacerdote”. Y remata el comunicado con la afirmación categórica sobre la tolerancia cero y la aplicación de la ley, caiga quien caiga.
El comunicado concluye: “En relación a lo dicho por el Secretario General, Mons. José Leopoldo González, queremos tener sacerdotes más humanos y más dispuestos a dar su vida en la labor como pastores en medio de su comunidad, porque el sacerdote en su misión profética anuncia la Buena Nueva y denuncia todo tipo de injusticia que afecta a la persona humana”.
Esta semana no ha sido buena para los obispos de México. Primero, el arzobispo de Durango afirmó que en el territorio del Estado se encuentra viviendo uno de los narcos más buscados por la justicia. Acosado por los reporteros, el lunes pasado al inicio de la celebración de Consagración de la nación mexicana al Espíritu Santo, el arzobispo Héctor González Martínez simplemente responde a los medios: “Soy sordo y mudo”. Punto final, no hay más que decir. Ahora el vocero, con los casos de curas pederastas y su humanidad. Tal vez a los señores obispos necesitan ser mejor asesorados para saber responder a los medios y, sobre todo, analizar quiénes son competentes para lidiar con los reporteros.
Ofrecemos el comunicado de prensa como apareció publicado en el sitio de la Conferencia del Episcopado Mexicano
En rueda de prensa, este jueves 23 de abril de 2009, el Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Mons. José Leopoldo González, responde a pregunta expresa de una reportera refiriéndose al caso del sacerdote presuntamente acusado de pertenecer a una red de pornografía infantil: “¿Esto no evitará que la gente le tenga confianza a su párroco, que ya no asista, porque igual tiene una doble vida?” A lo que Mons. José Leopoldo mencionó: “no hay que juzgar”; la reportera insiste: “No, le comento que si esto no generará desconfianza”; y se concluye con esta respuesta por parte de Mons. José Leopoldo: “No, al contrario, entre más humanos nos vean, más nos van a apreciar”.
Estas palabras expresan que el sacerdote en su humanidad tiene que responder por sus actos, incluso enfrentar a la justicia si así fuere requerido. La autoridad eclesiástica no tiene ningún interés en obstaculizar el proceso jurídico que se le aplique a cualquier persona, incluso si es sacerdote.
Consideramos que la pornografía infantil es una abominación y ninguna persona de cualquier condición o profesión puede estar exenta o justificarse por tales hechos.
La Iglesia la condena y nunca se opondrá a que sus propios miembros en caso de incurrir en estas situaciones puedan ser juzgados, es más, se puntualiza de “tolerancia cero”.
Celebramos que las autoridades judiciales estén trabajando para localizar y combatir estas redes de pornografía infantil que dañan a tantos seres inocentes.
En estos días la Asamblea de los Obispos discierne el tema de la Parroquia, espacio donde viven y se congregan los fieles, por lo que llamamos a renovar y revitalizar el ámbito parroquial a favor de las familias, las comunidades y la sociedad en su conjunto.
En relación a lo dicho por el Secretario General, Mons. José Leopoldo González, queremos tener sacerdotes más humanos y más dispuestos a dar su vida en la labor como pastores en medio de su comunidad, porque el sacerdote en su misión profética anuncia la Buena Nueva y denuncia todo tipo de injusticia que afecta a la persona humana.
Comments are closed for this post.
Creo que de verdad necesitamos obispos más pastores y no obispos que vanalizen los problemas de nuestra Iglesia. De verdad se siente verguenza con ese tipo de afirmaciones. Si la Iglesia no es clara, iremos perdiendo muchos fieles
Guillermo: Que bueno que hayas incluido esta aclaración a una frase desafortunada que está causando mucho revuelo y está siendo bien aprovechada por los enemigos de la Iglesia católica.
saludos.
Sábado, 2 de junio
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn