Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Mujeres sacerdotes en la Iglesia Católica

31.01.09 | 17:18. Archivado en Cristianismo
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Mujeres sacerdotes en la Iglesia Católica… todavía no nos es posible concebir la figura femenina confeccionando los sacramentos; nuestro paradigma es el de la mujer consagrada, con hábitos, que trata hacer de su vida diaria un testimonio constante de Cristo desde su carisma específico, respondiendo a una vocación, la cual le llevó a dejar todo para seguir, desde la perfección evangélica, al Buen Pastor.
Pero en el resto de la cristiandad, esta figura contrasta, por ejemplo,con la de otras mujeres…como la de Nerva Cot Aguilera, Epíscopa en la comunión Episcopaliana de Cuba. De 69 años de edad, la Reverenda Cot Aguilera fue maestra de educación primaria y secundaria, hasta que se dio la posibilidad de ordenarse y ascender a la dignidad episcopal; su familia tiene este abolengo religioso, su esposo es también sacerdote y su hija parece estar emulando los pasos de la madre al seguir la carrera eclesiástica en la confesión episcopaliana. A decir de la "obispa" la mujer otorga su ternura, comprensión, trabajo en equipo y la natural disposición de escucha como dones que pueden enriquecer el ministerio episcopal.

Desde la visión de nuestra conservadora y católica América Latina, saber que una cubana ejerce en el ministerio episcopal nos causa perplejidad precisamente por este ser latinoamericano en lo religioso. Estamos acostumbrados a ver al hombre-sacerdote, el que tiene potestad sobre la comunidad, el hombre de Dios quien es capaz de dispensar los misterios. No es raro ver los domingos, en cualquier celebración donde puedan servir mujeres como ministras extraordinarias de la eucaristía, cómo todavía muchos fieles hacen la fila más larga para que el hombre-sacerdote les entregue la comunión despreciando, en cierto sentido, el ministerio de los laicos.

Si bien es discutido el papel en la antigüedad de las mujeres como ministros, las comunidades protestantes han reconocido el papel fundamental de las féminas en la comunidad, no sólo a través de un testimonio de consagración, sino también de dirección y pastoreo. En Estados Unidos, a finales del siglo XIX, los presbiterianos ordenaron a sus primeras pastoras; en 1994, la Comunión Anglicana ordenó a 32 mujeres, apostando por un eventual cisma en la Iglesia de Inglaterra. En México, los nombres de Rebeca Montemayor, Pastora de la Iglesia Bautista y Graciela Álvarez, Epíscopa Metodista, entre otras muchas mujeres de comunidades pentecostales, han movido las conciencias de aquéllas que pugnan por una teología femenina y lograr, algún día, que la Iglesia Católica considere su ordenación ministerial.

No puedo dejar de mencionar que el magisterio de la Iglesia se ha pronunciado en varias ocasiones sobre la cuestión de la ordenación femenina. Según esto, Cristo sólo confió Su Poder y ordenanzas a 12 hombres quienes designaron colaboradores en las comunidades que iban fundando en el mundo antiguo. Sin embargo, se han dado estos intentos por ordenar mujeres como presbíteras, como el hecho suscitado el 29 de junio de 2002, en las ordenaciones del Danubio, cuando Rómulo Antonio Braschi, obispo de Iglesia Carismática Católica Apostólica de Jesús Rey, trató de conferir la ordenación sacerdotal a Christine Mayr-Lumetzberger, Adelinde Theresia Roitinger, Gisela Forster, Iris Müller, Ida Raming, Pia Brunner y Dagmar Braun Celeste. El decreto sobre este acontecimiento, firmado por el Cardenal Prefecto Joseph Ratzinger, en su parte medular afirmó:

“…El segundo aspecto es de naturaleza doctrinal: rechazan formalmente y con contumacia la doctrina enseñada y vivida desde siempre por la Iglesia y propuesta de manera definitiva por Juan Pablo II, es decir, que «la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres» (Carta Apostólica «Ordinatio sacerdotalis», n. 4). La negación de esta doctrina merece la calificación de rechazo de una verdad perteneciente a la fe católica y requiere por tanto una pena justa (Cf. cánones 750, § 2; 1371, n. 1° del CIC; Juan Pablo II, carta apostólica en forma de «motu proprio» «Ad tuendam fidem», n. 4A).

Además, al negar la mencionada doctrina, las personas en cuestión afirman que el Magisterio del Romano Pontífice sólo sería vinculante si se basara en la decisión del Colegio Episcopal, sostenido por el «sensus fidelium» y acogido por los más importantes teólogos. De este modo, se oponen a la doctrina sobre el Magisterio del Sucesor de Pedro, propuesta por los Concilios Vaticano I y Vaticano II, y de hecho no reconocen el carácter irreformable de la enseñanza del Sumo Pontífice sobre doctrinas que deben ser consideradas de manera definitiva por todos los fieles…” Y la pena justa fue confirmada: la excomunión.

Si bien el Magisterio es definitivo, muchas mujeres se consideran en pie de lucha por lograr la flexibilidad de Roma y tener el ministerio ordenado; sin embargo, contrasta la afirmación que me han dado varias religiosas a la pregunta que directamente les he hecho: ¿te ordenarías como sacerdote? Invariablemente, la respuesta: “No, como me encuentro estoy bien… yo no quiero ser sacerdote”. A mi parecer, muchas de estas mujeres consagradas son mejores sacerdotes y tienen actitudes más viriles que los que se dicen ministros ordenados. Nuestras religiosas también están en lucha; es posible que en México, por nuestra idiosincrasia, no aceptemos tan fácilmente esta idea de ver ministras ordenadas…Quizá ellas no lo necesiten por este particular convencimiento de su consagración que las lleva a ser maestras, guías, cocineras, lavanderas, niñeras, amas de llaves, consejeras, madres, pensadoras, teólogas, filósofas y más aún, mujeres orantes, de fe, de esperanza y caridad. Sencillas y humildes, en el anonimato, nuestras religiosas están dando un testimonio auténticamente sacerdotal sin haberles impuesto las manos sobre la cabeza… Tal vez, algún día, las cosas puedan ser diferentes.

13 comments


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Comments
  • Comentario por gorge 29.04.09 | 21:15

    ya estan las mujeres curas, participemos en sus auténticas misas, y lo demás viene solo.

    ya es un hecho y eso es lo importante

  • Comentario por gorge 29.04.09 | 21:15

    ya estan las mujeres curas, participemos en sus auténticas misas, y lo demás viene solo.

    ya es un hecho y eso es lo importante

  • Comentario por un sacerdote 04.02.09 | 03:24

    Es una clara discriminacion de la mujeres en la Iglesia, así como no tener aceso al diaconado, ni a ocupar cargos en el gobierno de la parroquia, diócesis o de la Iglesia universal. Todos gobernadores son varones y célibes. Es también una discrimnación de los casados. ¿quién puede asegurar que en la última cena no hubo mujeres?. Gran labor hacen las religiosas, vale; eso no quita que se les limite los servicios en la Iglesia. ¿Jesús no escogió mujeres? ¿acaso escogíó sólo a célibes? Escogió sólo a judíos, ¿luego sólo sacerdotes judíos? ¿hacían solo la comida la Magdalena y las otras Marías? El Papa cerró la cuestión como definitiva, que se no debatiese más. No lo cerró como un dogmático. Y la infabilidad sólo afecta al dogma

  • Comentario por Flavia 01.02.09 | 17:12

    No olvidemos esto:
    1.- El sacerdocio ministerial es un servicio, no una estructura de poder. No conozco vida más sacrificada que la de un buen sacerdote o un buen obispo, por ejemplo.
    2.- Los únicos de verdad importantes en la Iglesia SON LOS SANTOS, tanto hombres como mujeres. En eso no hay diferencias de ninguna clase.

  • Comentario por pablo 01.02.09 | 15:27

    Yo este tema no lo tengo claro. Reconosco el merito de las mujeres en la iglesia, y nadie puede negar su valor por los ejemplos que nos ha dejado la historia lease, Catalina de Siena, Teresa de Jesus, etc. Su contribucion ha sido muy grande asi lo ha querido Cristo, pero por otra parte esta la jerarquia de la iglesia que nos dice que no.
    Me gustaria tener las ideas claras en este asunto del sacerdocio de la mujer.
    Un saludo a todos.

  • Comentario por jorge 01.02.09 | 14:30

    Basta ver la foto de esas tres sacerdotisas para refutar todo lo que se dice en el artículo... para vomiar! en cambio, una foto de las religiosas mexicanas con las que habló sí sería muy edificante para el rol de la mujer en la Iglesia

  • Comentario por Pamplinas 01.02.09 | 12:28

    Disculpe Alfonso MAría, ¿qué discriminación? Sabe, estoy pensando en acudir al Tribunal Europeo de Dchos Humanos a pleitear porque me discriminan a mi también, ¡No me dejan ser Obispo de mi ciudad! Y tengo un amigo que se queja, no sin motivo, diría yo, de que el quiere ser Papa en Roma, ¿pilla la ironía?

  • Comentario por Alfonso Maria 01.02.09 | 10:39

    Lo que no es "definitivo" (no puede serlo) es que la Iglesia no reconozca la DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS.No es de recibo.Ninguna persona puede ser dicriminada por cualquier estado o condicion.Ese es el tema.Y el magisterio de un pontifice lo cambia otro pontifice.Siempre ha sido asi,porque no hay mada estatico.Gracias a Dios.

  • Comentario por Bronson 31.01.09 | 21:31

    Si Jesus hubiera querido otorgar este ministerio a las mujeres, en la Ultima Cena hubiera asistido la Madre de Jesús, la Virgen, asi como las mujeres que seguian a Jesús con los Apóstoles.
    A la mujer le dio otro papel muy importante y bastante olvidado hoy en dia, la madre de nuestros hijos, la administradora y educadora de los niños, que no son tareas fáciles de llevar a cabo y a mi entender tienen mucho mérito.
    Gracias por dejarme expresar mi opiníón y espero que con ella no se ofenda nadie

  • Comentario por Pamplinas 31.01.09 | 20:38

    para eso (y mucho más) está mi Madre la Iglesia.

    Saludos desde España

  • Comentario por Pamplinas 31.01.09 | 20:36

    Estimado blogger:

    A mi entender, la cuestión no es si las mujeres pueden ser ordenadas o no, ¿acaso se es menos por no poder ser ordenado/a sacerdote? El Sacrificio del Señor fue válido para todos, no se salvarán antes los prestes (no porque no sean buenos, que los hay de todo pelaje) si no por el seguimiento de las enseñanzas del Maestro, y ahí todos los fieles estamos al mismo nivel, aunque nuestra cultura hispánica haya contribuido a poner sobre los curas más autoridad de la que debería dárseles (en lo terrenal al menos)
    Todo el mundo está llamado a imitar al Señor hasta las últimas consecuencias, es decir, a ser santos, para mi eso es lo importante, bien es verdad que el sacerdocio femenino es un tema interesante y controvertido, pero en mi caso personal renuncio a hacer uso de mi razón (gracias a Dios no todo es racional) y sigo el Magisterio, no tengo porqué tener criterio propio en multitud de asuntos de religión(aunque me gusta mucho teorizar) , para eso (y m...

  • Comentario por Hermenegildo 31.01.09 | 20:16

    Cuando un Papa cierra una cuestión como definitiva, como hizo Juan Pablo II con la imposiibilidad de ordenar sacerdote a mujeres, ningún otro papa puede modificar esa postura doctrinal.

  • Comentario por Tabi ALonso 31.01.09 | 18:55

    Hay mujeres en la vida religiosa que están bien, claro, ellas han elegido ese camino específico... ¿pero que hay de otras qeu seguramente son ahora maestras, médicas, guías, que NO desean ser monjas o hermanas sino precisamente sacerdotes? a ellas no se les ha preguntado, ellas no han respondido a esa pregunta... ¿serías sacerdote? creo que la pregunta estuvo mal dirigida... y sí, algún día las cosas cambiarán.

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