Las conferencias, como siempre, hablaron de la familia perfecta, de lo que todos soñamos tener, pero de ninguna manera se hizo un análisis profundo de lo que sucede en realidad. Un análisis académico de unos cuantos mojigatos que esperan que el mundo sea como el de ellos.
El católico-progre hocicón
Resultó primero que Benedicto no venía… Qué bien; eso hizo que todos los patrocinadores grandes se echaran para atrás, primer fiasco. Que estaba malito, que ya había venido dos veces a América… está bien; pero se dijo por ahí, cercanos a lo infalible, que simplemente el gran Ratzinger no quiso comprometerse con los Legios. Toda la logística estaba ya lista con la aplanadora legionaria y él, simplemente, no quiso verse complaciente y prefirió no asistir.
Luego, el clima de la patada, un frío horrible y las entradas, de lo peor. Primero cobraron mucho, luego poco y después dejaron entrar a cualquiera, claro, porque el problema estuvo en que necesitaban llenar el centro Bancomer porque esperaban unas 12 mil personas y con dificultades llegaron a los 5 mil, aunque los obispos dijeron que había más de diez mil.
Las conferencias, como siempre, hablaron de la familia perfecta, de lo que todos soñamos tener, pero de ninguna manera se hizo un análisis profundo de lo que en sucede realidad. Un análisis académico de unos cuantos mojigatos que esperan que el mundo sea como el de ellos.
Bertone, el jefe, estuvo vacacionando antes con Berlié, el de Yucatán. Ahí se la pasó de lo lindo mientras todos se enfriaban en la ciudad de México. Cuando llegó fue al último día y en ese momento llamó autoritariamente a los obispos: “Tengo que darles un mensaje…” Y como borregos, a media conferencia, salieron los obispos del mundo esperando el mensaje tan importante que el gran jefe tenía para ellos . Resultó que el Papa les enviaba saludos… bien pues.
El evento de la Basílica fue un show de mojigatos. Con un frío tremendo y una lluvia que logró que al final hubiera poco público pues por mucha fe, el agua sigue mojando a todos por igual. Pobres de los obispos y jerarcas que también se enfermaron de gripe, hasta el rector de la basílica, Monroy, tuvo que aguantarse el frío. Eso sí, ya no fue tan tonto como para que el domingo le pasara lo mismo y se quedó en el interior del recinto dizque haciendo conducción para televisión.
El mensaje grabado de Benedicto, simplón. La misa en latín que nadie entendía, ni los seminaristas diocesanos sabían qué responder a la liturgia, sólo los sabiondos y los liturgos respondieron por ahí.
Al final de la misa, el mensaje en vivo de Benedicto, frío y sin chiste. La gente le gritaba porras y vivas pero el Papa se veía más dormido, si es que el mensaje fue en vivo. Si hubiera sido grabado, se entendería mucho más. Qué tiempos aquellos de Juan Pablo que se emocionaba.
Eso sí, re buenos para criticar la cultura de la muerte pero ni quien haga algo contra los curitas esos que andan tocando chiquillos ¿verdad? Ahí sí, ni quien diga nada.
Ahora resulta que a Bertone le van a entregar las llaves de la ciudad porque el señor nos cayó requete bien a todos, como si fuera el Papa, por lo menos sería más llevadero que el señor actual que ni siquiera nos sonrió.
Un fiasco. ¿Y así quieren que los católicos le sigamos echando ganas? Se pasan.
Ahí se ven.
Sábado, 2 de junio
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Asoc. Humanismo sin Credos
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital
Orlando Carmona
Juan Fernandez Krohn