
La situación de la libertad religiosa en México parecería ir por buen camino. Hablando en la realidad urbana, no hay células que se dediquen a la persecución de grupos religiosos o a impedir el ejercicio del culto público. Y parece que se han resuelto varios conflictos religiosos según la autoridad competente, la Secretaría de Gobernación. El informe de labores que presentó a la Cámara de Diputados reporta que de 2007 a 2008 sólo se dieron seis casos por intolerancia religiosa, de los cuales dos han sido resueltos.
Por otro lado, el reporte anual que rinde la Secretaría de Estado del gobierno de los Estados Unidos al Congreso relativo a la situación que guarda la libertad religiosa en el mundo, contrasta con el presentado por la Secretaría de Gobernación. El informe estadunidense anual se prepara con los reportes remitidos por las embajadas americanas, los que incluyen la información de fuentes gubernamentales religiosas, de organizaciones no gubernamentales, periodistas, observadores de derechos humanos, grupos religiosos y académicos; en particular, el informe 2008 se emitió en el marco del aniversario de la proclamación de la declaración universal de los derechos humanos (1948) y del acta internacional de libertad religiosa (1998). Como tal, el informe de la Secretaría de Estado se ha convertido en un compendio “que no tiene comparación”, cubriendo la situación de 198 países en más de 800 páginas.
El informe traza un mapa de la geografía religiosa mexicana. De los 109 millones de habitantes, el 88% se dice nominalmente católico, representados por once mil iglesias y catorce mil sacerdotes y monjas; en adición, se estima que noventa mil laicos trabajan en la Iglesia católica. Los grupos religiosos minoritarios que identifica son los pentecostales, protestantismo histórico, de los que destacan los presbiterianos, bautistas, metodistas, nazarenos, menonitas y otros como los adventistas del séptimo día, testigos de Jehová, Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y judíos, estos últimos con una presencia mayor en el área de la ciudad de México. La mayor actividad de ramas pentecostales y evangélicas está en los estados del sureste mexicano: Chiapas, Tabasco y la península de Yucatán. Sobre los musulmanes afirma que un grupo pequeño se localiza en Torreón y uno más extenso, de 300 personas, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
La Secretaría de Estado norteamericano señala algunos conflictos religiosos que califica como abusos y discriminación social principalmente por filiación religiosa minoritaria, creencias y prácticas en pequeñas comunidades del sur de México. La mayoría de los incidentes sucedieron en los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca. No es raro encontrar que la raíz de estos conflictos se hunde en diferencias étnicas de las comunidades indígenas, disputas de tierra y luchas por el poder político y económico. Los desplazamientos de adeptos evangélicos de las comunidades católicas predominantes se dieron con mayor frecuencia en localidades donde no prevalecía la actividad y fiscalización gubernamental. De acuerdo con la barra nacional de abogados cristianos, existen 200 casos de intolerancia religiosa contra cristianos evangélicos que no han sido resueltos, particularmente en el estado de Chiapas.
Señala como ejemplos de intolerancia los siguientes:
•El 18 de febrero de 2008, los líderes Tlapa, Guerrero, expulsaron a tres familias evangélicas de la comunidad, argumentando que se habían resistido a pagar las cuotas para las celebraciones católicas de semana santa. Las familias fueron reubicadas en lugares ajenos al territorio municipal, con apoyo de la oficina del DIF.
•De acuerdo a nuevos reportes proporcionados, los líderes de la comunidad de Santa Rita, en Chiapas, suspendieron los servicios de agua y electricidad a nueve familias evangélicas y una familia de testigos de Jehová en el año 2001 al negarse a participar en las festividades católicas locales. Fue hasta febrero de 2008 que el conflicto tuvo solución, reactivando los servicios suspendidos a las familias afectadas. Esto mismo pudo ser verificado por las autoridades estatales en las municipalidades de Socoltenango y Las Margaritas, al verificar que los servicios hidráulicos y de energía eléctrica fueron proporcionados nuevamente a familias evangélicas de las comunidades de La Estrella Roja.
•En enero de 2008, el Colegio de Abogados Católicos solicitó a las autoridades de los estados de Hidalgo, Aguascalientes y del Distrito Federal el estatus de las averiguaciones relativas al asesinato de los sacerdotes Humberto Macías Rosales, Fernando Sánchez Durán y Ricardo Junious (asesinados el 1 de mayo, el 22 de julio y el 29 de julio de 2007, respectivamente). Todas las investigaciones continúan pendiente de resolución.
•Se señalan reportes de antisemitismo en la prensa, amenazas de bomba, correos electrónicos intimidatorios, publicaciones y grafitis. En mayo de 2008, pintas antisemitas fueron localizadas en el aeropuerto de Monterrey, en el centro deportivo de la comunidad judía de la ciudad de México y en las cercanías del Templo Ramat Shalom en el estado de México. Una amenaza de bomba se reportó el 23 de octubre de 2007 contra la Escuela Judía de la ciudad de México; sin embargo, la dirección de asociaciones religiosas de la Secretaría de Gobernación no recibió denuncia formal alguna de antisemitismo durante le período comprendido en el informe.
Por otro lado, el Informe sobre Libertad Religiosa 2008 presentado por la Asociación Pública “Ayuda a la Iglesia Necesitada” menciona que en México se habían producido algunos conflictos en los que intervino la jerarquía eclesiástica. Después del apretado triunfo del presidente Felipe Calderón, en el proceso electoral de 2006, los obispos de México subrayaron la necesidad de promover la reconciliación entre los grupos políticos contendientes. Los ánimos de la militancia de los partidos políticos, afirma la agencia, estaban “muy caldeados” y el arzobispo primado de México fue agredido en la catedral metropolitana por simpatizantes del Partido de la Revolución Democrática y de Andrés Manuel López Obrador, excandidato presidencial y líder del Frente Amplio Progresista.
Igualmente, el reporte de “Ayuda a la Iglesia Necesitada” enfatiza la tradición laicista mexicana que ha producido ciertos choques entre las esferas eclesial y civil. Señala las reformas hechas al Código Penal Federal en relación a la inhabilitación de sacerdotes cuando cometan abusos sexuales contra menores. El informe hace omisión de las discusiones recientes en la Cámara de Diputados para elevar a rango constitucional el carácter laico del Estado que reduciría a las iglesias y religiones con presencia en México a un ámbito espiritual solamente, dejando a un lado su opinión y participación en los temas del debate nacional. Finalmente, destaca las reformas hecha en la legislación penal y de salud del Distrito Federal por el cual se permite el aborto hasta la doceava semana de gestación.
Conclusión.
Al valorar los reportes de la Secretaría de Gobernación, de la Secretaría de Estado norteamericano y el informe sobre libertad religiosa 2008 de “Ayuda a la Iglesia Necesitada”, se coincide en afirmar que los tres guardan un punto común que permite inferir que en México la libertad religiosa se encuentra garantizada.
De manera general, ningún mexicano puede decirse perseguido por sus creencias; sin embargo, el atraso cultural, la idiosincrasia de ciertas comunidades y la intolerancia religiosa han provocado conflictos bien localizados, generando la expulsión y desplazamiento de familias que no pertenecen a la confesión cristiana mayoritaria. Tanto la Secretaría de Gobernación como los organismos autónomos de derechos humanos han seguido estos conflictos religiosos que en número parecen ser mínimos, no así para la Secretaría de Estado que enuncia cientos de casos de intolerancia que no han podido ser atendidos y que representan focos de tensión que se suman a la cada vez más problemática situación social de México.
El Informe de “Ayuda a la Iglesia Necesitada” ignora estos conflictos de intolerancia hacia comunidades evangélicas, centrándose más hacia las tensiones entre los políticos y los jerarcas: agresiones al cardenal Rivera, ataques a sacerdotes y al dean de Catedral metropolitana, inhabilitación de eclesiásticos, la restricción a clérigos en cuanto a sus derechos políticos, no obstante que el mismo informe, en su exposición de motivos, afirma que se caracteriza por un “enfoque no confesional que examina la situación de cada país haciendo referencia a toda circunstancia jurídico-institucional o tipología socio cultural o ideológica que presente atributos de imposición, coerción, violación o persecución respecto a los seguidores de cualquier religión o fe”.
Aún cuando la Constitución política garantiza el derecho a la libertad de creencias, la redacción actual del artículo 24 constitucional hace que el ejercicio de la libertad religiosa esté limitada. La profesión de creencias religiosas no es una cuestión de gustos solamente, sino de íntima convicción personal y de conciencia. Queda pendiente en el debate nacional el reconocimiento del derecho de los padres a una educación religiosa para sus hijos, la cuestión de la objeción de conciencia, los derechos de reunión política de quienes se ostenten como ministros de culto…
Y, de manera fundamental, un cambio de mentalidad que nos permita vivir en convivencia con personas que no profesan la fe católica. Afortunadamente, la nación mexicana es plural y es hora de que cada ciudadano reconozca el derecho del otro a pensar diferente de la mayoría, de esta forma podremos garantizar este derecho fundamental donde la autoridad civil tenga a “su cargo la tutela de la libertad religiosa de todos los ciudadanos con leyes justas y otros medios aptos, y facilitar las condiciones propicias que favorezcan la vida religiosa, para que los ciudadanos puedan ejercer efectivamente los derechos de la religión y cumplir sus deberes, y la misma sociedad goce así de los bienes de la justicia y de la paz que dimanan de la fidelidad de los hombres para con Dios y para con su santa voluntad”.
Viernes, 17 de febrero
Francisco Baena Calvo
Guillermo Gazanini Espinoza
Pedro Tarquis
Religión Digital
José Arregi
Francisco Margallo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya