Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Cardenal Suárez Inda llama a la fe y comunión

24.01.15 | 16:48. Archivado en Iglesia católica en México

Zoila Bustillo / SIAME. 24 de enero.- La comunidad académica y estudiantil de la Universidad Pontificia de México (UPM), celebró este viernes la fiesta por el aniversario de su fundación el 25 de enero de 1933, que se conmemora en el marco de la solemnidad de la Conversión de san Pablo Apóstol.

La Misa Solemne fue presidida por el Cardenal electo Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia, Michoacán, quien en su homilía invitó a todos los maestros, alumnos y trabajadores de la UPM a pedir la gracia de san Pablo para vivir en el espíritu de conversión permanente, de humildad, de comunión y de amor a Jesucristo.

El reciente Cardenal electo por el Papa Francisco felicitó a la UPM y alentó a todos sus miembros a seguir siendo una “expresión de fe misionera y de comunión fraterna” en el México de hoy que está sediento de verdad, de justicia y de paz.

Mons. Suárez Inda envió un especial saludo al arzobispo de México, cardenal Norberto Ribera Carrera, Gran Canciller de la Universidad Pontificia, a quien dijo lo une una gran amistad desde sus tiempos de estudiantes, así como a los obispos de todas las arquidiócesis y diócesis, y a las congregación religiosas de todo el país que son la riqueza de la institución educativa.

Durante la celebración eucarística se oró por toda la comunidad de la Universidad Pontificia de México, para que esta siga siendo fiel al Evangelio y a su misión de formar mujeres y hombres que promuevan los valores cristianos tan necesarios en la cultura actual.

A estas intenciones, Mons. Suárez Inda añadió una por su persona, “por mi futuro ministerio, para que el Señor nos ayude a seguir adelante con alegría como pide el papa Francisco y siempre con humildad”.

Al finalizar la Misa se realizó un acto académico en el que se declaró profesor emérito al licenciado Francisco Merlos Arroyo, y se otorgó el Premio a la Excelencia Académica a los profesores: Dr. Ezequiel Castillo Solano (Facultad de Teología), Dr. Manuel Rodríguez Franco MSpS. (Facultad de Filosofía), Dr. Raúl Soto Vázquez (Facultad de Derecho Canónigo), Mtro. Luis Alberto Monteagudo Ochoa (Facultad de Ciencias y Humanidades).

La Universidad Pontificia de México es una obra de toda la Iglesia de mexicana, en ella participan las diócesis, los institutos religiosos, las sociedades de vida apostólica y los laicos. Su misión es evangelizar la cultura a través de la investigación, la docencia y la difusión del patrimonio cristiano, humano y científico, contribuyendo a la configuración de una sociedad más justa y solidaria.

Actualmente tiene una oferta educativa avalada por la Santa Sede y la Secretaría de Educación Pública en los grados de licenciaturas, maestrías y doctorados en Teología, Filosofía, Derecho Canónico, Derecho Eclesiástico del Estado, Ciencias Religiosas y Derecho e Historia del Catolicismo en México.

En ella se forman sacerdotes, seminaristas, religiosas, religiosos y laicos de todas las diócesis del país y del extranjero, que trabajan en la educación religiosa superior y otras actividades eclesiales.

Esta Universidad fue fundada en el año de 1551 por el Emperador Carlos I de España, con el nombre de Real y Pontificia Universidad de México. En el transcurso del tiempo ha adoptado los nombres de Pontificia y Nacional Universidad de México, Universidad Nacional de México y Universidad Pontificia de México. Bajo el régimen de persecución religiosa que vivió el país, cerró sus puertas desde 1932.

El 29 de junio de 1982, fiesta de San Pedro y San Pablo, en la Insigne y Nacional Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, el Cardenal Sebastiano Baggio, Delegado Pontificio, en la Misa concelebrada por los miembros de la CEM, restituyó la Universidad Pontificia de México, erigiendo canónicamente la Facultad de Teología. Es nombrado Primer Gran Canciller el cardenal Ernesto Corripio Ahumada.


Carta del Papa Francisco al Cardenal Alberto Suárez Inda

23.01.15 | 06:45. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Excmo. Mons. Alberto Suárez Inda,
Arzobispo de Morelia

Querido hermano: Hoy se ha hecho pública tu designación como Cardenal de la Santa Iglesia Romana. Te hago llegar mi saludo y la seguridad de mi oración.

Pido al Señor te acompañe en este nuevo servicio, que es servicio de ayuda, sostén y especial cercanía a la persona del Papa para el bien de la Iglesia.

Y precisamente para ejercitar esta dimensión de servicio, el cardenalato es una vocación. El Señor, a través de la Iglesia, te llama una vez más a servir; y te hará bien al corazón repetir en la oración la frase que el mismo Jesús aconsejó a sus discípulos para mantenerse en humildad: «Digan, somos siervos inútiles», y esto no como fórmula de buena educación sino como verdad después del trabajo, «cuando hayan hecho todo lo que se les ordenó» (Lc 17,10).

Mantenerse en humildad en el servicio no es fácil cuando se considera el cardenalato como un premio, como culmen de una carrera, una dignidad de poder o condecoración superior. De ahí tu trabajo cotidiano para alejar estas consideraciones, y más bien recordar que ser Cardenal significa incardinarse en la Diócesis de Roma para dar allí testimonio de la Resurrección del Señor y darlo totalmente, hasta la sangre si fuera necesario.

Tanta gente se alegrará con esta nueva vocación tuya y, como buenos cristianos, harán fiesta (porque es propio del cristiano alegrarse y saber festejar). Acéptalo con humildad. Simplemente procura que, en estos festejos, no se filtre el espíritu de mundanidad que marea más que la grapa en ayunas, desconcierta y aparta de la cruz de Cristo.

Será, pues, hasta el 14 de febrero. Prepárate con la oración y algo de penitencia. Que tengas mucha paz y alegría. Y, por favor, te pido que no te olvides de rezar por mí.

Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide.

Fraternalmente,
† Francisco, Papa


Chapulinear sobre cadáveres

21.01.15 | 19:07. Archivado en Iglesia católica en México

Guillermo Gazanini Espinoza / 21 de enero.- A principios del 2015, el facebook parroquial de San Bernardino de Siena, Xochimilco, dio cuenta de la lamentable situación de familias en pobreza extrema, miseria y marginación consignando la muerte de niños pequeños por presuntas negligencias imputables a las autoridades de salud de esa demarcación en el Distrito Federal. En una muestra de caridad, el padre Adrián Huerta Mora, párroco de la sede donde se asienta la VIII Vicaría de Pastoral de la Arquidiócesis de México, movilizó las asistencias que ha organizado para dotar de lo mínimo necesario a esas familias, apoyarles económicamente y darles el consuelo ante la irremediable pérdida de los hijos, cosa que no puede ser comprada con nada.

Tal situación generó la indignación de católicos quienes apoyaron la labor de la parroquia San Bernardino de Siena obsequiando alimentos y elementos de subsistencia como no se había hecho en otras ocasiones. Gracias a la eficacia y el buen manejo de las redes, las dotaciones fueron generosas y muchos fueron beneficiados aunque la tarea no logra paliar la escandalosa miseria de seres humanos, víctimas de la negligencia, oportunismo y corrupción de las autoridades.

Lo indignante del asunto es esta situación corrupta causante de muertes inocentes y cómo se ha tolerado el crecimiento del cáncer en plena carrera electoral cuando los juegos del poder se mueven para encumbrar a los de siempre, sobre la paupérrima realidad encriptada por deslumbrantes discursos de quienes engañan con artilugios, objetos inservibles y basura electoral adornada con hipócritas sonrisas y rostros grotescos estilizados con photoshop a cambio del voto de los pobres.

Estos días, se ha conocido de las cifras escandalosas y multimillonarias que reciben los partidos políticos durante el año 2015. Más de cinco mil millones de pesos para campañas y financiamiento de sus actividades propias además de la gratuidad de las franquicias postales y del uso de los tiempos de radio y televisión en tiempos del Estado. Desde luego veremos lo que los partidos quieren del electorado y no las situaciones de miseria rayando en lo inaudito. Si comparamos las cifras, este año 2015, el presupuesto de egresos destinó cerca de 4 mil 867 millones de pesos a los Programas de Comunidades Saludables, PROSPERA Inclusión Social, Unidades Médicas Móviles y el Seguro Popular. Como notará el lector, los partidos políticos se reparten más recursos que los que se destinan a un rubro que, se supone, es un derecho humano y garantía fundamental. Si indagamos un poco más, tan sólo el Partido de la Revolución Democrática, partido gobernante en la capital del país, recibió para gastos ordinarios cerca de 654 millones de pesos del Instituto Nacional Electoral mientras que, de acuerdo a las cifras del Presupuesto de Egresos, la construcción y equipamiento de un centro de salud con tres núcleos básicos para atención de población usaría sólo cinco millones 600 mil pesos.

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¿Cómo confiar en nuestra democracia?

19.01.15 | 19:16. Archivado en Iglesia católica en México

Editorial Desde la Fe / SIAME. 19 de enero.- El Poder Legislativo de la Unión reformó el sistema electoral para garantizar seguridad, equidad, transparencia y austeridad en la vida de los partidos y los procesos comiciales. Hasta el cansancio, durante esas discusiones, la sociedad fue persuadida de las bondades del nuevo marco jurídico transformador de las instituciones, originando un todopoderoso Instituto Nacional Electoral que centralizó las competencias de las autoridades estatales para impedir que gobernadores y otros actores indeseables afectaran la equidad electoral, obligando a los Estados a adecuar sus legislaciones respectivas.

Con las precampañas comienzan a verse las limitaciones y lagunas del marco electoral. Y es que, a fin de alcanzar un “güeso” y para seguir viviendo del presupuesto, funcionarios locales y representantes populares comenzaron a brincar -los chapulines- para asegurar su nombre en boletas electorales o listas de los partidos para una curul en la Cámara de Diputados.

Resulta indignante y escandaloso el caso de la Ciudad de México, donde diez de los dieciséis jefes delegacionales -mostrando el mayor desprecio a la ciudadanía que los eligió-, piden licencia para amarrar un asiento en la ALDF o la Cámara de Diputados. En principio, los ambiciosos peticionarios de las licencias no rinden cuentas claras de su gestión, no hay transparencia sobre su administración y no hay auditorías creíbles de sus administraciones. Se van, sin responder del manejo del poder y el dinero públicos conferido por la soberanía del pueblo a través del voto.

Por otro lado, los escándalos sobre los presuntos ilícitos cometidos por ediles y jefes delegacionales demuestran el desprecio de las dirigencias partidistas por el bien común y el orden público y dejan al descubierto que su único interés es una especie de interés mafioso que consiste en beneficiar a sus allegados en las diversas corrientes políticas que devoran la vida interna de los institutos políticos y el dinero de los impuestos de los ciudadanos

Si México quiere transitar hacia una verdadera democracia y no simulaciones de ésta, urgen las reformas legales que impidan el oportunismo de los políticos chapulines que brincan de puesto sin rendición de cuentas. De igual forma, es imperativo acabar con los clanes y grupos que concentran el poder desmedido en el seno de los partidos que, en la elección del 2018, podrían beneficiarse, bajo mañas y argucias, de la reelección creando bloques consolidados por esa figura para prolongarse en cargos opacos, ineficaces y, en el extremo, encubridores de hechos delictivos, como fueron los cometidos por alcaldes que fundaron imperios del crimen en sus municipios.

Bajo este panorama, el electorado formula preguntas que deberían tener respuestas contundentes. ¿Cómo confiar en partidos y candidatos cuya credibilidad va a la baja, actúan como mafias de poder y sólo ven por intereses grupales y personales? ¿Cómo confiar en un sistema electoral que no blinda la designación de precandidatos capaces y libres de cualquier nexo perjudicial del bien común? ¿Cómo confiar en nuestra democracia?


Franciscanos en México celebran el anuncio de canonización de Fr. Junípero Serra

16.01.15 | 05:53. Archivado en Iglesia católica en México, Cristianismo

Carlos Villa Roiz / SIAME 16 de enero.- Fray Marcelo Ruiz Romero, párroco de la iglesia de San Fernando, el histórico templo donde estuvo en México el beato Fray Junípero Serra, expresó su júbilo por el anuncio del Papa Francisco, sobre la canonización en septiembre de este misionero español

“Nos da muchísimo gusto saber que el Santo Padre ha tomado esta decisión. De este templo que también fue colegio, San Fernando, fue de donde salieron muchos hermanos a trabajar en misiones y a evangelizar las californias. Nos da mucha alegría que se reconozca la vida de santidad y en ese sentido, se le haga justicia al beato Fray Junípero Serra.”

Explicó que tenían conocimiento que el Papa Francisco deseaba canonizar a Fray Junípero Serra, e incluso, menciono que había venido un sacerdote de los Estados Unidos a investigar sobre la obra de Fran Junípero en la iglesia de San Fernando.

“No tenemos ni una sola reliquia de él, ni un solo papel. Solo una escultura en cantera hacha en tiempos modernos que aprecian mucho los fieles”, dijo. Sin embargo, hay algunos documentos suscritos por Fray Junípero en el Archivo General de la Nación.

También comentó que los tres padres que prestan sus servicios en San Fernando se reunirán con el Padre Provincial de los franciscanos, Fr. Juan Medina Palma y con el canonista Guillermo Rodríguez, para estudiar juntos sobre los festejos se van a realizar. “Será la Provincia del Santo Evangelio la que organice en conjunto los festejos en México”, comentó.

De este templo salieron grupos misioneros al norte de México, a fines del siglo XVII y la primera mitad del XVIII, para evangelizar Sonora, Tamaulipas, Nuevo México, Texas, la Sierra Gorda queretana y las Californias, a través de la recién fundada Congregación de Propaganda Fide (1622) y de la misma Orden Franciscana.

En el colegio de San Fernando se formaron parte de estos misioneros desde 1731, aunque fue hasta el 15 de octubre de 1733, cuando Felipe V concedió licencia para "que en referido hospital nombrado de San Fernando, extramuros de la ciudad de México, pueden fundar el mencionado Colegio Seminario de Propaganda Fide, siendo con encargo de que tengan sujetos para infieles, como previene la Bula de Inocencio XI..."

La comunidad de San Fernando comenzó con cuatro sacerdotes, dos hermanos legos y un donado, pero para 1772 contaba con 114 religiosos.

El Colegio de San Fernando contó con seminario central, con cátedras de gramática, artes, filosofía y teología.

Con las leyes de Reforma, la comunidad del Colegio se dispersó lo cual causó la pérdida de todas sus misiones en la Alta California, y el colegio de San Fernando, excepto la iglesia, quedó destruido.


Fray Junípero, santo

15.01.15 | 22:19. Archivado en Iglesia católica en México

En el viaje de Sri Lanka a Filipinas, Francisco anunció la canonización del beato Junípero Serra. El impacto mediático sobre esta noticia fue mínimo, quizá eclipsado por opiniones del Papa sobre Charlie Hebdo, el fanatismo, la libertad de expresión y el respeto a la religión. Aunque la canonización aún está lejos, en septiembre durante la visita a los Estados Unidos, la elevación del padre Junípero debería ser motivo de alegría y profunda reflexión sobre el pasado y el entusiasmo misionero que empujó a Serra a la evangelización de las inhóspitas tierras del norte de América. Hay una cosa más, es una oportunidad para sumergirnos en la historia porque, aunque lo veamos muy lejos, la obra magna del fraile nacido en Mallorca y muerto en Monterey, no Monterrey, se inició en la Ciudad de México, la capital del virreinato, en lugares muy comunes a los que trabajamos o vivimos en esta capital como el Templo-Colegio de San Fernando, frente al metro Hidalgo, el convento de San Francisco El Grande o el antiguo santuario de la Virgen de Guadalupe.

Cargamos con nuestra culpa laicista empecinada en borrar de un golpe toda esa herencia independientemente de las connotaciones religiosas. San Fernando, el lugar de donde parte Junípero a Querétaro y después a la Baja y Alta California, era el lugar desde donde se regían la misiones que hoy son comunes a nuestros oídos: San Diego, Santa Clara, San Francisco...

No por nada, Junípero Serra tiene un lugar de honor en el salón nacional de estatuas del Congreso de los Estados Unidos en reconocimiento a una tarea colosal de fundación de las misiones, embrión de las principales ciudades donde ahora se asienta la octava economía del mundo, el Estado de California.
Ojalá, ante esta noticia, los católicos de "este lado" podamos explorar y hundirnos en la historia de este "otro descubridor de América" y pedir por el reconocimiento de otros grandes que evangelizaron y desarrollaron nuestro pasado. Allá en Puebla, en San Francisco, reposa otro frailecillo, un hijo del Pobre de Asís, que tuvo el mérito de ser el pionero de los caminos en la Nueva España, llamado beato gracias a Pío VI en 1789 y con más de mil milagros atribuidos a su intercesión. Y ahí sigue esperando...


Inseguridad, un problema que afecta a gran parte de la población

14.01.15 | 19:31. Archivado en Iglesia católica en México

Arzobispo Carlos Garfias Merlos / CEM. 13 de enero.- Como parte del sentir generalizado, los ciudadanos han expresado su preocupación ante los altos índices de inseguridad que se han registrado, no sólo en el municipio, sino en el estado y en el país. Cada vez son más comunes los asaltos a transeúntes, así como los atracos a negocios, el robo de auto y diversos delitos del orden común

Esta situación genera incertidumbre pues, refleja y hace evidente que hace falta reforzar las medidas en materia de seguridad y necesitamos una estrategia que involucre a las autoridades y a la sociedad. En lo que concierne al panorama local, en Acapulco existe gran preocupación por esta situación; en diversas escuelas de nivel básico se ha aplazado el regreso a clases debido a que tanto padres de familia como profesores han señalado que no existen las condiciones para abrir las puertas de las diversas instituciones. De la misma manera, los ciudadanos han manifestado su inquietud ante la retirada de los elementos de la Gendarmería del puerto.

Es un panorama preocupante que refleja que es necesario que las autoridades de los tres órdenes de gobierno establezcan acciones eficaces y pertinentes que permitan realmente combatir el flagelo que representa la inseguridad. Como Iglesia nos pronunciamos a favor de establecer y mantener una estrategia que permita a las autoridades hacer participar a los ciudadanos y generar condiciones que favorezcan en los ciudadanos vivir sin el temor de ser víctimas de algún ilícito, de caminar libremente, de recuperar los espacios y de consolidar un municipio, un estado y un país libre.

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Inaplazable combate a la corrupción

12.01.15 | 04:52. Archivado en Arquidiócesis México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / 12 de enero.- El país está gravemente herido e infectado de una bacteria que tiene a la democracia al borde de la muerte: la corrupción, una práctica habitual que se ha convertido en “algo natural”, al grado de constituir una condición personal y social relacionada con la costumbre.

Recientemente, el Papa Francisco, en su discurso a la Asociación Internacional de Derecho Penal, advirtió sobre los graves daños sociales que provoca la corrupción en el manejo de los recursos públicos, en las operaciones comerciales y financieras, e incluso en las negociaciones particulares, y llamó a combatir con mayor severidad todas las formas de corrupción, principalmente los grandes fraudes contra la administración pública o el ejercicio desleal de la administración.

En México, la corrupción ha permeado en todas las instituciones políticas y de gobierno, como una epidemia que pareciera no tener cura. Y es que, como escribió el filósofo católico Gabriel Zaid en su libro La economía presidencial, “la corrupción no es una característica desagradable del sistema político mexicano: es el sistema”.

Por ello, si verdaderamente se busca avanzar como país, el primer combate que se debe emprender es contra este flagelo, pues la corrupción es la verdadera causa del desarrollo del fenómeno del narcotráfico y el crimen organizado, de la desigualdad social, del debilitamiento de las instituciones y de la pésima procuración de justicia que favorece la impunidad, y aumenta la desesperanza en los mexicanos.

El reto es ingente, pues como también ha señalado el Santo Padre, “hay pocas cosas más difíciles que abrir una brecha en un corazón corrupto… pues el corrupto se cree un vencedor, no conoce la fraternidad o la amistad, sino la complicidad y la enemistad, pero además, el corrupto no percibe su corrupción y por tal motivo difícilmente podrá salir de su estado por remordimiento interior de la conciencia”.

En el fondo de la corrupción está la avaricia, pecado capital que lleva al individuo a alcanzar sus objetivos por todos los medios posibles. De ahí que el dinero público, que debería emplearse en proyectos para el bien común, suela terminar en manos de unos cuantos servidores de gobierno, que dilapidan de la manera más inmoral los recursos en todo tipo de placeres, mientras millones de personas carecen de las condiciones básicas para subsistir.

En efecto, México atraviesa una severa crisis de corrupción política, que pone en juego al sistema, de tal suerte que, o se busca pronto la manera de erradicar la corrupción, o en poco tiempo nuestra débil democracia quedará hecha añicos.

En cuanto a las causas de este mal, se pueden resumir primeramente en una falta de control de los servidores públicos que, por ser parte del sistema, se creen con derecho a infringir la ley con descarada impunidad, y por otro lado, la justicia supeditada al poder político; de ahí los escandalosos favores e indultos de los que continuamente somos testigos los mexicanos.

La solución a este flagelo debe pasar necesariamente por estrictos controles de corrupción, tanto precautorios como punitivos, además de otras medidas más rigurosas como la exigencia a los partidos políticos para que eliminen la corrupción al interior de sus instituciones, so pena de recibir un castigo en las urnas por parte de la sociedad.

Si hay voluntad política, la depuración de funcionarios y militantes corruptos debe comenzar cuanto antes, y ésta debe ser una labor inaplazable. El mismo Papa Francisco ha hecho una descripción perfecta de ellos: “El corrupto no puede aceptar la crítica, descalifica a quien la hace, trata de disminuir cualquier autoridad moral que pueda ponerlo en tela de juicio, no valora a los demás y ataca con el insulto a quien piensa de modo diverso. Si las relaciones de fuerza lo permiten, persigue a quien lo contradiga”. Basta querer servir a México para comenzar un verdadero cambio.


Refundación y compromiso, lecciones del foro sobre corrupción e injusticia en la Universidad Pontificia de México

09.01.15 | 08:03. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / CACM. 08 de enero.- “Actuar es un acto de encarnación”, es una frase del poeta Javier Sicilia en la mesa de Diálogo "La Iglesia frente a la Corrupción, la Injusticia y la Violencia en México" realizado en la Universidad Pontificia por iniciativa de estudiantes, organizaciones católicas y la Revista Vida Nueva México que analizó la crítica situación en la que parecemos atascados. Y actuar es una forma de manifestar un compromiso para refundar a México como propuso una mesa contrastante, pero convergente por tener una vida digna. El sentido de compromiso ahí argumentado lleva a despabilarnos y darnos cuenta de que las cosas, como marchan, implican una horrenda destrucción del país cuando se peca de omisión al dejar de actuar para manifestar al Cristo encarnado en nuestra historia.

La crítica más dura, la de Javier Sicilia, fue a una jerarquía indiferente. El énfasis de hacer “dos Iglesias”, la del pueblo y la jerarquía burocratizada fue el principal argumento del poeta cuando se refirió a la ausencia de los obispos en los movimientos sociales que él encabeza y eso advirtió al iniciar su intervención, un áspero señalamiento a una jerarquía muy distinta de la presentada por monseñor Castro en su discurso, la de las Pastorales Colectivas y de iniciativas por la paz. Fue duro constatar que, a nivel colectivo, los obispos de México reaccionaron tardíamente ante los hechos cometidos contra normalistas de Ayotzinapa, pero progresivamente se generaron iniciativas y declaraciones que parecen abandonar el cómodo estatus jerárquico y clerical aunque todavía no es suficiente. Las muestras son los exhortos por la paz hechos por las Provincias Eclesiásticas de Morelia y Acapulco y la campaña que la CEM #Por1MéxicoenPaz impulsa teniendo como antecedentes remotos las Cartas Pastorales del Episcopado traídas de nuevo a escena por el obispo de Cuernavaca. El defecto de esta jornada, a mi parecer, fue fustigar la división, remarcar la idea de las “iglesias paralelas”, una movilizada y otra impasible. A mi juicio, acentuar tales brechas genera una desconfianza donde todo mundo con la capacidad de mando, liderazgo y gobierno podría ser sospechoso y enemigo del pueblo impidiendo los esfuerzos articulados preconizados en la mesa y de la pobreza malentendida como raíz de la lucha de clases.

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“Agradezcamos al Papa por pensar en México”: Mons. Suárez Inda, nuevo cardenal mexicano

07.01.15 | 17:31. Archivado en Iglesia católica en México

Vladimir Alcántara Flores / SIAME. 07 de enero.- Mons. Suárez Inda envió un mensaje al pueblo de México: “Agradezcamos al Papa Francisco por pensar en nuestra patria, y renovemos nuestro compromiso de verdaderos cristianos, no sólo de nombre, sino de testimonio. Pidamos a Dios por el Papa Francisco, y esperemos que un día pueda visitar nuestro país, que pronto se haga realidad esto que él mismo ha expresado como un deseo”.

El pasado domingo 4 de enero, al finalizar el rezo del Ángelus, ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco dio a conocer los nombres de 20 arzobispos que serán creados cardenales en el consistorio que se llevará a cabo el próximo 14 de febrero. Entre los nuevos cardenales se encuentra Mons. Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia.

En entrevista para Desde la fe, Mons. Suárez Inda reconoció que su designación como nuevo Cardenal es algo que no esperaba, pues su deseo en realidad era que el Papa Francisco aceptara su carta de jubilación por motivos de edad; sin embargo, ahora le pide un nuevo servicio, lo cual representa el llamado de Dios a una entrega más, a otro periodo de trabajo, a participar en lo que le pida Su Santidad Francisco en beneficio de la Iglesia de Jesucristo.

“Recibí la noticia con gran sorpresa y temor, pero sobre todo, con mucha gratitud, pues es un signo de cariño del Papa Francisco a México, a Michoacán, y a mi pobre persona”, externó.

Sobre el hecho de que el Papa Francisco lo haya elegido a él como Cardenal, y no a un arzobispo perteneciente a una de las llamadas “sedes cardenalicias”, Mons. Suárez Inda comentó que para Su Santidad Francisco no existen tales sedes cardenalicias, lo cual se puede observar en que no nombró Cardenal ni al Arzobispo de Turín, ni al Arzobispo de Toledo, ni al Arzobispo de Chicago.

Explicó: “Es un Papa con mucha libertad que elige a quien él quiere y cuando quiere, y que prefiere a los pobres y las periferias, como él dice; es un hombre de espíritu evangélico que rompe con protocolos y tradiciones”.

Por otra parte, comentó que durante la pasada visita Ad Limina pudo hablar con el Papa Francisco sobre diversos aspectos relacionados con el estado de Michoacán, por ejemplo, de toda la riqueza espiritual y humana que hay en la entidad, una región donde la mayoría de la gente es muy noble y trabajadora, y si bien hay muchos que emigran a Estados Unidos, son personas que llevan allá un testimonio de su fe, de su amor al trabajo y a la familia.

Comentó que existe una imagen tal de Michoacán, que pareciera que la gente del estado estuviera viviendo en condiciones inhumanas. Es cierto ­–dijo– que existen problemas como el de la corrupción, la impunidad y el asentamiento de grupos de gente infame que secuestran personas y utilizan a jóvenes como sicarios, seduciéndolos con un poco de dinero, para lo cual aprovechan sus condiciones de ignorancia y de miseria, pero es un fenómeno que también se detecta en otras partes del país.

En cuanto a la entidad ­–precisó– este problema se da sobre todo en algunas zonas, como en la Diócesis de Apatzingán y en Lázaro Cárdenas; aunque también ahora en la ciudad de Morelia, donde hay gente que ha llegado refugiándose en el anonimato con la intención de cometer prácticas delictivas.

“Tristemente es algo que compartimos también con la periferia de la ciudad de México, con otras ciudades del norte del país, y no se diga con el estado de Guerrero. El problema es que hay una gran degeneración por falta de conciencia moral y por la falta de educación desde la familia, desde la escuela y desde la parroquia. Así que el reto es formar a las nuevas generaciones con una conciencia más recta, y sobre todo con un sentido de amor al sacrificio, ya que éste en la actualidad resulta repugnante para la gente, cuando en realidad es una prueba del verdadero amor y una fuente de felicidad”, agregó.

Mons. Suárez Inda envió un mensaje al pueblo de México: “Agradezcamos al Papa Francisco por pensar en nuestra patria, y renovemos nuestro compromiso de verdaderos cristianos, no sólo de nombre, sino de testimonio. Pidamos a Dios por el Papa Francisco, y esperemos que un día pueda visitar nuestro país, que pronto se haga realidad esto que él mismo ha expresado como un deseo”.


¿Por qué será Cardenal el Arzobispo de Morelia?

04.01.15 | 17:36. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

La elección de los nuevos cardenales que colaboran con el Papa Francisco representa uno de los signos distintos en la dirección de la vida de la Iglesia. Tradicionalmente en México habían de asignarse tres capelos cardenalicios en consonancia con las tres Arquidiócesis de mayor peso económico, poblacional y político. Este pontificado marca ahora un tono "discordante" al no considerar ya a sedes con "derecho a capelo" y ver a otros purpurados que también son voz de la Iglesia.

Para México, este nombramiento también "disuelve" esta particular percepción que teníamos sobre "quién es cabeza de la Iglesia mexicana", para dar importancia a regiones de la Iglesia de los márgenes, particularmente con serias dificultades. La Provincia Eclesiástica de Morelia reúne a las diócesis de la zona de Tierra Caliente convulsionadas por la violencia y la inestabilidad política. Ahora, el nombramiento del Cardenal Alberto Suárez Inda (Guanajuato, 30 de enero de 1939) tiene especial significado porque acercará al Papa la situación delicada y compleja de esa parte de la Iglesia y México donde sacerdotes y obispos han sido amenazados de muerte, donde el poder de las drogas prevalece y el dominio del crimen sigue azotando la vida de miles de católicos.

Estas podrían ser algunas de las causas que llevaron al Papa Francisco a designar el arzobispo de Morelia para ser uno de sus más estrechos colaboradores y como uno de los posibles electores del próximo Pontífice lo que, sin duda, también afectará el "perfil de Pastor y Servidor" que reunirá el sucesor de Francisco.

La Conferencia del Episcopado Mexicano dirigió una felicitación al próximo Cardenal, el arzobispo Alberto Suárez Inda, de la siguiente forma:

"Con emoción y alegría, la Conferencia del Episcopado Mexicano felicita a S.E. Mons. Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia, a quien en este día el Santo Padre ha anunciado que nombrará nuevo Cardenal de la Iglesia Católica en el próximo consistorio del 14 de febrero. Los Obispos de México, agradecidos con Dios Nuestro Señor por este don, expresamos nuestra gratitud al Papa Francisco por este gesto de amor y cercanía a nuestra patria, felicitamos a la Arquidiocesis de Morelia por esta distinción y pedimos a Santa María de Guadalupe que interceda por nuestro nuevo Cardenal, cuya generosa labor pastoral reconocemos con gratitud".

Este bloguero se une a la alegría de la Iglesia mexicana por la designación de un nuevo cardenal, cargo que ya no representa el hecho de ser "Príncipe de la Iglesia" sino verdadero testigo "para actuar con valentía, incluso hasta el derramamiento de su sangre, por el incremento de la fe cristiana, por la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios y para
la libertad y el crecimiento de la Santa Iglesia Romana".


La paz urge en el 2015

01.01.15 | 20:11. Archivado en Cristianismo

Recibir un nuevo año implica una oportunidad diferente, enderezar las sendas y corregir los errores. La bendición sacerdotal que hoy escuchamos en la liturgia, tomada del Libro de los Números, como expresó el Papa Francisco en su homilía por la Jornada Mundial del Paz es oportunidad para "contemplar el rostro de Dios, también podemos alabarlo y glorificarlo como los pastores, que volvieron de Belén con un canto de acción de gracias después de ver al niño y a su joven madre (cf. Lc 2,16). Ambos estaban juntos, como lo estuvieron en el Calvario, porque Cristo y su Madre son inseparables: entre ellos hay una estrecha relación, como la hay entre cada niño y su madre. La carne de Cristo, que es el eje de la salvación (Tertuliano), se ha tejido en el vientre de María (cf. Sal 139,13). Esa inseparabilidad encuentra también su expresión en el hecho de que María, elegida para ser la Madre del Redentor, ha compartido íntimamente toda su misión, permaneciendo junto a su hijo hasta el final, en el Calvario."

Y esta solemnidad de María, Madre de Dios, abre el año civil como el portón por donde debemos transitar confiados en su amor, maternidad, intercesión y misericordia, oportunidad para meditar sobre la paz del mundo y México. El 1 de enero de 1968, Paulo VI celebró por primera vez esta Jornada exhortó a todos a celebrarla no como mero recurso retórico sino a fundarla "subjetivamente sobre un nuevo espíritu que debe animar la convivencia de los Pueblos una nueva mentalidad acerca del hombre, de sus deberes y sus destinos. Largo camino es aún necesario para hacer universal y activa esta mentalidad; una nueva pedagogía debe educar las nuevas generaciones en el mutuo respeto de las Naciones, en la hermandad de los Pueblos, en la colaboración de las gentes entre sí y también respecto a su progreso y desarrollo. Los organismos internacionales, instituidos para este fin, deben ser sostenidos por todos, mejor conocidos, dotados de autoridad y de medios idóneos para su gran misión. La «Jornada de la Paz» debe hacer honor a estas Instituciones y rodear su trabajo de prestigio, de confianza y de aquel sentido de expectación que debe tener en ellas vigilante el sentido de sus gravísimas responsabilidades y fuerte la conciencia del mandato que se les ha confiado".

Necesitamos la paz, la que brota de los hombres y mujeres de buena voluntad, de su oración, de los corazones sinceros que la fincan desde sus hogares, pero también, como lo dijo el Papa Paulo VI en aquel 1968, en las instituciones de responsabilidad, de gobierno, de mando.

Jesucristo es nuestra paz y, como afirmó el Papa Francisco, es bendición para toda la humanidad. Sólo Él acaba con la corrupción y el pecado. Este bloguero desea a todos un feliz y próspero 2015.


Lunes, 26 de enero

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