Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

El tímido “comunicado” de la Conferencia del Episcopado Mexicano

29.10.14 | 20:00. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Ayer, el Consejo de la Conferencia del Episcopado Mexicano lanzó un “comunicado” sobre los lamentables hechos que han sido noticia desde hace un mes en el país. Firmado por el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el Cardenal José Francisco Robles Ortega y el secretario general, Mons. Eugenio Lira Rugarcía, expresa el “dolor profundo” ante los acontecimientos “sucedidos en Ayotzinapa”, Guerrero, y manifestar la solidaridad de los prelados a las familias de los 43 desparecidos, expresar la “preocupación” por todas las formas de violencia, corrupción, actividad ilícita, nexos con el crimen organizado e impunidad y llamar la atención de las autoridades a fin de redoblar esfuerzos para encontrar a los estudiantes". Concluye con un llamado a la responsabilidad, no lucrar políticamente con este drama e invocar la intercesión de la Virgen de Guadalupe para que “fortalezca a (las) familias, ilumine a las autoridades, convierta a los que hacen el mal y dañan a tantas personas, y nos asista a todos para que, unidos en la legítima diversidad, hagamos lo que nos corresponde en la construcción de una nación mejor”.

Palabras más o menos, el comunicado tímido y cauteloso que se suma a los pronunciamientos de los obispos de la Provincia de Acapulco, de otros arzobispados y diócesis que han condenado los hechos a través sus órganos de comunicación apelando a la solidaridad y oración, advirtiendo de la corrupción rampante y de lo absurdo de estas desapariciones. Pero el organismo central de la CEM llega tarde, a un mes de lo sucedido y a través de un austero “comunicado” para satisfacer la sed de noticia de la prensa en lugar de consolar e instruir a los fieles católicos del país.

Por otro lado, y tal vez por asociar a los normalistas de la Escuela rural “Raúl Isidro Burgos” de la localidad de Ayotzinapa, en el municipio de Tixtla, por lo que se conoce como “Caso Ayotzinapa”, el comunicado califica de reprobables los “acontecimientos sucedidos en Ayotzinapa” cuando es bien sabido que los estudiantes fueron sometidos y levantados no en esa localidad y sí por policías de Iguala. Tal vez impreciso por hacer coloquial el nombre donde se alberga la Normal de maestros, pero eso no es lo importante.

La Iglesia será un factor de contrapeso y determinante en el consuelo de muchos que padecen estos momentos de dolor. No podemos ignorar que, en el pasado, los obispos de México dirigieron notables y excelsas exhortaciones y Cartas Pastorales vibrantes de la unidad querida por Cristo para su Iglesia en momentos muy peculiares de la vida de nuestro atribulado país; sin embargo, quizá pese a muchos la decepción por este comunicado que no refleja mayor cosa que un discreto y hasta ¿timorato? llamado para unir la voz “a lo ya expresado por los Obispos de la Provincia de Acapulco, de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y muchos más”.

En noviembre próximo, la Conferencia del Episcopado Mexicano celebrará su Asamblea Plenaria. Quizá los prelados deben abandonar los formatos de machote y sea momento para emitir una Carta Pastoral contundente, exigente y firme, con ánimo de esperanza y de misericordia, más para instruir y consolar que para figurar en los encabezados de la prensa.

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COMUNICADO DEL CONSEJO DE PRESIDENCIA DE LA CEM SOBRE LOS ACONTECIMIENTOS EN AYOTZINAPA

28.10.14 | 18:04. Archivado en Análisis y Opinión

Con profundo dolor ante los reprobables acontecimientos sucedidos en Ayotzinapa, Guerrero, unimos nuestra voz a lo ya expresado por los Obispos de la Provincia de Acapulco, de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y muchos más, para manifestar nuestra solidaridad a los familiares de los 43 normalistas desaparecidos, por quienes hemos orado insistentemente a Dios.

Al tiempo de expresar nuestra preocupación por toda forma de violencia, corrupción, actividad ilícita, nexos con el crimen organizado e impunidad, hacemos un llamado a las autoridades a redoblar esfuerzos para encontrar a los estudiantes desaparecidos, sancionar a los culpables y hacer prevalecer el estado de derecho, a fin de garantizar la seguridad y una vida digna a todos los mexicanos y mexicanas.

La situación de los desaparecidos y el sufrimiento de sus padres, madres y familiares merecen acciones eficaces y respeto. Por eso, exhortamos a las fuerzas políticas y a la sociedad en general a actuar con responsabilidad y no lucrar políticamente con esta desgracia, ni convertirla en bandera para causar daños a terceros o provocar desestabilización, lo que alejaría aún más la necesaria justicia, equidad, seguridad y paz que México requiere para alcanzar un desarrollo del que nadie quede excluido.

Invocando la intercesión de Santa María de Guadalupe, rogamos a Dios que bendiga a los jóvenes desaparecidos, fortalezca a sus familias, ilumine a las autoridades, convierta a los que hacen el mal y dañan a tantas personas, y nos asista a todos para que, unidos en la legítima diversidad, hagamos lo que nos corresponde en la construcción de una nación mejor. Por México, ¡actuemos!

Por los Obispos de México.

José Francisco Cardenal Robles Ortega
Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano
Arzobispo de Guadalajara

Eugenio Lira Rugarcía
Secretario General de la CEM
Obispo Auxiliar de Puebla


Derechos sexuales y reproductivos de niños y adolescentes

27.10.14 | 15:16. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza /CACM. 27 de octubre.- El Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México dio cuenta del triunfo legislativo en la sesión del 23 de octubre de la Cámara de Diputados donde se discutió la minuta proyecto de decreto que expide la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y se reforman diversas disposiciones de la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil, originada por una iniciativa preferente del Ejecutivo, presentada en el Senado de la República, misma que sufrió importantes modificaciones a las de su iniciador, particularmente para considerar los “derechos sexuales y reproductivos de niños, niñas y adolescentes”.

Mueve a la reflexión el controvertido debate en la Cámara de Diputados y cómo la ideologización de estas nociones adquieren un impacto particular donde no se tienen consensos suficientes; estas discusiones se movieron en el pantano de la subjetividad, de la ideología de la equidad y género, del laicismo y el autonomismo sin dejar de apuntar hacia las temerarias afirmaciones de que la “negación” de estos derechos provienen de fuerzas oscurantistas, clericales y confesionales que están detrás de esto.

Examinemos primero el contenido de los textos controvertidos. La Cámara de Senadores realizó, entre otras, modificaciones a los artículos artículos 50, fracción XI y 58, fracción VIII, del proyecto de decreto para incorporar la obligación de las autoridades a proporcionar asesoría y orientación sobre el ejercicio responsable de los derechos sexuales y reproductivos a niñas, niños y adolescentes, así como a sus padres o tutores, y garantizar el acceso a los métodos anticonceptivos; de igual forma, se pretendía que los sistemas educativos promovieran la educación integral que contribuya al desarrollo de competencias que permitan a niñas, niños y adolescentes a ejercer, de manera informada y responsable, sus derechos sexuales y reproductivos.

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Aplauden no aprobación de derechos sexuales y reproductivos de los menores

24.10.14 | 00:19. Archivado en Análisis y Opinión

Zoila Bustillo / SIAME. 24 de octubre.- Llaman a todas las organizaciones y a los padres de familia que han apoyado la campaña ciudadana, a que no bajen la guardia, porque la ley regresa al Senado para su ratificación,la familia, aplaudieron la decisión de la Cámara de Diputados de eliminar el concepto de “derechos reproductivos y sexuales” de los menores, de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que finalmente fue aprobada la noche del jueves con 420 a votos a favor, uno en contra y 10 abstenciones.

“Estamos muy contentos de que los diputados hayan tenido la sensibilidad de escuchar a la sociedad, especialmente a los padres de familia, porque lo que se pretendía era darle a los menores el derecho a tener relaciones sexuales, con quien quisieran, sin el consentimiento de sus papás, y eso era gravísimo”, expresó María Eugenia Díez Hidalgo, presidenta de la Comisión Mexicana de Derechos Humanos (CMDH), organización que encabezó la lucha ciudadana.

Destacó que ha sido una gran victoria gracias a la participación de varias organizaciones, más de 45 mil padres de familia que firmaron cartas a los diputados para pedirles que cambiaran la ley, y del Episcopado Mexicano, con lo que también se logró que la educación sexual sea acorde a la edad, y siempre con el visto bueno de los padres.

Sin embargo, Díez Hidalgo manifestó que este triunfo debe verse desde dos sentidos: “que las autoridades escucharon a la ciudadanía –cosa que casi nunca hacen– y que los padres de familia y ciudadanos fueron capaces de participar, lo cual es muy importante porque Su Santidad, el Papa Francisco, siempre nos dice que como laicos tenemos que participar y pedir que las cosas estén bien, y esta ley, como estaba, les iba a hacer mucho daño a los niños y a las familias”.

“Si se hubiera aprobado la ley como estaba, los menores iban a poder decirle a los padres: ‘no te metas, tengo derecho a tener relaciones con quien yo quiera’. Eso podría incluso justificar la pederastia, porque el menor estaba ejerciendo su derecho, se iba a perder la autoridad de los papás en la familia, lo cual sería un problema muy grave, pero gracias a Dios, se paró”, apuntó.

No obstante, la Presidenta del CMDH llamó a todas las organizaciones y a los padres de familia que han apoyado la campaña ciudadana, a que no bajen la guardia, porque la ley regresa al Senado para su ratificación, y “no podemos permitir que se pierda lo que se ha ganado”, ya que existe mucho interés, especialmente de parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD), por incluir en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, los derechos sexuales y reproductivos.

“Es importante que sigan mandado cartas. Ya lo hicimos al Presidente de la República, al Secretario de Gobernación y a la Cámara de Diputados, pero ahora enviaremos a los coordinadores de todos los partidos políticos para que se tome en cuenta la opinión de la ciudadanía”, concluyó.


Ébola en América

23.10.14 | 00:00. Archivado en Análisis y Opinión

Desde que supe de la gravedad de la epidemia del ébola, en marzo pasado, seguí las noticias de los diarios y portales internacionales sobre la evolución del mal. La temida y pavorosa enfermedad afectando a poblaciones y países paupérrimos, desgarrados por la guerra y conflictos, fregados por la avaricia de las potencias devoradoras de sus recursos y por la indiferencia de las grandes farmacéuticas cuyo negocio es curar, siempre y cuando haya un mercado de enfermedades redituables para investigar y producir. Cuando llegaron las primeras imágenes de los africanos ciudadanos de esos países ignotos, se agregaba el escenario de miseria y supersticiones favorables a un un virus igual de dramático. Poco a poco, el enemigo invisible pasó las fronteras y se extendió hasta llamar la atención de las potencias occidentales. Los contagios no cedían, las muertes eran diarias y las alarmas sonaron cuando un misionero español, el padre Miguel Pajares, fue repatriado para iniciar los tratamientos ante la incertidumbre de cura y la seguridad de la muerte. Después, el pánico cundió cuando los organismos internacionales proclamaron la amenaza real del ébola como desestabilizador de la seguridad y el desarrollo de África y el mundo. El orgullo de las países industrializados llegó a señorearse cuando, en Texas, el gobernador Rick Perry habría dicho “Esto no es África Occidental”, regodeándose de los grandes hospitales del Estado mismos que fallaron en sus protocolos al contagiar a empleados sanitarios encargados de cuidar del paciente cero, el finado Thomas Eric Duncan.

Ahora el ébola ya no es cosa de los pobres y olvidados africanos. Y está en los Estados Unidos siendo una amenaza real para nuestro país, mientras Europa aplica medidas estrictas para los torturados africanos, ya no sospechosos de pobreza, sino de ocultar al enemigo en su interior. Mientras reflexionaba sobre este mal, apareció la noticia sobre la declaratoria de la OMS para señalar libre a Nigeria de contagios gracias a la coordinación de instancias donde las mejores medidas fueron las preventivas.

El Papa Francisco manifestó que su "pensamiento se dirigía a los países de África que sufren a causa de la epidemia de ébola. Estoy al lado de las numerosas personas afectadas por esta terrible enfermedad, invitando a orar por los afectados, los que han perdido la vida tan trágicamente, apelando a la comunidad internacional para no escatimar la ayuda necesaria.

La epidemia podría llegar a nuestro país y sinceramente creo que México tiene la capacidad para responder ante el problema en base a la amarga experiencia de la influenza. Lo importante es tener la transparencia y hablar con la verdad para que, de suceder, los recursos humanos y materiales de la medicina sean suficientes para atacar los eventuales brotes. Desde luego, en la base, está la responsabilidad de cada ciudadano para trabajar en las medidas preventivas. Ante todo, el ejercicio de la caridad para que en esta y cualquier enfermedad, toda persona goce de los servicios de salud de calidad y suficientes porque para salvar la vida, ningún esfuerzo debe escatimarse, defender la dignidad y la intimidad de cualquier enfermo deben ser las prioridades en cualquier sistema sanitario.


“Sólo queda la revolución”

21.10.14 | 19:10. Archivado en Análisis y Opinión

Ayer, el padre Alejandro Solalinde se presentó ante las autoridades de la Procuraduría General de la República para ofrecer la información que recibió de cuatro testigos sobre el paradero y sacrificio de los cuarenta y tres estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Según los medios de comunicación y el mismo defensor de los derechos de los migrantes, no fue atendido por altos funcionarios y será hasta el jueves cuando se reúna con el Procurador Murillo Karam. En diversas entrevistas difundidas ampliamente, Solalinde da cuenta de lo que le han dicho estos testigos, de cómo se realizó la captura y los detalles en la preparación de la fosa donde habrían sido quemados los normalistas. Directamente, el presbítero culpa a las diversas instancias de gobierno por cometer un crimen de Estado y asegura que las autoridades civiles, de inteligencia y militares saben muy bien cuál fue el destino fatal de los jóvenes.

Solalinde, en una entrevista matutina este martes, advirtió de la descomposición y del lamentable estado de cosas en este país y de la necesidad de hacer un alto para refundar la nación antes de que esta perezca bajo una situación más violenta. ¿Revelará a sus informantes? El presbítero dice que no, por el bien de ellos y por su vida, “me matarán antes de que yo diga algo”.

El asunto de los normalistas es una causa muy dolorosa e indignante que debería importar a todos los que buscan el bien del país. La desaparición de poderes que se discute hoy en el senado es una reacción tardía que no devolverá la vida y la seguridad perdidas en el Estado. En algunas entidades de la República ya deberían haber desaparecido los poderes desde hace mucho tiempo y, sin embargo, Guerrero es el punto mediático donde el interés político prima ante las eventuales elecciones, ahora en riesgo, por la degeneración del orden. Las fosas revelan cómo se ha hecho justicia, en la vía sumaria, donde el poder amedrenta y desaparece a quienes estorban.

Mientras las discusiones se generan en el senado y si un gobernador se va impune, con la “conciencia tranquila” a casi ocho meses de la renovación del cargo, muchas familias viven en la incertidumbre por saber del paradero de sus hijos levantados. Toda la “capacidad y fuerza del Estado” sirven de nada cuando se cumplirá un mes de la desaparición. Como diría Solalinde, “ojalá nos equivoquemos y el Estado presente a los desaparecidos”, pero la culpa se extiende a muchos más y a otras épocas, las que fraguaron a los protagonistas y actores responsables de estos hechos en Guerrero bajo el yugo de la oscuridad y miedo.

La “intervención” del Padre Solalinde en este lamentable caso abre también la posibilidad de una reacción de Iglesia para que impere la justicia. La Iglesia ya fue tocada en sus estructuras cuando la muerte del Padre Ascensión Acuña precedió a la de los normalistas. Según Solalinde, de no resolverse esta situación, la vía que se abre es la de revolución, violencia con violencia se acaba, pero muchos escogeríamos un camino más humano y civilizado para componer las cosas, tal vez en el cambio de las conciencias y en el despertar personal y la sacudida ontológica para darnos cuenta de que este camino no es la solución. Todos queremos ver vivos a los estudiantes normalistas, como quisiéramos que la vida de muchos más en el país no hubiera sido arrebatada bajo la barbarie. Lo primero es tener la capacidad para gobernar porque ser reformista no es el mejor apellido para un Estado que no ve por el bien común y la defensa de los derechos humanos; lo segundo es cumplir con la ley, no la de Herodes, sino del pacto que México vino afirmando a lo largo de su historia y, finalmente, vencer la apatía, indiferencia y frivolidad social, meter la fe y la esperanza porque cada crimen, cada levantado, cada ejecutado, es un metro más de agua que poco a poco nos llega al cuello. Y claro la exigencia: Garantizar la seguridad del Padre Alejandro Solalinde.

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El Sínodo

20.10.14 | 05:48. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / 18 de octubre.- El pasado lunes, la secretaría del Sínodo de los Obispos que trata el tema de la familia, dio a conocer un borrador que pretendía resumir las casi doscientas ponencias de los padres sinodales, el documento suscitó una verdadera tormenta mediática que ha creado falsas expectativas, e incluso confusión por la ambigüedad de algunos párrafos que seguramente tendrán que ser precisados a fin de que el documento final pueda alcanzar el consenso y ser entregado al Santo Padre.

Más allá de los polémicos temas que desataron la tormenta mediática, cabe aclarar que no se ha dado ningún cambio doctrinal ni en relación a la posible comunión otorgada a los divorciados vueltos a casar, ni mucho menos al reconocimiento de los así mal llamados matrimonios entre personas del mismo sexo. Gran parte de la confusión se origina por no entender que la naturaleza de este Sínodo extraordinario, se trata de una reunión de los Obispos que están ocupándose en hacer propuestas para elaborar un documento de trabajo que será enviado a todas las diócesis del mundo para que se discutan en los episcopados y se envíen de vuelta a Roma sus consideraciones y propuestas, que serán retomadas en el Sínodo Ordinario de 2015, cuyo tema seguirá versando sobre la familia, del resultado de ese Sínodo, se entregarán al Papa las conclusiones que servirán de base para un documento dirigido a toda la Iglesia que marcará una nueva pauta pastoral para la atención de las familias.

Así pues, es importante recordar una vez más que lo que se habla en el Sínodo no es ni doctrina ni normas definitivas: no habrá ‘resultados’ del Sínodo. Por el momento, -ha dicho el vocero del Vaticano- no hay nada definitivo en ningún sentido, por lo que las noticias que atribuyen tal o cual decisión al Papa o al Sínodo no son ciertas”.


Nuestra indignación y dolor por los terribles sucesos acontecidos en Iguala, Guerrero

15.10.14 | 20:19. Archivado en Análisis y Opinión

A las autoridades civiles
A los agentes de pastoral eclesial
A las organizaciones de sociedad civil
A los empresarios
A los responsables de los medios de comunicación,
A los institutos de vida consagrada,
A las familias de los desaparecidos y víctimas de la violencia
A todos los hombres y mujeres de buena voluntad

“Justicia es el nuevo nombre de la paz” Papa Pablo VI

Como Comisión Episcopal para la Pastoral Social y particularmente desde la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política, queremos expresar nuestra indignación y dolor por los terribles sucesos acontecidos en Iguala, Guerrero. Nos referimos a la desaparición de los jóvenes estudiantes de la Normal de Ayotzinapa acaecida, a principios de este mes de octubre.

A las familias de los jóvenes, víctimas de estos actos violentos, queremos decirles que estamos con ustedes, acompañándoles en primer lugar, con la fuerza solidaria de nuestra oración para que se esclarezcan los hechos y estos, no queden en la impunidad.

Queremos como obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social expresar nuestra solidaridad, cercanía y apoyo a nuestros hermanos obispos de la Provincia Eclesiástica de Acapulco, cuya área geográfica se ha manifestado vulnerable a problemas ambientales producto del cambio climático, y a conflictos sociales, violencia, inseguridad y pobreza, ocasionados por la falta de justicia social y de oportunidad para el desarrollo humano y comunitario, integral y solidario y que valientemente han alzado su voz para hacer un llamado a las autoridades para clamar justicia al mismo tiempo que han manifestado cercanía y acompañamiento a las víctimas.

Creemos que estos acontecimientos tan dolorosos, deben convertirse en una oportunidad para generar solidaridad con los que sufren y tomar conciencia para evitar que tragedias como éstas se repitan en nuestro país. Los acontecimientos de Iguala que han derivado en una crisis de alcance político en todo el estado de Guerrero, han visibilizado problemas añejos y permanentes que agobian esta región, tienen repercusión social en todo el país y han dejado inquieta a la comunidad internacional, requieren ser atendidos de manera simultánea por diversos actores políticos y sociales, donde también la Iglesia y de manera particular la Pastoral Social está llamada a aportar y contribuir desde su quehacer.

Queremos insistir en el llamado a las autoridades para que se realice la investigación completa de los hechos, se informe puntualmente a las víctimas y a la opinión pública de los avances de dicha investigación y se haga justicia con misericordia a quienes resulten culpables de los hechos. Asimismo, hacemos un llamado a todos a buscar caminos de colaboración y de corresponsabilidad, tanto desde la sociedad civil como desde las autoridades, para buscar la paz en Guerrero, y en todo el país.

Para hacer realidad la paz en México, se requiere de la justicia y de la solidaridad, que implica la reconstrucción del tejido social basado en la verdad, el perdón y la reconciliación que está en el corazón de las personas como don divino y que nos capacite para un nuevo orden establecido cimentado en relaciones sociales pacíficas garantía de una paz duradera.

Las víctimas de la violencia nos necesitan; todos, sociedad y autoridades debemos buscar iniciativas para acompañarles y restaurar su dolor y sufrimiento.

Por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social

Mons. Ramón Castro Castro
Obispo de Cuernavaca
Responsable de la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política


En el país de las matanzas

13.10.14 | 07:44. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / SIAME. 13 de octubre.- En diciembre de 2013, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) publicó el Informe Especial sobre los grupos de autodefensa y la seguridad pública en el Estado de Guerrero. El Ombudsman reveló la bomba de tiempo, el rezago social y la pobreza del botín llamado Guerrero, entidad abandonada a su suerte, víctima de políticos y del crimen organizado. En el documento, la CNDH dio cuenta de la conformación de autodefensas en las siete regiones del Estado contra las estrategias ineficaces e irresponsabilidad gubernamental, obligando a civiles a tomar las armas para defenderse legítimamente ante el vacío de poder.

Un año después, las evidencias fueron echadas en saco roto. La progresiva descomposición de Guerrero, estado pobre, hambriento y rezagado, indica la condición fallida que las autoridades negaron en reconocer. Regida por un antiguo priista y perredista por conveniencia, la entidad de Ángel Aguirre Rivero se sumó a la espiral de muerte que tuvo su máximo en el hallazgo de las fosas de Iguala, donde fueron sacrificadas veintiocho personas. En junio de 2013, los Obispos de la Provincia de Acapulco denunciaron las diversas clases de violencia “desde la que se mantiene oculta en las familias hasta las más visibles y crueles como la generada por el crimen organizado”, apelando a los fieles a trabajar por el bien construyendo las “ciudadanías por la paz”.

Sin embargo, la marginación e inseguridad están enquistadas y los desastres naturales de septiembre de 2013 exhibieron la incompetencia de Aguirre, cosa que quiso tapar cuando avivó el fuego de la violencia, al promover las criminales reformas al Código Penal del Estado de Guerrero y de la Ley Número 1212 de Salud del Estado para asesinar a niños indefensos en el seno materno, iniciativa que, por las presiones de la sociedad civil, fue puesta en el archivo legislativo, evidencia del desdén legal por la vida y seguridad del pueblo guerrerense.

Guerrero es otro foco encendido que las autoridades de la Federación no quisieron ver, es el reflejo del peligro latente de vivir en un país como México con graves problemas internos gobernabilidad, seguridad, corrupción y miedo en distintas regiones, donde nadie puede decirse estar a salvo, ni siquiera los hombres promotores de la paz y justicia, como fue la tortura y asesinato perpetrados contra el padre José Ascensión Acuña Osorio, de la diócesis de Ciudad Altamirano, cuyo caso hace que se empiece a considerar este sexenio como uno de los más riesgosos para ejercer el ministerio sacerdotal.

No obstante, los Obispos de la Provincia de Acapulco apelan a la cordura para construir caminos de paz. En un reciente mensaje por la desaparición de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, los Pastores animan a no perder la esperanza y llaman a todas las autoridades a “manifestar el gran amor al pueblo que se les ha confiado, cumpliendo y haciendo cumplir la ley”.

El cumplimiento de la ley es el inicio de la justicia, lo hemos dicho y lo seguiremos repitiendo, la impunidad es la madre de toda violencia e injusticia, no habrá paz y concordia en México si no se empieza por hacer que los culpables de todos estos horrores paguen por sus crímenes. No es búsqueda de venganza, sino sed de justicia.


Por un mundo sin violencia

08.10.14 | 23:37. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

“La Paz sea con ustedes” (Jn 20, 20), es el gran sueño de Dios para la humanidad, es la certeza de su presencia en nuestro mundo, es la tarea que Cristo Jesús dejó a sus discípulos.

Mons. Francisco Moreno Barrón, obispo de Tlaxcala / CEM. 08 de octubre.- El 2 de octubre se conmemoró el día internacional de la no violencia. Esta fecha fue instituida en memoria del nacimiento de Mahatma Gandhi, líder del movimiento de Independencia de la India y quien se distinguió por predicar una filosofía de la resistencia no violenta.

La violencia es el comportamiento intencionado de una persona que puede provocar daño a otra u otras personas, dejándoles una serie de consecuencias físicas o psicológicas. Puede ejercerse a partir de una acción como golpear, humillar, destruir, o puede ser producto de una omisión como ignorar, no ser justo, no dar lo necesario para la subsistencia de aquellos seres de los cuales somos responsables, etc.

Desafortunadamente vivimos en un mundo en el que la violencia prevalece, por ejemplo en guerras sin sentido que han generado miles de muertes. Nuestro querido México no escapa a esta situación de violencia, por el incremento de la delincuencia organizada y una serie de hechos que están destruyendo los espacios de vida de las comunidades. También en muchos hogares se da la violencia hacia las personas más vulnerables como los mayores, las mujeres y los niños. Nuestra civilización no ha sido capaz de dar un salto, para que el respeto y el amor al prójimo sean la constante, por el contrario lo común sigue siendo la violencia o la indiferencia.

Hoy más que nunca, es necesario que todas las personas caminemos en la construcción de una cultura de la no violencia, y que participemos de manera activa y pacífica ante las injusticias que nos rodean. En la historia de la humanidad hay claros ejemplos de esa actitud no violenta que buscan la verdad y la justicia: Jesucristo es el ejemplo por excelencia y en tiempos más recientes Mahatma Gandhi y Martin Luther King. Todos ellos eran pacifistas y al mismo tiempo eran personas que, de manera no violenta, buscaban justicia y se manifestaban contra aquellos actos que generaban violencia en la sociedad.

Ser pacifista es obedecer ante lo justo y desobedecer ante aquello que genera muerte. Sí, la desobediencia es válida cuando algo es injusto. La Paz y la no violencia no solo implican la ausencia de guerras, que por supuesto se requiere; implican además que se construya una sociedad en la que las personas no sufran de hambre o explotación económica, en la que las autoridades cumplan con su deber de proteger a sus pueblos, y donde que se garanticen los derechos humanos de todas las personas.

Basta mirar a nuestro alrededor para comprobar el cúmulo de violencia que actualmente estamos viviendo: Mujeres golpeadas y explotadas, niños que no acceden a la educación, personas trabajadoras que no son remuneradas adecuadamente, robos, personas secuestrada o asesinadas al intentar llegar a Estados Unidos, discriminación, destrucción ambiental, y la lista puede continuar.

Como cristianos, no debemos mantenernos con los brazos cruzados frente a esta realidad, sino asumir una resistencia activa ante esos problemas.

Desde el principio llamado de “la no violencia”, y como nos lo enseñó Jesucristo, es necesario amar a nuestro enemigo, lo que por supuesto no quiere decir que aceptemos sus acciones injustas e inhumanas, sino que, desde este amar a nuestro prójimo, busquemos cambiar las situaciones de opresión e injusticia, sin que destruyamos a la persona, tarea muy difícil, pero innegablemente necesaria.

Quiero compartirles seis principios de la No Violencia que Luther King señalaba:

“UNO: La no violencia es un estilo de vida para personas valientes. Es resistencia activa sin violencia en contra de la injusticia y el mal. Influye en la parte oponente para que vea que se trata de una causa justa.

DOS: La no violencia busca ganar amistad y entendimiento. El resultado final de la no violencia es poner fin a una injusticia y lograr la reconciliación. El propósito de la no violencia es crear una comunidad de amor.

TRES: La no violencia busca derrotar a la injusticia y no a las personas. Reconoce que los que hacen el mal también son víctimas y no malas personas.

CUATRO: La no violencia sostiene que el sufrimiento puede educar y transformar. Acepta el sufrimiento sin rencor. Acepta recibir violencia, si es necesario, pero nunca la ejercerá. Acepta voluntariamente las consecuencias de sus actos.

CINCO: La no violencia elige el amor en lugar del odio. Resiste la violencia al espíritu y al cuerpo. El amor no violento es espontáneo, desinteresado, generoso y creativo. El amor no violento se da de buena gana, aunque la respuesta llegue a ser hostil.

SEIS: La no violencia cree que el universo está a favor de la justicia. El que resiste de manera no violenta tiene una fe profunda en que la justicia algún día triunfará. La no violencia cree en un Dios de justicia.”

Construyamos la paz y la no violencia todos los días de nuestra vida y en todos nuestros espacios, para que sea una realidad en nosotros la palabra del Señor Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados Hijos de Dios” (Mt 5,9).


Las omisiones de una ley

06.10.14 | 17:44. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / SIAME. 06 de octubre.- Se discute en el Congreso de la Unión el dictamen de la iniciativa preferente que expide la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y se reforman diversas disposiciones de la Ley eneral de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral de la Familia. Su iniciador afirma cumplir con un “compromiso ético” al señalar cuáles son los derechos universales de niños y adolescentes, prevenir el abuso, garantizar su bienestar, vigilar albergues y guarderías, y crear autoridades encargadas de resarcir los derechos vulnerados.

México tiene una deuda enorme con la niñez y la adolescencia. Durante décadas se descuidó la protección de los más pequeños hasta ser testigos de las inauditas escenas de niños infligiendo dolor a otros, de baby sicarios al servicio del crimen, víctimas de crueles maltratos, de lacerante pobreza y sin medios elementales para la vida digna. La situación se extiende a la educación que prescindió de las virtudes, creando lagunas cuando, entre niños y jóvenes, la violencia es práctica normal y la competencia, lo máximo en la vida. La propuesta legislativa es reacción a las omisiones del pasado, topando en límites peligrosos, cuestionando la viabilidad social en el futuro.

No obstante, la nueva Ley, a decir de sus autores, viene a ser una contribución necesaria para “un cambio de paradigma en la forma en cómo el Estado mexicano tutelará los derechos de la niñez…” Sin embargo, se advierten serios defectos. Tan sólo un par de ejemplos. La propuesta defiende el derecho de los niños y adolescentes a la vida, supervivencia y desarrollo, pero omite la protección que todo ser humano debe tener desde el momento de la concepción. Las políticas abortistas se confirman cuando los artículos 50, fracción XI y 58, fracción VIII, sostienen la educación sexual integral para ejercer “responsablemente” derechos sexuales y reproductivos de los niños y adolescentes, abriendo la puerta a deleznables abortos legales para salvaguardar otros derechos. A pesar de estas contradicciones, las reservas que intentaron modificar estos artículos fueron desechadas por el voto de sesenta senadores.

La lectura del proyecto infiere una tímida y casi nula participación de los padres de familia, diluyendo el concepto de Matrimonio entre un hombre y una mujer como la mejor institución del derecho familiar capaz de prevenir cualquier forma de violencia; a lo largo del dictamen, las figuras de padre y madre son sustituidas mañosamente por quienes “ejercen la patria potestad y la tutela”, además de que las instituciones de padres de familia tendrían una discreta intervención “con voz, pero sin voto” en la toma de decisiones; a esto se suma la maraña burocrática de autoridades federales, estatales y municipales conformantes del Sistema Nacional de Protección, lo que vendría a cuestionar la eficacia en la aplicación de la norma consumiendo más recursos presupuestales.

La prevención de la violencia en la niñez requiere de acciones efectivas, pero también del fortalecimiento de instituciones que la cultura de la muerte se empecina en destruir. Mientras la vida sea relativa y la familia no se proteja desde el Matrimonio, la niñez vivirá en grandes riesgos. La esperanza cristiana impele a luchar para no habituarnos en el mal y afirmar a los niños como futuro y signo diagnóstico de nuestra salud social. Hoy los niños necesitan ser acogidos y defendidos desde el seno materno, hoy no necesitan de más burocracia aletargante de la justicia. A decir del Papa Francisco, hoy los niños son signo de vida para “entender el estado de una familia, de una sociedad, de todo el mundo”. (Homilía en la Plaza del Pesebre, Belén, 25 de mayo, 2014). Mientras no se defienda lo anterior, lo demás será política pragmática, demagogia pura.


Caminando hacia el Sínodo de la Familia

03.10.14 | 18:59. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

P. Umberto Marsich / Vida Pastoral. 03 de octubre.- A los 34 años de la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (1980), sobre la familia, escrita por el Papa Juan Pablo II, el Papa Francisco ha decidido dedicar el próximo Sínodo Ordinario de los Obispos (5-19 octubre de 2014) al mismo tema. Más precisamente, a los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización. La primera etapa sinodal, concretamente, tiene una finalidad de exploración de la situación de la familia y el Matrimonio, que emerge de las respuestas al ‘Cuestionario’, que el Papa Francisco envió a todas las Iglesias del mundo, y cuyos resultados encontramos resumidos, ahora, en el Instrumentum Laboris2, que será la base de las discusiones sinodales. La segunda etapa, la del Sínodo de 2015, tendrá la finalidad de elaborar una ‘pastoral matrimonial y familiar’ unitaria, o sea, válida para toda la Iglesia bajo el tema: “Jesús Cristo revela el misterio y la vocación de la familia”.

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