Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Recortes y austeridad

23.01.17 | 12:29. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / SIAME. 23 de enero.- El incremento en el precio de los combustibles –con la consecuente espiral inflacionaria que ya comienza a verse reflejada en los insumos de la canasta básica–, y el aumento de impuestos locales y municipales –como el “predialazo escondido” que deben pagar quienes viven en la Ciudad de México– han impactado de manera directa en la economía de millones de familias que viven al día con salarios de hambre.

Si bien las autoridades aseguran que hay una recuperación del poder de compra, la realidad indica lo contrario. En los últimos tres años, los productos básicos subieron cerca del 27 por ciento, y el poder adquisitivo de los trabajadores disminuyó en 11 por ciento. Esto sin duda se agravará por eventuales incrementos a los combustibles y energéticos indispensables en los hogares –gas LP y electricidad– sujetos a las leyes de la oferta y la demanda.

Las autoridades argumentan que las medidas son dolorosas, pero necesarias para el futuro, si no se quieren eliminar programas de desarrollo, servicios públicos de salud y de seguridad social. No obstante, hay privilegiados a los que el gasolinazo hace lo que al viento a Juárez: la clase política se encuentra en la cúspide de esta pirámide de injusticia y avaricia; son éstos los que aderezan el discurso con un poco de demagogia populista y juran que es tiempo de amarrarse el cinturón para demostrar la austeridad urgente de estos tiempos.

La cruda por la ausencia de la embriaguez petrolera nos despierta a la realidad de cómo se vinieron manejando los recursos públicos aprobados presupuesto tras presupuesto. Un ejemplo es el fracaso del presupuesto base cero para partir de las necesidades reales de cada ramo y asignar recursos de manera justa y transparente. No obstante, la clase política y la burocracia instaladas en las estructuras del poder han echado mano del dinero de forma oscura, con criterios opacos para gastar más de lo asignado, generándose el endeudamiento impagable, o bien, por subejercicios sin justificación. De acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación (ASF), en la Cuenta Pública 2014 “los recursos no aplicados al 31 de diciembre de ese año, ascendieron a 63,607.2 mdp, lo cual implica el incumplimiento de metas y objetivos de los programas, así como la posibilidad de un ulterior uso indebido de los recursos”. ¿Dónde queda ese dinero? ¿Quién lo sustrajo? ¿En qué rubros queda perdido? ¿Qué bolsillos engrosaron? ¿A quiénes beneficiaron de manera ilícita? ¿Qué se dejó de pagar?

Los tres poderes de la Unión han anunciado medidas para reducir el gasto y generar ahorro. Todos los mexicanos esperamos que sean acciones efectivas y no sólo paliativos cosméticos sin resultados reales y transparentes. Revisar y ajustar lo necesario, eliminar lo no funcional y aplicar correctamente los recursos donde es urgente. Analizar, por ejemplo, los dineros destinados a una errática Coordinación de Comunicación Social de la Presidencia de la República que, en todo el gobierno federal, goza de un presupuesto de casi 2 mil mdp para dañar la imagen presidencial con retóricas desafiantes; acabar con sueldazos de casi medio millón de pesos mensuales de los once ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, además de prestaciones y privilegios; reducir el indecente financiamiento público de los partidos políticos que en el 2017 se repartieron la nada despreciable cantidad de 4 mil millones; acabar con las inmorales prebendas de diputados, senadores y de todos aquéllos para quienes el gasolinazo es sólo noticia en la sección de política de cualquier diario nacional.

Solidaridad y subsidiariedad son los valores urgentes que México requiere ante la corrupción y el enriquecimiento indebido, lo que incrementa el hartazgo y el enojo de los ciudadanos de a pie. Los mexicanos no están dispuestos a seguir pagando sacrificios cuando una minoría está apoltronada en la cima del poder, viendo cómo el barco hace agua. La hipoteca social que se genera es enorme, es necesario contrarrestar la demagogia, perseguir la corrupción y actuar con responsabilidad antes de que el curso de la historia socave lo que tanto trabajo ha costado al pueblo de México: estabilidad y paz social.


Presidencia de la República y Obispos de México sostienen encuentro en la residencia de Los Pinos

21.01.17 | 16:43. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 21 de enero.- A raíz del ambiente político y económico que impera en México, el Presidente de la República, los cardenales José Francisco Robles Ortega, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México; Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla; Alberto Suárez Inda, Arzobispo emérito de Morelia, el nuncio apostólico en México, el Arzobispo Franco Coppola y obispos que integran los Consejos de Presidencia de la CEM, sostuvieron un “encuentro cordial” en la residencia oficial de Los Pinos. Por parte de la presidencia estuvieron el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong y el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, entre otros funcionarios.

De acuerdo con un breve comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano, “los Obispos ratificaron el compromiso de colaborar con toda la fuerza evangelizadora de la Iglesia Católica a la reconciliación, a la paz y al pronto restablecimiento de la justicia y el derecho en todo nuestro país”.

El 18 de enero, la Comisión para la Pastoral Social, encabezada por Mons. José Leopoldo González González, obispo de Nogales, publicó un comunicado con motivo de la situación actual del país donde dieron cuenta del “hartazgo de los ciudadanos y la posibilidad de que la situación precaria en la que viven millones de mexicanos se agudice”.

Los obispos de la dimensión de la caridad, justicia y paz, movilidad humana, pastoral penitenciaria, de la salud, del trabajo e indígena, hicieron una grave advertencia al gobierno de México a dejarse “interpelar por cada persona y familia” que sufre. Sobre el gasolinazo, los obispos preguntaron a los responsables de las políticas hacendarias y económicas del país sobre la necesidad real de la liberación de los precios, la reducción de los impuestos, la corrupción y el robo “que permanentemente dejan vacías las cuentas a nivel municipal, estatal y federal”.

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Mons. Carlos Garfias Merlos, "De Guatemala a Guatepeor"

20.01.17 | 00:01. Archivado en Análisis y Opinión

Pbro. Lic. Sergio Alberto Urueta Calderón / Blog Sursum Corda. 18 de enero.- Las Provincias eclesiásticas de Acapulco y Morelia son distintos escenarios de un mismo protagonista: la violencia. Ahora son sede de un mismo pastor, quien se ha caracterizado por su efectiva participación en los conflictos sociales y políticos de su grey. Este obispo no sólo habla bonito: es impulsor incansable de una cultura de la paz; de la defensa de los derechos de la mujer; de la formación de una conciencia social en los jóvenes y en los futuros sacerdotes; e instauró, como obispo de Acapulco, una pastoral que responde a los problemas de violencia, no sólo en su diócesis, sino en toda su Provincia. Es un pastor que “huele a oveja”.

Fue obispo de una de las diócesis más golpeadas por la delincuencia y la corrupción, la pobreza, la marginación, la migración y los atropellos de los derechos humanos en México. De las más de 25, 000 desapariciones (entre las oficiales y las no conocidas), 3 de cada 10 se suscitaron en su provincia y ha estado en el ojo de huracán del caso Ayotzinapa, que sólo es un caso de los miles en los dos últimos sexenios. Ha acompañado, desde el principio, a los papás de los jóvenes normalistas en su calvario y, junto con ellos, ha sido discriminado por la impunidad de las autoridades civiles y maltratado por la prepotencia de las autoridades eclesiásticas (como el reciente caso de la Basílica de Guadalupe).

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Infierno en la escuela

19.01.17 | 07:18. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 18 de enero.- A la precaria situación económica y de inestabilidad social de nuestro país se le suma algo más preocupante tocando la médula de nuestro futuro, la violencia entre jóvenes, niños delincuentes consumados, atentando contra la vida de los semejantes. Lo sucedido en la mañana del 18 de enero en el Colegio Americano del Noreste de Monterrey conmueve y llega al corazón mismo; las autoridades alzan la voz para reprobar que nuestros niños y jóvenes estén bajo fuego y de nuevo declaraciones van y vienen para tapar el pozo cuando ni siquiera se había tapado.

De inmediato, la Iglesia católica se unió a la preocupación generada por los hechos lamentables; el arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López, dirigió un mensaje a la comunidad educativa del Colegio del Noreste demostrando el "más sincero apoyo como padre de la Iglesia de Monterrey, en la comprensión de estos difíciles acontecimientos. Además, como pastor, elevo al Señor Dios mi oración por toda la comunidad educativa que ustedes conforman, en particular por las personas involucradas y sus familias”. Invitó a la comunidad escolar a “continuar con la valiosa labor de educación integral que siempre han desempeñado, pues sabemos que es la semilla de una mejor sociedad".

El secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano y obispo auxiliar de Monterrey, Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, difundió en Facebook un post manifestando que “Ante tanta violencia y descontrol que se vive en México, hay que reorientar el rumbo del país con un plan estratégico, concreto y eficiente que pase por todos los niveles de la sociedad”. ‬

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El gasolinazo "ha trastornado la paz", obispos de México

18.01.17 | 18:24. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

COMUNICADO DE LA COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA PASTORAL SOCIAL CON MOTIVO DE LA SITUACIÓN ECONÓMICA DEL PAÍS

A LAS COMUNIDADES Y TODOS LOS FIELES CATOLICOS A LAS AUTORIDADES FEDERALES Y ESTATALES
A LOS SECTORES PRODUCTIVOS
A LOS HOMBRES Y MUJERES DE BUENA VOLUNTAD

Hemos iniciado un año lleno de retos y contrariedades, donde sin duda el que más ha trastornado el entorno social y de paz en nuestra patria, ha sido el gasolinazo que se ha agravado con protestas de los mexicanos por el enojo y el descontento de la sociedad pues el aumento al precio de la gasolina y el diésel provoca la presión para el incremento de precios a muchos productos y servicios que dependen de estos combustibles.

Ante el hartazgo de los ciudadanos y la posibilidad de que la situación precaria en la que viven millones de mexicanos se agudice, los obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, queremos sumarnos al comunicado de la CEM para pedir a todos que miremos a las comunidades, pueblos y barrios y nos dejemos interpelar por cada familia y persona que sufre, no solo por un aumento a los combustibles, sino por las décadas en las que la pobreza crece, la corrupción se mantiene y la dependencia de las decisiones en los grandes mercados internacionales se perpetúa.

Desde nuestra opción de vida como pastores y con el deber profético de anunciar la Buena Nueva, queremos profundizar en el mensaje social del Evangelio y hacer resonar las palabras del Papa Francisco en su discurso sobre el mundo del trabajo, en Ciudad Juárez, Chihuahua, cuya premisa es que cada persona tenga Techo, Tierra y Trabajo dignos.

Por ello nos atrevemos a preguntar:

Si el aumento a la gasolina era necesario por los precios internacionales de dicho combustible y el precio del dólar y no con fines recaudatorios, entonces ¿es necesario disminuir el impuesto (IEPS) que supera el 30% para minimizar el impacto de dicho aumento?

Respecto de que el subsidio a la gasolina es en beneficio sólo de la clase rica, ya que los más pobres no reciben un solo peso de ese beneficio, habrá que explicar ¿quién absorberá el impacto en los medios de transporte de personas, transporte de mercancías, producción del campo y la industria, productos y servicios que también consumen los más pobres de México?

Habrá que preguntarse si vivimos un tiempo de un Estado pobre, o de una recaudación insuficiente, o bien, ¿tenemos exceso de corrupción y robo al Estado por una serie de personajes que permanentemente dejan vacías las cuentas a nivel municipal, estatal y federal?

La percepción de la gente, es que los recursos de todos no son distribuidos de forma solidaria ni con el objetivo de romper con las asimetrías que se han generado por muchos años. En nuestro país se encuentran las fortunas más grandes frente a los millones de empobrecidos por un sistema que nos ha hecho perder la capacidad de mirarnos con confianza y que nos invita permanentemente a competir. En este sistema económico globalizado, las mercancías y los productos tienen acceso entre fronteras pero las personas son rechazadas y expulsadas sistemáticamente.

Las crisis económicas internacionales son fatales para nuestra economía, las elecciones y decisiones políticas de nuestros vecinos paradójicamente son tan importantes en nuestra dinámica como país, pero no tenemos siquiera la posibilidad de opinar.

Definitivamente, el cansancio de la gente no es por el nuevo costo de la gasolina, sino por la imposibilidad de acceder al desarrollo humano, integral y solidario, de aspirar a que México sea un país cuya meta esté en función de que cada persona tenga acceso a un Techo, a una Tierra y a un Trabajo. El Papa Francisco nos invita a “... decir no a una economía de la exclusión y la desigualdad. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión.” (EG, 53).

En el Directorio de la Pastoral Social en México tenemos un “llamado a humanizar la economía que de muchas formas el magisterio de la Iglesia ha expresado que enfrenta actualmente un sistema económico dominante inspirado históricamente en el capitalismo liberal a esta economía individualista y globalizada” (493).

Ante las crisis tenemos la oportunidad de generar estrategias creativas que nos desinstalen y nos impulsen a cambiar. Proponemos:

Promover con verdadero énfasis el fortalecimiento del mercado local, antes de poner en competencia productos de importación de los que dependeremos, como lo hacemos hoy, apagando las iniciativas locales y la generación de empleos, especialmente los comunitarios y familiares.

Facilitar la formación, implementación y seguimiento de proyectos desde la economía solidaria cuyo eje principal es el trabajo colectivo con igualdad de beneficios y responsabilidades. Que el ser humano y su trabajo tenga preeminencia sobre el dinero.

Globalizar la cultura, la educación, la tecnología, la solidaridad y la paz. En las relaciones económicas necesitamos ser menos dependientes. Este no será un camino corto, pero podemos comenzar a caminarlo ya.

Animamos a todos, especialmente a los cristianos, a comprometerse y participar ciudadanamente, es necesario que entremos en diálogo con diversos actores. Condenamos todo acto que se ejerza con violencia. La violencia como camino ensucia la libre expresión de quienes buscan cambios eficaces y no sólo palabras.

Esperamos con ansia la disminución de la brecha entre ricos y pobres a través de la generación de empleos estables y aumentando los salarios para que estos sean acordes a las necesidades básicas de cada familia.

La fe en Jesús no puede ser vivida egoístamente, sin compromiso social, sin buscar el bien común. Invitamos por ello, a todas las comunidades parroquiales a promover la pastoral social que evolucione del asistencialismo a la transformación social para que todos, especialmente los más pobres de su comunidad, aprendan a organizarse solidariamente para necesitar menos programas sociales gubernamentales que generan un apoyo mínimo y que incluso, podrían estar bloqueando proyectos de verdadero crecimiento. El desarrollo social no es dar ayudas intermitentes sin promover y generar proyectos serios de desarrollo comunitario, los individuos deben ser sujetos de su propio desarrollo.

La grandeza de nuestro país está en su gente. Como miembros de un mismo cuerpo (1Cor 12, 12), pedimos a María, madre de Jesús, que nos enseñe a ser animadores de nuestro pueblo, como ella lo es.

Que el Señor de la paz, bendiga nuestra Nación.

S.E. Mons. José Leopoldo González González. Obispo de Nogales
Presidente
Pastoral Social-Cáritas

S.E. Mons. Carlos Garfias Merlos. Arzobispo de Morelia.
Justicia Paz y Reconciliación, Fe y Política

S.E. Mons. Domingo Díaz Martínez. Arzobispo de Tulancingo.
Pastoral de la Salud

S.E. Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe. Obispo de San Juan de los Lagos.
Pastoral del Trabajo

S.E. Mons. Guillermo Ortíz Mondragón. Obispo de Cuautitlán.
Pastoral de la Movilidad Humana

S.E. Mons. José de Jesús González Hernández. Obispo de la Prelatura del Nayar.
Pastoral Indígena

S.E. Mons. Andrés Vargas Peña Obispo Auxiliar de México Pastoral Penitenciaria


Los asesinatos de sacerdotes en México, un misterio no del todo claro

17.01.17 | 10:35. Archivado en Análisis y Opinión

Vatican Insider / 17 de enero.- Joaquín Hernández Sifuientes es el último de los sacerdotes asesinados en México. Había desaparecido el 3 de enero en la ciudad de Saltillo, Coahuila, y nueve días después su cuerpo fue encontrado con otros dos cadáveres en Parras.

Según la policía local, el sacerdote fue estrangulado, probablemente poco tiempo después del momento de su desaparición. El año pasado en México otros tres sacerdotes fueron ajusticiados casi con la misma modalidad: secuestro, desaparición y asesinato. En total, en los últimos cuatro años han sido asesinados 16 sacerdotes, y desde 2006 hasta la fecha, 37. En los últimos 27 años, de 1990 a la fecha, los sacerdotes asesinados han sido 44. El Siame, Sistema de Información de la Arquidiócesis de la Ciudad de México, y el Ccm, el Centro Católico Multimedia, en sus investigaciones, han documentado una situación alarmante para el clero mexicano, en particular diocesano: homicidios, secuestros, torturas, extorsiones, profanaciones de lugares de culto, amenazas de muerte y agresiones o intimidaciones de diferente índole.

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Constitución fallida

16.01.17 | 17:13. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / SIAME. 16 de enero.- El 31 de enero, la Asamblea de la Ciudad de México deberá presentar la nueva Constitución que regirá administrativa y políticamente a esta entidad del país.

Sin embargo, la esperanza que pudo representar la Constitución, poco a poco se desvaneció mientras la ciudadanía vio cómo las sesiones, discusiones y consensos resultaron más el botín de tribus, que producto de la racionalidad y pericia jurídicas. Motivados por el “todos deben ser incluidos”, la preocupación ahora es encontrarnos con un dragón de siete cabezas que devorará a los ciudadanos, toda vez que no se reconoce ni el sentido común ni la razón.

Los constituyentes de los partidos mayoritarios tienen ojos, y no ven. Cubiertos con la venda de la irresponsabilidad, esas fracciones en la Asamblea tratan a toda costa de imponer agendas ideológicas, evadiendo la imparcialidad e igualdad –para todos– de la Constitución. Y resulta más paradójico observar cómo la mayoría política, comprometida con una supuesta revolución “cultural y moral”, bajo los principios de libertad, justicia, solidaridad, democracia y fraternidad, toma veredas contrarias a lo anterior: mezquindad, injusticia, imposición e individualismo.

La obsesión criminal por el aborto, la destrucción de la familia y sus valores, la imposición de la perversa y antinatural ideología de género, se convierten en eso, obsesión con trazas de malignidad que perjudica el sano desarrollo del cuerpo social. Lo que crece al seno de la Asamblea Constituyente es rémora, producto de renegados que hoy militan en nuevas corrientes mientras el barco del partido político que les vio nacer hace agua y se hunde. Al fin y al cabo, el populismo y demagogia son siempre las cartas para consumar ideales megalómanos de poder. Diputados que se cubren los ojos, tapan oídos y simulan silencio cuando en otras administraciones de la Ciudad de México se reconoció por, ejemplo, el derecho humano a la objeción de conciencia, o bien, jamás se promovieron iniciativas irresponsables de ideología de género, de destrucción de la familia y de lesión de instituciones de derecho, como el Matrimonio entre un hombre y una mujer.

Vale la pena recordar a esa mayoría del Constituyente por qué están ahí. Sus declaraciones y principios ofrecidos al electorado fueron redactar un documento para la Ciudad democrática, participativa, justa, incluyente y próspera, donde se ejercen las garantías civiles y sociales con libertad, sin condicionamientos ni discriminación. La esperanza de la Ciudad era por la preservación y defensa de derechos de todos los seres humanos y no para otorgar sentimentales prerrogativas a animales o tratar a los mexicanos no nacidos como productos execrables.

El futuro de la Ciudad no tiene precio, pero parece que la mayoría en la Asamblea Constituyente sirve a intereses impuestos desde la ONU, como una nueva colonización ideológica, y no obedece al poder soberano otorgado por los votantes. Negar el derecho a la vida o dinamitar los fundamentos del Matrimonio –que es y siempre será entre un hombre y una mujer–, es ya de por sí exclusivo y discriminatorio, al tildar aquello de retrógrado y dogmático. No es así. Las instituciones están al servicio de la gente y, fundamentalmente, para los más vulnerables. La Constitución debería tener “como articulador de toda política pública, la promoción y respeto a los derechos humanos de todas y todos los habitantes de la ciudad”, y no que los diputados estuvieran de rodillas ante dictados ajenos a nuestra maltrecha realidad. Sin embargo, es justo reconocer que algunos de los partidos minoritarios en la Asamblea han asumido un papel más serio al afrontar las incoherencias de la izquierda mal llamada progresista.

No hay duda que los miles de capitalinos que marcharon en septiembre para defender la familia, estarán atentos al resultado del constituyente y sabrán actuar en consecuencia, castigando en las urnas a una izquierda corrupta, decadente y depredadora de los valores morales y familiares.


Luto en la diócesis de Saltillo

13.01.17 | 07:21. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 13 de enero.- Luto y pena embargaron hoy al obispado de Saltillo y a don Raúl Vera, uno de los pastores mexicanos más comprometidos con la cuestión social y los pobres, los excluidos y marginados. Después de denunciar la desaparición del joven presbítero Joaquín Hernández Sifuentes (1974-2017), esta tarde, a través de un comunicado urgente, confirmó el hallazgo del cuerpo sin vida del vicario de la parroquia de la Santa Cruz de la Aurora, en Saltillo.

El 3 de enero se reportó la desaparición del presbítero bajo extrañas circunstancias, Mons. Vera demandó de las autoridades las investigaciones para la pronta recuperación del religioso para salvaguardar su integridad física. Mientras se confiaba en encontrarlo con vida, un segundo comunicado fechado el 9 de enero, dio cuenta de las amenazas e intimidaciones hacia feligreses, familiares y amigos de la víctima. Raúl Vera manifestó su fe y esperanza por tener al presbítero de vuelta, sano y salvo.

Pronto, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), a través de un comunicado firmado por el presidente de ese órgano, el cardenal Francisco Robles Ortega y el secretario general, el obispo auxiliar de Monterrey, Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, expresaron el apoyo y solidaridad de los obispos de México haciendo votos por la vida del padre Hernández Sifuentes. La CEM afirmó: “El crimen y la violencia destruyen lo más sagrado que tenemos: la vida. Busquemos caminos evangélicos para alentar nuestra esperanza, buscar el diálogo y la reconciliación en todo momento, como plataforma de una sociedad digna, justa y con un desarrollo humano e integral, para todos”.

Lamentablemente, este 12 de enero algunos medios de comunicación comenzaron a circular las versiones sobre el hallazgo de tres cuerpos en la región de Parras de la Fuente del Estado de Coahuila. Cerca de las 4 de la tarde, el obispado confirmó “con profunda tristeza que nuestro hermano Joaquín Hernández Sifuentes… ha pasado a la Casa del Padre”. Don Raúl Vera, en rueda de prensa, daría algunas posibles líneas del móvil del crimen. El sacerdote sacrificado conocería a sus verdugos y una reunión amistosa se tornó en pelea. En las próximas horas se podría saber con certeza la causa del deceso y si hay detenidos.

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“Si me quiere chingar, yo me lo chingo al doble”

12.01.17 | 19:51. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 12 de enero.

Si tu hermano te comete una falta, anda y repréndelo a solas. Si te hace caso, ya te ganaste a tu hermano. Si no, acompáñate de uno o dos más para que todo lo que se diga, conste por boca de dos a tres testigos. Si ni a ellos hace caso, denúncialo ante la comunidad. Y si ni a la comunidad obedece, míralo como un pecador o publicano. (Mt 18, 15-17)

El actual estado de cosas en México debido a la inestabilidad social provocada por el gasolinazo, comienza a tener efectos colaterales indeseados que permean como salitre en las paredes, poco a poco, dañando la estructura sin que nadie haga nada, creyendo que es absolutamente normal esa anormalidad. Y esto que contaré es producto de eso, de lo que pensamos es parte de nuestra idiosincrasia como mexicanos, pero antes quisiera detenerme en lo que el Papa Francisco dijo el miércoles 11 de enero.

Francisco acostumbra a las audiencias a la espontaneidad y diálogo franco suscitando explosiones de alegría y estruendosos aplausos aprobando sus palabras, en ocasiones, cargadas de denuncia. Durante la acostumbrada audiencia de los miércoles en el aula Paulo VI, habló de los ídolos del mundo que ofrecen falsas esperanzas y vacío, dinero, alianza con los potentes, mundanidad, falsas ideologías.

La nota no la dio el discurso formal. Al final, Francisco advirtió de los vivales que venden los boletos de ingreso a las audiencias: “Este billete es totalmente gratuito’. No se debe pagar. Es una visita al Papa y es gratuita. Si alguien os pide dinero os está estafando… una visita al Papa en la casa de todos y no se paga. ¡Esas personas son delincuentes! ¡Eso no se hace! ¿Entendido?”

Leer la amonestación del Papa hace inevitable ponerla en nuestra realidad ahora muy maltrecha donde surgen cosas que impelen a la reflexión. Y esto lo comparto a raíz de tres hechos personales esta semana en la Ciudad de México. Quienes me conocen, saben que por motivos de trabajo debo moverme en transporte público, regularmente metro o taxi. Después de unos días de ausencia de la capital del país, usé en tres ocasiones el servicio de taxi libre a las altas horas de la noche o bien por seguridad ante la escasa vigilancia y peligro en algunas avenidas del norte de la Ciudad.

El gasolinazo es motivo perfecto para la anarquía tolerada sin sanciones y culpables cuando todos somos culpables. Aún no hay autorización oficial de alzas, pero la situación lo justifica. Por lo menos para tres taxistas. El primero, “A lo que paga joven, le aumenta 10 pesos por favor. Ya ve, la gasolina”. Un viaje ordinario a las 12 de la noche que me costaba 25 pesos, ahora subió a 35. El segundo, servicio después de las 10 de la noche, un banderazo con tarifa de día por 13 pesos. Cuando el costo era de 25 pesos por ese corto tramo, ahora pagué alrededor de 45 pesos. Y dejo al final el más anecdótico, el que me hizo recordar las palabras de Papa y a preguntarme ¿Por qué somos así?

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Conferencia del Episcopado Mexicano llama a autoridades a esclarecer desaparición de sacerdote en Coahuila

11.01.17 | 16:37. Archivado en Iglesia católica en México

Ciudad de México, 10 Enero de 2017

Comunicado

La Conferencia del Episcopado Mexicano se une en oración y solidaridad con la Diócesis de Saltillo, su Obispo Mons. Raúl Vera López, el presbiterio, comunidades religiosas y parroquiales, sus fieles, así como la familia del sacerdote católico Joaquín Hernández Sifuentes, sacerdote diocesano, vicario en la parroquia del Sagrado Corazón, en Aurora Coahuila, con motivo de su desaparición.

Hacemos un llamado a las autoridades competentes para esclarecer los hechos que llevaron a su desaparición , a la sociedad civil, y a toda la comunidad eclesial, para colaborar en su búsqueda y el Padre Joaquín Hernández Sifuentes vuelva con vida a su comunidad.

El crimen y la violencia destruyen lo mas sagrado que tenemos: la vida. Busquemos caminos evangélicos para alentar nuestra esperanza, buscar el diálogo y la reconciliación en todo momento, como plataforma de una sociedad digna, justa y con un desarrollo humano e integral, para todos.

Unámonos en oración por nuestra Patria, por todos los desaparecidos y pidamos la intercesión de Santa María de Guadalupe Reina de la Paz para que Nuestro Pueblo en su Hijo Jesucristo, tenga y encuentre vida digna.


Amenazas e intimidación en el caso del sacerdote desaparecido en Coahuila, México

10.01.17 | 09:15. Archivado en Iglesia católica en México

Guiilermo Gazanini Espinoza / 10 de enero.- El sábado 7 de enero, el obispo de Satillo, Mons. Raúl Vera López, denunció la desaparición del padre Joaquín Hernández Sifuentes, de 42 años de edad. Al haber exhortado a las autoridades a realizar indagatorias para localizar al presbítero, este lunes 9 de enero, a través de un comunicado urgente, el prelado denuncia los intentos de criminalización contra el sacerdote además de intimidaciones y amenazas a testigos, familiares y fieles.

No es la primera vez que suceden actos de intimidación y criminalización en casos de sacerdotes desaparecidos y asesinados. Un editorial del Centro Católico Multimedial (CCM), publicado el 29 de septiembre pasado, describía:

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Arquidiócesis de México se lanza contra el gasolinazo

08.01.17 | 19:01. Archivado en Arquidiócesis México, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 08 de enero.- Tras las protestas y actos vandálicos por el gasolinazo, algunos sectores de la Iglesia católica plantean la necesidad de revertir la decisión del gobierno al adelantar la liberalización de los precios de las gasolinas aprobado en la Ley de Ingresos 2017.

El 5 de enero, el secretario de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), el obispo auxiliar de Monterrey Alfonso Miranda Guardiola, a través de un boletín de prensa, llamó a las autoridades del Ejecutivo federal a reconsiderar seriamente -dado el contexto nacional y las variables internacionales-, esta medida que afecta a todo nuestro País, especialmente a los más pobres.

Mientras, las protestas crecen y hechos violentos amenazan la seguridad e integridad de personas y comunidades del país, la CEM llamó a la responsabilidad y solidaridad de los ciudadanos para que el malestar se encauce a través de medios pacíficos, creativos y respetuosos de la ley.

Este domingo, por otro lado, el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México publica un fuerte editorial al que titula "Insensibilidad". Aportando algunos datos sobre los aumentos a los combustibles y energéticos, el medio informativo critica las décadas de subsidios gubernamentales que mantuvieron bajos los precios de la gasolina. A medida de que los subsidios fueron eliminándose, los gasolinazos mensuales desplazaron las aportaciones gubernamentales para reflejar los costos reales, hasta la liberación de precios que hoy se ve reflejada en 90 tarifas máximas distintas en el país.

De acuerdo con el editorial, los mexicanos pagan más por impuestos que por el precio real del combustible al mencionar que el 43% del precio por cada litro es recaudatorio del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) y del 16% impuesto al valor agregado. El resultado son gasolinas carísimas usadas para captar impuestos de los cuales, por desgracia, no hay transparencia en cuanto a su destino y fin.

El informativo de la Arquidiócesis de México no duda en apuntar por qué México llegó a este estado de cosas. Pemex, ahora empresa productiva del Estado, fue "caja chica" que enriqueció a funcionarios públicos y líderes sindicales. Al dilapidar la riqueza de la bonanza petrolera, México quedó a la zaga en infraestructura petrolera obligando a la importación de gasolinas por la ausencia de la industria de la refinación. El idilio del oro negro hizo del país un gigante enano y ahora pagamos cara esa falta de visión. Mientras los Estados Unidos poseen 176 refinerías, aquí tenemos seis maltrechos complejos que tuvieron paros escalonados de labores el año pasado dice el editorial.

Ante el "mazazo brutal" se hace un llamado a la responsabilidad a fin de acabar con la corrupción y moderar el gasto público. La nueva política energética careció de "sensibilidad social". Y ante lo que parece una referencia al malogrado mensaje del presidente de la República con motivo de inicio de año, difundido la noche del 5 de enero, y donde trató de explicar las causas y beneficios de la medida, el análisis del informativo arquidiocesano sentencia: Urge también más sensatez de los responsables de llevar las riendas del país que de manera insensible y arrogante todavía se atreven a decir que el gobierno está trabajando para apoyar a los sectores más vulnerables de la población y que los mexicanos deben sumir este nuevo reto para salir adelante.

El editorial completo puede leerse a continuación:

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