Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Mensaje de los obispos de México al finalizar la 99 Asamblea de la CEM

17.04.15 | 05:30. Archivado en Iglesia católica en México

Conferencia del Episcopado Mexicano / 15 de abril.- Los obispos de México somos conscientes del creciente reclamo de los ciudadanos que, cada vez con mayor insistencia, piden ser escuchados y atendidos, sobre todo por quienes se han comprometido a servir al pueblo. No hay razón para oídos sordos.

Como sucede en familia, incluso en las crisis, lo que se necesita para salir adelante es la confianza. Confianza que brota de tener la seguridad de que se está buscando el bien de todos, no sólo de algunos. Lo mismo sucede con nuestro pueblo mexicano. Necesita saber que sus instituciones y autoridades trabajan responsable y honestamente por el bien de todos, particularmente por los que menos oportunidades han tenido.

Un pueblo sin confianza alimenta la indiferencia, el desaliento o la agresividad. No podemos negar la crisis actual de nuestra querida Patria. Si no reconocemos que el mal se está extendiendo, hasta en las instituciones que deberían erradicarlo, no podremos solucionarlo. El mal no tiene la última palabra. ¡Nos urge la honestidad!

No nos acostumbremos a lo que destruye la dignidad del ser humano y el valor de la vida: la injusticia, la corrupción, la violencia, la impunidad… Todo esto provoca la desconfianza y desalienta la participación. Los mexicanos no podemos tolerar a quienes buscan el poder sólo para favorecer sus intereses.

Los obispos queremos ayudar a restaurar la confianza de nuestro pueblo! Esa es nuestra misión. La confianza se gana hablando con la verdad, cumpliendo los compromisos, construyendo la justicia y respetando la vida; a ejemplo de Cristo, en quien todos confiaron viéndolo hacer el bien. Los mexicanos podemos reconocer el bien y vivirlo.

Que las familias, los maestros, las comunidades, las autoridades y todas las instituciones públicas y privadas eduquen en la confianza con el ejemplo. Cumplan bien sus responsabilidades, actuando con legalidad, honestidad y solidaridad. Eso es lo que merecen y esperan todos los ciudadanos, sobre todo los niños y los jóvenes, que son el presente y el futuro de nuestro País.

Sepan que en cualquier diálogo con las autoridades y los diferentes sectores sociales, los obispos seguiremos expresando con claridad y firmeza las grandes necesidades de nuestro pueblo mexicano.

Orando y trabajando tenemos la esperanza de mejorar. Es la confianza que nos da Jesús. Con su muerte y resurrección nos ha demostrado que el amor vence al mal y hace triunfar el bien y la vida. Santa María de Guadalupe nos acompaña en este camino.

¡Todos debemos participar para construir un México en el que confiemos unos en otros! Si actuamos con verdad recuperaremos la confianza.

Los obispos de México


Obispos por los jovenes

15.04.15 | 21:30. Archivado en Iglesia católica en México

Mons. Felipe Arzmendi Esquivel / CEM. 15 de abril.- Estamos reunidos los obispos del país para nuestra asamblea ordinaria de Pascua, que ya es la 99, con el objetivo de revitalizar la opción preferencial por la evangelización de la juventud en México. El tema central es: Los jóvenes, destinatarios y protagonistas prioritarios de la nueva evangelización, en el contexto social post-moderno. Se nos propone: Acercarse, reconocer, escuchar y asumir la vida de los jóvenes en sus lugares vitales, para comprender sus situaciones y acompañarles. Dejarnos interpelar por su realidad, en busca de nuevos caminos para su evangelización.

Nos interesa y nos preocupa la situación que están viviendo muchos jóvenes. Hay casos dramáticos, como quienes están atados a las drogas y al alcohol; los que son enganchados por el crimen organizado para robar, traficar y matar; tantos casos de suicidios, porque no le encuentran sentido a su vida, o porque no sienten apoyo en su familia y sufren en soledad; los embarazos no deseados de adolescentes y jóvenes; los abandonados por sus padres y los migrantes. Muchos no tienen recursos para estudiar y sobreviven de empleos informales. Los jóvenes indígenas son fascinados por el mundo moderno y abandonan su cultura, su pueblo y sus padres; en las ciudades, se exponen a todo y sufren un desquiciante cambio cultural. Los hijos de campesinos ya no quieren trabajar la tierra, sino ganar dinero de otra forma. Algunos no han sido educados en la fe cristiana.

Por lo contrario, gozamos en esperanza por tantos jóvenes nobles, generosos, bien intencionados, preocupados por los pobres, dispuestos a sacrificar su tiempo, sus vacaciones y sus recursos para hacer algo por los demás. Muchos visitan a niños huérfanos, ancianos, abandonados, y les llevan alegría y alguna cosa más. Muchísimos integran coros juveniles y parroquiales, van a misiones, tienen iniciativas en favor de la comunidad. Desconfían de los partidos políticos, son críticos de la sociedad y de la Iglesia, y varios sufren profundas dudas sobre su vida y sobre su religión, con el peligro de caer en el indiferentismo, o en un relativismo que les deja a merced de sus pasiones. Aunque escasean las vocaciones consagradas, hay varios que optan por entregar su vida y su juventud a Dios y a la comunidad, en el sacerdocio y en las diversas formas de vida consagrada. Hay jovencitas, incluso indígenas, que optan por la vida contemplativa. Son una esperanza y una realidad.

PENSAR

El Papa Francisco dijo a los jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud, en Brasil: “¡Quiero lío en las diócesis! ¡Quiero que se salga afuera! ¡Quiero que la Iglesia salga a la calle! ¡Quiero que nos defendamos de todo lo que sea mundanidad, de lo que sea instalación, de lo que sea comodidad, de lo que sea clericalismo, de lo que sea estar encerrados en nosotros mismos. Las parroquias, los colegios, las instituciones, ¡son para salir! Si no salen, se convierten en una ONG, y la Iglesia no puede ser una ONG.

Que me perdonen los obispos y los curas, si alguno después les arma lío a ustedes, pero es el consejo… ¡No se los deja hablar, no se los deja actuar! Los jóvenes tienen que salir, tienen que hacerse valer. Los jóvenes tienen que salir a luchar por los valores. ¡No se dejen excluir! ¿Está claro?” (25-VII-2013).

Y en su Exhortación sobre la alegría del Evangelio: “¡Qué bueno es que los jóvenes sean «callejeros de la fe», felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!” (EG 106).

“Es conveniente escuchar a los jóvenes. Los jóvenes nos llaman a despertar y acrecentar la esperanza, porque llevan en sí las nuevas tendencias de la humanidad y nos abren al futuro, de manera que no nos quedemos anclados en la nostalgia de estructuras y costumbres que ya no son cauces de vida en el mundo actual” (EG 108).

ACTUAR

Escuchemos a los jóvenes. En la familia, no sólo hay que regañarles y amenazarles con un castigo si no llegan a tiempo, sino esforzarse por comprenderlos, por dialogar con ellos, lo cual no es tolerarles todo lo que hagan, sino sembrar en ellos, con amor y paciencia, los valores humanos y cristianos que nos inspira Jesús.


Obispos de México se reúnen con autoridades electorales

14.04.15 | 05:55. Archivado en Iglesia católica en México

CEM / 13 de abril.- El Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) Lorenzo Córdova se reunió con los integrantes del Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con quienes intercambió puntos de vista en torno a los comicios del próximo 7 de junio en todo el país, así como la nueva regulación electoral y las atribuciones del órgano nacional.

Por invitación de la CEM y ante el Arzobispo de Guadalajara y Presidente del órgano colegiado de los obispos, Cardenal José Francisco Robles Ortega; del Vicepresidente y Obispo de Zamora, Javier Navarro Rodríguez; del Secretario General y Obispo Auxiliar de Puebla, Eugenio Andrés Lira Rugarcía y del Vocal del Consejo de Presidencia y Obispo de Ecatepec, Óscar Roberto Domínguez Couttolenc, el Presidente del INE aseguró que el proceso electoral en todo el país marcha según lo planeado, no obstante los retos que ha enfrentado de manera inédita el INE como son: la elección más grande de la historia con el mayor número de posibles votantes y el contexto social que se vive.

Ante Arzobispos y Obispos de las 18 provincias eclesiásticas en que está divido el país, Lorenzo Córdova llamó a los responsables de las instituciones a asumir su responsabilidad frente a los comicios de junio próximo, en donde las y los mexicanos nos jugaremos nuestra vocación democrática.

“Todos los llamados a la participación en las elecciones deben de ser bienvenidos, creo que es muy importante que todas las instituciones de la sociedad mexicanas se alineen y contribuyan a este llamado del voto”. Sin embargo, Lorenzo Córdova recordó que este llamado a la participación ciudadana debe de ser siempre en el pleno respeto al marco legal, por lo que convidó a los integrantes de la jerarquía católica a actuar con prudencia y cautela, afirmando que “esto no debe ser inhibidor para que todas las instituciones de la sociedad converjamos en esta lógica de convocar al voto sobre todo porque tenemos que actuar con mucha pedagogía”.

El Consejero Presidente alertó sobre intención de algunos sectores de llamar a un boicot en contra de las elecciones, propuesta que dijo no beneficia a la democracia y representaría un problema más para el país.

Participaron en el encuentro los Arzobispos y obispos representantes de las provincias eclesiásticas de: Acapulco, Carlos Garfias; Baja California, Rafael Romo; Bajío, Juan Frausto Pallares; Chihuahua, Jesús José Herrera; Chiapas, Leopoldo González; Durango, Juan María Huerta; Guadalajara, Artemio Flores; Hermosillo, Jonás Guerrero; Hidalgo, Domingo Díaz; México, Adolfo Miguel Castaño; Monterrey, Jorge Alberto Cavazos; Morelia, Carlos Suárez; Oaxaca, Oscar Armando Campos; Puebla, Francisco Moreno; San Luis Potosí, Sigifredo Noriega; Tlalnepantla, Guillermo Francisco Escobar; Xalapa, José Trinidad Zapata y Yucatán, Emilio Berlie.


Campañas inmorales

12.04.15 | 05:42. Archivado en Arquidiócesis México

Editorial Desde la Fe / 12 de abril.- Las elecciones están a la vuelta de la esquina. Y en la carrera por el poder, las campañas arrancaron con irregularidades que opacan la competencia equitativa. Legislación y autoridades electorales puestas a prueba enfrentan desvaríos, vicios arraigados que parecerían de una democracia incipiente, sujeta a los caprichos de los poderosos, burlándose de los electores en quienes reside la soberanía.

Los partidos políticos dieron normas para evitar conductas que pusieran en tela de juicio el resultado de las elecciones. Una de las prohibiciones es que los servidores en activo no muestren preferencias políticas y prohibir la inversión de recursos públicos en beneficio de candidatos y partidos. No es posible tomar ventaja al usar al gobierno para afianzar el poder; sin embargo, desde las precampañas y en el inicio del período de campañas, los electores son testigos de la deshonestidad, prepotencia, desacato y cinismo de contendientes contrariando la reforma electoral.

El regalo de monederos electrónicos, lentes gratuitos, la promoción de vales de medicina, campañas en cine y el emblema partidista impreso en papel para envolver tortillas fueron propaganda que sobreexpuso a un partido político a la opinión, vulnerando la equidad de la contienda. A pesar de que las autoridades lo sancionaron con la reducción de financiamiento y multa millonaria de casi 67 millones de pesos, ese partido amaga a los ciudadanos con elevar la intensidad de las campañas al afirmar su derecho de informar al electorado sobre sus presuntos logros. Y ya lo hace, hasta su propaganda en tráileres de carga desafía a la autoridad.

En la capital del país, la guerra entre grupos políticos llega a la inmoralidad del reparto de despensas, lucrando con las necesidades más esenciales bajo pretexto de que tales insumos no tienen propósito electoral alguno a pesar de la veda de programas sociales que pudieran incidir en la decisión en las urnas; por otro lado, en una aparición escandalosa y sólo vista en la era del autoritarismo, gobernadores y diputados de izquierda se trasladan en helicópteros para dar el espaldarazo en la apertura de campaña del candidato a gobernador de uno de los Estados más lastimados por la violencia e inseguridad. Este cínico acto es típico de prepotentes que raya en el escándalo en una entidad pobre y en rezago social.

México padece el mal desafortunado donde servidores pueden moverse en la impunidad más absoluta porque creen estar por encima de la ley. No obstante, la ciudadanía reclama el mínimo de coherencia por ser ésta una nación muy lastimada por los partidos y exige de ellos transparencia y sinceridad en sus aspiraciones.

El reto de la autoridad electoral es hacer cumplir la ley sin distinción y evitar estos abusos que no son propios de una democracia madura. Los ciudadanos esperan elecciones impecables, ejemplares e incuestionables y, en gran medida, depende de partidos políticos y candidatos responsables en el juego electoral; el poder no es el fin último sino el bien común y la construcción de una sociedad más equitativa donde la contienda no sea sinónimo de impunidad, corrupción y solapamiento de conductas lesivas contra el indignado pueblo de México.


El padre Francisco Javier Gutiérrez Díaz era un gran sacerdote

10.04.15 | 06:58. Archivado en Iglesia católica en México

Zoila Bustillo / SIAME. 08 de abril.- El padre Francisco Javier Gutiérrez Díaz, asesinado el pasado martes en el municipio de Salvatierra, Morelia, era un sacerdote que valía muchísimo, trabajador, incansable, entregado, un hombre que a través de su palabra y testimonio transformaba por donde caminaba, a la sociedad, a los seminaristas.

Así lo describe el superior general de la Confraternidad de los Operarios del Reino de Cristo (CORC), el padre José Antonio Gómez Elisea, a la cual pertenecía el P. Francisco Javier.

Añadió que la trayectoria de 29 años de ministerio del P. Francisco Javier siempre estuvo llena de entrega generosa y en unión de fe para la construcción del Reino.

“Era un sacerdote noble, bondadoso, inteligente, con un gran don para el consejo ante el dolor y el sufrimiento, para orientar y aconsejar, que se entregaba hasta el sacrificio, celebraba la Eucaristía con gran entrega y ahora le ha tocado entregar su cuerpo de manera muy dolorosa”, añadió.

Al referirse los sentimientos de los miembros de la Confraternidad de los Operarios del Reino de Cristo ante el homicidio de P. Francisco Javier, el superior general expresó que son de “gran tristeza, pero siempre abiertos al amor y al perdón para quienes le hicieron daño”.

“También nuestro sentimiento es de impotencia porque quienes lo han matado lo hicieron con saña, con mucho odio, y eso habla de donde estamos como sociedad en estos momentos, él era un gran sacerdote, no le hacía daño a nadie y ya son muchos sacerdotes los que están muriendo en esas condiciones”, destacó.

El P. Gómez Elisea, indicó que las autoridades de justicia tendrán que hacer lo que les corresponda para esclarecer el asesinato del sacerdote, “nuestro papel es siempre de amor y de perdón a quienes han causado su muerte, no buscamos más que la paz”.


Otro sacerdote asesinado. Indignación del Arzobispo de Morelia

08.04.15 | 00:22. Archivado en Iglesia católica en México


Virgen de Guadalupe ampara a cristianos perseguidos en Irak

07.04.15 | 01:43. Archivado en Cristianismo

Miriam Apolinar / SIAME. 07 de abril.- Dos imágenes de la Virgen de Guadalupe enviadas desde México acompañan y protegen a las comunidades cristianas de Erbil, y Malabrwan, ambas regiones situadas en Irak. Las imágenes de la Morenita del Tepeyac, fueron donadas por el movimiento social católico “Unión de Voluntades”, junto con la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre México (AIS), con el fin de sembrar esperanza y amor entre los cristianos perseguidos de Medio Oriente y propagar la devoción de la Patrona de América a todo el mundo.

Estas comunidades han recibido a cientos de familias refugiadas luego de ser expulsados de Mosul y Qaraqosh en el verano del 2014 por los yihadistas del Estado Islámico (ISIS) al negarse a renunciar su fe y convertirse al Islam.

Una de las réplicas de la Virgen de Guadalupe fue recibida en la comunidad de Malabrwan, un pequeño pueblo situado al norte de Irak que acoge cerca de 300 familias repartidas en 4 pueblos que es atendida espiritualmente por el sacerdote Dankbahr Issa, quien emocionado dio gracias a Dios por tan hermoso regalo.

El P. Dankbahr Issa huyó el 9 de junio de Mosul, donde vivía en el monasterio de San Jorge que fue destrozado por los terroristas del ISIS. “No temí por mi vida, por la fe que tengo…la oración, la esperanza y la solidaridad son el consuelo que nos mantiene firmes a los perseguidos”, compartió el sacerdote a los miembros de la fundación AIS.
Junto al sacerdote, decenas de mujeres y niños iraquíes recibieron el pasado Domingo de Ramos, la imagen de la Virgen Morena, con alegría y un profundo agradecimiento elevaron sus oraciones por aquellos que sufren pobreza, abandono, hambre, frío y persecución a causa de su fe. Este verano, veinte niños de la parroquia recibirán el Sacramento de la Comunión.

La segunda imagen llegó al barrio de Ankawa, en Erbil, la capital del Kurdistán, con las religiosas dominicas, son cien hermanas, de las cuales 73 son refugiadas que huyeron de su convento en Mosul y Qaraqosh. Teresa García Paquet de AIS, comparte el relato que entre lágrimas hicieron las religiosas al expresarle el Vía Crucis que pasaron junto a miles de personas al dejar sus tierras.

“Humillados, devastados, como ovejas sin pastor, así nos sentimos los cristianos de Irak. En una situación así no salen las palabras, solo las lágrimas. La situación que vivimos aquella noche y los días sucesivos solo se puede afrontar con la fe”, contaron las religiosas.

Actualmente las hermanas dominicas brindan soporte a los hermanos refugiados en Erbil, “estamos haciendo ver al pueblo un nuevo cielo. Nuestra misión es estar con la gente. Primero están ellos y después nosotras”, relataron las hermanas a AIS.

“A ellas, a estas mujeres que en los últimos meses han perdido a 14 hermanas, mayores pero sin duda afectadas por el trauma que vivieron el pasado verano, quisimos entregarles la imagen de la Virgen de Guadalupe. Sin duda, nuestra Madre las amparará aún de forma más especial bajo su manto. Rezan por el pueblo mexicano. No dejemos de rezar por ellas y por su gente, para que todos hagan suyo ese nuevo cielo”, concluyó Teresa García de AIS


El cosmos conmovido, la resurrección de Cristo

05.04.15 | 07:08. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 04 de abril.- Jesucristo subió al madero de la cruz, su muerte llevó a reconciliar todas las cosas en sí mismo, Dios es quien se entrega para dar la garantía del perdón, pero las cosas debían renovarse, todo había sido creado por Él y para Él. La pasión no podía quedar en la sepultura para ser testigo del fracaso, del temor, del miedo y la huida de los mejores amigos de Jesús. Algo nuevo surge en el momento de la resurrección, no se trata de volver a la vida después de estar sometido a un trance; no es una revivificación ni reactivación de las funciones suspendidas. Realmente padeció y, por más escandaloso, es la expresión del amor más grande en la historia.

Resucitado para nuestra justificación. El cosmos entero se conmueve ante lo inaudito, lo inverosímil, abre la salvación, la vida eterna. El hombre no es un ser para la nada, no termina sus días en el polvo. Sólo el poder de Dios es capaz de levantar a aquél que no conoció la corrupción como signo de la victoria final de la muerte. Se levanta distinto a Lázaro, diferente a la hija de Jairo. Su resurrección rompe todas las barreras del tiempo y del espacio, es un hecho de alcance universal para revelarse a sus amigos y decirles que estará con ellos hasta la consumación de los siglos. La resurrección es definitiva, diferente, nueva en todo sentido. Es tan real como fueron las torturas en la cruz; es verdadera como las llagas en sus manos y costado, es inigualable y, al mismo tiempo, irrepetible.

En la vigilia, la cristiandad anuncia este hecho, fundamento de nuestra fe, repasando la historia de la Salvación desde el inicio de los tiempos hasta la promesa del Reino y del mundo futuro en Cristo resucitado. ¿Cómo ha sido posible esto? Por puro amor y misericordia de Dios. Cada día, mientras la incertidumbre parece derrotarnos, la novedad de la resurrección de Cristo brilla en cada persona, cada hombre y mujer, de todas las razas y pueblos. No es mito, no es metarrelato justificante del aparato religioso; por el contrario, contra aquéllos que pugnan por la obsolescencia del cristianismo, la novedad de la fe imprime en nuestro ser, año tras año, la realidad viva de Cristo como hermano de todos. Su resurrección es el evento máximo de servicio al ser humano. La apertura de la pascua moverá en nosotros el ímpetu de amor y del compromiso cierto para el anuncio de la resurrección que no quede como eslogan de una religión. El mundo está urgido del testimonio del resucitado quien abre las puertas de la vida eterna.

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Descendió a los infiernos

04.04.15 | 06:42. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 03 de abril.- Giovanni Papini (1881-1956) narra en su Historia de Cristo (1921) los relatos heroicos de la antigüedad donde los dioses bajaron a las entrañas de la tierra, a los infiernos para consumar los hechos épicos: Istar descendiendo a Nergal, dueño del inframundo, para devolver la vida a Tammuz; Hércules para tener de trofeo al Cerbero; Teseo para devolver entre los vivos a Perséfone; Dionisio al rescatar a Sémele, su madre; de Orfeo para arrebatar de las manos de Plutón a Eurídice.

Historias épicas, maravillosas, de bravos héroes míticos consumando prodigios, mensajeros de una vida más alta que despiertan la envidia de los que no gozan este aspecto divino. No faltan quienes, haciendo una lectura de estos relatos, identifican el descenso de Cristo al lugar de los muertos, a los infiernos, como de influencia helénica en esta mitología de héroes y dioses. Descender a los infiernos causa gran inquietud. ¿Hasta dónde estremece la muerte de Cristo, quiénes son beneficiados, cómo comprender esta oblación en un sentido nuevo de entrega y redención?

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A mis amigos sacerdotes, este Jueves Santo

02.04.15 | 06:35. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 01 de abril.- Es especial que el obispo, reunido con su presbiterio, renueve las promesas sacerdotales, bendiga los óleos y consagre el crisma dando especial significado al hecho de que los sacramentos gravitan en torno al misterio pascual que comenzó en esa celebración de ramos con la entrada mesiánica de Jesús a Jerusalén. Y es especial, lo digo, porque la presencia del sacerdote cobra ahora, más que nunca, un especial significado ante el fratricidio que cada día se comete cuando la persona humana, en todas sus dimensiones, es condenada por otros semejantes.

El hecho de la institución de la eucaristía remite a esta particularidad de amor y liberación donde dos sacramentos tienen su origen en una cena íntimamente ligada a las fiestas de liberación del Pueblo de Israel. Y a pesar de las controversias, sobre si Jesús celebró una cena distinta o efectivamente la Pascua, la eucaristía del Jueves Santo tiene este sentido festivo y comunitario recordándonos que la misma celebración es una remisión al servicio y la humillación de Jesús para comprender el precepto cristiano de la caridad fraterna como un mandato. Es obvio que, en la comunidad, esto adquiere una dimensión celebrativa donde clérigos y laicos realizan el memorial hasta el regreso del Señor. Este es un día típicamente sacerdotal, un tiempo especial donde estamos llamados a reflexionar sobre uno de estos misterios, el del orden sacerdotal, tan alabado y vituperado, tan querido y defenestrado.

Sirva este inicio del triduo sacro para hacer un sincero tributo a los sacerdotes que han influido en mi vida desde mi nacimiento hasta el día de hoy. De aquel párroco que me inició en la fe y el obispo que la confirmó; del humilde cura que me dio a Cristo bajo las especies de la Eucaristía y de los confesores y directores que moldearon mi fe. A lo largo de mi vida, la impronta sacerdotal ha curtido mi existir por el testimonio heroico y abnegado de sacerdotes buenos que me formaron y siguen acompañando por gozar de su amistad. Cómo no tenerlos en cuenta cuando, en un mundo contradictorio y difícil, la identidad del sacerdote está gravemente comprometida para considerarlo signo de contradicción y, a la vez, como un estado de vida imposible de realizar por las pesadas cargas que soporta.

No obstante, el sacerdocio es más necesario que nunca porque el mundo requiere de personas con una identidad a la de Jesucristo, pero sin los barroquismos que pintaban al sacerdote como el superhombre, el cuasiángel que todo lo podía y todo lo sabía. Las particulares circunstancias por las que pasa nuestro país exigen de nuestros clérigos un acto de fe adulta y fuerte. Con toda esa sinceridad y en reconocimiento a muchos sacerdotes que, día a día, despedazan su existencia por un mundo mejor y una Iglesia más del reino, este Jueves Santo pediría de ellos:

Una fe personal y auténtica. De personas que han conocido a Cristo, que lo han visto y palpan todos los días sus llagas y son testigos de la resurrección, de un compromiso sincero que es posible y nos llene de admiración, de una vocación ministerial como un acto profundo de amor e íntimo, personal, decidido, cada vez más comprometido.

Una fe iluminada. De presbíteros bien formados con los pies en la tierra y no obnubilados por el clericalismo, que saben el por qué y qué es lo que se cree, de Jesucristo, revelación del Padre y Luz de mundo, que cada día ilumina su vocación y sus razones con las de la fe y que ve todos los días al cielo llenándose de Espíritu para realizar el Reino. Una fe convencida del plan de Dios y dedicado a los seres humanos para llevarlos a la Salvación. Que su vocación tiene una fe iluminada para vencer los criterios de confort y estatus que ofrece una vida cómodamente instalada en el ministerio.

Una fe viva. Ya no podemos soportar la carga de curas intelectuales separados de la realidad. De presbíteros bien formados en el extranjero, pero incapaces de responder al aquí y ahora donde sufren los hermanos. No es un reconocimiento teórico sino un compromiso de vida comprometiendo la totalidad de la persona en donación completa, de sacerdotes caritativos y no de embusteros que viven bien a costa del ministerio.

En este Jueves Santo del 2015 cobra mayor importancia esta urgencia de un reconocimiento libre de la vocación sacerdotal como un signo de nuestra historia para llevarnos a la Salvación. En México urgen voces que no hablen en propio nombre sino en nombre de la fe en Dios, de sacerdotes que obedezcan a la presencia de Dios en el mundo. De sacerdotes que depuren la religión para que sea vehículo de liberación y no instrumento de represión.

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Crucificados de hoy

01.04.15 | 06:10. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo de San Cristóbal de Las Casas / CEM. 31 de marzo.- Estamos en la Semana Santa. Así como para muchas personas no es precisamente santa, sino todo lo contrario, pues la aprovechan sólo para diversiones, a veces no muy santas, para pasear y divertirse, así también hay muchísimas otras que participan en las celebraciones religiosas. Hay personas mayores que siempre añoran otros tiempos, cuando no había vacaciones, cuando todo era muy rígido en las costumbres, cuando todo se concentraba en rezos, en prácticas devocionales, en via crucis y en penitencias, a veces no muy humanas.

Es muy legítimo el descanso para tanta gente que trabaja mucho y necesita distensionarse y recobrar energías, para reemprender las obligaciones diarias. Sin embargo, hay quienes no saben descansar; terminan sus vacaciones más cansados. Hay quienes se aburren estos días, como niños y jóvenes que sólo están inventando qué hacer para matar su aburrimiento. ¡Qué bien les haría que se organizaran para limpiar su casa, para ir a barrios y comunidades pobres, para levantar tanta basura que hay en las calles y en las carreteras! Esto es un poco cansado, pero es una magnífica forma de descansar y no aburrirse. La mejor inversión de estos días libres es ayudar en casa y en la comunidad. Eso es ayudar a otros a llevar su cruz, como las tareas habituales del hogar.

Hay el peligro también de que muchos creyentes reduzcan estos días a actos piadosos, algunos hasta de tipo sentimental, y con eso se sientan bien, con eso piensen que están consolando a Jesús y a María por la pasión, que con eso conserven las buenas tradiciones. Quizá con esto tranquilizan su conciencia, aunque nada hagan por los pobres y por todos los que sufren.

PENSAR

El Papa Francisco dijo a los nuevos cardenales algo que nos ayuda a meditar en estos días: “Os exhorto a servir a la Iglesia, en modo tal que los cristianos -edificados por nuestro testimonio- no tengan la tentación de estar con Jesús sin querer estar con los marginados, aislándose en una casta que nada tiene de auténticamente eclesial. Os invito a servir a Jesús crucificado en toda persona marginada, por el motivo que sea; a ver al Señor en cada persona excluida que tiene hambre, que tiene sed, que está desnuda; al Señor que está presente también en aquellos que han perdido la fe, o que, alejados, no viven la propia fe, o que se declaran ateos; al Señor que está en la cárcel, que está enfermo, que no tiene trabajo, que es perseguido; al Señor que está en el leproso -de cuerpo o de alma- , que está discriminado. No descubrimos al Señor, si no acogemos auténticamente al marginado. En realidad, sobre el evangelio de los marginados, se juega, se descubre y se revela nuestra credibilidad.

Si queremos ser auténticos discípulos de Jesús, estamos llamados a llegar a ser, unidos a El, instrumentos de su amor misericordioso, superando todo tipo de marginación. Para ser imitadores de Cristo ante un pobre o un enfermo, no tenemos que tener miedo de mirarlo a los ojos y de acercarnos con ternura y compasión, de tocarlo y abrazarlo. He pedido a menudo a las personas que ayudan a los demás que lo hagan mirándolos a los ojos, que no tengan miedo de tocarlos; que el gesto de ayuda sea también un gesto de comunicación: también nosotros tenemos necesidad de ser acogidos por ellos. Un gesto de ternura, un gesto de compasión… Pero yo os pregunto: Cuando ayudáis a los demás, ¿los miráis a los ojos? ¿Los acogéis sin miedo de tocarlos? ¿Los acogéis con ternura? Pensad en esto: ¿Cómo ayudáis? ¿A distancia, o con ternura, con cercanía? Si el mal es contagioso, lo es también el bien. Por lo tanto, es necesario que el bien abunde en nosotros cada vez más. Dejémonos contagiar por el bien y contagiemos el bien” (15-II-2015).

ACTUAR

Pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a vivir estos días de Semana Santa en forma integral: participando en las celebraciones religiosas, dedicando tiempo a un descanso espiritual por la oración y la lectura de la Palabra de Dios, pero también haciendo algo por los que sufren, quizá dentro de nuestra propia familia, por los pobres y enfermos. Entonces sí acompañamos a Jesús en su pasión y disfrutaremos de la resurrección.


Arzobispo de Oaxaca llama al rescate de la política en esta semana santa

31.03.15 | 07:56. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. José Luis Chávez Botello. Arzobispo de Antequera-Oaxaca / CEM. 30 de marzo.- En nuestro recorrido por todas las parroquias de la Arquidiócesis tocamos los daños y estragos que está causando la violencia, la pobreza por injusticia social, la corrupción, la ilegalidad, la baja calidad de educación y el vacío de los valores fundamentales. Nos duele lo que vemos: comunidades divididas y enfrentadas, jóvenes encadenados por adicciones y sin sentido de la vida, angustia por falta de trabajo; escuchamos a víctimas de la violencia, a familiares de desaparecidos, a padres y madres de niñas violadas y asesinadas, de adolescentes y jóvenes asesinados. El malestar y la preocupación es general. ¡No añadamos más dolor al sufrimiento!.

Hoy iniciamos la celebración de la Semana Santa tan participada entre nosotros. El Señor nos muestra el camino pero nos interpela a elegir: a Jesús o a Barrabás, la paz o la violencia, el bien o el mal, la vida o la muerte. La violencia solo será doblegada con el compromiso de todos por la justicia, la reconciliación y la Paz. ¿Cómo?.

Personal. Decidamos dejar el mal y optemos por el camino del bien, de la vida y de la paz; ejercitémonos en tratarnos más y mejor; ayudemos a un amigo, compañero o vecino a salir de alguna adicción o situación de violencia, rechacemos toda injusticia y corrupción. Los católicos reafirmemos este compromiso con el sacramento de la Confesión lo más pronto posible.

En la familia. Si hay malestar o algún problema en la familia, hagamos algo pronto para solucionarlo y evitemos se dañe la confianza, el respeto, la unidad y el amor; si algún miembro ha caído en problemas o adicción urge darle la mano y atenderle como a un enfermo, la comprensión y el amor junto con la ayuda médica son la mejor medicina. Los esposos con dificultades luchen hasta lo imposible por salvar su matrimonio, sobre todo si hay niños de por medio. Fomentar la comunicación, comer juntos, convivir, ayudar a que los demás se superen y estén contentos forja una familia sana, unida y feliz.

Hacia la comunidad. Cada quien desde su servicio, trabajo o profesión, realice acciones claras por la reconciliación y la paz entre vecinos, barrio o comunidad, escuela o lugar de trabajo; cuidemos la buena presentación y aseo de nuestra calle y espacios públicos cercanos, rescatemos su buen uso como lugares de descanso, de encuentro familiar y convivencia; evitemos se conviertan en basureros. No permitamos centros de vicio cercanos; promover la convivencia y el deporte sería una manera eficaz para cultivar mejores relaciones y el sentido de pertenencia al barrio o comunidad; los adolescentes y jóvenes, apoyados por adultos, pueden darle vida con eventos sanos.

Apoyemos a organizaciones que ya trabajan entre nosotros en restaurar o en levantar la vida de personas concretas, por ejemplo, Alcohólicos y Neuróticos Anónimos, centros de rehabilitación de adicciones, niños en situación de calle como CANICA, etc. Gastemos nuestras capacidades, experiencia o autoridad moral en bien de la reconciliación y de la paz.

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