Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Traición a la patria

26.03.17 | 21:10. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / 26 de marzo.- Mientras los meses transcurren, las políticas migratorias de Donald Trump se enfrentan a la realidad. Fue fácil la demagogia en campaña, pero las acciones, en la práctica, se tornan difíciles ante la notable oposición de la sociedad civil, iglesias y activistas, quienes se enfrentan a un gobierno errático cuyas promesas no son de sencilla consolidación.

Trump asignó un presupuesto de dos mil millones de dólares para la construcción del muro, el cual debe reunir características sólidas de infraestructura y de suave estética para esconder, bajo la pintura y las luces, el odio, la mutilación y la división.

Lo lamentable es que, de este lado de la frontera, haya mexicanos listos para colaborar con un proyecto fanático que aniquila la buena relación en el concierto de dos naciones que comparten una frontera común.
En días recientes, algunas empresas de capital mexicano alzaron la mano para participar en las licitaciones, y ofrecer técnica y pericia para encargarse de aspectos específicos en la construcción del muro de la ignominia, proporcionando cemento, materiales, luminarias y pintura; bajo el argumento bondadoso de ser compañías generadoras de empleos, estas empresas buscan obtener ganancias, sin importar las consecuencias, y consolidar su presencia en el ramo que explotan. No se trata de dos o tres, sino de más de 500 empresas las que buscan obtener buenas tajadas económicas. Para ellas, el fin justifica los medios.

Sin embargo, lo que más sorprende es la tibieza de las autoridades económicas del gobierno mexicano, las cuales no han mostrado firmeza contra estos empresarios. Algunos han señalado que los Estados Unidos tienen el inalienable derecho de construir el muro y hacer lo que les venga en gana, aunque se atente contra la dignidad de las personas. Son esos mismos miopes los que no alcanzan a ver que el muro es una franca amenaza que vulnera las relaciones y la paz social.

Recordemos que, en nombre de la ideología, naciones y continentes enteros quedaron divididos, sumiendo a miles en la incertidumbre. La única voz imperante fue la de las armas, los balazos, la represión y el asesinato legal para todo aquel que se atreviera a cruzar una frontera en busca de libertad.

La inversión de las empresas mexicanas en el muro terminará por nutrir todas esas formas de discriminación que a lo largo de la historia han sometido a millones de seres humanos. Prácticamente, unirse a un proyecto que es una grave afrenta a la dignidad, es darse un balazo en el pie.

Toda deportación, cuando no existe delito comprobado y falta administrativa justificada conforme a derecho, es muestra de terror, y el muro es un monumento de intimidación y silencio, de odio xenófobo para acallar las voces de trabajadores mal pagados y maltratados, de familias desprotegidas y de personas violentadas; es un retroceso de los anhelos más nobles de la humanidad, por los cuales se ha derramado mucha sangre; es preludio de la destrucción de los valores de la democracia y de los derechos sociales. El muro representa el predominio de un país que se considera bueno con el destino manifiesto para apabullar a una nacionalidad que ha considerado pervertida y corrupta: la mexicana.

El Papa Francisco apela a forjar la paz entre las naciones. En febrero de 2017, durante una catequesis semanal, señaló: “En el contexto social y en el civil, apelo a no crear muros, sino a construir puentes. No respondan a la maldad con maldad. Derroten a la maldad con el bien, a la ofensa con el perdón”. Cualquier empresa con intenciones de inversión en el muro del fanático Trump sería inmoral, pero sobre todo, sus accionistas y dueños deberían ser considerados como traidores a la patria.


Podrían invitar al Papa para canonizar en México a los Niños Mártires de Tlaxcala

25.03.17 | 11:13. Archivado en Iglesia católica en México

Carlos Villa Roiz / SAIME. 25 de marzo.- La fecha y el lugar de la ceremonia de canonización de los Tres Niños Mártires de Tlaxcala será fijada en el próximo consistorio del Papa con los cardenales, aseguró el Arzobispo de Tijuana, Mons. Francisco Moreno Barrón, quien es el postulador de esta Causa de los futuros santos.

Entrevistado, el Sr. Arzobispo dijo que “es probable que la Diócesis de Tlaxcala, en comunión con los demás obispos mexicanos, inviten al Papa Francisco a México para que realice aquí la ceremonia, no obstante, están conscientes de la apretada agenda del Pontífice. “Por lo general, este tipo de ceremonias tienen lugar en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano”, dijo.

El jueves 23 de marzo, el Papa Francisco firmó el Decreto de Canonización de los Tres Niños tlaxcaltecas, y ese mismo día, también anunció la canonización de dos de los tres niños pastores videntes de las apariciones de la Virgen María en Fátima, en 1917, Jacinta y Francisco Marto, “con lo que el Papa dio un claro mensaje de la importancia que tienen los niños en la vida de la Iglesia y en la sociedad”.

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“El demonio no tiene madre”, Fray Pedro Sánchez Acosta, TOR.

23.03.17 | 04:35. Archivado en Iglesia católica en México, Cristianismo

Religioso español y laica mexicana presentan libro sobre exorcismos y liberaciones editado por la Biblioteca de Autores Cristianos, BAC

Guillermo Gazanini Espinoza / 22 de marzo.- “Para sanar, liberar y exorcizar” no se trata de un libro más sobre elucubraciones del mal. Es una especie de biografía que relata las experiencia de un fraile español franciscano de la Tercera Orden Regular y una mujer de 64 años quien es auxiliar de exorcista. En estos días, la obra editada por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) es presentada en foros importantes de la Arquidiócesis de México con un poder de convocatoria que quizá ha rebasado expectativas.

La noche del 21 de marzo, el auditorio de la Curia del Arzobispado de México acogió a cientos de personas que, literalmente, colmaron el recinto. Ni un alfiler cabía en el amplísimo espacio donde curiosos, devotos, fieles y escépticos se dieron cita para escuchar a los presentadores de la obra: Mons. Felipe Padilla Cardona, obispo de Ciudad Obregón; el canónigo Francisco René Javier Espinoza Estrada, rector de Catedral de la Arquidiócesis de México; el Pbro. Carlos Granados García, director de la BAC y los autores Pedro Sánchez Acosta, fraile de la Tercera Orden Regular y María Teresa Ochoa Rodríguez quien después de una severa crisis personal y matrimonial, se inició en el apostolado de liberación, exorcismo y sanación en comunidades dirigidas por los Misioneros del Espíritu Santo.

Unos días antes de la presentación de esta edición, platiqué con don Pedro Sánchez Acosta en la parroquia dedicada a los Santos Reyes en las inmediaciones del aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Un hombre sencillo, de diálogo sincero y palabra sin rodeos. Una plática que estaba pactada en 45 minutos duró más de dos horas para comprender la necesidad de esta edición y cómo el problema del mal es paradoja, dilema y catástrofe en el mundo de la comunicación inmediata, un libro que, para el autor, es signo de alegría ya que es oportunidad para ofrecer liberación y sanación a los problemas de muchas personas.

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Obispos de la Provincia Eclesiástica de México en apoyo a Mons. Ramón Castro Castro

22.03.17 | 23:00. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 22 de marzo.- A raíz de la reunión que el Obispo de Cuernavaca, Mons. Ramón Castro Castro, sostuvo con diferentes líderes de oposición al gobierno de Graco Ramírez, gobernador de Morelos, la semana pasada, las descalificaciones hacia el prelado han ido escalando. El gobierno estatal está por presentar al nuncio apostólico, Mons. Franco Coppola, un extrañamiento para “meter en orden al Obispo” y solicitar a la Secretaría de Gobernación que examine si la reunión resultó ser contraria a lo dispuesto en el artículo 130 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que establece la prohibición contra los ministros de culto para asociarse con fines políticos o realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna y aplicar las sanciones establecidas en la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público. A juicio del delegado de la Secretaría de Gobernación en el Estado de Morelos, Gerardo Cubría Bernardi, de acuerdo a diversas fuentes periodísticas, la reunión convocada “sí tendría un sesgo político” que deberá ser evaluada por las autoridades competentes de la dependencia del Ejecutivo Federal.

Sin embargo, las muestras de apoyo y solidaridad al Obispo de Cuernavaca han quedado manifiestas. En menos de un año, el presbiterio de la diócesis vuelve a cerrar filas en torno a su pastor a través de una nueva carta colectiva en respaldo de su ministerio. El 19 de marzo pasado, día de San José, y derivado de las calumnias “en un mundo donde crece la hostilidad hacia los principios del Reino”, los sacerdotes morelenses se comprometieron a fomentar los valores del Reino agradeciendo el testimonio profético del Obispo.

“Gracias por prestarnos su voz y cuente con nuestras oraciones”. Los sacerdotes exigieron el respeto a la integridad personal de Ramón Castro y al ejercicio libre de su ministerio en Cuernavaca para cesar cualquier forma de persecución contra el prelado.

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Ochenta años de la Encíclica Mit Brennender Sorge

21.03.17 | 16:18. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 21 de marzo.- En tiempos recientes, la Iglesia católica es blanco de dardos críticos y severas acusaciones en relación a su papel y oposición al nacionalsocialismo alemán. Las fuentes de información del gran público se encuentran en películas, debates, libros, conferencias y análisis sesgados cuestionando al papado por la supuesta complicidad y silencio ante el ascenso y crímenes del régimen de Adolfo Hitler.

En 2005, la película “Amén” del director Costa-Gavras, inspirada en la obra de Rolf Hochhuth Der Stellvertreter, El Vicario, sobre el drama de la deportación de los judíos a Auschwitz y el supuesto silencio del Vaticano, fortaleció la leyenda negra del papado cómplice, tímido, timorato, envuelto en boato y oropel que solapó lo que, después de la Segunda Guerra Mundial, se conoció como holocausto y la política de solución final que tuvo su desarrollo máximo hacia enero de 1942. Sin embargo, tales aseveraciones deben tomarse con cuidado, sobre todo por el especial ambiente de linchamiento que involucra a la Iglesia en esa complicidad culpando al Papa Pío XII de servir al régimen nacionalsocialista y sobre quien pesa el supuesto y severo juicio de la historia aunque esta sea producto de la deformación la cual, basada en una mentira, ha llegado a ser supuesta verdad indiscutible para decir que el catolicismo tomó posición absoluta al lado de los sistemas neopaganos.

Los juicios actuales desvían nuestra mirada de importantes antecedentes que el magisterio papal realizó contra los totalitarismos sin dejar de lado la notable oposición del episcopado alemán. Al alzarse con el poder, Adolfo Hitler tendió la mano a la Iglesia con discursos y promesas de paz y, detrás, los ideólogos construían las bases del nuevo cristianismo ario para minar y destruir a la tradición cristiana en Alemania. Antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, una nueva religión rivalizaría a muerte con el catolicismo y las iglesias evangélicas luteranas.

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Graco Ramírez, un gobernador tirano

20.03.17 | 21:33. Archivado en Iglesia católica en México

Vladimir Alcántara / SIAME. 20 de marzo.- En días recientes el Obispo de Cuernavaca, Mons. Ramón Castro Castro, mediante una alerta compartida en redes sociales, denunció que el Gobernador de Morelos, Graco Ramírez, ha arremetido contra la Diócesis a su cargo con toda la fuerza del gobierno estatal, por lo que se activó el hashtag #DondeEstaElObispoEstaLaIglesia, a fin de que los fieles eleven sus oraciones para que merme esta campaña negativa. Sobre los ataques en su contra por parte del gobernador de extracción perredista, habla para Desde la fe Mons. Castro Castro.

El Obispo de Cuernavaca señala que en un reciente entrevista con el periodista Joaquín López Dóriga, Graco Ramírez mintió con toda desfachatez al decir que hace unos meses Mons. Castro había recibido directamente 75 millones de pesos para la restauración de la Catedral.

“Para los arreglos de este recinto, el Gobierno Federal nos otorgó 25 millones de pesos, mismos que se recibieron a través del Municipio de Cuernavaca y son administrados por esta instancia. Graco dijo además que de esos supuestos 75 millones yo extraje una cantidad para construir una cancha de tenis en el Seminario, cuando esta cancha se construyó con muchos esfuerzos de 2014 a 2015. Pero el Gobierno de Morelos envió drones para espiarnos, sacar fotografías y mentir de esa manera tan descarada”.

Asegura que uno de los enojos del gobernador Graco Ramírez es que la Diócesis pidió que esos recursos para la restauración de la Catedral no fueran entregados a través del Gobierno del estado. “Yo lo solicité así porque siempre cobran un moche, se quedan con entre el 30 y el 40 por ciento de los recursos, y mi intención era que todo el dinero fuera utilizado en los trabajos de Catedral, porque es patrimonio cultural de la humanidad y merece que se le dé un tratamiento digno”.

Mons. Castro Castro señala que días antes de esta acusación del gobernador, el Secretario de Gobierno del estado, Matías Quiroz, lo acusó directamente a él de la violencia que pueda darse debido al conflicto que la Diócesis ha venido tratando de resolver con el grupo de personas denominado “Comité de Mayordomos”, quienes el año pasado se apoderaron con violencia del Santuario de Tepalcingo. “No sé si no sepan, pero quienes tienen a su cargo la seguridad del estado son ellos. El gobernador dice que me ha hablado personalmente para que haya paz en Tepalcingo, pero esto también es absolutamente falso, tiene más de un año que no hablo con él”.

Señala que, como falsas son todas esas acusaciones en su contra, falso también es que Morelos esté en calma, como el gobernador pretende hacerlo creer. Morelos es víctima de la inseguridad, de la violencia, de los secuestros, de los descuartizados, de la trata de personas; estamos mal, y no se puede seguir así. Otro de los enojos del gobernador es que recientemente yo convoqué a funcionarios públicos y políticos a una reunión, a la que llamé “Amor a Morelos”, a fin de que recordarles que, según la Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II Gaudium et Spes, un verdadero político es el que lucha por el bien común y no por sus intereses personales, el que lucha para favorecer al pueblo y por la justicia. Esta reunión ha causado mucha polémica, pero yo, como Obispo, tengo el deber de iluminar con la ética y la moral las actividades humanas, sobre todo en circunstancias como las que hoy se viven en Morelos”.

El Obispo de Cuernavaca asegura que el gobernador Graco Ramírez quiere actuar a sus anchas, que no haya nadie que lo moleste. “Ninguna persona puede decir lo contrario de lo que él opine, porque inmediatamente es demandada o es perseguida. Yo he sido perseguido, y me han acusado de un robo de una obra de arte en Tepalcingo: aseguran que yo robé una Custodia; pero si ésta existió alguna vez, desapareció hace ocho años, siendo que yo tengo en Cuernavaca tres años y medio. Me acusan también de ser defensor de pedófilos en Campeche, y hay una demanda ya; pero esto también es una total mentira”.

Han lanzado estas dos acusaciones en mi contra –señala–, y ahora le agregan lo de la cancha de tenis. “Por las redes sociales, lo que llamamos aquí ‘gracobots’, están trabajando a marchas aceleradas; son personas pagadas que nos persiguen, que nos insultan de una manera vergonzosa. “El gobierno del señor Graco se ha convertido en una tiranía, de manera que muchísima gente tiene miedo de decir la verdad, porque inmediatamente le inventan cosas. Aquí además está comprado el Poder Judicial, el Poder Legislativo; no hay una autonomía de poderes como tendría que ser, la única palabra válida es la del Gobierno del estado. Basta ya de calumnias, basta ya de engaños; luchemos por la verdad, por la justicia, aunque por ellos seamos perseguidos”, finaliza.


Patología de género

19.03.17 | 16:01. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / 19 de marzo.- El pasado lunes 13 de marzo fueron presentados los pilares del nuevo modelo educativo, como consecuencia de otra de las reformas estructurales, mismas que han sido la bandera de la presente administración federal para poner a “México en el camino correcto”. Así, sobre cinco ejes, la escuela del futuro deberá involucrarse en las transformaciones socioeconómicas, científicas, tecnológicas y geopolíticas del orbe.

No es la primera vez que un Presidente de la República se sube al carro de la revolución educativa, una de las más cantadas, sexenio tras sexenio, y la que ha generado mayores controversias por la ausencia de resultados contundentes.

Desde 1970 hasta el 2000, la educación pasó por esta visión de arma liberadora del individuo para alcanzar la justicia social a través de la modernización, descentralización y la canalización de recursos a escuelas y alumnos en condiciones en desventaja.

“Enciclomedia”, por ejemplo, fue el gran programa de apertura a las nuevas tecnologías para la educación de calidad que, poco a poco, languideció al borde de la extinción cuando, prácticamente, fue incosteable bajo señalamiento de irregularidades en el ejercicio de recursos y deficiencias de equipos. “Enciclomedia” fue un elefante blanco, un fracaso multimillonario del cual nadie es responsable hasta el día de hoy.

La “nueva” reforma educativa plantea retos para ayudar a los estudiantes de México y ponerlos al nivel de otras naciones, pero también representa un atractivo botín político para diversos grupos impulsores de ideologías de género que desvincularían de la realidad a cualquier alumno. Por ello, los padres de familia deben estar atentos para intervenir en los procesos educativos y de contenidos en libros de texto gratuito, y las autoridades, dispuestas a reconocer el ejercicio del derecho humano a decidir la forma de educación de los hijos a partir de las creencias de la familia y de prevenir la filtración de perversas e irracionales ideologías de género que destruyen el significado de la institución fundamental de la sociedad, como es la familia, el matrimonio –que sólo es posible entre un hombre y una mujer–, y la sexualidad, definida por la propia condición biológica de los niños.

De forma especial, es necesario advertir a los padres de familia que su derecho a intervenir en el proceso educativo no está sujeto a negociación alguna. Si es cierto que la educación quiere incidir en la capacidad crítica del alumno para discernir la realidad, entonces debe emprender el ejercicio para reconocer todo aquello que atenta contra la persona en su dignidad y naturaleza.

Debe fomentarse la inclusión y la tolerancia en las aulas para evitar cualquier forma de discriminación, pero la educación no se ofrece en charola de plata a lobbys que quieren imponer la agenda transgénero y de arquetipos sexuales ambiguos, como sucede en naciones europeas donde el arma usual de estos grupos es la intolerancia para imponer una auténtica dictadura de pensamiento que socava la naturaleza humana y agrede a la familia con furia energúmena.

Padres y madres deben estar atentos para no permitir que autoridades educativas, locales o federales, transformen las escuelas en academias del relativismo y colonialismo ideológico de lobbys a consigna de la ONU. La primera gran prueba del Nuevo Modelo Educativo se asoma: no debe ceder ante la ideología de género que, por sus condiciones alienantes, mejor debería llamarse “patología de género”.


“Nos duele Morelos”. Obispo de Cuernavaca convoca a líderes sociales

18.03.17 | 08:43. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 17 de marzo.- El 15 de marzo, una reunión inusual se realizó en la capital del Estado de Morelos. Mientras el gobernador Graco Ramírez paseaba a la embajadora de los Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, para enseñarle las bondades de la tierra del libertador Zapata y reafirmar el compromiso de amistad entre México y Estados Unidos, líderes políticos de oposición y servidores públicos coincidieron en un tema que los unió: el desastre que vive Morelos.

La convocatoria no fue de un político. Vino a iniciativa de Mons. Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca. En un “mensaje especial” a través de las redes sociales publicado el 17 de marzo, explicó cuáles habían sido los motivos por las que invitó a la mesa a políticos como Javier Bolaños Aguilar, integrante del Partido Acción Nacional (PAN) y vicepresidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, al diputado Matías Nazario Morales, integrante del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y quien, en días pasados habría sido uno de los principales operadores en la gestión de recursos por más de 70 millones de pesos para la restauración de la Catedral de Cuernavaca; al senador Rabindranath Salazar Solorio quien renunció al Partido de la Revolución Democrática (PRD) para pasar al Movimiento de Regeneración Nacional de López Obrador, al alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo, presidente municipal de Cuernavaca y opositor a Graco Ramírez principalmente en el mando único de seguridad y al rector de la Universidad Autónoma de Morelos, el Dr. Alejandro Vera Jiménez, quien estuviera en huelga de hambre en septiembre pasado en protesta por la negativa de recursos del gobierno estatal y el líder de los transportistas de Morelos, Dagoberto Rivera Jaimes, quien afronta los planes de transporte llamado “Morebús” financiados con recursos del Banco Mundial y que llevaría a perder las fuentes de empleo de los transportistas del Estado. Todos con un objetivo común: Cuestionar a Graco Ramírez Garrido.

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Tomados de la mano

15.03.17 | 07:30. Archivado en Análisis y Opinión

L´Osservatore Romano / 15 de marzo. La conversión que se pide a cada cristiano, de forma particular en el periodo cuaresmal, es un recorrido arduo pero con «reglas» muy «sencillas» que es necesario hacerlas propias «no con palabras», sino en lo concreto de la vida. Y es, sobre todo, un camino en el cual nadie está solo: es suficiente dejarse «tomar de la mano» del «Padre que nos quiere».

Después de la pausa de la semana de ejercicios espirituales en Ariccia junto a la Curia romana, el Papa Francisco retomó las habituales celebraciones eucarísticas matutinas en la capilla de Santa Marta y, en la homilía del martes 14 de marzo, se detuvo en el tema de la conversión. Punto de partida de la meditación fue la invitación que el profeta Isaías (1, 10.16-20) hace en el pasaje propuesto por la liturgia de la Palabra: «Lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda».

Dos expresiones, subrayó el Pontífice, «atraen la atención» en este pasaje: «desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien». De hecho, dijo, es precisamente este «el camino de la conversión: es simple».

Esta indicación se basa en lo que cada persona vive en su propia carne: «Cada uno de nosotros —explicó Francisco— cada día hace algo feo: la Biblia dice que el más santo peca siete veces al día... Pero el problema está en el hecho de no acostumbrarse a vivir en las cosas feas». Así, prosiguió, «si yo hago algo feo me doy cuenta y quiero alejarme». Al respecto dice Isaías: «desistid de hacer el mal», de «eso que te envenena el alma, que encoge el alma, que te hace enfermar». He aquí la primera actitud requerida: «alejarse del mal».

Pero no es suficiente. Porque después se lee: «aprended a hacer el bien». Y, reconoció el Papa, «no es fácil hacer el bien: tenemos que aprenderlo, siempre». Afortunadamente está el Señor que «enseña». Por eso los hombres tienen que hacer «como los niños» y «aprender». Esto significa que «en el camino de la vida, de la vida cristiana se aprende todos los días. Se debe aprender todos los días a hacer algo, a ser mejores que el día anterior». Esta es por tanto «la regla de la conversión: alejarse del mal y aprender a hacer el bien». Explicó el Pontífice: «Convertirse no es ir donde un hada que con la varita mágica nos convierte: ¡no! Es un camino. Es un camino de alejarse y de aprender». Es un camino que requiere «valentía, para alejarse» del mal, y «humildad para aprender» a hacer el bien. Y que, sobre todo, necesita de «cosas concretas».

No es casualidad, indicó el Papa, que el Señor, a través del profeta, indica algunos ejemplos concretos: «buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda». Pero se podrían enumerar muchas otros. Es importante comprender que «se aprende a hacer el bien con cosas concretas, no con palabras». Y de hecho Jesús, como se lee en el Evangelio del día (Mateo 23, 1-12), «regaña a esta clase dirigente del pueblo de Israel, porque “dicen y no hacen”, no conocen la concreción. Y si no hay concreción, no puede haber conversión».

En este punto, después de haber individuado qué hacer en el camino de la conversión, el Papa pasó a reflexionar sobre “cómo” actuar. Y, siguiendo la lectura del pasaje de Isaías, se detuvo sobre todo en una «bonita palabra» dicha por el Señor: «Venid, pues, y disputemos». Es decir, el Señor «primero, nos invita, después, nos ayuda». Y usa la palabra “venid”, o «la misma palabra que dijo a los paralíticos: “Ven, levántate, toma tu camilla y vete”. Ven. La misma palabra que dijo a la hija de Jairo, la misma palabra que dijo al hijo de la viuda en la puerta de Naín: ven».

Dios siempre invita a levantarse, pero siempre «nos da la mano para ir». Y lo hace, dijo el Pontífice, con la característica de la humildad. En el pasaje de Isaías se lee: «Venid y disputemos». Es decir: Dios «se abaja, como uno de nosotros, nuestro Dios es humilde». Es esta la lógica que lleva a la conversión: «primero la invitación, después la ayuda, el caminar juntos para ayudarnos, para explicarnos las cosas, para tomarnos de la mano y llevarnos de la mano». Y «el resultado de esto», subrayó Francisco, «es algo maravilloso: “Así fueren vuestros pecados como la grana, cual la nieve blanquearán”». El Señor «es capaz de hacer este milagro» el «de cambiarnos. No de un día para otro: ¡no, no, no! Con el camino. En el camino».

Por tanto, sugirió el Papa, este «es el camino de la conversión cuaresmal. Simple. Es un Padre que habla, es una Padre que nos quiere, nos quiere mucho. Y nos acompaña». Lo único que se nos pide es «ser humildes». Jesús de hecho dice: «Quien se ensalzará, será humillado y quien se humillará será ensalzado». Por esto, concluyó el Pontífice: «Si tú dejas que el Señor te tome de la mano y te lleve adelante, ven, y te alza y vas con Él, con este gesto de humildad serás ensalzado, serás perdonado, serás blanqueado». Así, dijo, «creceremos como buenos cristianos».


Francisco, un líder inesperado

14.03.17 | 16:58. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Santiago Kovadloff. L´Osservatore Romano / 14 de marzo.- Más allá de un planteo apocalíptico, hay dos maneras de caracterizar lo connotado por la idea del fin del mundo. Una subraya la propensión a la conducta aislacionista. La otra concibe el fin del mundo como proveniencia, como referencia de origen; como margen o periferia desde el que se tiende hacia el centro, que busca alcanzar el centro, y sobre el que se trata de atraer la atención del centro.

Hoy la periferia, encarnada en la figura de Francisco, toma la palabra, convoca al mundo. Con Francisco, el mundo quiere hablar desde su periferia. Haberlo elegido Papa también implica disposición a oír a esa periferia, disposición a recurrir a ella, a hacerle lugar, a desplazarla hacia el centro.

Ahora bien, esa periferia no solo remite a un límite geográfico. No connota solo y ante todo latitud planetaria extrema, borde. Implica, principalmente, presencia de los problemas postergados, renegados, marginados. Reacción contra el silencio que envuelve habitualmente a la periferia, voz de lo marginal que se hace oír. Francisco se muestra decidido a devolver la palabra a lo acallado, a lo relegado, a lo excluido. A todo lo que para él connotan los términos “pobre”, “pobreza”, “empobrecido”. De modo que, con Francisco, se subraya otra acepción del fin del mundo. El fin del mundo pasa a significar ahora aquello que llega al centro para hacerse escuchar y aun para replantear la idea de centralidad.

La de Francisco es, entonces, una palabra que viene a proponer una tarea: trasladar al centro, la periferia. La vieja cruz de hierro al lugar de la cruz de oro. Los viejos zapatos al lugar del calzado papal. La humildad del compromiso con la pobreza al núcleo de la práctica sacerdotal. La austera sencillez de la fraternidad con el carenciado a la médula de la vocación religiosa. Hay más: la Argentina pasa, de esta manera y a través del nuevo Papa, a cumplir un papel inesperado en la reconsideración crítica del porvenir de Occidente. En la promoción de cambios indispensables, tanto en la Iglesia como fuera de ella.

Francisco aspira a que nuestra civilización se interrogue sobre su futuro, sobre aquello que oscurece ese futuro, tanto como sobre aquello que podría devolverle consistencia y claridad. ¿Está llamado Occidente a dejar de ser, para siempre, vanguardia espiritual en el mundo? ¿Pueden sus contradicciones actuales provocar una disolución irreparable de su significado cultural? ¿El eficientismo ha devorado en Occidente definitivamente a la ética? ¿Podrán sus valores decisivos y básicos ir más allá de lo financiero, del consumismo desenfrenado, del auge del armamentismo? ¿Hasta qué punto podrá la Iglesia independizar su suerte de la que le toca correr al mundo secular? ¿Se recuperará la Iglesia y, con ello, alentará el renacimiento espiritual de nuestra civilización?

Argentina encuentra, desde ya, estímulo y orientación en la voz de Francisco. En el caso de nuestro país, el alcance de esa voz no solo es decodificado en clave pastoral. Lo es también en clave política.

Francisco es escuchado por nuestra gente como aquel que, diga lo que diga, le habla siempre al país. Al país necesitado de rectitud; al país disconforme con el curso perverso de la administración pública. Al país que aspira a afianzar la organización republicana como base de todos los cambios indispensables que cabe realizar en pos del desarrollo y la justicia social.

Se lo proponga o no, ese es el alcance de la palabra de Francisco en el presente argentino.

¿Cómo olvidar que Francisco es Jorge Bergoglio? Acaso porque, en última instancia, la política es el escenario donde la espiritualidad pone a prueba su consistencia cívica.

El catolicismo americano tiene ahora la palabra. La tiene porque se ha hecho oír ya como valedera en el corazón de la Iglesia católica en tiempos previos a los actuales. Hay confianza, en lo más íntimo de ese corazón, en lo que América pueda aportar, mediante categorías renovadoras, planteos originales y un ahondamiento crítico y autocrítico, a la resolución de los males que vulneran el catolicismo del presente.

Se espera de Francisco, el Papa americano, la sana complementación entre tradición y vanguardia. Se la espera como algo indispensable. La Iglesia puede contribuir de manera decisiva, mediante los cambios que ella debe afrontar y que promueva, a que sepamos si Occidente tiene aún porvenir o solo tiene pasado. Dijo el cardenal Carlo María Martini, en días todavía recientes: “Nuestra Iglesia tiene doscientos años de atraso, nuestra cultura envejeció, nuestros conventos están vacíos, nuestro aparato burocrático crece”. Francisco no le sacará el cuerpo a este diagnóstico. Intentará reintroducir el aliento de la vida donde ese aliento languidece. Conoce las causas del mal. Conoce el empeño en la búsqueda del bien. Buscará devolverle actualidad, transparencia y firmeza a la Iglesia. Con ello estará dándole a Occidente la posibilidad de volver a encontrar, en el catolicismo, que es uno de los fundamentos de su civilización, una fuente revitalizada de energía.

Vale la pena, por último, recordar que en el centro de los desvelos de quien hoy es Francisco, palpitan desde hace años los interrogantes en torno a la globalización, la bioética, los desafíos ecológicos, la educación y la justicia social. No menos cabe decir de su inquietud frente al papel de la mujer dentro y fuera de la Iglesia, el problema de las vocaciones religiosas, el debate en torno al matrimonio sacerdotal. Muy suya es, asimismo, la reflexión constante sobre el vínculo apasionante e intenso entre fe y conocimiento, entre ética y política. En suma: el Papa Francisco es, sin duda, un líder inesperado. Tan inesperado como imprescindible en un mundo acosado por la incredulidad.


Tratamiento de electroshock

12.03.17 | 14:52. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / 12 de marzo.- Al momento de ser promulgada, la Reforma Energética fue exhibida como de las más trascendentes desde 1917. La clase política la celebró en grande. En agosto de 2014, su promulgación fue hecha con bombo y platillo, una “reforma esperanzadora”, con vocación social, que insiste en la propiedad del Estado sobre los hidrocarburos y reafirma su rectoría en áreas estratégicas para asegurar que la riqueza energética se traduzca en bienestar para todos.

El recurso demagógico fue inmediato: echar mano de los pobres. La “magnífica reforma” se sostendría en este enfoque de beneficio popular; las entidades de la administración pública tendrían mayores recursos para programas sociales, de educación y desarrollo de los sectores de la población más vulnerable y desprotegida.
Una de las promesas de la reforma parece dar resultados, es decir, el fortalecimiento de las empresas productivas del Estado. Comisión Federal de Electricidad (CFE), por ejemplo, tuvo utilidades netas de 85,517 millones de pesos en 2016. Lo anterior podría aplaudirse, pero queda lejos de la insistente “vocación social” que se pretendía.

Y es que la población carga con el fardo más desigual de esta grandísima fuente de riquezas de algunas empresas, sean de participación estatal o privadas, engrosando los bolsillos de pocos. El mazazo en el alza de los energéticos de inicios de año hizo sentir la presión social que cambió la estrategia en la liberación de precios, cancelando el gasolinazo de febrero para pasar a la fluctuación diaria de las tarifas que han variado de cinco a ocho centavos en el precio en las noventa regiones del país. El resultado es más que evidente. Aunque negado por las autoridades hacendarias, la inflación de más del 4 por ciento, en el primer trimestre del año, impactó la economía de las familias mexicanas.

Otro escenario es el incremento desmedido en el precio de los energéticos ordinarios: luz y gas. A inicios de marzo, el tratamiento de electroshock fue recetado a las industrias y hogares con el aumento de tarifas de entre el 13 y 17.2 por ciento, alzas significativas que rebasaron las expectativas de ajuste mensual discreto. El precio del gas doméstico no fue la excepción. A inicios de año, el precio del energético se incrementó hasta un 21 por ciento.

La decantada Reforma Energética, conforme pasa el tiempo, se desinfla por la insuficiencia argumentativa que la pretende defender. Marañas y marañas, verborrea y retórica, exhiben lo que jamás se previó cuando fue creada. No hubo sensibilidad social y sí mucha voracidad excusada en demagogia, que nos recetan todos los días con la pueril advertencia: de no haberse liberado el precio de los energéticos, se hubieran recortado programas sociales.

Lo que menos ha interesado es que esa riqueza llegue a los que menos tienen. Discretos ajustes, con cosméticos arreglos de austeridad, engañan al público cuando salen a la luz escandalosas notas sobre qué altos funcionarios ganan más, y cuando, de acuerdo a las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, con motivo del análisis de la Cuenta Pública 2015, la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y la de Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGARPA), principales órganos para combatir la pobreza y el hambre, otorgaron millonarios contratos sin mediar licitación alguna.

La Reforma Energética ya resulta sumamente cuestionada por su impacto social que desestabiliza el futuro de los sectores más vulnerables. Sus beneficios enriquecen a pocos y, lamentablemente, comienzan a crear nuevas generaciones de pobres. Cada día, usuarios y consumidores se rascan los bolsillos para que, centavo a centavo, contadas manos aglutinen la riqueza, a pesar de las promesas de que todos, sin excepción, se beneficiarían con las reformas estructurales.

En este momento, las palabras del Papa Francisco cobran mayor vigencia cuando, en febrero de 2016, las dijo en tono profético durante su visita a México: “Cada vez que buscamos el camino del privilegio o beneficio de unos pocos, en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”. Y las reformas estructurales van por ese camino: el de la desigualdad.


¿Por qué se va Mons. Enrique Díaz Díaz de la diócesis de San Cristóbal?

11.03.17 | 18:56. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Este sábado 11 de marzo, se da a conocer el nombramiento de Mons. Enrique Díaz Díaz (1952, Michoacán) como II Obispo de Irapuato sucediendo a Mons. José de Jesús Martínez Zepeda (1941, Hidalgo). Se trata de un movimiento poco usual toda vez que Díaz Díaz fue nombrado auxiliar de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en 2003 por Juan Pablo II y designado coadjutor por Francisco en 2014 lo que le daría el derecho a suceder al actual titular, Mons. Felipe Arizmendi Esquivel (1940) quien ya había presentado su renuncia al Pontífice por límite de edad canónica.

Un comunicado difundido por el obispo Arizmendi Esquivel expuso las razones del cambio ante la inminencia de la sucesión. Así explica: “¿Cuál fue la razón de este cambio? Era previsible que quedara como Obispo de San Cristóbal de Las Casas, pues así se había decidido desde el 15 de mayo de 2014, cuando el Papa Francisco le designó Coadjutor, con derecho a sucesión en esta sede episcopal.

Personalmente expuse al Papa las razones por las que yo consideraba que Mons. Enrique era la mejor opción para esta diócesis. Ya llevaba varios años sirviendo entre nosotros, con mucha competencia y entrega. El Papa comprendió las razones que le expuse y tomó la decisión de nombrarlo Coadjutor. Mons. Enrique, a pesar de algunas resistencias que puso, en ese momento aceptó el cargo.

Sin embargo, posteriormente expuso a los colaboradores del Papa que, pensando sólo en el bien de la diócesis, él consideraba que no era oportuno ni conveniente que continuara aquí. Opinaba que era necesario un cambio de su persona, para que alguien diferente impulsara más la vida y la pastoral de esta Iglesia local. Mons. Enrique no rechaza a la diócesis, sino que, en su opinión, otro obispo, diferente a él, puede ayudar a seguir creciendo y consolidando lo que se ha logrado avanzar pastoralmente. Y como él insistió en Roma en su postura, el Papa no quiso presionarlo para que se quedara en San Cristóbal y respetó su opción de cambiarlo a otro lugar. Nunca estuve de acuerdo con su opinión y con su sentimiento, pero siempre fui y seré muy respetuoso de su decisión. Si Mons. Enrique no hubiera insistido en sus razones, seguiría entre nosotros. En días pasados, se mandaron cartas al Papa pidiendo que Mons. Enrique siguiera en la diócesis, pero quizá llegaron fuera de tiempo, pues esta decisión supuso un largo proceso anterior”.

Si quieren interpretarse desaveniencias y desacuerdos, debería tomarse en serio lo dicho por Mons. Arizmendi. El cúmulo de experiencia adquirido por el obispo Díaz denota la capacidad e idoneidad para pastorear esta emblemática diócesis. Sin embargo, la historia demuestra que quienes eran líderes natos, sirvieron en otras iglesias y con gran impacto. En los albores del siglo XX, uno de ellos, Francisco Orozco Jiménez, modernizador del Estado de Chiapas a quien por su cercanía con los indígenas enemigos y amigos le llamaban “El Chamula” y, por cierto, michoacano nacido en 1864 y bautizado en Guanajuato, desarrolló un notable trabajo pastoral y social en las etnias chiapanecas. Su presunto involucramiento en un movimiento armado y conjuras en su contra provocaron su traslado. Él fue Arzobispo de Guadalajara durante la difícil época de la persecución.

Desde este espacio deseamos a Mons. Díaz Díaz un fecundo ministerio pastoral en una de las diócesis más jóvenes de México, apenas creada en 2004 por voluntad de Juan Pablo II. Enhorabuena.


Jueves, 30 de marzo

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