Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

¿Se justifica la mariguana?

02.10.14 | 02:25. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Norma Angélica Trigo González / El Semanario de Guadalajara. 02 de octubre.- Para la fracción parlamentaria del Partido Revolucionario Institucional, PRI, en el Congreso del Estado, deben analizarse diferentes aspectos antes de pretender la despenalización de la mariguana en Jalisco. Sin embargo, los Diputados priístas se abstuvieron de fijar una postura, toda vez que no intervienen en la Iniciativa, y son una fracción legislativa que respeta el trabajo de sus demás compañeros.

Por su parte, el Diputado del Partido de la Revolución Democrática, PRD, Enrique Velázquez González, promotor de esa Iniciativa, dijo que ya se presentó al Pleno del Congreso, que se analizarán los resultados y se respetará la voluntad popular:
“Claro que vamos a analizar los datos, y en consecuencia vamos a decidir; nosotros no vamos a ir en contra de la voluntad ciudadana. Vamos a ver los porcentajes y a ver qué vamos a hacer, pero sí queremos seguir argumentando, seguir discutiendo, seguir participando”.

Sobre el pago de la consulta que corrió a cargo del Congreso del Estado, el Legislador perredista manifestó que si algo le hace daño al Poder Legislativo es desvincular sus decisiones de la voluntad ciudadana. “Yo creo que el dinero del Congreso debe aprovecharse para vincularse más con los ciudadanos, que para estar pagando Personal. El tema es una propuesta del Congreso; yo soy Diputado y elaboré la iniciativa aquí, y desde luego me interesa el resultado, pero a todos los Diputados debería de interesarles, pues no es un asunto organizado por el PRD; es una solicitud del PRD, organizada por el Instituto Electoral, y las Instituciones deben buscar que la gente participe y opine en ese tema”.

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Sacerdotes asesinados en México

29.09.14 | 17:45. Archivado en Análisis y Opinión

Durante los dos años de gobierno del Lic. Peña Nieto, 6 casos confirmados de homicidio de sacerdotes y tres presbíteros desaparecidos.

Centro Católico Multimedial. CCM / 29 de septiembre.- En México, se tiene registro de un repunte de crímenes de religiosos de los cuales, durante los dos primeros años de gobierno del Lic. Enrique Peña Nieto (2012-2016), refleja 6 casos confirmados de homicidios de sacerdotes y tres presbíteros desaparecidos.

Asimismo, comparando el segundo año de gestión del Lic. Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), fueron asesinados violentamente 5 Sacerdotes. Lo que nos da un aumento del 80% de atentados a favor de la actual administración. Esta cifra, sin embargo, es mayor y se refiere a los casos confirmados, de los cuales hemos tenido noticia.

Por lo anterior, las entidades de la república mexicana más peligrosas para el ejercicio sacerdotal, tomando en cuenta lo sucedido del sexenio del Lic. Felipe Calderón a la fecha son: Distrito Federal, Querétaro, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Baja California, Aguascalientes, y Colima, respectivamente.

De acuerdo con registros que tenemos al cierre del 25 de Septiembre de 2014, en los últimos 2 años, durante el gobierno de Peña Nieto, han sido asesinados 6 sacerdotes. Además, 3 presbíteros se encuentran en calidad de desaparecidos.

En este mismo periodo, afortunadamente, 3 sacerdotes de la Arquidiócesis de Durango y uno de la Arquidiócesis de Xalapa, Veracruz, sí lograron ser rescatados y regresar a salvo a sus comunidades.

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La atrofia de la imagen sacra

25.09.14 | 15:37. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Religión Digital publicó este miércoles la polémica puesta de Plastic Religion, una muestra argentina exhibiendo las facetas santonas de Barbie y Ken. Al ver las fotos de los treinta y tres muñequitos, no pude más que preguntarme hasta dónde llega la libertad de expresión y no ofender la fe de muchos. Los artistas, afirman en Facebook, pretenden hacer un homenaje y no comercializar a la rubia espigada y moreno atlético bajo las más variadas advocaciones de la Virgen María y de Jesucristo, incluyendo a otros santos como Juana de Arco y San Sebastián, permitiendo una discreta pluralidad religiosa en el Ken Buda y Barbie Kali, la benévola madre danzante. Los autores se reservaron la representación de Mohammed, Mahoma, al decir en su cuenta, “Aclaramos que no vamos a representar a Mahoma eso ha sido una confusión y un mal entendido! ya que no sólo está prohibido representarlo sino que no hay imágenes de el! (sic), respetamos a la comunidad musulmán tanto como a todas las demás y sus tradiciones, nuestra obra trata de homenajear y no causar ningún tipo de ofensas a ninguna religión. Como ya hemos aclarado con el caso difunta correa! muchas gracias!”

Tal vez por cauta prudencia y no incitar a los radicales del islam a iniciar una venganza para ponerlos en la lista de los condenados a muerte, como a Salman Rushdie y sus Versos Satánicos, estos argentinos se fueron por la libre al representar a Jesús y María de quienes, dicho sea de paso, tampoco existen imágenes originales y sí las que han concebido los distintos ambientes culturales pudiendo tener a un Cristo negro como de ojos rasgados y estatura media.

Vayamos a la esencia de Plastic Religion. Barbie y su novio Ken, personajes plásticos y camaleónicos, asumen profesiones y roles variados y soñados. Cuando apareció hace más de cincuenta años, su creadora quiso una muñeca-princesa adaptable a los cambios, femenina e ideal con un estilo de vida libre, idílico y a la moda presumiendo sus esbeltas formas en traje de baño o en elegantes y costosos accesorios de Beverly Hills. Barbie y sus amigos son un símbolo mundial de la industria juguetera y ahora se realiza lo que faltaba, la multifacética rubia puede asumir en sí misma a las vírgenes y santas para mutar en tantas advocaciones como sea posible, siempre al gusto del creyente o fanático. Los devotos alzan la mano para conseguir el set completo, sea por nostalgia de la infancia o por la morbosa apropiación de la ojiazul Barbie de Guadalupe en un altar custodiada de veladoras y flores; independientemente de los gustos y filias, Plastic Religion hace honor a su nombre cuando lo desechable, plástico y artificial pretenden suplir lo original y trascendente en el ámbito de la fe.

Es sabido que el cristianismo cursó sendas espinosas entre la aceptación de la imagen o su rechazo. Desde su nacimiento, la influencia helénica repercutió en esta posible representación de lo sacro o las concepciones sin profundidad (eidola). En el crisol, pugnó por el arte simbólico de los eikones para realizar lo imposible de representar. Hasta el siglo IV, los íconos comienzan a tener un importante lugar en la liturgia para hacerlos vehículos de lo sagrado, de trascendencia para el creyente gracias a la acción del Espíritu. La imagen icónica lleva en sí una dinámica donde lo corporal es necesario para asentir a la revelación, sólo con los sentidos se percibe el impacto del Dios encarnado en su realidad histórica como en la de su naturaleza divina, Hijo del Altísimo glorificado, uno como nosotros gracias al sí de María, la Doncella sin mancha y canal de gracia. En el segundo Concilio de Nicea (787), contra la controversia de los iconoclastas, la Iglesia admitió que el Señor, la Bienaventurada Virgen María, los mártires y los santos fueran representados para estimular los sentidos humanos e imitar modelos salvíficos rindiendo un culto mínimo o relativo y no de adoración debida a Dios.

Tal culto asocia la imagen y la Palabra. El icono no sólo es ilustrativo de los misterios revelados, también es analogía y celebración de la Salvación comunicante de Dios. En Occidente hemos perdido la riqueza del ícono cuya riqueza sitúa en realidad distinta, en la Otredad, con una magnífica pedagogía evangelizadora. En Oriente, el ícono dorado, lleno de luz, representa el fin de las tinieblas que ceden ante el Logos. Miradas, actitudes, gestos, ropajes, riqueza, implican abrir lo secreto para que, en lo puramente humano, se descubran los trascendentales de la filosofía, lo bueno, lo bello, lo verdadero.

La relativización de lo sagrado, incluso en la Iglesia, extingue la mística simbólica del icono. El pragmatismo finca al ídolo burdo e inmediato, fácil de portar y conseguir incitando la superstición o venerar la devaluada y trágica estética de una muñeca o maniquí, de forma femenina, que porta el velo azul y ficharla a la manera de la Virgen María. Barbie Virgen y Ken Jesucristo Super estrella podrán cautivar a más de uno al decir que la originalidad y la creatividad hacen algo nuevo y distinto culturalmente. Ni uno ni otro, nada tiene de original la plástica muñeca en el papel de santa con disfraces que puede cambiar y cambiar a gusto del devoto, pero lo más cuestionante es cómo se diluye la capacidad de descubrir el misterio. Más de uno podría decir, ¡Si estamos en la cultura de la imagen! ¡Esto podría ser evangelizador para acercar a las niñas a la religión! ¡Es el estereotipo que hemos seguido desde la niñez! ¡Es un motivo noble y de homenaje!

Muchos ignoran la iconografía de los santos y el por qué de su representación cuyos símbolos encierran el significado de una vida no pocas veces ligada a los sinsabores y al dolor que pueda tener cualquier existencia humana. La representación icónica lleva una teología que remite a lo sacro y anima la liturgia de la Iglesia, sea público o privado; en consecuencia, la imagen santa proyecta a la celebración del misterio de Cristo, Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado.

El fondo radica en la vaciedad de los símbolos porque la cultura nos impone el ver sin escrutar; las imágenes, aunque dinámicas y atractivas, incitan el desgaste de la capacidad para entender la soteriología del ícono sacro. Barbie Virgen y Ken Jesucristo son producto de la subcultura inculta, empobrecida y débil, rebasada por el cúmulo de información de imposible discernimiento. Parafraseando a Giovanni Sartori en su Homo Videns, Plastic Religion es la regresión que nos deja enanos en la fe, ignorantes, extendiendo fútiles ilusiones de infancia justificantes de la puerilidad de adultos que aceptan a la Barbie Virgen de la sociedad atrofiada de símbolos y ávida de pragmatismo.


México, escalada de violencia

23.09.14 | 23:54. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Aunque en México no tenemos formalmente una guerra, sí tenemos una escalada de violencia

Mons. Carlos Garfias Merlos,Arzobispo de Acapulco. 20 de septiembre.- Hoy se celebra, por disposición de la ONU, el Día Internacional de la paz con la intención de reconocer que la promoción de la paz es esencial para el pleno disfrute de todos los derechos humanos. En el contexto de diversos conflictos internacionales o al interior de las naciones en que se está minando la paz al promover soluciones violentas y de fuerza, se hace urgente recordar este llamado de la ONU a alzar la bandera del derecho de los pueblos a la paz y, por lo mismo, a resolver los conflictos, ya nacionales o internacionales por las vías de la negociación política o diplomática y por el camino del diálogo. Las soluciones violentas siempre han mostrado su debilidad y las guerras siguen siendo una locura, una de las mayores locuras humanas.

Aunque en México no tenemos formalmente una guerra, sí tenemos una escalada de violencia que pone en riesgo la estabilidad social y frena el desarrollo integral de los pueblos. La violencia generada por la delincuencia organizada tiene un gran poder destructor que se ha dejado sentir de múltiples formas y necesita ser afrontada con los recursos de la razón y de la gran herencia cultural que hemos recibido los mexicanos, que incluye valores importantes como la solidaridad, la dignidad humana y el amor a la paz. Por esto, es necesario repensar la manera como se está afrontando esta clase de violencia y todas las demás que le acompañan como la que se da contra las mujeres, y los niños en la familia y las que se originan en el interior de la sociedad o de las instituciones públicas.

Aunque la respuesta armada de las fuerzas de seguridad pública y militares es necesaria, no es suficiente. Hay que darnos cuenta que la paz en México se va a construir siempre y cuando se integren dos componentes fundamentales decisivos. No tendremos paz sin democracia y sin desarrollo. Me refiero a la necesidad de una participación amplia de la sociedad en la toma de decisiones en los asuntos importantes que afectan al país, una participación que sea real y de fondo. Y, por otro lado, se requiere avanzar en un modelo de desarrollo integral que promueva a todos los mexicanos y que respete el medio ambiente. Si las condiciones de vida abren oportunidades a todos, estaremos en la ruta de la paz.

Por ello, es imprescindible que se abran caminos de diálogo entre las autoridades y la sociedad civil para ir encontrando juntos los caminos para la construcción de la paz, a partir de nuestras fortalezas y debilidades. Hay que seguir procurando el diálogo social y el diálogo político como un camino fundamental para transformar el país y, como consecuencia, hacer un camino hacia la paz que tanto necesitamos.

La Iglesia católica en México está buscando caminos hacia la paz desde su propia competencia, desde la evangelización. La exhortación pastoral Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna, es una expresión de esta búsqueda y de esta decisión de contribuir aportando los valores espirituales que surgen de la fe en Jesucristo. En este contexto, la Arquidiócesis de Acapulco está realizando algunos esfuerzos como la educación para la paz, la atención a víctimas de las violencias, el diálogo y colaboración con organizaciones de la sociedad civil y con autoridades y el fortalecimiento de capacidades para la construcción de la paz.

En el contexto del desastre causado por la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid hace un año, hemos estado interviniendo, precisamente con un enfoque de paz. Sabiendo que este tipo de eventos naturales pueden desencadenar muchos conflictos, como en realidad ha sucedido, hemos buscado acompañar a muchas comunidades afectadas con el fin de ayudar a restaurar a las personas y a las comunidades con la fuerza de la fe. Dar consuelo y fortalecer la esperanza ha sido nuestra manera de hacernos presente donde quiera, tratando de fortalecer el tejido social como condición para que las comunidades y las familias puedan irse levantando con sus propios esfuerzos. En este sentido hemos promovido un proyecto de economía solidaria que está en camino para algunas regiones de las costas guerrerenses y hemos colaborado con instituciones como las Universidades Loyola del Pacífico, Iberoamericana de Santa Fe y de Puebla en un proyecto de reconstrucción comunitaria en Cacahuatepec. Y hemos buscado a las autoridades para promover formas de colaboración en estos temas y para alentarlas a estar más cercanas al sufrimiento de los pueblos sumidos en la desgracia. Como Iglesia seguiremos en estas rutas que ya hemos comenzado para construir la paz.


La grandeza de la Tierra del Águila, Albania

22.09.14 | 20:54. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / CACM. 22 de septiembre.- Fue la segunda visita de un Pontífice Romano a un país que sufrió la entronización del hombre y la ideología, que humilló la dignidad y, en nombre del materialismo, acabó con la libertad. Una tierra aún desconocida y sufriente alzándose de la persecución, del desmembramiento territorial y de las guerras fratricidas, ventana que se asoma a Europa y ve a Asia, construyendo una nación donde los diferentes distintos credos perseguidos a muerte en el régimen comunista conviven y trabajan por la paz y la tolerancia.

Albania declaró su ateísmo en 1976 enarbolando la libertad constitucional de la propaganda para “fortalecer al hombre en la concepción materialista y científica del mundo”. El resultado fue la feroz y salvaje persecución de cualquier credo para desterrar a Dios, hacer de la historia religiosa del país un simple rumor y recluir a ortodoxos, católicos y musulmanes exterminándolos sistemáticamente en los campos de concentración bajo tratos crueles y demenciales; los fieles, en la década de los sesenta, comenzaron la resistencia clandestina enfrentando al tirano Enver Hoxha (1908-1985) que decretó la desaparición de las “supersticiones religiosas”; Albania fue el gran campo del Estado ateo que controló hasta lo más íntimo de los habitantes, los niños fueron adoctrinados contra las creencias de sus padres, la denuncia era recompensada por el régimen y los culpables, enemigos del “albanismo”. Ese país totalitarista sobrevivió aislado y apartado de los comunismo soviético cuando la locura y megalomanía de Hoxha levantó los muros alrededor del Albania, separándola del mismo bloque de Europa de Este y declararse como el “único heredero legítimo e incontrovertible del marxismo-leninismo”; la caída de la Unión Soviética, los levantamientos populares y la división de los estados Balcánicos, abrieron un nuevo panorama de esperanza y libertad para una nación castigada inmisericordemente hasta el punto de la extinción y la muerte.

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Arquidiócesis de México señala fracaso de programas contra la pobreza

21.09.14 | 20:26. Archivado en Análisis y Opinión

Fracaso de las políticas sociales

Editorial / Desde la Fe - SIAME. 21 de septiembre.- Los datos sobre la pobreza en México son definitivamente desalentadores. Hace treinta años, el nivel de pobreza abarcaba al 53 por ciento de la población; cinco sexenios después, afecta al 51.3 por ciento. Son muchos los esfuerzos que se han emprendido con exorbitantes recursos económicos destinados para ello. Los programas implementados cada sexenio han sido admirados y multipremiados en el mundo, pero la realidad contradice tantas alabanzas. Se sabe que únicamente en el gobierno de Vicente Fox se logró una importante disminución del 10 por ciento, pero rápidamente se regresó al mismo lugar por falta de consistencia a largo plazo.

La pobreza es una realidad dolorosa en todas las sociedades y es la causa de los más graves problemas sociales. El Papa Francisco señala, con toda contundencia, que el origen está en la desigualdad de oportunidades provocada por una estructura social que excluye y margina a grandes sectores de la sociedad, y añade algo más grave todavía: “Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad” (La Alegría del Evangelio 59).

Al leer estas palabras, no podemos dejar de pensar en los barrios empobrecidos alrededor de la Ciudad de México y en los pueblos marginados y polvorientos esparcidos por todo el territorio nacional. Sin infraestructura básica, sin fuentes de trabajo, sin propuestas educativas serias, en otras palabras, sin oportunidades ni prosperidad.

En México no podemos seguir por la ruta de la demagogia frente a un problema tan grave. Es una verdadera irresponsabilidad continuar maquillando la realidad con el simple cambio de nombres a los programas, con el afán de distinguir un sexenio de otro, haciendo algunos ajustes necesarios y, sin duda, justos, pero conservando la misma estructura que la mayoría de las veces alimenta la corrupción, la más detestable de todas, porque es el robo del dinero a los más pobres, además de ser instrumentalizado como clientelismo electoral: los votos de los pobres a cambio del mendrugo de pan de los programas sociales, lo que impide dar los buenos resultados que se prometen.

De nada sirve presentar con fanfarrias y en grandes escenarios los proyectos sin que se sepa cuál es el fondo de los mismos, cuáles mecanismos garantizarán su eficacia y cuáles medios se tienen previstos para realizar oportunamente las evaluaciones. Por supuesto, nadie será responsable de los fracasos. Ya no podemos conceder el “beneficio de la duda” a un sistema que derrocha millones sin que disminuya el número de pobres en un país que debería sentir vergüenza porque la mitad de su población sufre este flagelo.

Lo que no podemos perder es la esperanza. No se trata de un problema que sólo debe resolver un gobierno, es un problema de la sociedad entera. Por ello, expresar una crítica ante las actitudes gubernamentales, es parte de la responsabilidad ciudadana. Para decirlo como el Papa Francisco, no podemos caer en la globalización de la indiferencia: “Casi sin advertirlo nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos el drama de los demás, ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe” (AE 54)


Francisco y Teresa de Calcuta en Albania

20.09.14 | 15:41. Archivado en Análisis y Opinión

Carlos Villa Roiz / La Crónica de Hoy. 20 de sept.- La Madre Teresa de Calcuta jamás pudo volver a su natal Albania, ni siquiera después de haber obtenido el Premio Nobel de la Paz, y es que después de la II Guerra Mundial, el régimen comunista de Enver Hoxha prohibió su regreso e impidió que sus familiares salieran del país.

Ésta fue une herida que nunca cicatrizó. La última vez que Madre Teresa vio a sus parientes fue en 1928, cuando la acompañaron a la ciudad de Zagreb donde tomó el tren con miras a ingresar a la Orden de Loreto con el deseo de trabajar como religiosa en India. En julio de 1972, en Calcuta, ella recibió la noticia de la muerte de su madre, y dos años después la de su hermana. En Teresa se aplica la frase bíblica: nadie es profeta en su propia tierra.

Han pasado los años y en Albania ahora hay libertad religiosa y el papa Francisco la pone como ejemplo. Madre Teresa está en los altares y en su proceso de beatificación dieron testimonio de su fama de santidad, cristianos, musulmanes e hinduistas, pues al fundar la congregación de las Misioneras de la Caridad, ella se consagró a “los más pobres de los pobres”, sin importar a qué religión pertenecían.

En 1991, la nueva República de Albania dio un giro en su política y modelo económico, por ello Juan Pablo II pudo visitar el país en 1993 para consagrar a los primeros cuatro obispos después de la persecución.

Siguiendo sus huellas, este 21 de septiembre, el papa Francisco realiza su cuarto viaje internacional y visita Albania, donde a pesar de la prohibición que imperó durante 40 años de seguir cualquier tipo de religión, la fe persistió y el 62.40% de los habitantes son musulmanes suníes y bektashis, y el 30.52% son cristianos.

Cuando el papa Francisco anunció su viaje, expresó su deseo de “confirmar la fe en la Iglesia de Albania y testimoniar mi amor a un pueblo que ha sufrido mucho tiempo por las consecuencias de las ideologías del pasado”, y es que Albania fue el único país comunista que recogió el ateísmo práctico en su Constitución. Ir a misa era anticonstitucional. En aquellos años fueron destruidas mil 820 iglesias.

En este viaje, el Santo Padre también apoyará el modelo del gobierno actual, formado por musulmanes, ortodoxos y católicos, con un consejo interreligioso equilibrado, pero además, sus discursos y actitudes tendrán una doble lectura debido a la crítica situación de intolerancia y persecución que impera en Siria e Iraq a causa del Estado Islámico y de los grupos yihadistas que han condenado a muerte tanto a los cristianos como a los musulmanes que no aceptan las condiciones de su doctrina.

El Papa ha anticipado que en Albania destacará el papel de los mártires durante la prohibición comunista, situación equiparable a lo que ocurre en varios países de Oriente Medio y África, donde los cristianos son minorías. El Papa reza por una milagrosa solución diplomática del conflicto y se opone a los bombardeos anunciados por Estados Unidos.

El Patriarca caldeo Louis Sako ha declarado a la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre: “Necesitamos una resolución de la ONU que permita nuestro regreso”, en tanto que el Arzobispo ortodoxo sirio de Mosul, Nicodemus Sharaf, dijo que Naciones Unidas debe reconocer la persecución de los cristianos en Irak como genocidio: “La ONU condena rápidamente el antisemitismo; queremos ver lo mismo cuando se persigue a los cristianos”.

En la agenda del Papa está una misa en la plaza de Tirana dedicada a Teresa de Calcuta, un encuentro interreligioso y las vísperas serán en la nueva catedral de Tirana. Finalmente, el Papa visitará el Centro Betania, que acoge niños discapacitados y abandonados.


Cacheo de niños, la perversión de la seguridad

18.09.14 | 16:28. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / CACM. 18 de septiembre.- Hubo un tiempo donde los niños eran intocables. La sociedad los respetaba, raterillos y maleantes evadían a una madre y su hijo, nada contra ellos, jamás les harían daño; un niño tenía un aire místico, sagrado, emanando un halo de seguridad, cualquier abuso contra ellos provocaba la indignación y el escándalo públicos, nadie debía tocarlos ni con el pétalo de una rosa; sin embargo eso parecería perdido, la niñez es uno de los extremos en la sociedad del descarte. El Evangelio dice que son los preferidos en el Reino de los Cielos, pero cada día llegan a nosotros las noticias trágicas e indignantes que involucran a menores menospreciados, sometidos a la violencia, abusos, explotación y mezquindad. De todo ello advierte el Santo Padre Francisco cuando habla de esa deuda de difícil reparación hacia la niñez de la que queremos prescindir. La sociedad violenta, la que se pasó de rosca, se ensaña inmisericordemente contra los niños, sea en la pobreza o la violación de su integridad, víctimas de crímenes y la avaricia en un círculo vicioso trazado indistintamente por civiles y autoridades.

Circularon por las redes sociales los testimonios y fotografías de lo que fue una perversión de la seguridad pública en las celebraciones patrias, el cacheo de niños. El asunto se confirmó cuando el Comisionado de Seguridad Pública usó razones simplonas para defender el registro “sin excepción” de los convocados a la verbena, el funcionario manifestó que todo se había dado “conforme a los procedimientos de operación con los que se tiene que actuar, así se actuó, de manera acomedida, de manera diligente”.

El registro policial de niños provocó indignación en el Poder Legislativo. Diputados de diversas fracciones parlamentarias reclamaron la intervención inmediata de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para indagar las posibles agresiones a los derechos fundamentales de los menores, además de cuestionar la sinceridad y benevolencia de la iniciativa preferente del Presidente de la República en materia de protección de los menores y la prevención de la violencia.

Diversos sectores de la sociedad no pasaron por alto estos hechos y reclamaron de la Policía Federal una explicación sensata sobre la ausencia de protocolos especiales de seguridad acordes con las leyes y tratados internacionales para la protección de niños y adolescentes; defender el cacheo sin excepción, sí pudo vulnerar las garantías y derechos como se exhibe a continuación.

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El clero y la Independencia Nacional

16.09.14 | 17:30. Archivado en Iglesia católica en México

Carlos Villa Roiz / La Crónica de Hoy. 15 de septiembre.- Fiestas patrias, el momento justo para recordar a nuestros próceres, entre los que destacan clérigos como Miguel Hidalgo, Morelos o Mariano Matamoros, y otros más que no se vieron involucrados en la lucha armada, como Fr. Melchor de Talamantes, precursor del movimiento separatista, o Servando Teresa de Mier, quienes desde sus posturas liberales defendieron la separación de España.

La lista podría ampliarse. El historiador José Bravo Ugarte enumeró 122 clérigos y religiosos que estuvieron entre los insurgentes y otros 20 con las realistas. Algunos estudiosos elevan la cifra hasta cerca de 400, de los 7 mil que había en el vasto territorio hispano que se extendía más al norte del Río Bravo.

En ese sentido, se pueden clasificar en cuatro categorías: 1) los que tomaron las armas como Hidalgo, Morelos y Matamoros; 2) los que simpatizaban con la causa pero que no se incorporaron a las tropas porque consideraban que su posición clerical se los impedía; 3) los que se mantuvieron al margen y 4) aquellos que se opusieron al movimiento insurgente.

Conozcamos a algunos de ellos, como Fray Vicente de Santa María, uno de los primeros conspiradores y quien luego militó en las tropas de Ignacio López Rayón.

Después de septiembre de 1810, en lo que hoy es el Estado de Hidalgo, se levantó un arriero: Juan Villagrán y detrás de él, su párroco, el cura José Antonio Magos y otros sacerdotes, entre ellos, el cura de Nopala, Juan Manuel Correa, quien combatiría al lado de Morelos y llegaría a ocupar un cargo de importancia en la tropa. También se sumaron Juan Bustamante, cura de Tianguistengo, quien llegó a tener a su mando a 6 mil hombres; Francisco Sánchez y José Martínez, cura de Actopan.

En Guadalajara destacó el sacerdote José María Mercado de Luna (1781-1811), párroco de Ahualulco, quien el 13 de noviembre de 1810 proclamó la independencia desde su parroquia y partió al Occidente. Con tan solo 50 hombres tomó Etzatlán; luego con 200 voluntarios ocupó Tepic donde se apoderó de 6 cañones y el 1° de diciembre, el Puerto de San Blas, donde obligó a capitular al capitán de fragata José Lavayán, Jefe del Puerto y se apoderó de 100 piezas de artillería.

Por estas acciones, don Miguel Hidalgo lo designó comandante y él correspondió enviándole 42 cañones con el capitán Rafael Maldonado; sin embargo, las armas no llegaron porque al enterarse de que Hidalgo había sido derrotado en Puente de Calderón, fue preso del desánimo y prefirió arrojar los cañones a la barranca de Mochitiltic.

No todos los religiosos pugnaron por la independencia. El cura Nicolás Santos Verdín encabezó una contra revolución contra el Padre José María Mercado, quien al tratar de salvar la vida cayó en un precipicio donde encontró la muerte; su cadáver fue colgado como un acto expiatorio.

Otro clérigo rebelde fue Nicolás de Nava adscrito a la Arquidiócesis de Guadalajara, quien cuando fue apresado en Acatita de Baján, Coahuila, el 21 de marzo de 1811. No fue pasado por las armas pero se le redujo al más indigno trato y soportó toda clase de humillaciones. Fue confinado a la cárcel de San Francisco de Durango y a fines de 1812, suplicó sin éxito el indulto a causa de sus enfermedades y avanzada edad.

Dos ejemplos más relacionados con Guadalajara: el presbítero Joaquín Oviedo, involucrado en 1814 en la conspiración de Zacatecas contra el dominio español, y Felipe de Jesús Conejo, capellán de las fuerzas rebeldes, a quien calificaron de “faccioso y revolucionario”, y aunque el cabildo eclesiástico solicitó el indulto, éste le fue negado; sin embargo, la sentencia no se ejecutó.

Éstos son algunos ejemplos de la basta participación que tuvieron los clérigos de Nueva España, en el proceso de la independencia nacional. Sus nombres, por desgracia, se pierden en nuestra rica historia.


Superaeropuerto, la obra épica

15.09.14 | 05:21. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / 14 de septiembre.- Consecuencia de las reformas estructurales, el gobierno apuesta por la generación de riqueza que traería beneficios para el país. En las promesas de la actual administración, se tiene el compromiso de dotar a México de infraestructura y medios de comunicación modernos a través de inversiones millonarias. En el marco del Segundo Informe de Gobierno fue presentado el proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, obra magna que, de primera instancia, logra unir a los niveles de gobierno de distintas extracciones políticas para transformar radicalmente al oriente del Valle de México, actualmente una zona deprimida, pobre, hacinada, azotada por la delincuencia y los conflictos sociales.

El aeropuerto se construirá sobre un área de más de cuatro mil hectáreas, con una inversión estimada de 120 mil millones de pesos. El Presupuesto de Egresos 2015 destinaría 16.2 mil millones de pesos al inicio del proyecto aeroportuario considerado como autofinanciable, sustentable, ecológico, limpio, generador de desarrollo humano, de grandes recursos económicos y miles de empleos para los habitantes de la Ciudad y municipios conurbados.

Sin embargo, México llegó tarde al desarrollo de infraestructura vanguardista. Resultado de las crisis, malos manejos económicos, privatizaciones, negligencia política e inseguridad, los ferrocarriles, carreteras, aeropuertos y puertos parecen paralizados en un país urgido de dinamismo. Las grandes ciudades no gozan de trenes eficaces como transportes rápidos para unir en poco tiempo a las personas; el movimiento por aire se presta a través de aeropuertos minúsculos con instalaciones incapaces de atender la demanda de millones de pasajeros, y puertos de altura fueron botín de criminales traficantes de mercancías que escaparon al control en contubernio y amparo de autoridades corruptas, sin ignorar el desafortunado descenso de cruceros de placer y turísticos a playas mexicanas debido a la violencia. Si, como es de esperarse, la puesta en marcha de las reformas traerá más inversiones, entonces es necesario modernizar la infraestructura a lo largo y ancho del territorio nacional y superar la centralización.

Dejando de lado el espectáculo mediático de su presentación, el nuevo aeropuerto es el primer esfuerzo para resolver las deudas del pasado donde los responsables fueron omisos de una visión de largo plazo, desviando inversiones y dilapidando recursos. No debería ser triunfo ni emblema de un gobierno; las lecciones nos enseñan cómo las obras faraónicas de impronta sexenal destaparon los intrincados de corrupción e inutilidad, monumentos dedicados al Bicentenario levantados con recursos mayores a los estimados, terminales aeroportuarias a punto del colapso, bibliotecas que son auténticos elefantes blancos; autopistas mal diseñadas, presumidas y vendidas como de clase internacional, o líneas del metro, nombradas con el mote de “La Dorada”, cuyo desastre estructural pudo asesinar a miles de usuarios para que, al final, se sancione la irresponsabilidad de funcionarios intermedios con multas e inhabilitaciones, pero salvando aún las corruptelas de los más altos responsables del gobierno de la Ciudad de México al tiempo de su inauguración.

Si el nuevo aeropuerto internacional quiere ser una palanca del desarrollo, su construcción deberá ceñirse a los más estrictos criterios de transparencia para no ser beneficio exclusivo de los grupos acostumbrados a llenar sus arcas y bolsas con estos megaproyectos. La ciudadanía estará atenta a lo que viene, a la asignación imparcial y costos de las licitaciones, y velará por el respeto de los derechos fundamentales de quienes podrían ser afectados.

El superaeropuerto debería empezar con la garantía de la presente administración para que cada peso se cuente bien, impoluto y a salvo de la corrupción rampante del país, una promesa aún pendiente para ponerle fin en todos los niveles gubernamentales; de no ser así, la viabilidad de la obra épica estará afectada seriamente por la duda y desconfianza ciudadanas.


Ser cristianos y mexicanos nos compromete a luchar a favor de la promoción humana

12.09.14 | 19:04. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. Enrique Díaz Díaz, Obispo coadjutor de San Cristóbal de Las Casas / CEM. 12 de septiembre.-

1 Corintios 8, 1b-7. 11-13: “Haciendo daño a la conciencia de sus hermanos, pecan ustedes contra Cristo”, Salmo 138:“Señor, no dejes que me pierda”, San Lucas 6, 27-38: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso”

Las fiestas patrias, aunque no tienen la libertad y la espontaneidad de hace algunos años, salpican con sus gritos y sus ruidos todos los rincones de nuestra patria. Muchos ciudadanos piensan que las situaciones actuales no están para celebraciones y fiestas, sino todo lo contrario. Ciertamente estas celebraciones tendrán sentido si al conmemorar nuestra historia, miramos nuestra patria desde la fe y nos comprometemos a servir a la nación colaborando a construir un proyecto de vida al estilo de Jesús.

Ser cristianos y mexicanos nos compromete a luchar a favor de la promoción humana individual y social con una perspectiva que nos lleve más allá de lo puramente material. Tendremos, todos, que aportar para hacer realidad ese anhelo legítimo de libertad y justicia que hay en todos los corazones. El Evangelio de este día nos ofrece pistas muy oportunas para asumir todos nuestra responsabilidad ante los desafíos que el presente nos ofrece: combate frontal a la pobreza, educación integral y de calidad para todos, y trabajar por la reconciliación, armonía e integración, de los distintos componentes sociales.

Al igual que Jesús asumimos que la reconciliación debe ser un servicio que los discípulos aporten a nuestra sociedad con su testimonio, respeto, perdón y valoración de los demás. Si Cristo propone el perdón, el amor a los enemigos, nosotros también sabemos que la justicia, la libertad, la pluralidad y la continua construcción del País, sólo se garantiza si dejamos a un lado la violencia que sólo provoca muerte, atraso y destrucción.

Nadie tiene derecho a sembrar un ambiente de miedo y de muerte, mediante actividades ilícitas y delincuenciales poniendo en riesgo todo lo que hemos alcanzado en nuestro camino histórico, como es la libertad y las instituciones democráticas. Hoy, coloquemos nuestra patria delante de Jesús, hagamos nuestra oración y pensemos qué nos pide Jesús que aportemos para la construcción de una patria que asemeje al Reino que Él vino a instaurar.


Tecnología ambivalente

10.09.14 | 23:04. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel / CEM. 10 de septiembre.- Participé en un curso de formación permanente, con un conferencista de super primer nivel, con contenidos sumamente importantes. Sin embargo, uno de los participantes, a ratos, se divertía jugando a las cartas en el “solitario” de su tableta. Otro hacía llamadas por su celular y daba mensajes en voz alta, pues es medio sordo y pensaba que nosotros no le oíamos; diversificaba nuestra atención. Varios recibían llamadas en su celular, con un timbre nada modesto y, al contestar, obviamente se distraían y nos descentraban; o vibraba su celular, que estaba en silencio pero con vibrador, y su curiosidad por ver de qué se trataba, influía negativamente en su concentración. Unos más leían en su tableta o computadora las noticias del día, mientras escuchábamos las conferencias. Algo semejante sucede en algunas asambleas.

De regreso, en un importante aeropuerto, vi a un militar con su gran arma al hombro, cerca del lugar de revisión a los pasajeros. En vez de estar al pendiente de lo que pudiera pasar, estaba entretenido viendo su celular y enviando mensajes. Nada de atención a lo que debía vigilar.

Han empezado las sesiones de los legisladores. En los reportajes noticiosos advertimos que muchos no están presentes, otros más no atienden a quien habla en la tribuna, sino que platican entre ellos, atienden sus celulares, mandan mensajes, se distraen con sus tabletas, y luego levantan la mano para votar, sin estar bien enterados de lo que se discute.

La tecnología nos ofrece grandes ventajas, sobre todo para estar comunicados e informados al instante, pero muchas veces, por contestar una llamada, dejas de platicar y de escuchar; te distraes con lo que te dicen y ya no te concentras. Puede ser hasta una falta de respeto a la persona con quien estás tratando asuntos, algunos muy importantes.

PENSAR

El Papa Francisco nos advierte: “En la cultura predominante, el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Lo real cede el lugar a la apariencia. Esto sucede a menudo en el campo de los medios de comunicación social. Están apareciendo nuevas formas de conducta, que son resultado de una excesiva exposición a los medios de comunicación social. Eso tiene como consecuencia que los aspectos negativos de las industrias de los medios de comunicación y de entretenimiento ponen en peligro los valores tradicionales” (EG 62).

La tecnología ayuda a tener los textos bíblicos y la Liturgia de las Horas en el celular y en la tableta; pero el pendiente de los mensajes que pudieran llegar nos distrae para la oración. El Papa recomienda “abandonar toda ansiedad y darle tiempo, interés y dedicación gratuita. Hay que dejar de lado cualquier preocupación que nos domine para entrar en otro ámbito de serena atención. Uno sólo le dedica un tiempo gratuito y sin prisa a las cosas o a las personas que ama; y aquí se trata de amar a Dios que ha querido hablar. A partir de ese amor, uno puede detenerse todo el tiempo que sea necesario, con una actitud de discípulo: «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (EG 146).

“La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado” (EG 54).

ACTUAR

Es necesario aprovechar los avances de la tecnología, sobre todo en la comunicación, pues nos acercan de inmediato con muchas personas, sobre todo para tratar y resolver asuntos que reclaman nuestra atención. Estar disponibles para servir, es muchas veces no tener tiempo para sí, es no poder descansar, es estar dispuestos a las necesidades de los demás. Esto hay que valorarlo positivamente.

Pero también hemos de educarnos para el silencio, para la sana soledad, para la reflexión personal, para escuchar a los demás, para no interrumpirles en lo que nos exponen. En las reuniones, hay que tomar acuerdos para no distraernos con los celulares, y poder centrar nuestra atención en los asuntos que se tratan y deciden. En la hora de los alimentos con la familia, hay que disfrutar la conversación y la convivencia. Hay tiempo para todo y no hemos de atarnos al nerviosismo de lo inmediato.


Jueves, 2 de octubre

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