Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

El culto a la Santa Muerte en el contexto social violento en México

02.09.14 | 01:15. Archivado en Análisis y Opinión

Ramiro Alfonso Gómez Arzapalo Dorantes / Vida Pastoral. Sept-Oct. 02 de sept.- El culto a la Santa Muerte en México se ha extendido de forma significativa en los últimos años, principalmente en aquellos sectores sociales cuyas condiciones socioeconómicas son desfavorables, ya que es en estos sectores marginales donde más se propicia la búsqueda de protección –o “contratos”– con entes numinosos (con quienes se establecen relaciones de tipo mágico), es decir con seres que están más allá de la realidad tangible de lo humano, y que entran en el ámbito de lo sagrado no cifrado por la oficialidad canónica institucional. Cultos como el de Juan Soldado, el Niño Fidencio y Malverde (en México), o la Difunta Correa y el Gauchito Gil (en Argentina), Santa Nefija como patrona de las prostitutas (en España), San Esteban como patrón de los homosexuales (en Italia), van en este mismo sentido. Se trata de “santos transgresores” que gozan de la canonización popular o que, si bien son canónicos, sufren un proceso de reconfiguración local que los despoja de sus virtudes oficiales y los reviste de otros “poderes” que son significativos para un determinado sector social que encuentra en ellos cobijo1.

Ubicación del culto a la Santa Muerte entre los cultos posmodernos
La Santa Muerte es uno de los actuales cultos posmodernos, y como tal reúne ciertas peculiaridades que deben ser concientizadas para su mejor comprensión. En primer lugar, hemos de apuntar que se caracteriza por una clara oposición a toda forma de regulación institucional; lo que significa que mantiene una relación periférica con la instancia religiosa oficial central. Entre tanto, su culto se distingue por su efervescencia y su rápida expansión, manteniendo poca constancia de sus miembros en un período de largo plazo, puesto que sus adeptos son fluctuantes, con un período muy corto entre el pasmo inicial y el olvido total, pasando por los puntos intermedios de: atracción, desilusión y abandono.

Dadas estas características, es muy comprensible que, como todos los cultos posmodernos, la Santa Muerte se acerca a la visión mágica del mundo. Recordemos que la magia considera que el mundo puede ser manipulado a partir de fórmulas y procedimientos rituales que hacen que la realidad reaccione de acuerdo a como desea quien ejecuta el acto mágico. No importan consideraciones éticas, ni la voluntad de terceros involucrados, mientras el ritual mágico –desde esta postura– se lleve a cabo con efectividad, ya que los elementos existentes en el mundo reaccionarán invariablemente según la voluntad de quien pronuncia la fórmula mágica. Se trata de una vivencia religiosa totalmente personal, en extremo, hasta el punto del solipsismo completamente desconectado de vínculos alternos.

En realidad, el culto a la Santa Muerte es coherente con las tendencias generales que culturalmente se viven en el flujo de lo que llamamos posmodernidad, en donde las desilusiones del proyecto moderno, hacen buscar un nuevo proyecto al margen de los grandes baluartes de la modernidad: la institución, la racionalidad, el progreso (visión optimista del futuro) y el humanismo (confianza en el ser humano y sus proyectos). La nueva tendencia posmoderna hace que el ser humano viva un eterno presente, en la ficción de una eterna juventud y en la eterna huida del compromiso, instalándolo en un nuevo tipo de hedonismo, donde el placer inmediato se convierte en el refuerzo perenne de la ficción de ese eterno presente. En esta nueva tendencia cultural de la inmediatez, los discursos religiosos institucionales resultan severamente afectados, pues son –en primera instancia– institucionales, implican una figura de autoridad y sostienen proyectos a largo plazo (implican toda la vida). Frente a este choque, no es de extrañar que muchos se encaminen –en su búsqueda por saciar su sed religiosa– a aquellas propuestas que ni les exigen compromiso, ni constancia, ni nada más allá de lo que en el momento desean remediar. De allí que prolifere la mencionada tendencia hacia lo mágico: la fórmula, el amuleto, el fetiche que asegura la protección o la inclinación del cosmos a favor de la intencionalidad propia.

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Crisis del Poder Legislativo

31.08.14 | 19:11. Archivado en Iglesia católica en México

SIAME-Desde la Fe / Editorial. 31 de agosto.- A finales de la década de los 70 del siglo pasado, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se reformó para incorporar el principio de Representación Proporcional en la elección de cien legisladores de la Cámara de Diputados; después, los “plurinominales” se aumentaron al doble en 1986 y en el Senado fueron introducidos hasta 1997. El principio obedeció a una apertura de partidos para reflejar la pluralidad política, aumentar el número de integrantes de las asambleas con el fin de equilibrar las fuerzas e ideologías ahí representadas, evitar las mayorías absolutas y, en general, construir un sistema de partidos con legitimación donde todos pudieran tener cabida y preparar a la oposición para ser gobierno.

No obstante las presuntas bondades de la Representación Proporcional, la realidad del país se ha transformado demográfica y electoralmente, cuestionando si son necesarios estos plurinominales. Además, el reclamo es creciente al preguntar si este sistema de equilibro es efectivo, sobre todo ante la crisis que arroja serias dudas sobre el Legislativo como institución de control y de poder del pueblo y para el pueblo. A pesar de la reforma estructural político-electoral, los diputados y senadores electos por este principio se conservaron en número, 200 para la Cámara Baja y 32 para la Cámara Alta, introduciendo además la reelección para que, a partir del 2018, los diputados puedan ocupar el cargo hasta por cuatro períodos consecutivos y los senadores hasta por dos períodos consecutivos, ignorando así los reclamos sociales.

Es sabido que los legisladores están afectados por la falta de credibilidad y la ciudadanía cuestiona si su representatividad es aceptada plenamente al ser retribuidos con sumas exorbitantes comparadas con la indignante situación de millones de pobres que viven con alrededor de mil pesos mensuales. Según los datos de transparencia de la Cámara de Diputados, un legislador goza de una dieta mensual neta de 74 mil pesos –sumando los apoyos económicos por su “noble labor” de representante popular, esto es, la asistencia legislativa recompensada con 45 mil 786 pesos y de atención ciudadana con 28 mil 772 pesos–, ganancias que no observan otras prestaciones y gratificaciones; de igual forma, el Manual de Percepciones de los Senadores y Servidores Públicos asigna una dieta mensual de 117 mil pesos, sin contar otros conceptos a los que un senador tiene derecho en seis años de gestión.

La propuesta de Consulta Popular para eliminar a cien diputados plurinominales y a los 32 senadores de las listas nacionales es clara argucia populista que no resuelve el fondo del asunto: la crisis de representatividad de los legisladores. El nuevo instrumento que suponía el empoderamiento ciudadano, la Consulta Popular, comienza a ser un botín mediático de partidos políticos con miras a la distribución del poder en 2015 engañando al electorado con legislaciones hechas a modo.

Recortar el número de legisladores exigiría la austeridad y disminución inmediata de los elevados recursos del presupuesto destinado a las Cámaras; sin embargo, el ardid de la Consulta Popular no permite inferir si se acabará con la opacidad, la falta de rendición de cuentas, la opulencia y los onerosos costos que solapan curules y escaños de políticos consentidos, adoradores de caprichos, gustos desmedidos y exquisiteces de una clase que usa sus cargos para satisfacer mezquindades y afianzar los controles agobiantes de la partidocracia en el Poder Legislativo de la Unión.


¿Alegres ante tantos problemas?

27.08.14 | 19:10. Archivado en Iglesia católica en México

Mons. Felipe Arizmendi / CEM. 27 de agosto.- Vi a una mujer indígena tsotsil, del coro de una comunidad donde celebro Misa, con su rostro muy triste y le pregunté el motivo. Me contó que su propio hijo le sustrajo las escrituras de su casa y la factura de un vehículo, las vendió y dejó a su madre en la calle.

Una joven enfermera, yendo del hospital a su casa, sufrió un infarto en la calle, y luego otro, y está postrada en una silla de ruedas, llorando su pena y su soledad, porque no se recupera tan pronto como quisiera.

En un programa de radio semanal, una persona me mandó este mensaje: A una niña su mamá la dejó con la abuela cuando era bebé. Cuando cumplió 14 años, el papá la violó y ella abortó. Denunció al agresor y por eso su abuela, que la crió, la corrió de su casa. ¿Cómo le digo que Dios la ama?

Como estos, ¡cuántos problemas tenemos todos, quien de una forma, quien de otra! ¿Qué hacer y qué decir a quienes los padecen? Algunos optan por el suicidio. Otros se refugian en el alcohol. Un sacerdote regaña a los dolientes cuando lloran por la muerte de un familiar y les dice que si no tienen fe en la resurrección… ¡Qué poco corazón y qué pequeño cerebro del sacerdote! Tendría que regañar al mismo Jesús, quien lloró por la muerte de su amigo Lázaro.

PENSAR

El Papa Francisco, con una fuerte convicción de fe ante estas realidades, nos invita a poner toda nuestra confianza en Jesús, para salir adelante: “Reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse. El amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura” (EG 6).

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1).

“Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría. No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante!” (EG 3).

ACTUAR

Los problemas son reales y muchas veces nos desbordan, nos apachurran, nos deprimen, nos desconciertan y no sabemos qué hacer. Hay que platicar con los amigos y con los familiares; pedir consejo a los ancianos y expertos; consultar a quienes, por su sabiduría de la vida, nos brindan confianza; acudir ante un sacerdote o una religiosa. Pero, sobre todo, hay que acercarse a Jesús, leer su Evangelio, ir ante el Sagrario y desahogar con El nuestro corazón. El nunca nos defrauda. Nos dará la respuesta, no en forma verbal o con sentimientos, sino con una actitud nueva que El siembra en nosotros, para enfrentar la realidad con nuevos bríos. El nos podrá desbrozar los caminos y mostrarnos senderos insospechados. Lo importante es confiar en El y esperar su voluntad. No pretender que Dios haga lo que yo quiera, sino que yo haga lo que El me señale.

Cuando un esposo o un hijo son alcohólicos o drogadictos, cuando alguien es rebelde y de ninguna forma se controla, algunas veces se opta por internarlos en centros adecuados para su regeneración. Son medidas desesperadas y muchas veces dan buenos resultados. O se les lleva ante sicólogos y siquiatras, que los hay de mucha competencia y rectitud de juicio, acordes con nuestra fe; otros, no tanto. A veces, nos los llevan a nosotros, para que les demos un consejo y les hagamos una oración. Todo ayuda. Pero no dejemos de acercarlos a Jesús, de llevarlos ante el Sagrario, para que el contacto directo y sacramental con El, los sane y los transforme.

Nuestra fe nos da una potencialidad increíble ante todo problema, incluso ante la muerte.


Medios de comunicación para las iglesias, cuestión de laicidad

25.08.14 | 06:35. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Editorial / Desde la Fe. 25 de agosto.- Bajo la promesa de una “transformación democrática”, fueron impulsadas reformas estructurales en materia de telecomunicaciones, destacando las modificaciones al artículo sexto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia del derecho a la información, consignando la obligación del Estado a garantizar el acceso a las nuevas tecnologías y a los servicios en el uso de medios.

La Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, vigente desde el 13 de agosto, busca respetar el derecho de las audiencias de recibir información por medios universales de calidad y competitivos; estos servicios –dice la Ley– son de interés público para fomentar la pluralidad política, cultural y social con el objeto de promover la educación, los valores democráticos, el servicio social y la información veraz a la ciudadanía.

Sobra decir que los derechos a la información y la difusión de las ideas, en el marco jurídico sobre derechos humanos consagrado en la Constitución, son tutelados en los Tratados Internacionales de los que México es parte; de esta forma, se salvaguardan derechos inalienables reconocidos por los instrumentos que son Ley Suprema de la Federación, según el artículo 1 y 133 de la Constitución.

A pesar del marco jurídico y de las promesas de democratización de los medios de radiodifusión y telecomunicaciones, nuestra legislación padece anacronismos contrarios al espíritu reformador “para lograr el progreso de México”. En 1992, otras reformas “modernizadoras” sacaron del oscurantismo laicista a las iglesias para dotarles de personalidad jurídica y capacidad para poseer o administrar los bienes “exclusivamente” indispensables para el desarrollo de su objeto. Las reformas a los artículos 3, 24, 27 y 130 de la Constitución abrieron una nueva época en las relaciones del Estado y las iglesias, pero la legislación secundaria, la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, estableció limitantes, prohibiendo a las asociaciones religiosas y ministros de culto a poseer o administrar, por sí o por interpósita persona, concesiones para la explotación de estaciones de radio, televisión o cualquier tipo de telecomunicaciones, ni adquirir, poseer o administrar cualquiera de los medios de comunicación masiva. Además, impuso los permisos de la autoridad administrativa para la transmisión de eventos con contenido religioso.

Nadie ignora que en radio y televisión abiertas existe una presencia activa de distintos credos; contrario a la legislación actual, miembros de asociaciones religiosas rentan el espacio para ocupar tiempo en el espectro radioeléctrico propiedad de la nación. A esto se suma el número de autorizaciones de la Secretaría de Gobernación para la transmisión de actos religiosos. Tan sólo en el último año de la administración 2006-2012, se concedieron cerca de 114 mil y en el primer año del actual gobierno, poco más de 69 mil.

Como en el pasado, nos encontramos en la simulación legal. Es evidente que el nuevo marco en materia de telecomunicaciones debería abrir la discusión en el Poder Legislativo para superar una rémora en cuanto a la propiedad de medios de comunicación para las iglesias y distintas confesiones. En congruencia con el respeto a los derechos humanos en una sociedad laica y plural, no puede alegarse ni aceptarse que el ejercicio de la libertad de expresión religiosa, a través de los medios masivos, dependa de las fortunas, del laicismo decimonónico, del poder político o de miedos infundados al afirmar que otorgar concesiones sería comprometer el Estado laico; el derecho a la información y al uso de medios de comunicación son prerrogativas cuyos beneficios llegan a todos, incluso a las asociaciones religiosas.


21.08.14 | 06:21. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel / 20 de agosto.- Una sobrina me envió a su hijo de trece años en sus vacaciones, para que le ayudara a corregirlo, pues estaba cambiando su conducta y reprobó tres materias en la escuela. Sus padres se han separado hace años. Cuando era más pequeño, siempre me buscaba para dizque confesarse, pero lo que necesitaba era que lo escuchara y recibir cariño. Ahora, pasaban los días y el muchacho no decía nada, salvo cosas muy superficiales. Eso sí, no soltaba su celular, se ponía muy cerca de mi oficina para captar la señal, chateaba con medio mundo. Lo sentía distante, cercano físicamente, pero lejano en su corazón, hasta que lo abordé explícitamente y dialogamos en confianza. Necesita cariño y que le dediquemos tiempo. Ya aprobó las materias pendientes y sigue sus estudios.

Cuántas personas, sobre todo adolescentes y jóvenes, llenan su tiempo en chatear en todas direcciones, en mandar mensajes a conocidos y desconocidos, como una forma de compensar su soledad, su incomunicación con el núcleo familiar, la falta de cariño y comprensión de sus padres. No soportan el vacío de afecto, y lo llenan con estos recursos tecnológicos de comunicación, que los dejan incomunicados con los inmediatos. No pueden vivir sin celular; se sienten perdidos si no lo tienen a la mano, aunque tengan cerca a sus padres. No saben usar su libertad para convivir, para ayudar en quehaceres del hogar, para organizarse con sus amigos y hacer una obra buena, menos para orar, sino que se hacen esclavos del celular, ni estudian, ni oran, ni platican con su familia.

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En la esperanza de la resurrección...

20.08.14 | 05:56. Archivado en Cristianismo

Este bloguero y familia se unen al dolor del Papa Francisco ante la trágica noticia y pérdida irreparable de sus seres queridos Valeria Carmona y de los niños José y Antonio Bergoglio, suplicando a Dios los tenga en la Asamblea de sus Santos y pidiendo por la salud y recuperación de su sobrino Emanuel Horacio Bergoglio.

En la esperanza de la resurrección, sólo con los ojos de la fe, se pueden superar los eventos más trágicos y cuestionantes de nuestras vidas. Hoy el Santo Padre pide nuestras oraciones para que el Dios Todopoderoso le dé el consuelo.

"Lazos de muerte a todos nos alcanzan,
las redes del abismo nos envuelven,
pueblos enteros lentamente avanzan,
y a todos los que van ya nunca vuelven.

Alza tu voz, Jesús resucitado;
detente, caravana de la muerte,
mira al Señor Jesús, él ha pagado
el precio del rescate de tu suerte.

Llora, Raquel, de gozo y alegría,
tus hijos vivirán eternamente.
Danos, Señor, llegar a tu gran día,
que de ansía de vivir el alma muere".

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Arzobispo de México pide oraciones por el eterno descanso de los familiares del Papa

19.08.14 | 06:06. Archivado en Arquidiócesis México

SIAME. 19 de agosto.- El Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México y sus obispos auxiliares, expresan sus más sentidas condolencias al Santo Padre Francisco, por el sensible fallecimiento de sus amados sobrinos, en un accidente automovilístico en Argentina, y hace oración por la salud de su sobrino Emanuel Horacio Bergoglio.

El Arzobispo Primado de México hace un llamado a todos los fieles para que se unan al Santo Padre en sus oraciones y lo acompañen en estos difíciles momentos.

Que Nuestro Señor Jesucristo de fortaleza a la familia Bergoglio, y que Santa María de Guadalupe, nuestra amorosa madre, reciba en su seno a la esposa del Señor Emanuel Horacio Bergoglio y sus dos hijos pequeños.


Las lecciones de Corea

18.08.14 | 15:46. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / CACM. 18 de agosto.- Grandes lecciones dejó la visita del Papa Francisco al Lejano Oriente. En Corea florece la Iglesia que ya no es extraña ni enemiga; si bien es minoría, crece a un ritmo envidiable, sobre todo por las extraordinarias conversiones, el compromiso y la fidelidad de un pueblo marcado por la división y la guerra en la península estratégica para los intereses de las grandes potencias en tenso conflicto.

La primera lección es la fe de Corea, la cuarta nación con el mayor número de santos y beatos. El 6 de mayo de 1984, Juan Pablo II elevó a los altares a 103 mártires quienes creyeron “por los libros traídos desde China”; los laicos misioneros bautizados en el gigante asiático fueron “la buena semilla (de la que) nació la primera comunidad cristiana en Corea, una comunidad única en la historia de la Iglesia en razón del hecho de que fue fundada en su totalidad por los laicos. Esta Iglesia naciente, tan joven y tan fuerte en la fe, soportó ola tras ola de feroz persecución.

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Reformas y corrupción

17.08.14 | 15:47. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / SIAME. 17 de agosto.- Con la perspectiva de aceleración del crecimiento económico, disminuir precios de energéticos y fortalecer las pequeñas empresas, esta semana se publicó en el Diario Oficial de la Federación la legislación secundaria en materia energética, como el culmen del ciclo de cambios estructurales realizados por la presente administración.

Hasta la saciedad, se prodigan alabanzas sobre el futuro próspero de México para escribir la nueva historia de éxito, poniendo fin al freno del desarrollo; sin embargo, y a pesar de los buenos propósitos, las reformas tardarán años en dar frutos tangibles y la mejoría económica y dinero abundante en los bolsillos de las familias son hasta ahora meras ilusiones.

Después de la promulgación de la reforma energética, se consideraría prudente evaluar el estado de las llamadas “reformas transformadoras”, distantes de los presuntos beneficios prometidos, como la hacendaria, supuestamente motivadora de “impuestos justos, transparentes y simples”.

Y es que en octubre de 2013, las modificaciones tributarias se promovieron bajo el espíritu “social” para beneficiar a sectores desfavorecidos con principios de equidad y justicia contributivas, incrementar la recaudación y acabar con el terrorismo hacendario para generar signos de confianza sobre la buena y honrada administración de la riqueza. Hasta aquí todos estamos de acuerdo, pero la reforma se legisló sobre sendas casi inexpugnables, donde los contribuyentes –sobre todo los pequeños–, afrontan retos y vericuetos imposibles de resolver con los elementales principios de sencillez, eficacia o de estímulos reales; a lo anterior, se suma el descalabro a los microempresarios al acabar con el régimen simplificado y de pequeños contribuyentes, desanimando así este tipo de iniciativas y fomentando, a la larga, lo que se pretende evitar, la evasión fiscal.

Por otro lado, no puede ignorarse la lacerante corrupción que no sólo ha venido creciendo exponencial y escandalosamente, al ser protegida por la opacidad y la falta de rendición de cuentas (lo que propicia la impunidad de servidores públicos), sino que provoca la desconfianza de los contribuyentes que saben que con sus impuestos pagan los dispendios, los excesos y los vicios de la clase política y de los funcionarios públicos.

Hace casi un año, en septiembre de 2013, los promotores de la reforma hacendaria anunciaron su propuesta como una “buena noticia” para los mexicanos, un “verdadero cambio de paradigma”, y reconocían la demanda para que el “país crezca desde ahora”. Sin embargo, las disposiciones hacendarias cobran, cada día, la deslegitimación cuando más mexicanos no ven claramente sus beneficios, pero sí tienen que resistir sus efectos, y por otra parte, resulta evidente el dispendio público y la corrupción de funcionarios inmorales.

El gobierno debe demostrar con firmeza que el combate de la corrupción y la impunidad van de la mano de las grandes reformas, y que el interés verdadero es la creación de empleos, el abatimiento de la pobreza en la que vive más de la mitad del país, y el fomento a la economía, que ha tenido un crecimiento preocupantemente mediocre.


Maximiliano Kolbe y el Papa Francisco, espíritu misionero

14.08.14 | 22:08. Archivado en Cristianismo

Guillermo Gazanini Espinoza / 14 de agosto.- Francisco está en Asia y las primeras jornadas de la visita a Corea coinciden con la festividad del gran mártir de la caridad. Y también la historia deparó que, con este viaje apostólico del Papa, se recuerde la segunda etapa de la fundación de la misión en Japón del padre Kolbe cuando el 12 de agosto de 1930, inició la aventura para levantar una de las Ciudades de la Inmaculada junto con otros compañeros franciscanos.

Maximiliano Kolbe llegó a Japón el 25 de agosto y la empresa inició de inmediato en honor al amor de su vida sacerdotal y misionera, la Virgen Madre. En el Monte Hikosan, Nagasaki, en mayo de 1931, Mugenzai No Sono, el"Jardín de la Inmaculada", fue una realidad para impulsar la buena prensa. Lo increíble de esta evangelización fue su sello ecuménico. Maximiliano Kolbe escribiría a sus superiores cómo era de gran ayuda la traducción de artículos al japonés hecha por los pastores metodistas asociados a la Obra del Caballero de la Inmaculada que, en menos de tres años, alcanzó un tiraje de cincuenta mil ejemplares. Los frutos se dieron en la conversión de muchos japoneses que leían El Caballero, pero el futuro de sus apostolados sólo podría tener éxito de acuerdo a la voluntad de Dios para irradiarse por Asia llevándolo a la India, Corea, Singapur.

El viaje apostólico de Francisco se sostiene en el testimonio de los mártires y misioneros que, como San Maximiliano, quisieron abarcar los confines del mundo. En los siglos XVIII y XIX, los cristianos sufrieron el martirio y serán elevados a la gloria de los altares por el Santo Padre; en esa misma tierra, el padre Kolbe suspiró por la conversión de la península en poder de los japoneses, “un país hermoso” como diría de Corea en octubre de 1933. Sin embargo, el misionero fue interrumpido por el egoísmo y la calamidad del conflicto. Sobra decir que la corona del martirio, como la de aquellos coreanos, tuvo por consigna el amor y la fidelidad al Dios único. Las obligaciones con su Orden hicieron que Maximiliano regresara a la Europa de la preguerra y los sueños de las Ciudades de la Inmaculada se verían frustrados por la ocupación alemana, el 5 de septiembre de 1939, hasta llegar a 1941, año de su arresto, cautiverio y martirio.

La Providencia nos reserva esta memoria para mirar el viaje de Francisco como prolongación de las aspiraciones de los mártires. Hoy el Papa ha recordado las penurias y tribulaciones, las divisiones y fragilidad de un país cuya cultura “ ha sabido entender muy bien la dignidad y la sabiduría de los ancianos y reconocer su puesto en la sociedad. Nosotros, los católicos, honramos a nuestros mayores que sufrieron el martirio a causa de la fe, porque estuvieron dispuestos a dar su vida por la verdad en que creían y que guiaba sus vidas. Ellos nos enseñan a vivir totalmente para Dios y haciendo el bien a los demás”. (Francisco. Discurso ante las autoridades de la República de Corea, 13 de agosto), penurias que Maximiliano Kolbe padeció por una “globalización” de la solidaridad cristiana, motor del celo misionero misericordioso que el Papa Francisco urgió en el primer día de su peregrinación al Lejano Oriente.

Maximiliano Kolbe es mártir de la caridad, apóstol “loco de la Inmaculada” cuyas conversiones en Asia fueron la semilla de creyentes que fortalecieron la fe en el Dios de Jesucristo, generaciones que hoy están dispuestas a “ofrecer la sabiduría y la visión heredada de sus antepasados y nacida de su fe, para afrontar las grandes cuestiones políticas y sociales…” (Francisco. Discurso ante las autoridades de la República de Corea, 13 de agosto) Y en base a ese tesoro, donde dejó su impronta el mártir de Polonia, es que Francisco apacienta a las comunidades de esos países lejanos y extraños al nuestro, pero boyantes en el credo cristiano.


Asociaciones religiosas y medios de comunicación ¿Llegó el tiempo de tenerlos en propiedad?

13.08.14 | 23:55. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / CACM. 13 de agosto.- Este miércoles 13 de agosto tiene vigencia plena la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, nueva legislación que fue consecuencia de la reforma a los artículos 6o., 7o., 27, 28, 73, 78, 94 y 105 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y publicada el 11 de junio de 2013. Así, el Estado garantizará a la población su integración a la sociedad de la información y el conocimiento, mediante una política de inclusión digital universal con metas específicas. La legislación secundaria buscaría competitividad teniendo en cuenta las exigencias de una sociedad plural y democrática en el uso de los medios de comunicación electrónica.

Dicha reforma está en el marco de una Ley Fundamental respetuosa de los derechos humanos conforme a los Tratados Internacionales de los que México es parte. El derecho a la información y a la difusión de las ideas no es graciosa concesión y es obligación de las autoridades fomentar los medios legales a fin de hacerlo posible como un derecho inalienable. No obstante, existen rémoras que impiden la construcción de este ideal social de los medios, especialmente los vinculados con las Asociaciones Religiosas (AR), limitadas por la actual legislación e impedidas para tener, en propiedad, medios de comunicación electrónicos. En 1992, a raíz de las reformas a los artículos 3o, 24, 27 y 130 de la Constitución, así como de la promulgación de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, se creó una cláusula limitativa para que las AR adquieran, posean o administren, exclusivamente, bienes que sean indispensables para su objeto, con los requisitos y limitaciones que establezca la ley reglamentaria. El artículo 16 de la Ley secundaria señala que “las asociaciones religiosas y los ministros de culto no podrán poseer o administrar, por sí o por interpósita persona, concesiones para la explotación de estaciones de radio, televisión o cualquier tipo de telecomunicación, ni adquirir, poseer o administrar cualquiera de los medios de comunicación masiva…”

Explorar el origen de esta cláusula nos lleva a la conclusión de que, en su momento, el impedimento sobre la propiedad de medios no tuvo mayor debate en virtud de lo que estaba en juego, el reconocimiento jurídico y la “modernización” de las relaciones del Estado y las iglesias. Actualmente, la situación de las nuevas disposiciones sobre medios de comunicación exige una revisión a la luz de los derechos humanos y examinar si realmente aspiramos a un ejercicio de las libertades laicas en la materia. En primer término, el derecho de libertad de religión implica la manifestación de las creencias, no sólo por los ritos, prácticas o la enseñanza, también de su difusión con las limitantes de ley referidas a la seguridad, el orden, la salud, la moral pública y los derechos de los demás. Atendiendo a los criterios internacionales, la libertad de expresión, como derecho amplísimo, infiere las manifestaciones de las asociaciones religiosas en medios electrónicos las cuales, según nuestras leyes, cumplen con una función eminentemente social. La incongruencia con este marco internacional de respeto a los derechos humanos es que la Constitución limita los medios de expresión que sirven de vehículo para las ideas e informaciones. Es evidente que dicha tutela implica el ejercicio de la responsabilidad y la existencia de medios de comunicación libres capaces de comentar cuestiones religiosas y públicas sin censura y cumplir con sus objetivos de información veraz apegada a la verdad.

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La Iglesia ante las fuerzas del mal

12.08.14 | 01:28. Archivado en Iglesia católica en México

Mons Felipe Arizmendi Esquivel / CEM. 13 de agosto.- Un indígena me mandó esta pregunta: ¿Por qué los obispos están dormidos, mientras el sistema nos está comiendo y destruyendo? Se refería particularmente a que no hemos hablado lo suficiente sobre las recientes reformas estructurales aprobadas en nuestro país, que algunos consideran un avance muy notable, mientras otros las condenan y las califican como un despojo, sobre todo para los más pobres. ¿Qué nos toca hacer y decir en este y otros puntos?

En varias partes, se abren más y más cantinas; se consume droga; hay secuestros, asesinatos y violencia; la corrupción invade todo; hay decepción con las autoridades, que no cumplen sus obligaciones; sigue la marginación de la mujer; algunos programas oficiales crean dependencia; se ven con desconfianza proyectos carreteros y empresariales. ¿Qué nos toca hacer como Iglesia ante el dolor y muerte de nuestro pueblo? ¿Limitarnos a rezar y celebrar ritos? ¿Permanecer indiferentes e insensibles? ¿O nos toca cambiar las estructuras y los gobiernos? ¿Qué corresponde a la jerarquía eclesiástica, y qué a los fieles laicos?

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Miércoles, 3 de septiembre

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