Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Cacheo de niños, la perversión de la seguridad

18.09.14 | 16:28. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / CACM. 18 de septiembre.- Hubo un tiempo donde los niños eran intocables. La sociedad los respetaba, raterillos y maleantes evadían a una madre y su hijo, nada contra ellos, jamás les harían daño; un niño tenía un aire místico, sagrado, emanando un halo de seguridad, cualquier abuso contra ellos provocaba la indignación y el escándalo públicos, nadie debía tocarlos ni con el pétalo de una rosa; sin embargo eso parecería perdido, la niñez es uno de los extremos en la sociedad del descarte. El Evangelio dice que son los preferidos en el Reino de los Cielos, pero cada día llegan a nosotros las noticias trágicas e indignantes que involucran a menores menospreciados, sometidos a la violencia, abusos, explotación y mezquindad. De todo ello advierte el Santo Padre Francisco cuando habla de esa deuda de difícil reparación hacia la niñez de la que queremos prescindir. La sociedad violenta, la que se pasó de rosca, se ensaña inmisericordemente contra los niños, sea en la pobreza o la violación de su integridad, víctimas de crímenes y la avaricia en un círculo vicioso trazado indistintamente por civiles y autoridades.

Circularon por las redes sociales los testimonios y fotografías de lo que fue una perversión de la seguridad pública en las celebraciones patrias, el cacheo de niños. El asunto se confirmó cuando el Comisionado de Seguridad Pública usó razones simplonas para defender el registro “sin excepción” de los convocados a la verbena, el funcionario manifestó que todo se había dado “conforme a los procedimientos de operación con los que se tiene que actuar, así se actuó, de manera acomedida, de manera diligente”.

El registro policial de niños provocó indignación en el Poder Legislativo. Diputados de diversas fracciones parlamentarias reclamaron la intervención inmediata de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para indagar las posibles agresiones a los derechos fundamentales de los menores, además de cuestionar la sinceridad y benevolencia de la iniciativa preferente del Presidente de la República en materia de protección de los menores y la prevención de la violencia.

Diversos sectores de la sociedad no pasaron por alto estos hechos y reclamaron de la Policía Federal una explicación sensata sobre la ausencia de protocolos especiales de seguridad acordes con las leyes y tratados internacionales para la protección de niños y adolescentes; defender el cacheo sin excepción, sí pudo vulnerar las garantías y derechos como se exhibe a continuación.

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El clero y la Independencia Nacional

16.09.14 | 17:30. Archivado en Iglesia católica en México

Carlos Villa Roiz / La Crónica de Hoy. 15 de septiembre.- Fiestas patrias, el momento justo para recordar a nuestros próceres, entre los que destacan clérigos como Miguel Hidalgo, Morelos o Mariano Matamoros, y otros más que no se vieron involucrados en la lucha armada, como Fr. Melchor de Talamantes, precursor del movimiento separatista, o Servando Teresa de Mier, quienes desde sus posturas liberales defendieron la separación de España.

La lista podría ampliarse. El historiador José Bravo Ugarte enumeró 122 clérigos y religiosos que estuvieron entre los insurgentes y otros 20 con las realistas. Algunos estudiosos elevan la cifra hasta cerca de 400, de los 7 mil que había en el vasto territorio hispano que se extendía más al norte del Río Bravo.

En ese sentido, se pueden clasificar en cuatro categorías: 1) los que tomaron las armas como Hidalgo, Morelos y Matamoros; 2) los que simpatizaban con la causa pero que no se incorporaron a las tropas porque consideraban que su posición clerical se los impedía; 3) los que se mantuvieron al margen y 4) aquellos que se opusieron al movimiento insurgente.

Conozcamos a algunos de ellos, como Fray Vicente de Santa María, uno de los primeros conspiradores y quien luego militó en las tropas de Ignacio López Rayón.

Después de septiembre de 1810, en lo que hoy es el Estado de Hidalgo, se levantó un arriero: Juan Villagrán y detrás de él, su párroco, el cura José Antonio Magos y otros sacerdotes, entre ellos, el cura de Nopala, Juan Manuel Correa, quien combatiría al lado de Morelos y llegaría a ocupar un cargo de importancia en la tropa. También se sumaron Juan Bustamante, cura de Tianguistengo, quien llegó a tener a su mando a 6 mil hombres; Francisco Sánchez y José Martínez, cura de Actopan.

En Guadalajara destacó el sacerdote José María Mercado de Luna (1781-1811), párroco de Ahualulco, quien el 13 de noviembre de 1810 proclamó la independencia desde su parroquia y partió al Occidente. Con tan solo 50 hombres tomó Etzatlán; luego con 200 voluntarios ocupó Tepic donde se apoderó de 6 cañones y el 1° de diciembre, el Puerto de San Blas, donde obligó a capitular al capitán de fragata José Lavayán, Jefe del Puerto y se apoderó de 100 piezas de artillería.

Por estas acciones, don Miguel Hidalgo lo designó comandante y él correspondió enviándole 42 cañones con el capitán Rafael Maldonado; sin embargo, las armas no llegaron porque al enterarse de que Hidalgo había sido derrotado en Puente de Calderón, fue preso del desánimo y prefirió arrojar los cañones a la barranca de Mochitiltic.

No todos los religiosos pugnaron por la independencia. El cura Nicolás Santos Verdín encabezó una contra revolución contra el Padre José María Mercado, quien al tratar de salvar la vida cayó en un precipicio donde encontró la muerte; su cadáver fue colgado como un acto expiatorio.

Otro clérigo rebelde fue Nicolás de Nava adscrito a la Arquidiócesis de Guadalajara, quien cuando fue apresado en Acatita de Baján, Coahuila, el 21 de marzo de 1811. No fue pasado por las armas pero se le redujo al más indigno trato y soportó toda clase de humillaciones. Fue confinado a la cárcel de San Francisco de Durango y a fines de 1812, suplicó sin éxito el indulto a causa de sus enfermedades y avanzada edad.

Dos ejemplos más relacionados con Guadalajara: el presbítero Joaquín Oviedo, involucrado en 1814 en la conspiración de Zacatecas contra el dominio español, y Felipe de Jesús Conejo, capellán de las fuerzas rebeldes, a quien calificaron de “faccioso y revolucionario”, y aunque el cabildo eclesiástico solicitó el indulto, éste le fue negado; sin embargo, la sentencia no se ejecutó.

Éstos son algunos ejemplos de la basta participación que tuvieron los clérigos de Nueva España, en el proceso de la independencia nacional. Sus nombres, por desgracia, se pierden en nuestra rica historia.


Superaeropuerto, la obra épica

15.09.14 | 05:21. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / 14 de septiembre.- Consecuencia de las reformas estructurales, el gobierno apuesta por la generación de riqueza que traería beneficios para el país. En las promesas de la actual administración, se tiene el compromiso de dotar a México de infraestructura y medios de comunicación modernos a través de inversiones millonarias. En el marco del Segundo Informe de Gobierno fue presentado el proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, obra magna que, de primera instancia, logra unir a los niveles de gobierno de distintas extracciones políticas para transformar radicalmente al oriente del Valle de México, actualmente una zona deprimida, pobre, hacinada, azotada por la delincuencia y los conflictos sociales.

El aeropuerto se construirá sobre un área de más de cuatro mil hectáreas, con una inversión estimada de 120 mil millones de pesos. El Presupuesto de Egresos 2015 destinaría 16.2 mil millones de pesos al inicio del proyecto aeroportuario considerado como autofinanciable, sustentable, ecológico, limpio, generador de desarrollo humano, de grandes recursos económicos y miles de empleos para los habitantes de la Ciudad y municipios conurbados.

Sin embargo, México llegó tarde al desarrollo de infraestructura vanguardista. Resultado de las crisis, malos manejos económicos, privatizaciones, negligencia política e inseguridad, los ferrocarriles, carreteras, aeropuertos y puertos parecen paralizados en un país urgido de dinamismo. Las grandes ciudades no gozan de trenes eficaces como transportes rápidos para unir en poco tiempo a las personas; el movimiento por aire se presta a través de aeropuertos minúsculos con instalaciones incapaces de atender la demanda de millones de pasajeros, y puertos de altura fueron botín de criminales traficantes de mercancías que escaparon al control en contubernio y amparo de autoridades corruptas, sin ignorar el desafortunado descenso de cruceros de placer y turísticos a playas mexicanas debido a la violencia. Si, como es de esperarse, la puesta en marcha de las reformas traerá más inversiones, entonces es necesario modernizar la infraestructura a lo largo y ancho del territorio nacional y superar la centralización.

Dejando de lado el espectáculo mediático de su presentación, el nuevo aeropuerto es el primer esfuerzo para resolver las deudas del pasado donde los responsables fueron omisos de una visión de largo plazo, desviando inversiones y dilapidando recursos. No debería ser triunfo ni emblema de un gobierno; las lecciones nos enseñan cómo las obras faraónicas de impronta sexenal destaparon los intrincados de corrupción e inutilidad, monumentos dedicados al Bicentenario levantados con recursos mayores a los estimados, terminales aeroportuarias a punto del colapso, bibliotecas que son auténticos elefantes blancos; autopistas mal diseñadas, presumidas y vendidas como de clase internacional, o líneas del metro, nombradas con el mote de “La Dorada”, cuyo desastre estructural pudo asesinar a miles de usuarios para que, al final, se sancione la irresponsabilidad de funcionarios intermedios con multas e inhabilitaciones, pero salvando aún las corruptelas de los más altos responsables del gobierno de la Ciudad de México al tiempo de su inauguración.

Si el nuevo aeropuerto internacional quiere ser una palanca del desarrollo, su construcción deberá ceñirse a los más estrictos criterios de transparencia para no ser beneficio exclusivo de los grupos acostumbrados a llenar sus arcas y bolsas con estos megaproyectos. La ciudadanía estará atenta a lo que viene, a la asignación imparcial y costos de las licitaciones, y velará por el respeto de los derechos fundamentales de quienes podrían ser afectados.

El superaeropuerto debería empezar con la garantía de la presente administración para que cada peso se cuente bien, impoluto y a salvo de la corrupción rampante del país, una promesa aún pendiente para ponerle fin en todos los niveles gubernamentales; de no ser así, la viabilidad de la obra épica estará afectada seriamente por la duda y desconfianza ciudadanas.


Ser cristianos y mexicanos nos compromete a luchar a favor de la promoción humana

12.09.14 | 19:04. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. Enrique Díaz Díaz, Obispo coadjutor de San Cristóbal de Las Casas / CEM. 12 de septiembre.-

1 Corintios 8, 1b-7. 11-13: “Haciendo daño a la conciencia de sus hermanos, pecan ustedes contra Cristo”, Salmo 138:“Señor, no dejes que me pierda”, San Lucas 6, 27-38: “Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso”

Las fiestas patrias, aunque no tienen la libertad y la espontaneidad de hace algunos años, salpican con sus gritos y sus ruidos todos los rincones de nuestra patria. Muchos ciudadanos piensan que las situaciones actuales no están para celebraciones y fiestas, sino todo lo contrario. Ciertamente estas celebraciones tendrán sentido si al conmemorar nuestra historia, miramos nuestra patria desde la fe y nos comprometemos a servir a la nación colaborando a construir un proyecto de vida al estilo de Jesús.

Ser cristianos y mexicanos nos compromete a luchar a favor de la promoción humana individual y social con una perspectiva que nos lleve más allá de lo puramente material. Tendremos, todos, que aportar para hacer realidad ese anhelo legítimo de libertad y justicia que hay en todos los corazones. El Evangelio de este día nos ofrece pistas muy oportunas para asumir todos nuestra responsabilidad ante los desafíos que el presente nos ofrece: combate frontal a la pobreza, educación integral y de calidad para todos, y trabajar por la reconciliación, armonía e integración, de los distintos componentes sociales.

Al igual que Jesús asumimos que la reconciliación debe ser un servicio que los discípulos aporten a nuestra sociedad con su testimonio, respeto, perdón y valoración de los demás. Si Cristo propone el perdón, el amor a los enemigos, nosotros también sabemos que la justicia, la libertad, la pluralidad y la continua construcción del País, sólo se garantiza si dejamos a un lado la violencia que sólo provoca muerte, atraso y destrucción.

Nadie tiene derecho a sembrar un ambiente de miedo y de muerte, mediante actividades ilícitas y delincuenciales poniendo en riesgo todo lo que hemos alcanzado en nuestro camino histórico, como es la libertad y las instituciones democráticas. Hoy, coloquemos nuestra patria delante de Jesús, hagamos nuestra oración y pensemos qué nos pide Jesús que aportemos para la construcción de una patria que asemeje al Reino que Él vino a instaurar.


Tecnología ambivalente

10.09.14 | 23:04. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel / CEM. 10 de septiembre.- Participé en un curso de formación permanente, con un conferencista de super primer nivel, con contenidos sumamente importantes. Sin embargo, uno de los participantes, a ratos, se divertía jugando a las cartas en el “solitario” de su tableta. Otro hacía llamadas por su celular y daba mensajes en voz alta, pues es medio sordo y pensaba que nosotros no le oíamos; diversificaba nuestra atención. Varios recibían llamadas en su celular, con un timbre nada modesto y, al contestar, obviamente se distraían y nos descentraban; o vibraba su celular, que estaba en silencio pero con vibrador, y su curiosidad por ver de qué se trataba, influía negativamente en su concentración. Unos más leían en su tableta o computadora las noticias del día, mientras escuchábamos las conferencias. Algo semejante sucede en algunas asambleas.

De regreso, en un importante aeropuerto, vi a un militar con su gran arma al hombro, cerca del lugar de revisión a los pasajeros. En vez de estar al pendiente de lo que pudiera pasar, estaba entretenido viendo su celular y enviando mensajes. Nada de atención a lo que debía vigilar.

Han empezado las sesiones de los legisladores. En los reportajes noticiosos advertimos que muchos no están presentes, otros más no atienden a quien habla en la tribuna, sino que platican entre ellos, atienden sus celulares, mandan mensajes, se distraen con sus tabletas, y luego levantan la mano para votar, sin estar bien enterados de lo que se discute.

La tecnología nos ofrece grandes ventajas, sobre todo para estar comunicados e informados al instante, pero muchas veces, por contestar una llamada, dejas de platicar y de escuchar; te distraes con lo que te dicen y ya no te concentras. Puede ser hasta una falta de respeto a la persona con quien estás tratando asuntos, algunos muy importantes.

PENSAR

El Papa Francisco nos advierte: “En la cultura predominante, el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio. Lo real cede el lugar a la apariencia. Esto sucede a menudo en el campo de los medios de comunicación social. Están apareciendo nuevas formas de conducta, que son resultado de una excesiva exposición a los medios de comunicación social. Eso tiene como consecuencia que los aspectos negativos de las industrias de los medios de comunicación y de entretenimiento ponen en peligro los valores tradicionales” (EG 62).

La tecnología ayuda a tener los textos bíblicos y la Liturgia de las Horas en el celular y en la tableta; pero el pendiente de los mensajes que pudieran llegar nos distrae para la oración. El Papa recomienda “abandonar toda ansiedad y darle tiempo, interés y dedicación gratuita. Hay que dejar de lado cualquier preocupación que nos domine para entrar en otro ámbito de serena atención. Uno sólo le dedica un tiempo gratuito y sin prisa a las cosas o a las personas que ama; y aquí se trata de amar a Dios que ha querido hablar. A partir de ese amor, uno puede detenerse todo el tiempo que sea necesario, con una actitud de discípulo: «Habla, Señor, que tu siervo escucha» (EG 146).

“La cultura del bienestar nos anestesia y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado” (EG 54).

ACTUAR

Es necesario aprovechar los avances de la tecnología, sobre todo en la comunicación, pues nos acercan de inmediato con muchas personas, sobre todo para tratar y resolver asuntos que reclaman nuestra atención. Estar disponibles para servir, es muchas veces no tener tiempo para sí, es no poder descansar, es estar dispuestos a las necesidades de los demás. Esto hay que valorarlo positivamente.

Pero también hemos de educarnos para el silencio, para la sana soledad, para la reflexión personal, para escuchar a los demás, para no interrumpirles en lo que nos exponen. En las reuniones, hay que tomar acuerdos para no distraernos con los celulares, y poder centrar nuestra atención en los asuntos que se tratan y deciden. En la hora de los alimentos con la familia, hay que disfrutar la conversación y la convivencia. Hay tiempo para todo y no hemos de atarnos al nerviosismo de lo inmediato.


Alto a la matanza de cristianos en Oriente Medio

09.09.14 | 19:15. Archivado en Cristianismo

Carlos Villa Roiz / SIAME. 09 de septiembre.- “Occidente creó grupos terroristas, entre los propios musulmanes, para desestabilizar a Oriente Medio, por eso, Occidente tiene la responsabilidad de solucionar este problema”, dijo Mons. Antonio Chedraoui, Arzobispo Metropolitano de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía, para México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe.

Al hablar sobre la matanza de cristianos en esa zona del país, explicó: “Ahora se habla de la no intervención de los grandes gobiernos occidentales en los asuntos internos de otros países, pero sólo son palabras, porque hemos visto muchas intervenciones de Occidente cambiando gobiernos: Túnez, Libia y Egipto; hicieron lo que quisieron. Occidente les dio armas potentes y dinero a estos grupos que ahora persiguen y matan a los cristianos; de Occidente siguen llegando mercenarios que se incorporan a las filas terroristas y entre ellos hay ingleses, norteamericanos y gente de varios países. Occidente habla a favor de la democracia y con esta bandera ha intervenido en otros países, pero yo invito a Occidente a que se pregunte si hay democracia en Arabia Saudita, Qatar o los Emiratos Árabes. Ninguno de ellos la tiene, por eso, es fácil hablar de democracia, pero sólo cuando conviene,” dijo.

“Yo culpo a algunos países de Occidente que destrozaron Siria y crearon a estos grupos fundamentalistas. Al Qaeda fue tomando forma en tiempos de Ronald Reagan para enfrentar la expansión del comunismo, y luego se volvió en su contra. El presidente Bush invadió Iraq, que ciertamente era gobernado por un dictador, pero había relativa paz interna, era un Estado laico. Los cristianos vivían mucho mejor que ahora.”

El arzobispo Chedraoui insistió que entre los terroristas hay mercenarios. “¿Quién degolló en días pasados al periodista norteamericano James Foley. El principal sospechoso es un inglés apodado John ‘El Yihadista’. La gente debe entender que el autollamado Estado Islámico está sostenido por terroristas sanguinarios que violan mujeres y cometen asesinatos.”

Luego afirmó que “los países que han fortalecido a estos terroristas ahora deben frenarlos y acabar con el problema. Francia aceptó que tiene 700 soldados en Siria; Estados Unidos y Gran Bretaña, igual. La revolución en Siria no la están haciendo los sirios, sino mercenarios que reciben armamento de Occidente. Igual pasa en Iraq, donde no todos los terroristas son iraquíes; hay mercenarios de todo el mundo metidos en el conflicto.”

“En Iraq capturaron a más de 200 mujeres y niñas cristianas y las violaron a la vista de todos; mataron a sus familiares y las vendieron como esclavas. Han destruido iglesias, han decapitado a muchos hombres. Los terroristas dicen que defienden el Islam, pero el verdadero Islam no es así. Varias autoridades islámicas han condenado, aunque de manera tardía, la actitud de estos grupos de terror. Eso es hoy, pero durante varios años, en los países árabes se ha pregonado que se deben destruir las iglesias cristianas y que no se debe permitir el establecimiento de nuevas. En cambio, exigen a Occidente libertad para que ellos puedan construir mezquitas.”

El Arzobispo recordó que hace tiempo “fueron, a la ciudad de Atenas, embajadores árabes para pedir permiso al gobierno a fin de construir una mezquita. El gobierno consultó al Arzobispo Primado, quien respondió que no hay problema en que construyan la mezquita, siempre y cuando permitan abrir una iglesia en La Meca. A eso respondieron ‘no, de ninguna manera’. Eso no es equitativo. Cuando se trata de un islam moderado, la gente entiende la importancia de la convivencia con otras religiones, pero eso no sucede.”

El Sr. Arzobispo señaló que en Occidente se trata bien a todas las iglesias, entre ellas, a los musulmanes, pero que hay países donde, si cae un cristiano en manos de los islamistas, su suerte es la muerte.

“Los cristianos en Oriente Medio han sido líderes en mostrar orgullo por el idioma y la cultura árabe, pero ahora están los islamitas fanáticos en contra de todo lo que es verdaderamente cultura árabe o cristianismo. Hace años surgió el plan de vaciar de cristianos al Líbano y ahora se ha extendido en el Medio Oriente.”

Criticó fuertemente a la ONU: “Naciones Unidas parece que no existe, no da señales de querer evitar la matanza de cristianos. El Secretario General de la ONU es un empleado de Estados Unidos, como se vio en el reciente ataque a la Franja de Gaza donde mataron a niños, aun de cuna, en una escuela de la ONU y sólo hubo palabras superficiales de condena.”

Denunció que la situación es muy peligrosa en Siria, Iraq y Líbano, y dijo que la prensa, en Beirut, informa que los patriarcas de Medio Oriente viajarán a Estados Unidos para denunciar lo que está ocurriendo: “Cuando los cristianos fueron expulsados de Mosul (Irak), les impidieron tomar taxis que los sacara de la ciudad, les robaron su dinero y hasta las medicinas a los enfermos, y los obligaron a caminar por el desierto. Esto es un genocidio contra los cristianos que promueve el auto proclamado Califa, quien tiene planes de expansión para Europa, empezando por Roma, la capital del cristianismo, y luego a toda América. Debemos abrir los ojos para no padecer en un futuro, aquí, lo que hoy están sufriendo nuestros hermanos en Medio Oriente.”

Concluyó: “El mundo cristiano, en general, está tratando de ayudar a los cristianos, pero la ayuda material no es suficiente. Si en verdad quieren salvar a los cristianos, el mal debe ser arrancado desde sus raíces”.


Arzobispo de México pide por la paz en Irak

08.09.14 | 19:17. Archivado en Arquidiócesis México

Cardenal Norberto Rivera Carrera. Homilía pronunciada en la Basílica de Guadalupe. 08 de septiembre.- "Este día, he querido peregrinar, a nombre de la Arquidiócesis de México, a los pies de Nuestra Señora de Guadalupe, Reina de la Paz, para unirme a la apremiante súplica del Papa Francisco, de orar por todos los cristianos que sufren persecución en el mundo, especialmente, por la tragedia de nuestros hermanos en la fe del pueblo de Irak.

La Iglesia –nos enseña san Pablo–, es el cuerpo místico de Cristo; si un miembro sufre, todo el cuerpo sufre. En la Iglesia de Jesucristo, todos formamos una comunidad de fe vivificada por el Espíritu Santo, de tal manera que ningún hermano nos puede ser indiferente; y no se trata de una simple solidaridad o compasión humanas, sino de una comunión profunda que trasciende los lazos afectivos y culturales; es una comunión sobrenatural de fe y amor; es Cristo cabeza quien une a todos los miembros de la Iglesia, nos hermana en la fe, cuyo vínculo es aún más fuerte que el de la carne y la sangre.

Hermanos, no podemos permanecer indiferentes ante la tragedia de los cristianos perseguidos por grupos extremistas islámicos en Irak. Son miles de cristianos los que, a causa de su fe en Jesucristo, han sido desterrados de su pueblos, privados de sus bienes y amenazados con ser asesinados; se cuentan ya por cientos los que han sido brutalmente asesinados, y miles viven bajo la amenaza de perder la vida si no renuncian a su fe en Jesucristo y abrazan el islam. El dolor se hace aún más profundo cuando comprendemos que estos pueblos cristianos han estado ahí desde el inicio del cristianismo; habían sobrevivido por casi dos mil años a un sinfín de conflictos y persecuciones, pero hoy, ya no existen más.

Un servidor quedó profundamente impresionado al leer la carta que el Obispo de Mosul (una antiquísima ciudad cristiana), le escribió al Papa Francisco para informarle crudamente: “Santidad, le escribo para decirle que mi diócesis no existe más”.

¿Y qué hace Occidente ante esta tragedia? Afortunadamente ha roto el silencio; ya diez países se han comprometido a actuar; no se puede abandonar a tantos hombres, mujeres, ancianos y niños a merced de la crueldad de grupos fanáticos que, después de erradicar a los cristianos en sus territorios, se volverán contra los que ahora enmudecen y consienten estos crímenes de odio. Cuanto nos alegraría una posición clara de México ante estos horrendos crímenes de lesa humanidad, la voz de México debería hacerse oír sin ambigüedades y sin tibieza, ante una tragedia que no admite silencios ni demoras.

Y nosotros los católicos, ¿qué debemos hacer?, ¿cómo sentir en carne propia la tragedia de nuestros hermanos en la fe? Para estremecernos, basta leer la carta que el P. Behnam Benoka escribió también hace unos días al Papa: “... Soy sacerdote de Bartella, una pequeña ciudad cristiana cerca de Mosul. Soy Vicerrector del Seminario católico de Ankawa. Pero hoy me encuentro en una casa de campaña que hemos levantado con un equipo de médicos y voluntarios para dar asistencia a nuestros hermanos refugiados por la persecución. Santidad, la situación de sus ovejas es lamentable, mueren y tienen hambre; sus pequeños tienen miedo y no pueden más. Nosotros, sacerdotes, religiosos y religiosas, somos pocos y tememos no poder responder a las exigencias física y psíquicas de sus y nuestros hijos. Le escribo con mis lágrimas –continúa la carta– porque aquí estamos en un valle oscuro en medio de una gran manada de lobos feroces. Santidad, tengo miedo de perder a sus pequeños, sobre todo a los recién nacidos, que cada día se cansan y debilitan más; temo que la muerte se lleve a algunos. Quisiera darle muchas gracias, es más, muchísimas porque nos lleva siempre en su corazón; métanos en el altar donde celebra la Misa para que Dios cancele nuestros pecados y tenga misericordia de nosotros, y quizá aparte de nosotros este cáliz”.

Las lecturas de hoy nos piden asumir una responsabilidad frente a los malvados: denunciar su proceder perverso y sus malas obras, si callamos –nos dice la Escritura–, Dios nos pedirá cuentas del silencio cómplice.

La comunidad internacional tiene el deber de frenar a los agresores, como claramente lo ha señalado el Papa Francisco. Los medios de comunicación no pueden callar ante una tragedia que, como bien dijo el Card. Filone, enviado especial del Papa a Irak, no se trata de cifras, sino de personas concretas, mujeres, niños ancianos, que sufren una cruenta persecución, que han sido arrojados de sus hogares, que viven con miedo sin que nadie haga algo por ellos, y que, pese a todo, son fieles a su fe cristiana, no se avergüenzan del nombre de Cristo, prefieren perder sus bienes, su propia vida, antes que renunciar a quien es su vida, Cristo, Jesús, el Señor.

Los cristianos perseguidos son los nuevos mártires, son un ejemplo vivo y estremecedor de fe, a los que no podemos abandonar, pues son nuestros hermanos; con ellos –como dice san Pablo en la Segunda Lectura–, tenemos una deuda, la del amor. En primer lugar, oremos por ellos; que sepan que no están solos, que sostenemos su testimonio valiente y su martirio heroico con nuestra oración. En la Catedral lo venimos haciendo cada domingo, y pido que todas las parroquias de la Arquidiócesis de México se sumen a la oración por nuestros hermanos perseguidos.

Hoy quiero poner, bajo el amparo de Nuestra Señora de Guadalupe, a sus hijos que sufren persecución en Irak. A María la invocamos como “Madre Misericordiosa”, “Consuelo de los afligidos” y “Auxilio de los cristianos”; pues bien, a sus pies ponemos a nuestros hermanos perseguidos, para que se muestre con ellos siempre Madre, para que los proteja y los consuele, para que los fortalezca en la fidelidad a su Hijo, para que la sangre derramada de tantos inocentes sea fecunda en la santificación de la Iglesia y se convierta en semilla de nuevos cristianos.

Desde esta Basílica y desde todo México los Cristianos de las mas diversas confesiones nos unimos al Papa Francisco en su cercanía con los Cristianos perseguidos, especialmente en Irak a quienes les dijo el miércoles pasado: “Ustedes están en el corazón de la Iglesia, la Iglesia sufre con ustedes y está orgullosa de ustedes. Ustedes son la Fortaleza y el testimonio concreto y auténtico de su mensaje de salvación, de perdón y de amor.”


Con distinta vara

05.09.14 | 02:09. Archivado en Análisis y Opinión

El Semanario de Guadalajara / 03 de sept.- Aunque necesarias y esperadas desde hace muchos años, las reformas que se han aprobado en México pueden tener un común denominador: control absoluto de parte del Estado. Se convirtió el Gobierno Federal en garante de centralización y de manejo de los recursos de los mexicanos, dejando poco espacio a la libertad de gestión. Sí, se promueve la competencia en algunos sectores, pero con beneficio para los preponderantes, aunque aparentemente se haya querido acotarles poder.

Los Obispos de nuestra Nación cuestionaron seria y ampliamente, con libertad y responsabilidad, la aplicación de estas reformas, delante del Titular del Poder Ejecutivo. No lo hicieron por oponerse a las mismas, sino que, conociendo la realidad, y pensando en el ciudadano común, preguntaron sobre los tiempos en los que el mexicano ordinario verá reflejada en su vida cotidiana y en su bolsillo las altas y costosamente promocionadas reformas. Esto podemos aplicarlo al Régimen Fiscal para las Asociaciones Religiosas (AR).

Inspirándonos en lo dicho al respecto por el Obispo Eugenio Lira, Secretario de la Conferencia del Episcopado Mexicano, es oportuno ofrecer algunas aclaraciones y comentarios:

1. Después de las reformas constitucionales de 1992, las Agrupaciones de carácter religioso que han obtenido reconocimiento jurídico como AR, han estado sujetas a un Régimen Fiscal específico a partir de 1994, por el que están inscritas en el Registro Federal de Contribuyentes; presentan su Declaración Fiscal Anual e informativa y cumplen con sus obligaciones fiscales mensuales, informando también de las retenciones por concepto de salarios o pagos por servicios recibidos de personas terceras independientes.

Es decir, siempre hemos pagado impuestos. Si queremos derechos, también debemos tener obligaciones. Queda claro que si somos ciudadanos, existen responsabilidades. La aplicación es en lo que hay diferencias de criterio entre lo que pide la autoridad federal y lo que en realidad pueden y deben pagar las Iglesias, y lo que pueden y deben hacer para cumplirlo,

2. Al igual que otras personas morales sin fines de lucro, las Asociaciones Religiosas están exentas del Impuesto Sobre la Renta (ISR) por los ingresos propios recibidos de sus miembros, y que obtengan como consecuencia del desarrollo del objeto señalado en sus estatutos.

Debemos señalar que las limosnas no deberían estar sujetas a impuestos, porque son aportaciones de fieles que, a su vez, ya han pagado el impuesto correspondiente por ese óbolo. El recurso es doblemente gravado.

3. Las Asociaciones Religiosas pagan el ISR por los ingresos que resulten de actividades diversas de su objeto. Esto resulta benéfico por si existen o existieran Iglesias que se dedicaran, por ejemplo, a obtener recursos a través de actividades que no le son propias.

4. Va a ser un verdadero problema que las localidades con menos de 2 mil 500 habitantes puedan cumplir con la contabilidad, factura y nómina electrónicas. Las nuevas tecnologías todavía no llegan a ellas. Las AR quieren cumplir, pero están preocupadas por las dificultades humanas, económicas y geográficas para adoptar el esquema electrónico.

5. No es sólo un cambio de forma, por lo que se debe profundizar el diálogo para que las autoridades recaudatorias tengan un conocimiento sobre la naturaleza y realidad de las AR, a fin de establecer mecanismos que faciliten el cumplimiento de obligaciones fiscales, como ya lo vienen haciendo.
Nos corresponde a todos verificar que el aumento de recaudación se aplique al bien común. Que el Ejecutivo vaya a tener más dinero, no necesariamente significa que vaya a emplearlo bien. De ahí la preocupación de los Obispos mexicanos por los beneficios prometidos para los ciudadanos, intangibles e invisibles hasta el momento. Más obligaciones llegaron a las arcas de la Iglesia, no así la correspondiente utilidad para los fieles.


Centenario de la elección de Benedicto XV

03.09.14 | 16:40. Archivado en Cristianismo

Guillermo Gazanini Espinoza / CACM. 03 de septiembre.- A los 59 años, el Cardenal Giacomo della Chiesa, Arzobispo de Bolonia, fue electo sucesor de San Pedro con el nombre de Benedicto XV, el 3 de septiembre de 1914. Sobra decir que el cónclave se desarrolló en un ambiente difícil por la Guerra desatada en Europa en agosto y precipitada por el asesinato del Archiduque Francisco Fernando, a finales de julio.

Giacomo Paolo Battista della Chiesa vino al mundo el 21 de noviembre de 1854, justo a conmemorar 160 años de su natalicio. Ordenado presbítero el 21 de diciembre de 1878 en San Juan de Letrán, se formó en el Instituto de Nobles Eclesiásticos, la academia diplomática vaticana. Hacia 1882 fue destinado a la nunciatura en Madrid bajo el mando del Arzobispo Mario Rampolla y en el amanecer del siglo XX, la Santa Sede le comisionó para mediar entre España y Prusia por disputas territoriales; regresó a Roma en 1887, cuando León XIII nombró al Cardenal Rampolla secretario de Estado y en 1901, Giacomo della Chiesa fue sustituto de la Secretaría de Estado. El 18 de diciembre de 1907 fue consagrado Arzobispo de Bolonia.

Al morir León XIII, el Patriarca de Venecia, el Cardenal Giusseppe Sarto, fue electo Pontífice de la Iglesia en 1903, tomando el nombre de Pío X, después de un controvertido cónclave donde el Imperio Austro-Húngaro vetó al Cardenal Mario Rampolla del Tíndaro, secretario del desaparecido Papa Pecci. La elección del Cardenal Sarto iniciaría una de las más importantes modificaciones para las futuras sucesiones papales y garantizar la asistencia de los cardenales en un cónclave al impedir el veto de los imperios bajo la pena de la excomunión. De esta forma, la reunión de los Príncipes de la Iglesia en 1914 fue la primera sin la intervención de las potencias en conflicto. En mayo de ese año, Pío X creó Cardenal al Arzobispo de Bolonia, Giacomo della Chiesa.

Benedicto XV fue electo entre oposiciones, especialmente por aquéllos que se decían papables y salieron cardenales. El secretario de Estado de Pío X, el Cardenal Merry de Val, cuestionó el voto del Arzobispo de Bolonia. El cónclave inició el 31 de agosto y después de 10 rondas, los 57 cardenales votaron a quien sería conocido como el Papa de la Paz, Benedicto XV.

No sólo la actividad de Benedicto XV serían los actos políticos y diplomáticos por el fin de la Gran Guerra, ayudó a los refugiados y destinó sumas económicas a los afectados. Su política de neutralidad fue valiosa para afianzar la paz y fue un creyente de las misiones y la extensión del Evangelio por las tierras donde no se había escuchado de Cristo, de la Iglesia Católica como la Iglesia de Dios y no extraña a los pueblos.

Joseph Ratzinger tomó este nombre no sólo de San Benito, patrono de Europa, también del Papa Benedicto XV. El 27 de abril de 2005, el Pontífice emérito afirmó: “He querido llamarme Benedicto XVI para vincularme idealmente al venerado Pontífice Benedicto XV, que guió a la Iglesia en un período agitado a causa de la primera guerra mundial. Fue intrépido y auténtico profeta de paz, y trabajó con gran valentía primero para evitar el drama de la guerra y, después, para limitar sus consecuencias nefastas. Como él, deseo poner mi ministerio al servicio de la reconciliación y la armonía entre los hombres y los pueblos, profundamente convencido de que el gran bien de la paz es ante todo don de Dios, don —por desgracia— frágil y precioso que es preciso invocar, conservar y construir día a día con la aportación de todos”.


El culto a la Santa Muerte en el contexto social violento en México

02.09.14 | 01:15. Archivado en Análisis y Opinión

Ramiro Alfonso Gómez Arzapalo Dorantes / Vida Pastoral. Sept-Oct. 02 de sept.- El culto a la Santa Muerte en México se ha extendido de forma significativa en los últimos años, principalmente en aquellos sectores sociales cuyas condiciones socioeconómicas son desfavorables, ya que es en estos sectores marginales donde más se propicia la búsqueda de protección –o “contratos”– con entes numinosos (con quienes se establecen relaciones de tipo mágico), es decir con seres que están más allá de la realidad tangible de lo humano, y que entran en el ámbito de lo sagrado no cifrado por la oficialidad canónica institucional. Cultos como el de Juan Soldado, el Niño Fidencio y Malverde (en México), o la Difunta Correa y el Gauchito Gil (en Argentina), Santa Nefija como patrona de las prostitutas (en España), San Esteban como patrón de los homosexuales (en Italia), van en este mismo sentido. Se trata de “santos transgresores” que gozan de la canonización popular o que, si bien son canónicos, sufren un proceso de reconfiguración local que los despoja de sus virtudes oficiales y los reviste de otros “poderes” que son significativos para un determinado sector social que encuentra en ellos cobijo1.

Ubicación del culto a la Santa Muerte entre los cultos posmodernos
La Santa Muerte es uno de los actuales cultos posmodernos, y como tal reúne ciertas peculiaridades que deben ser concientizadas para su mejor comprensión. En primer lugar, hemos de apuntar que se caracteriza por una clara oposición a toda forma de regulación institucional; lo que significa que mantiene una relación periférica con la instancia religiosa oficial central. Entre tanto, su culto se distingue por su efervescencia y su rápida expansión, manteniendo poca constancia de sus miembros en un período de largo plazo, puesto que sus adeptos son fluctuantes, con un período muy corto entre el pasmo inicial y el olvido total, pasando por los puntos intermedios de: atracción, desilusión y abandono.

Dadas estas características, es muy comprensible que, como todos los cultos posmodernos, la Santa Muerte se acerca a la visión mágica del mundo. Recordemos que la magia considera que el mundo puede ser manipulado a partir de fórmulas y procedimientos rituales que hacen que la realidad reaccione de acuerdo a como desea quien ejecuta el acto mágico. No importan consideraciones éticas, ni la voluntad de terceros involucrados, mientras el ritual mágico –desde esta postura– se lleve a cabo con efectividad, ya que los elementos existentes en el mundo reaccionarán invariablemente según la voluntad de quien pronuncia la fórmula mágica. Se trata de una vivencia religiosa totalmente personal, en extremo, hasta el punto del solipsismo completamente desconectado de vínculos alternos.

En realidad, el culto a la Santa Muerte es coherente con las tendencias generales que culturalmente se viven en el flujo de lo que llamamos posmodernidad, en donde las desilusiones del proyecto moderno, hacen buscar un nuevo proyecto al margen de los grandes baluartes de la modernidad: la institución, la racionalidad, el progreso (visión optimista del futuro) y el humanismo (confianza en el ser humano y sus proyectos). La nueva tendencia posmoderna hace que el ser humano viva un eterno presente, en la ficción de una eterna juventud y en la eterna huida del compromiso, instalándolo en un nuevo tipo de hedonismo, donde el placer inmediato se convierte en el refuerzo perenne de la ficción de ese eterno presente. En esta nueva tendencia cultural de la inmediatez, los discursos religiosos institucionales resultan severamente afectados, pues son –en primera instancia– institucionales, implican una figura de autoridad y sostienen proyectos a largo plazo (implican toda la vida). Frente a este choque, no es de extrañar que muchos se encaminen –en su búsqueda por saciar su sed religiosa– a aquellas propuestas que ni les exigen compromiso, ni constancia, ni nada más allá de lo que en el momento desean remediar. De allí que prolifere la mencionada tendencia hacia lo mágico: la fórmula, el amuleto, el fetiche que asegura la protección o la inclinación del cosmos a favor de la intencionalidad propia.

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Crisis del Poder Legislativo

31.08.14 | 19:11. Archivado en Iglesia católica en México

SIAME-Desde la Fe / Editorial. 31 de agosto.- A finales de la década de los 70 del siglo pasado, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se reformó para incorporar el principio de Representación Proporcional en la elección de cien legisladores de la Cámara de Diputados; después, los “plurinominales” se aumentaron al doble en 1986 y en el Senado fueron introducidos hasta 1997. El principio obedeció a una apertura de partidos para reflejar la pluralidad política, aumentar el número de integrantes de las asambleas con el fin de equilibrar las fuerzas e ideologías ahí representadas, evitar las mayorías absolutas y, en general, construir un sistema de partidos con legitimación donde todos pudieran tener cabida y preparar a la oposición para ser gobierno.

No obstante las presuntas bondades de la Representación Proporcional, la realidad del país se ha transformado demográfica y electoralmente, cuestionando si son necesarios estos plurinominales. Además, el reclamo es creciente al preguntar si este sistema de equilibro es efectivo, sobre todo ante la crisis que arroja serias dudas sobre el Legislativo como institución de control y de poder del pueblo y para el pueblo. A pesar de la reforma estructural político-electoral, los diputados y senadores electos por este principio se conservaron en número, 200 para la Cámara Baja y 32 para la Cámara Alta, introduciendo además la reelección para que, a partir del 2018, los diputados puedan ocupar el cargo hasta por cuatro períodos consecutivos y los senadores hasta por dos períodos consecutivos, ignorando así los reclamos sociales.

Es sabido que los legisladores están afectados por la falta de credibilidad y la ciudadanía cuestiona si su representatividad es aceptada plenamente al ser retribuidos con sumas exorbitantes comparadas con la indignante situación de millones de pobres que viven con alrededor de mil pesos mensuales. Según los datos de transparencia de la Cámara de Diputados, un legislador goza de una dieta mensual neta de 74 mil pesos –sumando los apoyos económicos por su “noble labor” de representante popular, esto es, la asistencia legislativa recompensada con 45 mil 786 pesos y de atención ciudadana con 28 mil 772 pesos–, ganancias que no observan otras prestaciones y gratificaciones; de igual forma, el Manual de Percepciones de los Senadores y Servidores Públicos asigna una dieta mensual de 117 mil pesos, sin contar otros conceptos a los que un senador tiene derecho en seis años de gestión.

La propuesta de Consulta Popular para eliminar a cien diputados plurinominales y a los 32 senadores de las listas nacionales es clara argucia populista que no resuelve el fondo del asunto: la crisis de representatividad de los legisladores. El nuevo instrumento que suponía el empoderamiento ciudadano, la Consulta Popular, comienza a ser un botín mediático de partidos políticos con miras a la distribución del poder en 2015 engañando al electorado con legislaciones hechas a modo.

Recortar el número de legisladores exigiría la austeridad y disminución inmediata de los elevados recursos del presupuesto destinado a las Cámaras; sin embargo, el ardid de la Consulta Popular no permite inferir si se acabará con la opacidad, la falta de rendición de cuentas, la opulencia y los onerosos costos que solapan curules y escaños de políticos consentidos, adoradores de caprichos, gustos desmedidos y exquisiteces de una clase que usa sus cargos para satisfacer mezquindades y afianzar los controles agobiantes de la partidocracia en el Poder Legislativo de la Unión.


¿Alegres ante tantos problemas?

27.08.14 | 19:10. Archivado en Iglesia católica en México

Mons. Felipe Arizmendi / CEM. 27 de agosto.- Vi a una mujer indígena tsotsil, del coro de una comunidad donde celebro Misa, con su rostro muy triste y le pregunté el motivo. Me contó que su propio hijo le sustrajo las escrituras de su casa y la factura de un vehículo, las vendió y dejó a su madre en la calle.

Una joven enfermera, yendo del hospital a su casa, sufrió un infarto en la calle, y luego otro, y está postrada en una silla de ruedas, llorando su pena y su soledad, porque no se recupera tan pronto como quisiera.

En un programa de radio semanal, una persona me mandó este mensaje: A una niña su mamá la dejó con la abuela cuando era bebé. Cuando cumplió 14 años, el papá la violó y ella abortó. Denunció al agresor y por eso su abuela, que la crió, la corrió de su casa. ¿Cómo le digo que Dios la ama?

Como estos, ¡cuántos problemas tenemos todos, quien de una forma, quien de otra! ¿Qué hacer y qué decir a quienes los padecen? Algunos optan por el suicidio. Otros se refugian en el alcohol. Un sacerdote regaña a los dolientes cuando lloran por la muerte de un familiar y les dice que si no tienen fe en la resurrección… ¡Qué poco corazón y qué pequeño cerebro del sacerdote! Tendría que regañar al mismo Jesús, quien lloró por la muerte de su amigo Lázaro.

PENSAR

El Papa Francisco, con una fuerte convicción de fe ante estas realidades, nos invita a poner toda nuestra confianza en Jesús, para salir adelante: “Reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse. El amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura” (EG 6).

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG 1).

“Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. Él nos permite levantar la cabeza y volver a empezar, con una ternura que nunca nos desilusiona y que siempre puede devolvernos la alegría. No huyamos de la resurrección de Jesús, nunca nos declaremos muertos, pase lo que pase. ¡Que nada pueda más que su vida que nos lanza hacia adelante!” (EG 3).

ACTUAR

Los problemas son reales y muchas veces nos desbordan, nos apachurran, nos deprimen, nos desconciertan y no sabemos qué hacer. Hay que platicar con los amigos y con los familiares; pedir consejo a los ancianos y expertos; consultar a quienes, por su sabiduría de la vida, nos brindan confianza; acudir ante un sacerdote o una religiosa. Pero, sobre todo, hay que acercarse a Jesús, leer su Evangelio, ir ante el Sagrario y desahogar con El nuestro corazón. El nunca nos defrauda. Nos dará la respuesta, no en forma verbal o con sentimientos, sino con una actitud nueva que El siembra en nosotros, para enfrentar la realidad con nuevos bríos. El nos podrá desbrozar los caminos y mostrarnos senderos insospechados. Lo importante es confiar en El y esperar su voluntad. No pretender que Dios haga lo que yo quiera, sino que yo haga lo que El me señale.

Cuando un esposo o un hijo son alcohólicos o drogadictos, cuando alguien es rebelde y de ninguna forma se controla, algunas veces se opta por internarlos en centros adecuados para su regeneración. Son medidas desesperadas y muchas veces dan buenos resultados. O se les lleva ante sicólogos y siquiatras, que los hay de mucha competencia y rectitud de juicio, acordes con nuestra fe; otros, no tanto. A veces, nos los llevan a nosotros, para que les demos un consejo y les hagamos una oración. Todo ayuda. Pero no dejemos de acercarlos a Jesús, de llevarlos ante el Sagrario, para que el contacto directo y sacramental con El, los sane y los transforme.

Nuestra fe nos da una potencialidad increíble ante todo problema, incluso ante la muerte.


Domingo, 21 de septiembre

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