Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

El Sínodo

20.10.14 | 05:48. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / 18 de octubre.- El pasado lunes, la secretaría del Sínodo de los Obispos que trata el tema de la familia, dio a conocer un borrador que pretendía resumir las casi doscientas ponencias de los padres sinodales, el documento suscitó una verdadera tormenta mediática que ha creado falsas expectativas, e incluso confusión por la ambigüedad de algunos párrafos que seguramente tendrán que ser precisados a fin de que el documento final pueda alcanzar el consenso y ser entregado al Santo Padre.

Más allá de los polémicos temas que desataron la tormenta mediática, cabe aclarar que no se ha dado ningún cambio doctrinal ni en relación a la posible comunión otorgada a los divorciados vueltos a casar, ni mucho menos al reconocimiento de los así mal llamados matrimonios entre personas del mismo sexo. Gran parte de la confusión se origina por no entender que la naturaleza de este Sínodo extraordinario, se trata de una reunión de los Obispos que están ocupándose en hacer propuestas para elaborar un documento de trabajo que será enviado a todas las diócesis del mundo para que se discutan en los episcopados y se envíen de vuelta a Roma sus consideraciones y propuestas, que serán retomadas en el Sínodo Ordinario de 2015, cuyo tema seguirá versando sobre la familia, del resultado de ese Sínodo, se entregarán al Papa las conclusiones que servirán de base para un documento dirigido a toda la Iglesia que marcará una nueva pauta pastoral para la atención de las familias.

Así pues, es importante recordar una vez más que lo que se habla en el Sínodo no es ni doctrina ni normas definitivas: no habrá ‘resultados’ del Sínodo. Por el momento, -ha dicho el vocero del Vaticano- no hay nada definitivo en ningún sentido, por lo que las noticias que atribuyen tal o cual decisión al Papa o al Sínodo no son ciertas”.


Nuestra indignación y dolor por los terribles sucesos acontecidos en Iguala, Guerrero

15.10.14 | 20:19. Archivado en Análisis y Opinión

A las autoridades civiles
A los agentes de pastoral eclesial
A las organizaciones de sociedad civil
A los empresarios
A los responsables de los medios de comunicación,
A los institutos de vida consagrada,
A las familias de los desaparecidos y víctimas de la violencia
A todos los hombres y mujeres de buena voluntad

“Justicia es el nuevo nombre de la paz” Papa Pablo VI

Como Comisión Episcopal para la Pastoral Social y particularmente desde la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política, queremos expresar nuestra indignación y dolor por los terribles sucesos acontecidos en Iguala, Guerrero. Nos referimos a la desaparición de los jóvenes estudiantes de la Normal de Ayotzinapa acaecida, a principios de este mes de octubre.

A las familias de los jóvenes, víctimas de estos actos violentos, queremos decirles que estamos con ustedes, acompañándoles en primer lugar, con la fuerza solidaria de nuestra oración para que se esclarezcan los hechos y estos, no queden en la impunidad.

Queremos como obispos de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social expresar nuestra solidaridad, cercanía y apoyo a nuestros hermanos obispos de la Provincia Eclesiástica de Acapulco, cuya área geográfica se ha manifestado vulnerable a problemas ambientales producto del cambio climático, y a conflictos sociales, violencia, inseguridad y pobreza, ocasionados por la falta de justicia social y de oportunidad para el desarrollo humano y comunitario, integral y solidario y que valientemente han alzado su voz para hacer un llamado a las autoridades para clamar justicia al mismo tiempo que han manifestado cercanía y acompañamiento a las víctimas.

Creemos que estos acontecimientos tan dolorosos, deben convertirse en una oportunidad para generar solidaridad con los que sufren y tomar conciencia para evitar que tragedias como éstas se repitan en nuestro país. Los acontecimientos de Iguala que han derivado en una crisis de alcance político en todo el estado de Guerrero, han visibilizado problemas añejos y permanentes que agobian esta región, tienen repercusión social en todo el país y han dejado inquieta a la comunidad internacional, requieren ser atendidos de manera simultánea por diversos actores políticos y sociales, donde también la Iglesia y de manera particular la Pastoral Social está llamada a aportar y contribuir desde su quehacer.

Queremos insistir en el llamado a las autoridades para que se realice la investigación completa de los hechos, se informe puntualmente a las víctimas y a la opinión pública de los avances de dicha investigación y se haga justicia con misericordia a quienes resulten culpables de los hechos. Asimismo, hacemos un llamado a todos a buscar caminos de colaboración y de corresponsabilidad, tanto desde la sociedad civil como desde las autoridades, para buscar la paz en Guerrero, y en todo el país.

Para hacer realidad la paz en México, se requiere de la justicia y de la solidaridad, que implica la reconstrucción del tejido social basado en la verdad, el perdón y la reconciliación que está en el corazón de las personas como don divino y que nos capacite para un nuevo orden establecido cimentado en relaciones sociales pacíficas garantía de una paz duradera.

Las víctimas de la violencia nos necesitan; todos, sociedad y autoridades debemos buscar iniciativas para acompañarles y restaurar su dolor y sufrimiento.

Por la Comisión Episcopal para la Pastoral Social

Mons. Ramón Castro Castro
Obispo de Cuernavaca
Responsable de la Dimensión de Justicia, Paz y Reconciliación, Fe y Política


En el país de las matanzas

13.10.14 | 07:44. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / SIAME. 13 de octubre.- En diciembre de 2013, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) publicó el Informe Especial sobre los grupos de autodefensa y la seguridad pública en el Estado de Guerrero. El Ombudsman reveló la bomba de tiempo, el rezago social y la pobreza del botín llamado Guerrero, entidad abandonada a su suerte, víctima de políticos y del crimen organizado. En el documento, la CNDH dio cuenta de la conformación de autodefensas en las siete regiones del Estado contra las estrategias ineficaces e irresponsabilidad gubernamental, obligando a civiles a tomar las armas para defenderse legítimamente ante el vacío de poder.

Un año después, las evidencias fueron echadas en saco roto. La progresiva descomposición de Guerrero, estado pobre, hambriento y rezagado, indica la condición fallida que las autoridades negaron en reconocer. Regida por un antiguo priista y perredista por conveniencia, la entidad de Ángel Aguirre Rivero se sumó a la espiral de muerte que tuvo su máximo en el hallazgo de las fosas de Iguala, donde fueron sacrificadas veintiocho personas. En junio de 2013, los Obispos de la Provincia de Acapulco denunciaron las diversas clases de violencia “desde la que se mantiene oculta en las familias hasta las más visibles y crueles como la generada por el crimen organizado”, apelando a los fieles a trabajar por el bien construyendo las “ciudadanías por la paz”.

Sin embargo, la marginación e inseguridad están enquistadas y los desastres naturales de septiembre de 2013 exhibieron la incompetencia de Aguirre, cosa que quiso tapar cuando avivó el fuego de la violencia, al promover las criminales reformas al Código Penal del Estado de Guerrero y de la Ley Número 1212 de Salud del Estado para asesinar a niños indefensos en el seno materno, iniciativa que, por las presiones de la sociedad civil, fue puesta en el archivo legislativo, evidencia del desdén legal por la vida y seguridad del pueblo guerrerense.

Guerrero es otro foco encendido que las autoridades de la Federación no quisieron ver, es el reflejo del peligro latente de vivir en un país como México con graves problemas internos gobernabilidad, seguridad, corrupción y miedo en distintas regiones, donde nadie puede decirse estar a salvo, ni siquiera los hombres promotores de la paz y justicia, como fue la tortura y asesinato perpetrados contra el padre José Ascensión Acuña Osorio, de la diócesis de Ciudad Altamirano, cuyo caso hace que se empiece a considerar este sexenio como uno de los más riesgosos para ejercer el ministerio sacerdotal.

No obstante, los Obispos de la Provincia de Acapulco apelan a la cordura para construir caminos de paz. En un reciente mensaje por la desaparición de los estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, los Pastores animan a no perder la esperanza y llaman a todas las autoridades a “manifestar el gran amor al pueblo que se les ha confiado, cumpliendo y haciendo cumplir la ley”.

El cumplimiento de la ley es el inicio de la justicia, lo hemos dicho y lo seguiremos repitiendo, la impunidad es la madre de toda violencia e injusticia, no habrá paz y concordia en México si no se empieza por hacer que los culpables de todos estos horrores paguen por sus crímenes. No es búsqueda de venganza, sino sed de justicia.


Por un mundo sin violencia

08.10.14 | 23:37. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

“La Paz sea con ustedes” (Jn 20, 20), es el gran sueño de Dios para la humanidad, es la certeza de su presencia en nuestro mundo, es la tarea que Cristo Jesús dejó a sus discípulos.

Mons. Francisco Moreno Barrón, obispo de Tlaxcala / CEM. 08 de octubre.- El 2 de octubre se conmemoró el día internacional de la no violencia. Esta fecha fue instituida en memoria del nacimiento de Mahatma Gandhi, líder del movimiento de Independencia de la India y quien se distinguió por predicar una filosofía de la resistencia no violenta.

La violencia es el comportamiento intencionado de una persona que puede provocar daño a otra u otras personas, dejándoles una serie de consecuencias físicas o psicológicas. Puede ejercerse a partir de una acción como golpear, humillar, destruir, o puede ser producto de una omisión como ignorar, no ser justo, no dar lo necesario para la subsistencia de aquellos seres de los cuales somos responsables, etc.

Desafortunadamente vivimos en un mundo en el que la violencia prevalece, por ejemplo en guerras sin sentido que han generado miles de muertes. Nuestro querido México no escapa a esta situación de violencia, por el incremento de la delincuencia organizada y una serie de hechos que están destruyendo los espacios de vida de las comunidades. También en muchos hogares se da la violencia hacia las personas más vulnerables como los mayores, las mujeres y los niños. Nuestra civilización no ha sido capaz de dar un salto, para que el respeto y el amor al prójimo sean la constante, por el contrario lo común sigue siendo la violencia o la indiferencia.

Hoy más que nunca, es necesario que todas las personas caminemos en la construcción de una cultura de la no violencia, y que participemos de manera activa y pacífica ante las injusticias que nos rodean. En la historia de la humanidad hay claros ejemplos de esa actitud no violenta que buscan la verdad y la justicia: Jesucristo es el ejemplo por excelencia y en tiempos más recientes Mahatma Gandhi y Martin Luther King. Todos ellos eran pacifistas y al mismo tiempo eran personas que, de manera no violenta, buscaban justicia y se manifestaban contra aquellos actos que generaban violencia en la sociedad.

Ser pacifista es obedecer ante lo justo y desobedecer ante aquello que genera muerte. Sí, la desobediencia es válida cuando algo es injusto. La Paz y la no violencia no solo implican la ausencia de guerras, que por supuesto se requiere; implican además que se construya una sociedad en la que las personas no sufran de hambre o explotación económica, en la que las autoridades cumplan con su deber de proteger a sus pueblos, y donde que se garanticen los derechos humanos de todas las personas.

Basta mirar a nuestro alrededor para comprobar el cúmulo de violencia que actualmente estamos viviendo: Mujeres golpeadas y explotadas, niños que no acceden a la educación, personas trabajadoras que no son remuneradas adecuadamente, robos, personas secuestrada o asesinadas al intentar llegar a Estados Unidos, discriminación, destrucción ambiental, y la lista puede continuar.

Como cristianos, no debemos mantenernos con los brazos cruzados frente a esta realidad, sino asumir una resistencia activa ante esos problemas.

Desde el principio llamado de “la no violencia”, y como nos lo enseñó Jesucristo, es necesario amar a nuestro enemigo, lo que por supuesto no quiere decir que aceptemos sus acciones injustas e inhumanas, sino que, desde este amar a nuestro prójimo, busquemos cambiar las situaciones de opresión e injusticia, sin que destruyamos a la persona, tarea muy difícil, pero innegablemente necesaria.

Quiero compartirles seis principios de la No Violencia que Luther King señalaba:

“UNO: La no violencia es un estilo de vida para personas valientes. Es resistencia activa sin violencia en contra de la injusticia y el mal. Influye en la parte oponente para que vea que se trata de una causa justa.

DOS: La no violencia busca ganar amistad y entendimiento. El resultado final de la no violencia es poner fin a una injusticia y lograr la reconciliación. El propósito de la no violencia es crear una comunidad de amor.

TRES: La no violencia busca derrotar a la injusticia y no a las personas. Reconoce que los que hacen el mal también son víctimas y no malas personas.

CUATRO: La no violencia sostiene que el sufrimiento puede educar y transformar. Acepta el sufrimiento sin rencor. Acepta recibir violencia, si es necesario, pero nunca la ejercerá. Acepta voluntariamente las consecuencias de sus actos.

CINCO: La no violencia elige el amor en lugar del odio. Resiste la violencia al espíritu y al cuerpo. El amor no violento es espontáneo, desinteresado, generoso y creativo. El amor no violento se da de buena gana, aunque la respuesta llegue a ser hostil.

SEIS: La no violencia cree que el universo está a favor de la justicia. El que resiste de manera no violenta tiene una fe profunda en que la justicia algún día triunfará. La no violencia cree en un Dios de justicia.”

Construyamos la paz y la no violencia todos los días de nuestra vida y en todos nuestros espacios, para que sea una realidad en nosotros la palabra del Señor Jesús: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados Hijos de Dios” (Mt 5,9).


Las omisiones de una ley

06.10.14 | 17:44. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / SIAME. 06 de octubre.- Se discute en el Congreso de la Unión el dictamen de la iniciativa preferente que expide la Ley General de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y se reforman diversas disposiciones de la Ley eneral de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral de la Familia. Su iniciador afirma cumplir con un “compromiso ético” al señalar cuáles son los derechos universales de niños y adolescentes, prevenir el abuso, garantizar su bienestar, vigilar albergues y guarderías, y crear autoridades encargadas de resarcir los derechos vulnerados.

México tiene una deuda enorme con la niñez y la adolescencia. Durante décadas se descuidó la protección de los más pequeños hasta ser testigos de las inauditas escenas de niños infligiendo dolor a otros, de baby sicarios al servicio del crimen, víctimas de crueles maltratos, de lacerante pobreza y sin medios elementales para la vida digna. La situación se extiende a la educación que prescindió de las virtudes, creando lagunas cuando, entre niños y jóvenes, la violencia es práctica normal y la competencia, lo máximo en la vida. La propuesta legislativa es reacción a las omisiones del pasado, topando en límites peligrosos, cuestionando la viabilidad social en el futuro.

No obstante, la nueva Ley, a decir de sus autores, viene a ser una contribución necesaria para “un cambio de paradigma en la forma en cómo el Estado mexicano tutelará los derechos de la niñez…” Sin embargo, se advierten serios defectos. Tan sólo un par de ejemplos. La propuesta defiende el derecho de los niños y adolescentes a la vida, supervivencia y desarrollo, pero omite la protección que todo ser humano debe tener desde el momento de la concepción. Las políticas abortistas se confirman cuando los artículos 50, fracción XI y 58, fracción VIII, sostienen la educación sexual integral para ejercer “responsablemente” derechos sexuales y reproductivos de los niños y adolescentes, abriendo la puerta a deleznables abortos legales para salvaguardar otros derechos. A pesar de estas contradicciones, las reservas que intentaron modificar estos artículos fueron desechadas por el voto de sesenta senadores.

La lectura del proyecto infiere una tímida y casi nula participación de los padres de familia, diluyendo el concepto de Matrimonio entre un hombre y una mujer como la mejor institución del derecho familiar capaz de prevenir cualquier forma de violencia; a lo largo del dictamen, las figuras de padre y madre son sustituidas mañosamente por quienes “ejercen la patria potestad y la tutela”, además de que las instituciones de padres de familia tendrían una discreta intervención “con voz, pero sin voto” en la toma de decisiones; a esto se suma la maraña burocrática de autoridades federales, estatales y municipales conformantes del Sistema Nacional de Protección, lo que vendría a cuestionar la eficacia en la aplicación de la norma consumiendo más recursos presupuestales.

La prevención de la violencia en la niñez requiere de acciones efectivas, pero también del fortalecimiento de instituciones que la cultura de la muerte se empecina en destruir. Mientras la vida sea relativa y la familia no se proteja desde el Matrimonio, la niñez vivirá en grandes riesgos. La esperanza cristiana impele a luchar para no habituarnos en el mal y afirmar a los niños como futuro y signo diagnóstico de nuestra salud social. Hoy los niños necesitan ser acogidos y defendidos desde el seno materno, hoy no necesitan de más burocracia aletargante de la justicia. A decir del Papa Francisco, hoy los niños son signo de vida para “entender el estado de una familia, de una sociedad, de todo el mundo”. (Homilía en la Plaza del Pesebre, Belén, 25 de mayo, 2014). Mientras no se defienda lo anterior, lo demás será política pragmática, demagogia pura.


Caminando hacia el Sínodo de la Familia

03.10.14 | 18:59. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

P. Umberto Marsich / Vida Pastoral. 03 de octubre.- A los 34 años de la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (1980), sobre la familia, escrita por el Papa Juan Pablo II, el Papa Francisco ha decidido dedicar el próximo Sínodo Ordinario de los Obispos (5-19 octubre de 2014) al mismo tema. Más precisamente, a los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización. La primera etapa sinodal, concretamente, tiene una finalidad de exploración de la situación de la familia y el Matrimonio, que emerge de las respuestas al ‘Cuestionario’, que el Papa Francisco envió a todas las Iglesias del mundo, y cuyos resultados encontramos resumidos, ahora, en el Instrumentum Laboris2, que será la base de las discusiones sinodales. La segunda etapa, la del Sínodo de 2015, tendrá la finalidad de elaborar una ‘pastoral matrimonial y familiar’ unitaria, o sea, válida para toda la Iglesia bajo el tema: “Jesús Cristo revela el misterio y la vocación de la familia”.

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¿Se justifica la mariguana?

02.10.14 | 02:25. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Norma Angélica Trigo González / El Semanario de Guadalajara. 02 de octubre.- Para la fracción parlamentaria del Partido Revolucionario Institucional, PRI, en el Congreso del Estado, deben analizarse diferentes aspectos antes de pretender la despenalización de la mariguana en Jalisco. Sin embargo, los Diputados priístas se abstuvieron de fijar una postura, toda vez que no intervienen en la Iniciativa, y son una fracción legislativa que respeta el trabajo de sus demás compañeros.

Por su parte, el Diputado del Partido de la Revolución Democrática, PRD, Enrique Velázquez González, promotor de esa Iniciativa, dijo que ya se presentó al Pleno del Congreso, que se analizarán los resultados y se respetará la voluntad popular:
“Claro que vamos a analizar los datos, y en consecuencia vamos a decidir; nosotros no vamos a ir en contra de la voluntad ciudadana. Vamos a ver los porcentajes y a ver qué vamos a hacer, pero sí queremos seguir argumentando, seguir discutiendo, seguir participando”.

Sobre el pago de la consulta que corrió a cargo del Congreso del Estado, el Legislador perredista manifestó que si algo le hace daño al Poder Legislativo es desvincular sus decisiones de la voluntad ciudadana. “Yo creo que el dinero del Congreso debe aprovecharse para vincularse más con los ciudadanos, que para estar pagando Personal. El tema es una propuesta del Congreso; yo soy Diputado y elaboré la iniciativa aquí, y desde luego me interesa el resultado, pero a todos los Diputados debería de interesarles, pues no es un asunto organizado por el PRD; es una solicitud del PRD, organizada por el Instituto Electoral, y las Instituciones deben buscar que la gente participe y opine en ese tema”.

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Sacerdotes asesinados en México

29.09.14 | 17:45. Archivado en Análisis y Opinión

Durante los dos años de gobierno del Lic. Peña Nieto, 6 casos confirmados de homicidio de sacerdotes y tres presbíteros desaparecidos.

Centro Católico Multimedial. CCM / 29 de septiembre.- En México, se tiene registro de un repunte de crímenes de religiosos de los cuales, durante los dos primeros años de gobierno del Lic. Enrique Peña Nieto (2012-2016), refleja 6 casos confirmados de homicidios de sacerdotes y tres presbíteros desaparecidos.

Asimismo, comparando el segundo año de gestión del Lic. Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), fueron asesinados violentamente 5 Sacerdotes. Lo que nos da un aumento del 80% de atentados a favor de la actual administración. Esta cifra, sin embargo, es mayor y se refiere a los casos confirmados, de los cuales hemos tenido noticia.

Por lo anterior, las entidades de la república mexicana más peligrosas para el ejercicio sacerdotal, tomando en cuenta lo sucedido del sexenio del Lic. Felipe Calderón a la fecha son: Distrito Federal, Querétaro, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Baja California, Aguascalientes, y Colima, respectivamente.

De acuerdo con registros que tenemos al cierre del 25 de Septiembre de 2014, en los últimos 2 años, durante el gobierno de Peña Nieto, han sido asesinados 6 sacerdotes. Además, 3 presbíteros se encuentran en calidad de desaparecidos.

En este mismo periodo, afortunadamente, 3 sacerdotes de la Arquidiócesis de Durango y uno de la Arquidiócesis de Xalapa, Veracruz, sí lograron ser rescatados y regresar a salvo a sus comunidades.

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La atrofia de la imagen sacra

25.09.14 | 15:37. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Religión Digital publicó este miércoles la polémica puesta de Plastic Religion, una muestra argentina exhibiendo las facetas santonas de Barbie y Ken. Al ver las fotos de los treinta y tres muñequitos, no pude más que preguntarme hasta dónde llega la libertad de expresión y no ofender la fe de muchos. Los artistas, afirman en Facebook, pretenden hacer un homenaje y no comercializar a la rubia espigada y moreno atlético bajo las más variadas advocaciones de la Virgen María y de Jesucristo, incluyendo a otros santos como Juana de Arco y San Sebastián, permitiendo una discreta pluralidad religiosa en el Ken Buda y Barbie Kali, la benévola madre danzante. Los autores se reservaron la representación de Mohammed, Mahoma, al decir en su cuenta, “Aclaramos que no vamos a representar a Mahoma eso ha sido una confusión y un mal entendido! ya que no sólo está prohibido representarlo sino que no hay imágenes de el! (sic), respetamos a la comunidad musulmán tanto como a todas las demás y sus tradiciones, nuestra obra trata de homenajear y no causar ningún tipo de ofensas a ninguna religión. Como ya hemos aclarado con el caso difunta correa! muchas gracias!”

Tal vez por cauta prudencia y no incitar a los radicales del islam a iniciar una venganza para ponerlos en la lista de los condenados a muerte, como a Salman Rushdie y sus Versos Satánicos, estos argentinos se fueron por la libre al representar a Jesús y María de quienes, dicho sea de paso, tampoco existen imágenes originales y sí las que han concebido los distintos ambientes culturales pudiendo tener a un Cristo negro como de ojos rasgados y estatura media.

Vayamos a la esencia de Plastic Religion. Barbie y su novio Ken, personajes plásticos y camaleónicos, asumen profesiones y roles variados y soñados. Cuando apareció hace más de cincuenta años, su creadora quiso una muñeca-princesa adaptable a los cambios, femenina e ideal con un estilo de vida libre, idílico y a la moda presumiendo sus esbeltas formas en traje de baño o en elegantes y costosos accesorios de Beverly Hills. Barbie y sus amigos son un símbolo mundial de la industria juguetera y ahora se realiza lo que faltaba, la multifacética rubia puede asumir en sí misma a las vírgenes y santas para mutar en tantas advocaciones como sea posible, siempre al gusto del creyente o fanático. Los devotos alzan la mano para conseguir el set completo, sea por nostalgia de la infancia o por la morbosa apropiación de la ojiazul Barbie de Guadalupe en un altar custodiada de veladoras y flores; independientemente de los gustos y filias, Plastic Religion hace honor a su nombre cuando lo desechable, plástico y artificial pretenden suplir lo original y trascendente en el ámbito de la fe.

Es sabido que el cristianismo cursó sendas espinosas entre la aceptación de la imagen o su rechazo. Desde su nacimiento, la influencia helénica repercutió en esta posible representación de lo sacro o las concepciones sin profundidad (eidola). En el crisol, pugnó por el arte simbólico de los eikones para realizar lo imposible de representar. Hasta el siglo IV, los íconos comienzan a tener un importante lugar en la liturgia para hacerlos vehículos de lo sagrado, de trascendencia para el creyente gracias a la acción del Espíritu. La imagen icónica lleva en sí una dinámica donde lo corporal es necesario para asentir a la revelación, sólo con los sentidos se percibe el impacto del Dios encarnado en su realidad histórica como en la de su naturaleza divina, Hijo del Altísimo glorificado, uno como nosotros gracias al sí de María, la Doncella sin mancha y canal de gracia. En el segundo Concilio de Nicea (787), contra la controversia de los iconoclastas, la Iglesia admitió que el Señor, la Bienaventurada Virgen María, los mártires y los santos fueran representados para estimular los sentidos humanos e imitar modelos salvíficos rindiendo un culto mínimo o relativo y no de adoración debida a Dios.

Tal culto asocia la imagen y la Palabra. El icono no sólo es ilustrativo de los misterios revelados, también es analogía y celebración de la Salvación comunicante de Dios. En Occidente hemos perdido la riqueza del ícono cuya riqueza sitúa en realidad distinta, en la Otredad, con una magnífica pedagogía evangelizadora. En Oriente, el ícono dorado, lleno de luz, representa el fin de las tinieblas que ceden ante el Logos. Miradas, actitudes, gestos, ropajes, riqueza, implican abrir lo secreto para que, en lo puramente humano, se descubran los trascendentales de la filosofía, lo bueno, lo bello, lo verdadero.

La relativización de lo sagrado, incluso en la Iglesia, extingue la mística simbólica del icono. El pragmatismo finca al ídolo burdo e inmediato, fácil de portar y conseguir incitando la superstición o venerar la devaluada y trágica estética de una muñeca o maniquí, de forma femenina, que porta el velo azul y ficharla a la manera de la Virgen María. Barbie Virgen y Ken Jesucristo Super estrella podrán cautivar a más de uno al decir que la originalidad y la creatividad hacen algo nuevo y distinto culturalmente. Ni uno ni otro, nada tiene de original la plástica muñeca en el papel de santa con disfraces que puede cambiar y cambiar a gusto del devoto, pero lo más cuestionante es cómo se diluye la capacidad de descubrir el misterio. Más de uno podría decir, ¡Si estamos en la cultura de la imagen! ¡Esto podría ser evangelizador para acercar a las niñas a la religión! ¡Es el estereotipo que hemos seguido desde la niñez! ¡Es un motivo noble y de homenaje!

Muchos ignoran la iconografía de los santos y el por qué de su representación cuyos símbolos encierran el significado de una vida no pocas veces ligada a los sinsabores y al dolor que pueda tener cualquier existencia humana. La representación icónica lleva una teología que remite a lo sacro y anima la liturgia de la Iglesia, sea público o privado; en consecuencia, la imagen santa proyecta a la celebración del misterio de Cristo, Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado.

El fondo radica en la vaciedad de los símbolos porque la cultura nos impone el ver sin escrutar; las imágenes, aunque dinámicas y atractivas, incitan el desgaste de la capacidad para entender la soteriología del ícono sacro. Barbie Virgen y Ken Jesucristo son producto de la subcultura inculta, empobrecida y débil, rebasada por el cúmulo de información de imposible discernimiento. Parafraseando a Giovanni Sartori en su Homo Videns, Plastic Religion es la regresión que nos deja enanos en la fe, ignorantes, extendiendo fútiles ilusiones de infancia justificantes de la puerilidad de adultos que aceptan a la Barbie Virgen de la sociedad atrofiada de símbolos y ávida de pragmatismo.


México, escalada de violencia

23.09.14 | 23:54. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Aunque en México no tenemos formalmente una guerra, sí tenemos una escalada de violencia

Mons. Carlos Garfias Merlos,Arzobispo de Acapulco. 20 de septiembre.- Hoy se celebra, por disposición de la ONU, el Día Internacional de la paz con la intención de reconocer que la promoción de la paz es esencial para el pleno disfrute de todos los derechos humanos. En el contexto de diversos conflictos internacionales o al interior de las naciones en que se está minando la paz al promover soluciones violentas y de fuerza, se hace urgente recordar este llamado de la ONU a alzar la bandera del derecho de los pueblos a la paz y, por lo mismo, a resolver los conflictos, ya nacionales o internacionales por las vías de la negociación política o diplomática y por el camino del diálogo. Las soluciones violentas siempre han mostrado su debilidad y las guerras siguen siendo una locura, una de las mayores locuras humanas.

Aunque en México no tenemos formalmente una guerra, sí tenemos una escalada de violencia que pone en riesgo la estabilidad social y frena el desarrollo integral de los pueblos. La violencia generada por la delincuencia organizada tiene un gran poder destructor que se ha dejado sentir de múltiples formas y necesita ser afrontada con los recursos de la razón y de la gran herencia cultural que hemos recibido los mexicanos, que incluye valores importantes como la solidaridad, la dignidad humana y el amor a la paz. Por esto, es necesario repensar la manera como se está afrontando esta clase de violencia y todas las demás que le acompañan como la que se da contra las mujeres, y los niños en la familia y las que se originan en el interior de la sociedad o de las instituciones públicas.

Aunque la respuesta armada de las fuerzas de seguridad pública y militares es necesaria, no es suficiente. Hay que darnos cuenta que la paz en México se va a construir siempre y cuando se integren dos componentes fundamentales decisivos. No tendremos paz sin democracia y sin desarrollo. Me refiero a la necesidad de una participación amplia de la sociedad en la toma de decisiones en los asuntos importantes que afectan al país, una participación que sea real y de fondo. Y, por otro lado, se requiere avanzar en un modelo de desarrollo integral que promueva a todos los mexicanos y que respete el medio ambiente. Si las condiciones de vida abren oportunidades a todos, estaremos en la ruta de la paz.

Por ello, es imprescindible que se abran caminos de diálogo entre las autoridades y la sociedad civil para ir encontrando juntos los caminos para la construcción de la paz, a partir de nuestras fortalezas y debilidades. Hay que seguir procurando el diálogo social y el diálogo político como un camino fundamental para transformar el país y, como consecuencia, hacer un camino hacia la paz que tanto necesitamos.

La Iglesia católica en México está buscando caminos hacia la paz desde su propia competencia, desde la evangelización. La exhortación pastoral Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna, es una expresión de esta búsqueda y de esta decisión de contribuir aportando los valores espirituales que surgen de la fe en Jesucristo. En este contexto, la Arquidiócesis de Acapulco está realizando algunos esfuerzos como la educación para la paz, la atención a víctimas de las violencias, el diálogo y colaboración con organizaciones de la sociedad civil y con autoridades y el fortalecimiento de capacidades para la construcción de la paz.

En el contexto del desastre causado por la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid hace un año, hemos estado interviniendo, precisamente con un enfoque de paz. Sabiendo que este tipo de eventos naturales pueden desencadenar muchos conflictos, como en realidad ha sucedido, hemos buscado acompañar a muchas comunidades afectadas con el fin de ayudar a restaurar a las personas y a las comunidades con la fuerza de la fe. Dar consuelo y fortalecer la esperanza ha sido nuestra manera de hacernos presente donde quiera, tratando de fortalecer el tejido social como condición para que las comunidades y las familias puedan irse levantando con sus propios esfuerzos. En este sentido hemos promovido un proyecto de economía solidaria que está en camino para algunas regiones de las costas guerrerenses y hemos colaborado con instituciones como las Universidades Loyola del Pacífico, Iberoamericana de Santa Fe y de Puebla en un proyecto de reconstrucción comunitaria en Cacahuatepec. Y hemos buscado a las autoridades para promover formas de colaboración en estos temas y para alentarlas a estar más cercanas al sufrimiento de los pueblos sumidos en la desgracia. Como Iglesia seguiremos en estas rutas que ya hemos comenzado para construir la paz.


La grandeza de la Tierra del Águila, Albania

22.09.14 | 20:54. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / CACM. 22 de septiembre.- Fue la segunda visita de un Pontífice Romano a un país que sufrió la entronización del hombre y la ideología, que humilló la dignidad y, en nombre del materialismo, acabó con la libertad. Una tierra aún desconocida y sufriente alzándose de la persecución, del desmembramiento territorial y de las guerras fratricidas, ventana que se asoma a Europa y ve a Asia, construyendo una nación donde los diferentes distintos credos perseguidos a muerte en el régimen comunista conviven y trabajan por la paz y la tolerancia.

Albania declaró su ateísmo en 1976 enarbolando la libertad constitucional de la propaganda para “fortalecer al hombre en la concepción materialista y científica del mundo”. El resultado fue la feroz y salvaje persecución de cualquier credo para desterrar a Dios, hacer de la historia religiosa del país un simple rumor y recluir a ortodoxos, católicos y musulmanes exterminándolos sistemáticamente en los campos de concentración bajo tratos crueles y demenciales; los fieles, en la década de los sesenta, comenzaron la resistencia clandestina enfrentando al tirano Enver Hoxha (1908-1985) que decretó la desaparición de las “supersticiones religiosas”; Albania fue el gran campo del Estado ateo que controló hasta lo más íntimo de los habitantes, los niños fueron adoctrinados contra las creencias de sus padres, la denuncia era recompensada por el régimen y los culpables, enemigos del “albanismo”. Ese país totalitarista sobrevivió aislado y apartado de los comunismo soviético cuando la locura y megalomanía de Hoxha levantó los muros alrededor del Albania, separándola del mismo bloque de Europa de Este y declararse como el “único heredero legítimo e incontrovertible del marxismo-leninismo”; la caída de la Unión Soviética, los levantamientos populares y la división de los estados Balcánicos, abrieron un nuevo panorama de esperanza y libertad para una nación castigada inmisericordemente hasta el punto de la extinción y la muerte.

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Arquidiócesis de México señala fracaso de programas contra la pobreza

21.09.14 | 20:26. Archivado en Análisis y Opinión

Fracaso de las políticas sociales

Editorial / Desde la Fe - SIAME. 21 de septiembre.- Los datos sobre la pobreza en México son definitivamente desalentadores. Hace treinta años, el nivel de pobreza abarcaba al 53 por ciento de la población; cinco sexenios después, afecta al 51.3 por ciento. Son muchos los esfuerzos que se han emprendido con exorbitantes recursos económicos destinados para ello. Los programas implementados cada sexenio han sido admirados y multipremiados en el mundo, pero la realidad contradice tantas alabanzas. Se sabe que únicamente en el gobierno de Vicente Fox se logró una importante disminución del 10 por ciento, pero rápidamente se regresó al mismo lugar por falta de consistencia a largo plazo.

La pobreza es una realidad dolorosa en todas las sociedades y es la causa de los más graves problemas sociales. El Papa Francisco señala, con toda contundencia, que el origen está en la desigualdad de oportunidades provocada por una estructura social que excluye y margina a grandes sectores de la sociedad, y añade algo más grave todavía: “Cuando la sociedad –local, nacional o mundial– abandona en la periferia una parte de sí misma, no habrá programas políticos ni recursos policiales o de inteligencia que puedan asegurar indefinidamente la tranquilidad” (La Alegría del Evangelio 59).

Al leer estas palabras, no podemos dejar de pensar en los barrios empobrecidos alrededor de la Ciudad de México y en los pueblos marginados y polvorientos esparcidos por todo el territorio nacional. Sin infraestructura básica, sin fuentes de trabajo, sin propuestas educativas serias, en otras palabras, sin oportunidades ni prosperidad.

En México no podemos seguir por la ruta de la demagogia frente a un problema tan grave. Es una verdadera irresponsabilidad continuar maquillando la realidad con el simple cambio de nombres a los programas, con el afán de distinguir un sexenio de otro, haciendo algunos ajustes necesarios y, sin duda, justos, pero conservando la misma estructura que la mayoría de las veces alimenta la corrupción, la más detestable de todas, porque es el robo del dinero a los más pobres, además de ser instrumentalizado como clientelismo electoral: los votos de los pobres a cambio del mendrugo de pan de los programas sociales, lo que impide dar los buenos resultados que se prometen.

De nada sirve presentar con fanfarrias y en grandes escenarios los proyectos sin que se sepa cuál es el fondo de los mismos, cuáles mecanismos garantizarán su eficacia y cuáles medios se tienen previstos para realizar oportunamente las evaluaciones. Por supuesto, nadie será responsable de los fracasos. Ya no podemos conceder el “beneficio de la duda” a un sistema que derrocha millones sin que disminuya el número de pobres en un país que debería sentir vergüenza porque la mitad de su población sufre este flagelo.

Lo que no podemos perder es la esperanza. No se trata de un problema que sólo debe resolver un gobierno, es un problema de la sociedad entera. Por ello, expresar una crítica ante las actitudes gubernamentales, es parte de la responsabilidad ciudadana. Para decirlo como el Papa Francisco, no podemos caer en la globalización de la indiferencia: “Casi sin advertirlo nos volvemos incapaces de compadecernos ante los clamores de los otros, ya no lloramos el drama de los demás, ni nos interesa cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe” (AE 54)


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