Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

En ambientes de violencia, las personas cultas son relegadas, Arzobispo de Oaxaca

06.07.15 | 16:58. Archivado en Iglesia católica en México

La cultura, las artes y la fe abonan a la paz social

Mons. José Luis Chávez Botello. Arzobispo de Oaxaca / CEM. 06 de julio.- El que la UNESCO haya elegido la ciudad de Oaxaca para celebrar sus 70 años con tres magnos conciertos; tiene un mensaje importante que debemos recoger y asimilar. La cultura, las artes y la fe en todas sus expresiones, llevan a la verdad, al bien, a la vida auténtica; nos hacen descubrir la belleza a nuestro alrededor, elevan el espíritu, atraen, ayudan a ver más allá de lo material; son espacio de encuentro y escuela de valores importantes para la vida.

Veamos por ejemplo la música: el niño que aprende a cantar y a tocar bien un instrumento musical va descubriendo y asimilando el valor de la disciplina, del respeto, aprecia y valora los sonidos de otros instrumentos, aprende a escuchar, a dialogar y a convivir, experimenta la importancia del esfuerzo y constancia en el aprendizaje y "ensayos"; disfruta con los demás. Veremos luego una vida más ordenada, más abierta, más responsable y constructiva.

No es casualidad que en las comunidades de Oaxaca donde la música continúa cultivándose desde décadas en los niños, allí se den menos conflictos; no es casualidad que personas realmente cultas y grandes artistas sean más sensibles y se preocupen por el bien de su pueblo y de sus semejantes, que se hayan opuesto y se opongan a toda clase de violencia, deterioro de la vida y a dictaduras; no es casualidad que en los templos se concentren variadas y ricas expresiones de cultura, de las artes y de fe por los valores y actitudes que desde allí se cultivan y se fortalecen.

La cultura es una manera humana de relacionarse con los demás, con el mundo y con el trascendente; quienes transmiten valores, buenas costumbres y bellas tradiciones, hacen y transmiten cultura: los buenos campesinos, los profesionistas y comerciantes honestos, los gobernantes y líderes entregados al bien común, artesanos y artistas populares con sus dones, los obreros y amas de casa responsables, sobre todo, los padres de familia que viven y educan en el amor y unidad. Son personas cultas que al transmitir verdad, bondad, belleza o la fe cumplen una misión social y hacen cultura.

Las personas realmente cultas son las que hacen vida los valores que van aprendiendo en el hogar, en la escuela, en el trabajo y en las relaciones con los demás; lo muestran en su manera de vivir, comparten su obra, buscan sembrar y dejar a los demás sus logros y hasta lo que más aprecian; sus palabras, su obra y su vida trascienden generaciones, dejan un patrimonio para los demás. En Oaxaca, en México y a nivel universal siempre encontramos personas así: músicos, pintores, poetas, arquitectos, escultores, científicos, escritores, artesanos, hombres y mujeres de fe sólida.

Donde crece la violencia pronto se descuidan la cultura y las artes, hasta se destruyen verdaderos patrimonios históricos, se ataca la fe; en esas situaciones, las personas cultas, los artistas y los creyentes suelen ser relegados, presionados y hasta atacados; es una enseñanza importante de la historia. Es mentira, es contradictorio que una persona se diga o se crea culta y opte por la corrupción o la violencia; es traicionar el sentido y finalidad noble de la cultura, de las artes y de la fe; son como el científico que se dedica a inventar armas más eficaces para destruir y matar.

De allí la importancia de apreciar, fortalecer y custodiar la cultura, las artes y la fe; también las culturas populares en sus variadas expresiones. México y en concreto Oaxaca, cuentan con cimiento y raíces culturales, artísticas y de fe muy ricas; no permitamos que las destruyan. La campaña por la Reconciliación y la Paz tiene que ver mucho con la fe, con la cultura, con las artes, con la ecología, con la educación de calidad, en el fondo, con todo lo que tiene que ver con la vida auténtica; son las armas y caminos seguros para la reconciliación y la paz social.

Con mi saludo y bendición para todos.


Las armas depuestas del obispo auxiliar de Monterrey

02.07.15 | 20:31. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 02 de julio.- Los escudos de armas son la reunión de símbolos de linaje y potestad; abolengo, pertenencia a una familia, ostenta títulos de poder. En la Iglesia, las insignias eclesiásticas manifiestan la dignidad y potestad del obispo, es emblema indicativo investidura pastoral. Se dice que, por cuestiones militares, la heráldica eclesiástica nació como necesidad distintiva del individuo y de la familia de su pertenencia. En la era medieval, en 1307, las casas religiosas de Inglaterra registran los primeros sellos particulares y únicos que evolucionarían hacia los escudos de armas; en sus orígenes, los emblemas de obispos requerían del blasón –para señalar linaje y origen- y la armería en general.

En últimos años, las heráldicas eclesiásticas han depuesto símbolos para hacer más “humildes” los oficios. Benedicto XVI eliminó la tiara papal, la corona del soberano, por la mitra sencilla, no preciosa ni ornamentada. En el actual pontificado, Francisco agregó una leyenda innovando el estilo del escudo conservando la mitra en su oficio como obispo de Roma.

Echar una mirada a los actuales escudos de los obispos de México refleja una particular sensibilidad por su oficio, agradeciendo por sus orígenes y agregando raíces personales o símbolos de sus apellidos. En todos se conserva los emblemas de su oficio, como el sombrero eclesiástico borlado, la cruz patriarcal o la sencillez de una cruz latina. Llama la atención la difusión del escudo de monseñor Alfonso Miranda Guardiola (1966), nombrado en marzo de 2014 por el Papa Francisco como titular de Idicra y auxiliar del Arzobispado de Monterrey. Este joven pastor no sólo es asiduo a los medios modernos de comunicación para evangelizar, también es de esos casos raros entre el clero que no se forman en Roma. Realizó una especialización en la Universidad Pontificia de México además de una carrera civil en Ingeniería Industrial por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Fue ordenado en 1998 por imposición de manos del Cardenal Adolfo Antonio Suárez Rivera.

Ayer, a través de su blog y tuiter, presentó su escudo episcopal. Realmente es fuera de serie y vale la pena conocer toda la simbología del obispo portador de la misericordia. De primer impacto, la deposición de los emblemas episcopales indica un signo de servicio, de cercanía. No es el señor obispo, más bien el padre obispo y pastor que da la vida de una forma particular viendo a los marginados, a los necesitados. El único signo de su origen vocacional es el Cerro de la Silla que parece, de alguna forma, implicar su tarea de hacer presente a Cristo amigo, buen pastor en la ciudad industrial del país y que el cielo se gana con trabajo arduo, con oración y las prácticas de la misericordia. El emblema es remarcado por las letras de su oficio. No están debajo del escudo, de lado más bien como para complementar esta riqueza simbólica y meter al espectador en la nueva idea y antigua de Iglesia: “Que nadie se sienta solo, que nadie se quede fuera”.

Tiene por introducción la apertura y así lo indica el autor: “Más abierto, más fresco, más relajado, por eso el sombrero y las borlas, así más desplegadas, más sueltas, más en libertad, incluso en el suelo, queriendo manifestar con ello, una actitud de apertura, servicio, y humildad”. El 12 de junio pasado, Francisco advirtió a los obispos sobre la burocracia y los riesgos de ser príncipes. Los llamó a revitalizar el sentido de paternidad para que los llamados a apacentar sean “pastores con ternura de Dios, que dejen el látigo colgado en la sacristía y sean pastores con ternura, incluso con los que le traen más problemas”. Poco a poco comienza una mentalidad nueva. Enhorabuena monseñor Alfonso Miranda.

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Nuevos hechos de violencia contra religiosas y sacerdotes en México

02.07.15 | 00:00. Archivado en Iglesia católica en México

Todavía sacudiéndonos de la resaca electoral y cómo se conforma el escenario político para los próximos tres años, es increíble seguir con las notas de violencia que, a pesar del optimismo oficial, parecen crecer cada día. No sólo soportamos la tendencia de alza de precios e impuestos, el dinero parece rendir menos y no hay suficientes garantías para acabar con la desigualdad rampante donde los más ricos siguen haciéndose muy poderosos creando vacíos en las clases medias y engrosando la pobreza.

Los rezagos son evidentes y la violencia es el signo del desastre. Nadie puede decirse a salvo, ni las instituciones de reputada honorabilidad y liderazgo. La Iglesia católica es víctima y el hecho más reciente lo denuncia el obispado de Tehuantepec. Se ve con preocupación el "crecimiento de la violencia, tanto la de la delincuencia común como la de grupos que se organizan para el crimen y tratan de intimidar a sus víctimas y a la sociedad en base a la exhibición de poder y de crueldad generando temor, desconfianza hacia las mismas autoridades, una impresión de inseguridad e impotencia y, en ocasiones, un sentimiento de venganza que puede llevarnos a la ley de la selva".

Y es que el 29 de junio por la noche, tres religiosas ancianas de las Misioneras Apostólicas del Sagrado Corazón fueron blanco de un asalto violento al ser amarradas y amordazadas. La misma denuncia fue propicia para hacer del conocimiento de la opinión pública sobre el asalto perpetrado contra el párroco de Palomares, Oaxaca, quien fue amarrado, amordazado y golpeado.

Los decanos y obispo llaman la atención para corregir la situación advirtiendo del deterioro personal, familiar, social y cultural apelando al cuidado que deben tener los padres en sus hogares y a trabajar con intensidad por la unidad de las comunidades.

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Obispo de San Cristóbal de Las Casas pide humanización de programas migratorios

01.07.15 | 17:12. Archivado en Análisis y Opinión

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo de San Cristóbal de Las Casas / CE: 1 de julio.- Visitando el albergue para migrantes que hemos construido en Palenque, un hondureño narró que estaba en el parque público de Pakalná, cuando llegaron los de Migración; los demás corrieron y a él lo sujetaron, lo tiraron al suelo y, como se resistía, uno de los agentes le apretaba el cuello. Dice que sentía asfixiarse. Me enseñaron el video, donde se aprecia el exceso de violencia de los agentes. En su desesperación, alcanzó a morder la mano del policía y sólo así lo soltó. Le dije: Fue una mordida salvadora. Y me respondió: No, fue hondureña, pues no soy de El Salvador, sino de Honduras. Se ha presentado una queja contra los agentes migratorios, mientras él espera para continuar su viaje a los Estados Unidos, que es su meta.

Ese día, había como unos cuarenta, la mayoría hondureños; algunos niños y adolescentes, solos o con su familia. Todos huyendo de la violencia y de la pobreza, con la esperanza del sueño americano. Nos narraron que, como ahora no les permiten abordar el tren La Bestia, tienen que caminar muchos kilómetros desde la frontera sur. Los vi llenos de ampollas, casi sin poder caminar, pero con la decisión de seguir adelante. Dicen que muchos mexicanos les ayudan con agua, alimentos o alguna moneda; pero se quejan de nuestras diferentes policías que los persiguen, los hacen caminar por las montañas, los exponen a muchos peligros. Algunos logran abordar transportes públicos, pero les cobran precios excesivos y en cualquier revisión los detienen y los deportan. Dicen que el programa de nuestras autoridades federales, llamado Frontera Sur, los está perjudicando mucho; lo ven como una imposición de los Estados Unidos para que México detenga a los miles de migrantes que tratan de llegar allá. Pero ni así se detienen. Anhelan subirse al tren para ya no caminar tanto, pero dicen que Migración se los impide y los dispersa. Antes se cuidaban de los maras y de los narcos, que los extorsionaban sobre el tren; ahora se cuidan de nuestros policías… ¡Y eso que en el discurso oficial se les llama hermanos!

Un muchachito de quince años dijo que no conoció a su padre, pues abandonó a su madre, y ésta ha trabajado mucho para sacarlo adelante. Abandonó los estudios y quiere llegar al Norte para trabajar y hacer algo para agradecerle cuanto ha hecho por él y ayudarle en su pobreza.

PENSAR

El Papa Francisco, en su mensaje de 2015 para la jornada mundial del emigrante y del refugiado, dice:

“Jesús es el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona. Su solicitud especial por los más vulnerables y excluidos nos invita a todos a cuidar a las personas más frágiles y a reconocer su rostro sufriente, sobre todo en las víctimas de las nuevas formas de pobreza y esclavitud. El Señor dice: ‘Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme’ (Mt 25,35-36).

Misión de la Iglesia, peregrina en la tierra y madre de todos, es por tanto amar a Jesucristo, adorarlo y amarlo, especialmente en los más pobres y desamparados. Jesucristo espera siempre que lo reconozcamos en los emigrantes y en los desplazados, en los refugiados y en los exiliados, y asimismo nos llama a compartir nuestros recursos, y en ocasiones a renunciar a nuestro bienestar. Aquí se sitúa la vocación de la Iglesia a superar las fronteras y a favorecer el paso de una actitud defensiva y recelosa, de desinterés o de marginación, a una actitud que ponga como fundamento la cultura del encuentro, la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno”.

ACTUAR

Recomienda el Papa: “A la globalización del fenómeno migratorio hay que responder con la globalización de la caridad y de la cooperación, para que se humanicen las condiciones de los emigrantes. Al mismo tiempo, es necesario intensificar los esfuerzos para crear las condiciones adecuadas para garantizar una progresiva disminución de las razones que llevan a pueblos enteros a dejar su patria”.

Pedimos al gobierno federal que analice los efectos colaterales de su programa Frontera Sur y lo humanice.


El Papa pone a México en alerta

29.06.15 | 18:17. Archivado en Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / 29 de junio.- El Papa Francisco ha presentado su nueva encíclica que lleva por título Laudato si’ (Alabado seas), un documento de rasgos eminentemente sociales que muestran la gran capacidad de la Iglesia para observar los signos de los tiempos e iluminar la realidad. Entre otros muchos aspectos, el documento pone en evidencia las fallidas políticas públicas que en muchos países han causado graves daños al medio ambiente. México no es la excepción.

En el 2013, según la Organización Mundial de la Salud, México fue el segundo país latinoamericano con más muertes atribuidas a la contaminación atmosférica, y el Distrito Federal supera a ciudades como Medellín, Bogotá, Montevideo y Sao Paulo en niveles de contaminación del aire por gases de vehículos e industrias generadoras de energía.

Tristemente, nuestro país también destaca a nivel internacional por la ineficiencia de las autoridades para frenar la devastación de las selvas y la destrucción de los arrecifes. No es cuestión trivial, pues esto ha sido posible debido a la negligencia y la corrupción, amparadas por la impunidad en beneficio de empresas e industriales, cuya voracidad consume a ritmos inauditos el patrimonio y los recursos naturales propiedad de la nación, como las playas, cuya destrucción se debe en gran medida a los abusos de la industria hotelera.

La contaminación de los ríos mexicanos tampoco es un asunto menor, pues muchos de ellos se han convertido en verdaderas cloacas para residuos domésticos e industriales. A diferencia de Europa –donde aún se conservan los ríos que cruzan grandes ciudades como París, Roma o Viena, e incluso en Alemania se han recuperado algunos que eran considerados biológicamente muertos– en nuestro país prácticamente los hemos exterminado para convertirlos en gigantescas tuberías de aguas negras. La misma suerte le depara a nuestros mares si se sigue consintiendo el fracking, tecnología altamente contaminante y dañina para el medio ambiente, que es utilizada para explotar recursos energéticos al amparo de la reforma en este sector.

Ante esta realidad, lo más grave no son las pérdidas económicas, sino la seguridad y salud de millones de mexicanos que ven con impotencia cómo se destruye su entorno natural y sus medios de subsistencia. Tan solo en los últimos tres años se han registrado grandes desastres ambientales en diferentes puntos de la geografía nacional por derrames de hidrocarburos en costas del Golfo de México o el vertido de sustancias venenosas en cauces de ríos útiles para la agricultura y el consumo humano, como el de 40 mil metros cúbicos de tóxicos en los ríos Sonora y Bacanuchi desde la mina Buenavista del Grupo México, considerado el más devastador de los desastres ambientales.

En las grandes concentraciones urbanas la realidad también es deplorable. En la Ciudad de México, que está convertida en un basurero y huele a cloaca, no hay políticas ni campañas para respetar la naturaleza y ahorrar el agua. El Distrito Federal es de las peores entidades en materia de calidad del aire a pesar de las políticas de reordenamiento vehicular. En esto es evidente el fracaso de los programas de transporte público, pues con el “Hoy no circula” se quiso reducir el uso de vehículos privados, pero los efectos fueron inversos al aumentar el parque de automóviles nuevos; por otra parte, los capitalinos no gozan de transporte eficiente y padecen un verdadero viacrucis en la red del Metro, con trenes e instalaciones inseguras y riesgosas para la integridad de millones, engañados por promesas de mejoras al Sistema de Transporte Colectivo, con el alza de tarifas que lesionó la economía de los ciudadanos.

Nos encontramos, pues, en un punto crítico de la historia del planeta. El Papa Francisco lo ha dicho: “La Tierra parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería” y, efectivamente, no sólo los desperdicios y la contaminación, también la extinción de las especies y el uso irracional de recursos plantean preguntas ineludibles: ¿Qué mundo estamos dejando a las futuras generaciones?

La encíclica del Papa: Laudato Si’ nos deja ver la irresponsabilidad de todos los seres humanos que contribuimos en la devastación, pero acentuada particularmente por empresarios y capitalistas bajo el paradigma tecnocrático del dominio económico y político sobre el cuidado del planeta y la procuración del bien común.

En México, un país que se convierte cada vez más en depósito de porquerías, “se requiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá”, como ha advertido el Santo Padre.


Iglesia y gobierno de México por los migrantes

25.06.15 | 05:23. Archivado en Iglesia católica en México

LOS SECRETARIOS DE GOBERNACIÓN Y DE RELACIONES EXTERIORES ATIENDEN CON INTEGRANTES DE LA CEM TEMA MIGRATORIO

CEM 7 24 de junio.- Los secretarios de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade Kuribreña, sostuvieron hoy un encuentro con integrantes de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) para abordar el tema de la migración en México.

En la reunión que se llevó a cabo en el ex Convento de la Santa Cruz Tlatelolco, los secretarios Osorio Chong y Meade Kuribreña, atendieron los planteamientos expuestos por los obispos de la CEM, con quienes además intercambiaron puntos de vista de manera franca y objetiva sobre las políticas que impulsa el Gobierno de la República en materia migratoria.

Los funcionarios expresaron que la migración en México se encuentra en una etapa de cambios importantes, donde la política pública del Gobierno de la República se centra en la protección y respeto de sus derechos humanos.

En el encuentro se reconoció la labor humanista de la Iglesia católica en México y su disposición a continuar trabajando a través de un diálogo abierto, cordial y permanente en este tema. El secretario general de la CEM, Eugenio Lira Rugarcía, se congratuló por el esfuerzo del Gobierno de la República para atender el fenómeno migratorio.

En su oportunidad, el Secretario Osorio Chong afirmó que el tema migratorio debe ser tratado como un fenómeno con rostro humano, respetando en todo momento sus derechos en su tránsito por territorio mexicano.

El encargado de la política interior del país señaló que el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto pone a la persona en el centro de la política pública en materia migratoria y que busca ser un instrumento para su bienestar.

En la reunión, el secretario Meade Kuribreña explicó que el diálogo con los representantes de la Iglesia católica será muy útil para pensar cómo continuar afinando las políticas públicas tomando en cuenta las distintas dimensiones de la migración y, sobre todo, la cara humana del fenómeno.

“Hoy se reconoce que la migración forma parte de la naturaleza humana; existe un deseo intrínseco del ser humano de migrar para mejorar. Por ello, la migración tiene un rostro humano, que las políticas públicas deben atender”, expresó el secretario Meade.

Osorio Chong, reconoció la iniciativa del canciller Meade para la realización del encuentro con los integrantes de la CEM, encabezados por su secretario general, Eugenio Lira Rugarcía, y por el responsable de la Dimensión Episcopal de Pastoral de la Movilidad Humana, Guillermo Ortiz Mondragón, y Rafael Romo Muñoz, Arzobispo de Tijuana donde también participó activamente el Nuncio Apostólico, Christophe Pierre y el sacerdote Flor María Rigoni, encargado del Albergue de Migrantes Belén en Tapachula.

Al término de la reunión se acordó establecer un mecanismo periódico de seguimiento entre el gobierno de México y la Conferencia del Episcopado, a fin de revisar conjuntamente los programas y protocolos de atención a migrantes, así como los programas de capacitación de autoridades migratorias.

Igualmente tomar acciones conjuntas para fortalecer la participación ciudadana, incluyendo del sector privado, para atender a los mexicanos que retornan al país, con el propósito de garantizar su plena integración, así como continuar revisando los esquemas de atención a los desafíos que presenta la trata de personas y la migración de menores no acompañados.

En el encuentro participaron por parte de la Secretaría de Gobernación, el subsecretario de Derechos Humanos, Roberto Campa Cifrián, el comisionado del Instituto Nacional de Migración, Ardelio Vargas Fosado, y el jefe de la Unidad de Política Migratoria, Omar de la Torre de la Mora, entre otros funcionarios.

Por Relaciones Exteriores estuvieron presentes los subsecretarios Carlos de Icaza, Juan Manuel Gómez Robledo y Sergio Alcocer Martínez de Castro, entre otros.

También participó el director general del IMSS, Jose Antonio González Anaya, así como altos funcionarios de la Secretaria de Desarrollo Social y del DIF.


Cardenal Suárez Inda habla sobre Encíclica Laudato Si'

22.06.15 | 23:28. Archivado en Iglesia católica en México

Nueva Encíclica papal en defensa del medio ambiente

Cardenal Alberto Suárez Inda / CEM. 22 de junio.- En su segunda Encíclica, el papa Francisco se dirige no sólo a los católicos sino también a otros cristianos, a creyentes de otras religiones y a los no creyentes, a todos los hombres y mujeres que habitamos en esta “casa común”. Utilizando el lenguaje de San Francisco de Asís, pone el título al documento: “Alabado seas, mi Señor”, y habla de la Creación como “nuestra hermana y nuestra madre acogedora”.

Comienza señalando los graves daños que causamos, por irresponsabilidad o malicia, al medio ambiente que grita, nos reclama e interpela. Es preciso tomar conciencia y asumir lo que San Juan Pablo II llamaba “una conversión ecológica global”. Es inseparable la preocupación por la naturaleza de la justicia con los pobres y el compromiso social. El ser humano ha de tener conciencia de que todo lo que destruye la obra de Dios es también un pecado que ofende al Creador.

En el segundo capítulo nos invita el Papa a considerar a la luz de la Biblia y de la Teología la dignidad y belleza del cosmos. El pecado viene a romper el equilibrio de la Creación en su conjunto, pues no sólo afecta la relación del hombre con Dios sino con el prójimo y con la tierra. La Redención de Jesús y la misión de la Iglesia se orientan a la reconciliación de todas las criaturas y al respeto por la naturaleza junto con la compasión y preocupación por todos los seres humanos.

El tercer capítulo nos lleva a descubrir la raíz de la crisis ecológica en una actitud soberbia y abusiva de quienes, teniendo mayores avances tecnológicos, se olvidan de los principios éticos. Es justo apreciar los avances de la ciencia, pero sin olvidar que no es lícito manipular la obra de Dios arbitrariamente. No somos dueños sino administradores. Principios básicos son la centralidad de la persona humana y el derecho que todos tienen de un trabajo digno para su desarrollo y realización personal.

Los temas del cuarto capítulo, titulado “Una ecología integral”, son fundamentales para orientar la economía, la política y la cultura. Son inseparables las cuestiones ambientales de los problemas sociales y humanos. El Papa no pretende imponer, pero sí propone de manera clara y valiente los principios que pueden inspirar positivamente la ecología en la vida cotidiana en orden a una mayor justicia entre los pueblos y las generaciones.

Algunas líneas de orientación y de acción se nos ofrecen en el quinto capítulo. No bastan los análisis; sobran los diagnósticos. Hay que plantearnos la pregunta sobre qué podemos y qué debemos hacer. La política y la economía han de procurar, más que éxitos electorales y soluciones inmediatistas, una visión a largo plazo. Moderando el consumismo desenfrenado y favoreciendo otro estilo de progreso basado en el uso sostenible de los recursos naturales, harán un bien mucho mayor a la gente.

La última parte nos invita a recorrer un camino educativo impregnado de una espiritualidad ecológica. Desde la familia, la escuela, la catequesis, y los medios de comunicación, podemos apostar por otro estilo de vida y un verdadero cambio en la sociedad. Cosas tan simples como apagar las luces innecesarias, reducir el consumo del agua o separar los residuos, son hábitos que se han de inculcar. El egoísmo y las ambiciones son fuentes de injusticias y violencias. La comunión en el amor nos lleva al gozo y la paz, al hacer que salgamos de nuestros intereses mezquinos y así anticipar el Cielo y la Tierra Nueva donde cada creatura ocupará su lugar en la manifestación de la gloria de Dios.


Miopía de la Corte

21.06.15 | 22:06. Archivado en Iglesia católica en México

Editorial Desde la Fe / 21 de junio.- La decisión de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación abrió nuevamente el debate en torno al matrimonio y la familia, de la cual depende, en gran medida, el futuro de nuestro país. Para las minorías homosexuales esta decisión es vista como un triunfo, pero para la gran mayoría viene a plantear más preguntas que respuestas sobre la auténtica tutela de la familia, cuyo significado comienza a entrar en terreno pantanoso del cual podrían venir consecuencias aún insospechadas.

Si bien la tesis jurisprudencial de la Primera Sala, emitida el 12 de junio, no es ley general de observancia obligatoria, sí trae aparejada la aplicación para los distintos niveles del Poder Judicial de la Federación. En su parte medular, la tesis de la Sala presidida por el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, afirma como inconstitucionales todos los Códigos Civiles de las entidades federativas donde se define al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Un argumento reduccionista que raya en el absurdo jurídico sirve de falso puntal en este criterio de los ministros: “La finalidad del matrimonio no es la procreación, no tiene razón justificada que la unión matrimonial sea heterosexual ni que se enuncie como “entre un solo hombre y una sola mujer”.

Es indudable el avance en materia de derechos humanos logrado en los últimos años, incorporándolo a nuestro régimen constitucional. Ninguna persona puede ser discriminada ni privada o restringida de sus derechos por orientaciones sexuales, y esto es un gran logro en el sistema jurídico mexicano; sin embargo, el planteamiento jurisprudencial conlleva un serio peligro relativista, de carácter antropológico, que disuelve el sentido del matrimonio como el origen de una comunidad esencial para la sobrevivencia social: la familia.

En primer término, acabar con el concepto del matrimonio para satisfacer la avidez de poder de un grupo minoritario tiene en sí un profundo efecto de discriminación hacia los hombres y mujeres unidos en verdadero matrimonio; en segundo lugar, el reduccionismo jurídico levanta una cortina de humo al decir que el único fin del matrimonio es la procreación, pues evidentemente, los fines son más amplios a los de la limitada interpretación del máximo tribunal.

Matrimonio y familia están bajo amenazas y dificultades, y esto no es una cuestión religiosa simplemente. Matrimonio y familia no son producto de eventos sociológicos, del consenso o de situaciones económicas. Se pierde de vista la teleología del matrimonio cuando, en la unión de un hombre y de una mujer, se comprende el significado de humanidad. El sí matrimonial del hombre y la mujer abre la posibilidad del futuro que implica la ayuda mutua y de apertura a la vida como genuino sentido de la trascendencia; en el fondo, y es lo que, por su miope visión, los ministros de la Corte se niegan a reconocer, el contrato matrimonial rebasa al simple consentimiento del “sí” para que, desde la complementariedad hombre-mujer se adquiera el sentido de responsabilidad social que sólo esta institución puede generar contra el anarquismo de las uniones entre las personas del mismo sexo a las que, neciamente, se quiere equiparar como de verdadero matrimonio bajo el sentido relativista y de degradación de la libertad.

Es una victoria pírrica, pero que nos debe poner alerta, pues como dijo el ahora Papa Francisco cuando estaba a punto de aprobarse el “matrimonio entre personas del mismo sexo” en Buenos Aires, de donde fue Arzobispo: “No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo –éste es sólo el instrumento– sino de una movida del Padre de la Mentira (Satanás), que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”.


Obispos de México rechazan uniones homosexuales

19.06.15 | 19:11. Archivado en Iglesia católica en México

México, D.F, 18 de junio de 2015

DECLARACIÓN DEL CONSEJO DE PRESIDENCIA Y DE LA
COMISIÓN EPISCOPAL PARA FAMILIA, JUVENTUD, LAICOS Y VIDA
DE LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
RESPECTO AL DICTAMEN DE LA SUPREMA CORTE

Los cristianos obedecen las leyes establecidas, pero con su vida las sobrepasan (Carta a Diogneto, V, siglo II).

El 3 de junio, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que: “La Ley de cualquier entidad federativa que, por un lado, considere que la finalidad del matrimonio es la procreación y/o que lo defina como el que se celebra entre un hombre y una mujer, es inconstitucional”. Esta jurisprudencia, avalada sólo por 4 ministros, deberá ser acatada por todos los jueces del país.

Los obispos, respetuosos de las instituciones y de las diversas formas de pensar y vivir, ejerciendo nuestro derecho a la libertad de expresión, reiteramos nuestra convicción, basada en razones científicas, sociales y religiosas, que la familia, célula de la sociedad, se funda en el matrimonio de un hombre con una mujer, que por su capacidad procreativa garantizan la supervivencia de la sociedad. De ahí que, por ser de eminente interés social, el derecho civil confiera a esta unión un reconocimiento institucional, que el Estado ha de promover y tutelar para el bien común.

Esta convicción consta en la tradición jurídica bimilenaria de Occidente, recogida y profundizada a lo largo de nuestra historia por legisladores y juzgadores de diversas corrientes de pensamiento e ideologías, la cual se ve reflejada ya desde el Código Civil de 1870 emanado bajo el gobierno del presidente Benito Juárez, del Código Civil Federal de 1928 promulgado por el presidente Plutarco Elías Calles, y en la mayoría de los actuales Códigos Civiles o Familiares de los Estados de la República.

Por eso, como ciudadanos, consideramos que la sentencia de la Suprema Corte, además de romper con esta sólida tradición jurídica y el bien social que custodia, contraviene los principios del federalismo y la razón de ser de los diversos códigos civiles, que pretenden responder a la realidad concreta de cada entidad federativa y su pluralidad, lo que debe reflejarse en las acciones de los jueces.

Todos los seres humanos, por el hecho de serlo, tenemos dignidad y derechos. Y dado que toda persona es idéntica a sí misma y diferente a las demás, han de derivarse tratos variados según esas diferencias. Con esta convicción, la Iglesia sostiene que el matrimonio solo puede celebrarse entre un hombre y una mujer, y defiende este valor para el bien de las personas y de toda la sociedad.

La discriminación es una distinción injustificada, que en este caso no se da, ya que el matrimonio siempre ha sido entre personas de diferente sexo, hombre y mujer. No corresponde a la Suprema Corte crear nuevas formas de matrimonio, porque ya no sería matrimonio, sino otro tipo de unión. En el caso que nos ocupa, sí se justifica la distinción, como la hay, por ejemplo, al no permitir el voto a un menor de edad o a un extranjero, ya que no atenta a sus derechos políticos, sino salvaguarda la Nación.

Si bien valoramos que nadie deba ser objeto de discriminación, tal como lo consigna el artículo primero constitucional, esto no significa que deba modificarse la esencia del matrimonio, ni que se olvide el espíritu del Constituyente que en el artículo cuarto, primer párrafo de la propia Ley Fundamental reconoce la igualdad del varón y la mujer y establece el deber legal de proteger el desarrollo y organización de la familia.


Los pontífices y la ecología

18.06.15 | 19:03. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Carlos Villa Roiz / SIAME. 18 de junio.- El Papa Francisco escribió una Carta Encíclica titulada Laudato Si (Alabado seas), inspirado en san Francisco de Asís, y que está dedicada a la ecología y al cuidado del medio ambiente, temas que ya ha sido abordados por otros pontífices, aunque no con tanta profundidad.

Paulo VI, por ejemplo, en su encíclica Humanae Vitae de 1968, ya hablaba de la defensa de la vida humana frente a la anticoncepción artificial, y señalaba: “el hombre ha llevado a cabo progresos estupendos en el dominio y en la organización racional de las fuerzas de la naturaleza, de modo que tiende a extender ese dominio a su mismo ser global: al cuerpo, a la vida psíquica, a la vida social y hasta las leyes que regulan la transmisión de la vida.”

La vida humana está en relación con su medio ambiente, de allí que el Papa Juan Pablo II, por ejemplo, hablara de manera más abierta sobre la ecología en sus encíclicas: Sollicitudo rei Socialis (Preocupación social de la Iglesia) de 1987; Redemptoris Missio (Misión redentora) de 1990; Centesimus annus (A cien años de la Rerum Novarum) de 1991, y Evangelium vitae (El valor y el carácter inviolable de la vida humana) de 1995.

Entre los conceptos que Juan Pablo II, ahora santo, manifiesta en estos documentos, está el que en la actualidad “hay mayor conciencia de la limitación de los recursos disponibles, la necesidad de respetar la integridad y los ritmos de la naturaleza, y de tenerlos en cuenta en la programación del desarrollo”.
“Existen areópagos del mundo moderno hacia los cuales debe orientarse la actividad misionera de la Iglesia… la salvaguardia de la creación”, dice otro documento.

“Además de la destrucción irracional del ambiente natural hay que recordar la más grave aún, del ambiente humano… es necesario preservar los hábitat naturales de las diversas especies animales amenazadas de extinción, porque nos damos cuenta que cada una aporta su propia contribución al equilibrio general de la tierra…”

“Cómo no pensar también en la violencia contra la vida de millones de seres humanos… o en la siembra de muerte que se realiza con el temerario desajuste de los equilibrios ecológicos, con la criminal difusión de la droga… es imposible enumerar la vasta gama de amenazas contra la vida humana…”

Por su parte, el Papa Benedicto XVI hizo una larga cadena de pronunciamientos sobre el tema, y estos discursos fueron copilados en un libro en italiano por Mons. Alfred Xuereb, su secretario personal, bajo el título “Por una ecología del hombre”.

Benedicto XVI escribió que el hombre, si desea tener el corazón en paz, debe ser consciente de la conexión entre la ecología natural y la ecología humana”. “De allí surge un nexo inseparable entre la paz en la creación y la paz entre los hombres”, dijo.

En estos textos reunidos en la antología, Benedicto XVI menciona la palabra responsabilidad 39 veces. Esto significa que “el hombre no es suficientemente responsable aún, y tampoco se ha dado cuenta de la importancia de la persona humana”.

El Papa Emérito plantea la necesidad de ser cada vez más responsables por este don que el Señor nos ha dado, no como patrones, sino como custodios de la creación. “No tiene sentido cuidar la naturaleza, las pantas y despreciar al hombre. El respeto por el hombre, como consecuencia, lleva a respetar la naturaleza”, escribió Benedicto XVI.

Vale la pena destacar que en el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Su toda Santidad Bartolomé, llamado coloquialmente “El Patriarca Verde”, durante muchos años ha levantado la bandera ecológica por todo el mundo. Este Patriarca Ortodoxo, heredero de la línea apostólica de san Andrés, –hermano carnal de san Pedro– desde hace varios años mantiene relaciones fraternas y muy cordiales con la Santa Sede.


La conversión verde, una reflexión sobre la Enciclica Laudato Si´

17.06.15 | 14:52. Archivado en Cristianismo, Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 17 de junio.- Laudato Si’, la encíclica sobre el cuidado de la casa común, la Tierra en crisis por la feroz devastación de la naturaleza. Las especulaciones sobre las consecuencias de la contaminación y el cambio climático ya no son más teoría, surgen tremendas realidades de un futuro incierto, inseguro y nada prometedor para cualquier ser humano. La encíclica del Papa Francisco es novedosa porque vuelve al cristianismo hacia un punto de inflexión teológica difícil de reconocer en el replanteamiento de nuestras relaciones con el mundo y cómo el cristianismo contiene la savia para detener la degradación acelerada, pero también la culpa al fincar una civilización del dominio que desembocó en la explotación irracional del cosmos.

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La filtración de la Encíclica

16.06.15 | 18:33. Archivado en Análisis y Opinión

En todas las profesiones hay reglas y una ética mínima para difundir cualquier presupuesto. La voracidad por la primicia hizo que vaticanólogos y medios religiosos filtraran " un borrador" en italiano de la encíclica Laudato Sii a presentarse el jueves en un inédito evento ecuménico. La justificación es la siguiente según algunos medios:
"Sandro Magister, colaborador de INFOVATICANA y uno de los vaticanistas más prestigiosos, ha logrado hoy una exclusiva de carácter mundial. El historiador ha tenido acceso a Laudato Sii, la Encíclica del Papa sobre ecología tres días antes de su publicación oficial.

Esta misma mañana la sala de prensa de la Santa Sede daba unas indicaciones sobre de qué manera se haría público el documento. Todo tipo de cautelas que incluían acreditaciones al Aula del Sínodo para evitar filtraciones antes de las 12 de la mañana. Sin embargo, nada de esto ha sido suficiente para evitar que Sandro Magister publique el texto en su blog personal".

A mi juicio, la evasión de las reglas viola esta ética, no hace más profesional una "exclusiva" por muy boceto que sea el documento. Además de que el texto puede variar, cosa improbable, se traiciona la confianza y pone a ese medio en condiciones de ventaja e inequidad, restando importancia a las exposiciones preparadas exprofeso. De nuevo, a costillas del Papa, somos testigos de la "voracidad" mediática que pone al Pontífice mismo en segundo plano. El fraude es lo que es... no debe llamarse "exclusiva". Y la traición de la confianza es corrupción.


Martes, 7 de julio

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