Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Semper Infimus. Una reflexión sobre el video del Cumbres y la educación en las escuelas de los Legionarios de Cristo

27.03.15 | 19:36. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión


Guillermo Gazanini Espinoza / 27 de marzo.-
¿Por qué dedicar una reflexión sobre el video de graduación 2015 de los alumnos del Instituto Cumbres? Por la paradoja en la que nos situamos. Egresados de un colegio para las clases pudientes y de inspiración cristiana, regenteado por una congregación desacreditada, vapuleada, azotada por el escándalo, ahora suma esta colección de imágenes que parecen demeritar uno de sus carismas; el enojo rebasa las esferas clericales para hacernos cuestionar si realmente eso de inspiración cristiana no es adicional a una marca cuando los resultados llevan a la práctica de todo lo opuesto al Evangelio y a la doctrina de la Iglesia sobre la cultura de la muerte, lo banal, superfluo, lo que es del malo.

Infiere una reflexión más honda sobre quiénes provocan esto y porqué hemos llegado a un punto de alarma. Ver a un grupo de mozalbetes que dicen ser especiales por estar educados –y esto muy entrecomillado- en una escuela de élite, con un poderío ficticio y degradante del ser humano, capaz de manipular hasta las fieras más salvajes y someter dominando al prójimo, no fue cosa ni locura de juventud espontánea. Ya está arraigada en las familias y en un clasismo que vive en la irrealidad acentuando brechas muy profundas entre el dolor y el cinismo. No creo que les calen adjetivos como: vacíos, egoístas y mamones. Entre esas familias –si es que se les puede llamar así- crece un mal que afecta a todos, la competencia salvaje, la idea de estar preparados para dominar y someter. Los padres, patrocinando la malcrianza y caprichos de vástagos enanos, no imprimen en sus hijos las ideas básicas de respeto, solidaridad y templanza para saber que no todo es posible en la vida. Una esfera de cristal encierra en su interior el vacío pestilente que corrompe a los hijos para hacer putrefacta su alma. Su proyección es intrascendente para madurar, elevarse en estatura, pero no en sabiduría al ver a los padres y madres que marchan cada cual por su camino. Empresarios exitosos, pero fracasados en la primera de sus empresas; madres fashion y de mundo y, sin embargo, han devastado la primera porción que Dios les confió; hijos de papá, arropados en pañales de seda y protegidos con todo lo que el dinero puede dar, pero diezmados en su interior y consumidos por el sinsentido, por la falta de amor, la ausencia del padre que sabe guiar o la madre que enseñó a amar. Es una crisis de la familia que multiplica generaciones taradas e idiotas, discapacitadas espiritualmente donde lo denigrante, para ellos, es vivir según las clases débiles y populares. Son núcleos de papá, mamá e hijos cuya formación es la del ser humano vientre, de

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Por odio a la fe

25.03.15 | 00:41. Archivado en Cristianismo

En el 35 aniversario del martirio de Monseñor Romero

Guillermo Gazanini Espinoza / 24 de marzo.- Se ha de decir mucho en el 35 aniversario del martirio de Monseñor Romero. Y a unos días de su beatificación, el testimonio de fe del Arzobispo será ocasión de alegría y gratitud. Hasta hace unos años, lo mejor que el gran público podía tener es una película homónima de 1989, la cual nutrió el mito y engrandeció el sacrificio de un hombre bueno.

Más allá del celuloide, necesitamos aprender del Romero cristiano y sacerdote. Mientras la beatificación se acerca, se exalta este valor del martirio y se revela un entramado difícil en el proceso que llevó a los altares al nacido en Ciudad Barrios, del departamento de San Miguel, hijo de una madre piadosa y de un padre más bien disoluto y relajado en aspectos morales, de una familia modesta, enfermizo en su niñez y atraído a vivir el seminario desde tierna edad para ser formado en Roma, junto a Pío XI, a quien admiró con fervor, junto con uno de sus pocos amigos, el padre Rafael Valladares, y regresar a su país natal para ocupar altos cargos de responsabilidad; Romero contó con poquísimas amistades entre el clero, entre ellos Valladares quien fue obispo auxiliar de San Salvador y de otro mártir, Rutilio Grande.

Óscar Romero fue preparado para influir en los medios y eso hizo por encargo especial de sus obispos superiores. Como tal, no fue un teólogo, no especuló ni hizo defensa de la teología de la liberación, pero sí se ocupó de la apología equilibrada de la doctrina pontificia y a entusiasmarse en los años del Concilio como signo profético de transformación de la Iglesia. Sus editoriales en los periódicos diocesanos formaron parte de estas reflexiones conciliares, promoviendo la justicia cuando el gobierno afrontaba a la Iglesia, pero también exaltando las relaciones entre la autoridad y la Iglesia cuando justificaron una posición en favor de sus intereses.

Quedaríamos admirados de su particular reconocimiento por el fundador del Opus Dei, de quien solicitó su beatificación directamente a Paulo VI, o su asistencia a los círculos sacerdotales de la Obra de donde se nutriría en la doctrina y se allegaba de herramientas en su apostolado y sacerdocio. Sin embargo, fruto de sus años de educación romana y junto a la sede de Pedro, fue pastor que integró los esfuerzos para la evangelización y potenciar a las diócesis sin la intención de dividir, alentando a conservadores, liberales, ortodoxos y heterodoxos a poner lo mejor para la promoción de la unidad en torno al Pastor, a pesar de las diferencias que entre él y esos movimientos podría haber como fue en el caso de la Compañía de Jesús.

Padeció el via crucis de intrigas, chismes, envidias e incomprensiones que azotaron su humanidad, aún hasta después de su muerte cuando se reveló el bloqueo de su causa. Romero llegó a San Salvador con la idea de ser un pastor que guía al pueblo y al presbiterio. La muerte de Rutilio Grande abrió sus ojos sobre el recrudecimiento de la persecución de la Iglesia de la cual el establishment se jactaba en decir que era suya, que la había creado, que la habían puesto en El Salvador. Pero era el Arzobispo de los canales abiertos en todos los niveles y si bien la Iglesia era perseguida, nunca cerró las posibilidades del diálogo con los poderes mundanos sin atizar litigios con la oligarquía.

De su amado Pío XI es esta cita: “La Iglesia no hace política, pero cuando la política toca a su altar, la Iglesia defiende su altar”. Fue el gobierno quien rompió con la Iglesia a pesar de los esfuerzos del Arzobispo por mantener un equilibrio. Tal condición, en un estado de salvaje persecución, llevó al capítulo de la misa única que no fue fácilmente aceptada entre algunos sectores eclesiásticos. Sus ideas no cambiaron; intensificó su fidelidad en defensa de los derechos de la Iglesia y su opción por los pobres, como escribió a Juan Pablo II en noviembre de 1978: “Creí en conciencia que Dios me pedía y me daba una fortaleza pastoral especial que contrastaba con mi temperamento y mis inclinaciones “conservadoras”. Creí un deber colocarme decididamente a la defensa de mi Iglesia y, desde la Iglesia, al lado de mi pueblo tan oprimido y atropellado.”

El martirio de Óscar Romero fue una demostración de su credo. Fue un hombre devoto, de fidelidad a la Iglesia, de piedad y veneración en la comunión de los santos, apegado al magisterio y asumiendo una fortaleza en la crisis que desembocó en asesinato. En otras palabras fue el defensor de su diócesis, de su Iglesia al intervenir por el clero perseguido, al proteger a los pobres y afirmar el valor de la persona.

A treinta y cinco años del martirio, se ha “redimensionado” el mito al grado de símbolo de la lucha de clases o de ideologías políticas del enfrentamiento. En el equilibrio, Óscar Romero fue perseguido por su causa a favor de la justicia y la fe, por denunciar el pecado y confiar en Jesucristo. Y citando a Morozzo, uno de sus biógrafos, el Arzobispo de San Salvador fue “mártir del Evangelio asesinado en odio a la fe”.


Beatificación de Mons. Romero unirá al pueblo salvadoreño: Mons. José Luis Escobar Alas

24.03.15 | 23:50. Archivado en Arquidiócesis México, Cristianismo

Zoila Bustillo / SIAME. 24 de marzo.- La confirmación de la tan esperada noticia de la beatificación de Mons. Oscar Arnulfo Romero el próximo 23 de mayo ha llenado de alegría a la Iglesia y al pueblo Salvadoreño, que han esperado 35 años para vivir este gran acontecimiento que será una enorme bendición, pues significa el paso del Señor por este país centroamericano y servirá para que pueblo se reconcilie y pueda vivir en paz, en fraternidad, en justicia y en verdad, según palabras del Arzobispo de San Salvador, Mons. José Luis Escobar Alas, quien fue entrevistado por el semanario Desde la fe.

Monseñor Romero, conocido como “la voz de los sin voz” y “santo de la calle” fue asesinado el 24 de marzo de 1980, en el mismo altar donde oficiaba Misa, en el Capilla del Hospital de la Divina Providencia, en la capital de El Salvador. El pasado tres de febrero el Papa Francisco firmó el decreto de su beatificación reconociendo su martirio por odio a la fe.

La ceremonia en la que de Mons. Romero será elevado a los altares se celebrará en la plaza del Divino Salvador del Mundo, de la capital salvadoreña, y será presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Card. Angelo Amato.

La Iglesia salvadoreña espera una ceremonia de beatificación de grandes proporciones con la participación de alrededor de un millón de personas. “Es algo inédito, será el más grande evento que hemos tenido en El Salvador”, dijo el Arzobispo José Luis Escobar Alas.

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Falta de seriedad política

23.03.15 | 05:40. Archivado en Arquidiócesis México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la Fe / 22 de marzo.- Nos encontramos al inicio de las campañas políticas para renovar la Cámara de Diputados, algunas gubernaturas estatales y un sinnúmero de presidencias municipales. Es un asunto totalmente normal en un sistema democrático, donde los distintos partidos deben presentar sus proyectos y candidatos y, con ello promover la participación ciudadana para que exprese de manera informada y convencida sus opciones partidistas en las urnas electorales.

Sin embargo, lo que está sucediendo en nuestro país en el presente proceso electoral, que culminará el domingo 7 de junio, es algo totalmente extraño, por decir lo menos. En primer lugar, estamos invadidos, más aún, saturados en todos los medios de comunicación, por una propaganda vacía de contenidos y rayando en lo absurdo en algunos casos. La enorme cantidad de partidos políticos que están contendiendo presentan, uno tras otro, una repetición interminable de los mismos mensajes, que lo único que están logrando es el enojo y la apatía creciente de los ciudadanos. Particularmente, uno de esos partidos ha repetido hasta el cansancio algunos supuestos logros de sus legisladores, uno de ellos sumamente cuestionable; mientras que otro trata de llamar la atención para que el electorado se identifique con ellos a través de colores y palabras altisonantes, mostrando de manera evidente el bajísimo nivel educativo nacional.

Cuando pasamos a los candidatos promovidos por las distintas ideologías, nos encontramos con verdaderas colecciones de curiosidades: los que saltan de un partido a otro por oportunismo político, más que por convicciones. Unos más, carentes de toda experiencia política, son llamados porque gozan de cierta popularidad entre la gente, por sus actividades artísticas o deportivas. Algunos otros, pocos afortunadamente, son verdaderamente impresentables debido a pasados controvertidos y a relaciones oscuras con ambientes criminales. Ante el enorme desprestigio de los políticos tradicionales, se buscan personajes que ayuden a recuperar un poco la credibilidad entre la gente. El efecto está siendo contrario, se desgastan rápidamente estos personajes, dilapidando la buena fama alcanzada no sin dificultad en las actividades en que se han desempeñado, sin que logren aumentar de manera significativa la confianza hacia los políticos tradicionales.

No cabe duda que hay muchos candidatos, hombres y mujeres, que tienen convicciones claras y están comprometidos con la plataforma ideológica por la que luchan. Debemos reconocer la preparación, experiencia y honestidad de un buen número de contendientes que, además de tener algunas profesiones o actividades propias, tienen experiencia y sensibilidad política. Sin duda, deben ser muchos más los políticos honestos que buscan comprometerse con la sociedad, sin afanes de lucro y sin ventajas indebidas, pero los ciudadanos no tienen muchas herramientas para discernir con claridad entre los arribistas y los que honestamente buscan el bien común, y los partidos políticos poco están ayudando.

Los ciudadanos están llamados a cumplir puntualmente con su tarea: informarse lo más que puedan sobre la plataforma ideológica de cada partido. Conocer a los principales candidatos y, el día de la elección, expresar comprometidamente su voto. De muy poco sirve, por no decir de nada, la apatía, el abstencionismo y los votos nulos; México necesita recuperar la confianza en sus instituciones afectadas por la falta de oficio político de muchos gobernantes y por la corrupción que aflora por todas partes. Pero, ¿y los políticos? ¿Hasta cuándo tomarán con seriedad y honestidad esta noble e importante actividad de servicio público en orden al ejercicio del poder para el bien común?


Agua para la vida y la paz

22.03.15 | 07:08. Archivado en Análisis y Opinión

Guillermo Gazanini Espinoza / 22 de marzo.- La cuestión ecológica y la fragilidad del ecosistema no son ajenos a la Doctrina Social de la Iglesia. Y en el Día Mundial del Agua, declarado por la ONU el 22 de marzo desde 1993, conviene un vistazo a lo dicho por la Santa Sede al aportar elementos sobre el uso de un elemento finito y del cual muchos carecen, poniendo en situación dramática a regiones enteras donde comienzan a librarse guerras por el agua y la posibilidad de que el crimen organizado trafique el vital líquido para sostener su poder, agudizando las condiciones de pobreza, precariedad en la salud y desplazamientos que afectan la seguridad regional y nacional.

El Compendio de Doctrina Social de la Iglesia de 2004 señala que el derecho al agua se basa en la “dignidad humana y no en valoraciones de tipo cuantitativo”. Juan Pablo II y Benedicto XVI reflexionaron sobre la protección de este derecho humano, a gozar de un ambiente seguro y de los bienes colectivos garantes de la vida considerada el agua en una visión global de desarrollo.

En 2012, el Pontificio Consejo de Justicia y Paz publicó “Agua, un elemento esencial para la Vida” como una aportación de la Santa Sede en el Sexto Foro Mundial del Agua de Marsella. En el documento se examinan los criterios de desarrollo, sustentabilidad y gobierno para garantizar el derecho al agua considerando que, si bien la comunidad internacional reconoce las urgencias en las políticas sobre vital líquido, los compromisos han sido lentos en su consecución. La creciente demanda de agua, además de la contaminación, la extracción excesiva y las malas estructuras de distribución ponen en riesgo la vida y seguridad de millones de personas. Las cifras son alarmantes, casi la mitad de la población mundial no tienen acceso al agua y si la tiene es de dudosa calidad y procedencia.

La Santa Sede apunta el problema de urgente y propone soluciones sostenibles poniendo en práctica los principios de la Doctrina Social. Además de la solidaridad, la Iglesia considera que la gobernación nacional y mundial sobre el agua debe garantizarse con el primado de la política como responsable del bien común y por encima de la economía y de las finanzas; de este modo, el agua no es un problema que tiene que ver sólo con aspectos técnicos, políticos o administrativos, incumbe a la sociedad el manejo correcto de un bien público y tiene la responsabilidad última cuando la autoridad política es incapaz de desarrollar responsablemente sus tareas de gestión del preciado bien. Recientemente, el arzobispo de Acapulco, Monseñor Carlos Garfias Merlos, señaló que "la Iglesia católica concibe el agua como don de Dios. Es instrumento vital, imprescindible para la supervivencia y, por tanto, un derecho de todos. La utilización del agua y de los servicios a ella vinculados debe estar orientada a satisfacer las necesidades de todos y sobre todo de las personas que viven en la pobreza. Por su propia naturaleza, el agua no puede ser tratada como una simple mercancía y su uso tiene que ser racional y solidario" (Mensaje 15 de marzo de 2015, CEM).

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Papa Francisco crea nueva diócesis en el Estado de Sonora, México

19.03.15 | 18:04. Archivado en Iglesia católica en México

Esta mañana se dio a conocer la noticia de creación de una nueva diócesis para México. En el Estado de Sonora, y con territorio de la Arquidiócesis de Hermosillo, la naciente diócesis de Nogales cuenta con cerca de trescientos mil fieles católicos. Su primer obispo será Monseñor José Leopoldo González González, auxiliar de Guadalajara. De acuerdo con información de la Conferencia del Episcopado Mexicano, la diócesis comprende 17 municipios: Agua Prieta, Altar, Atil, Bacoachi, Caborca, Cananea, Fronteras, Imuris, Naco, Nacozari de García, Nogales, Oquitoa, Pitiquito, Santa Cruz, Sáric, Trincheras y Tubutama. Aproximadamente el 79% de la población profesa la religión católica, el 9% son protestantes o evangélicos, mientras los restantes se dicen indiferentes o sin religión alguna.

La nueva Iglesia particular será sufragánea de la arquidiócesis de Hermosillo, con lo cual es limítrofe al sur; al norte confina con la diócesis de Tucson, Arizona (EE.UU), al noroeste con la diócesis de Mexicali, al oeste con el Mar de Cortés, al sureste con la diócesis de Ciudad Obregón y al este con la arquidiócesis de Chihuahua.

La Iglesia Catedral será de manera provisional el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad Episcopal de Nogales. Actualmente, en el territorio se encuentran 25 parroquias, 10 rectorías y 153 Centros de Evangelización, divididos en cuatro decanatos.

Entre las diversas instituciones se encuentran presentes 11 institutos de educación y doce instituciones de asistencia.

Este bloguero desea al primer obispo de esta joven diócesis un fecundo ministerio en una de las áreas donde el paso de migrantes a los Estados Unidos lleva a la atención de sus necesidades más urgentes, materiales y espirituales. Enhorabuena Mons. José Leopoldo González González.


Narcos ¡Conviértanse!

18.03.15 | 18:18. Archivado en Análisis y Opinión

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel / Obispo de San Cristóbal de Las Casas. 18 de marzo.- Nos ha invadido el poder de los narcotraficantes. Controlan, influyen, mandan, exigen, y a quienes se resisten a sus órdenes, los desaparecen, los ejecutan, los eliminan. Sus métodos son bestiales, salvajes, inhumanos, crueles y despiadados. En sus territorios, siembran terror, para imponer su ley. No sólo extorsionan a quienes tienen recursos económicos, sino a pobres dueños de un taxi, de un puesto en el mermado, de una pequeña tiendita, de un modesto comercio.

Sin embargo, muchos de ellos se declaran creyentes, piden sacramentos, se encomiendan a Dios y a la Virgen, tienen devociones religiosas. Hay quienes presionan a sacerdotes para que les celebren bautismos y otras ceremonias, con la amenaza de dañarlos si no se ciñen a sus caprichos. No faltan los que ofrecen grandes limosnas e intentan corromper a la misma Iglesia. La verdad es que no les importa la Palabra de Dios, aunque sus padres y abuelos se la hayan inculcado. Es más fuerte el atractivo del dinero y la fascinación del poder, aunque tratan de acallar algo que les quedara de conciencia. Con todo, no están irremediablemente perdidos y no hemos de pensar que es inútil el llamarles al arrepentimiento y a la conversión.

Pensar

Hago mías las palabras del Papa Francisco, que así se expresaba sobre estas personas: "Quien ama a Jesús, quien escucha y acoge su Palabra y quien vive de modo sincero la respuesta a la llamada del Señor, no puede de ninguna manera dedicarse a las obras del mal. ¡O Jesús o el mal! Jesús no invitaba a comer a los demonios; los expulsaba, porque eran el mal. ¡O Jesús o el mal! Uno no puede llamarse cristiano y violar la dignidad de las personas. Quienes pertenecen a la comunidad cristiana, no pueden programar y realizar gestos de violencia contra los demás y contra el medio ambiente. Los gestos exteriores de religiosidad que no van acompañados por una auténtica y pública conversión, no son suficientes para considerarse en comunión con Cristo y con su Iglesia. Los gestos exteriores no son suficientes para acreditar como creyentes a quienes, con la maldad y la arrogancia típica de los criminales, hacen de la ilegalidad su estilo de vida. A quienes eligieron el camino del mal y están afiliados a organizaciones criminales, renuevo la apremiante invitación a la conversión:

¡Abran su corazón al Señor! ¡Abran su corazón al Señor! El Señor los espera y la Iglesia los recibe si, como pública ha sido su opción de servir al mal, clara y pública es también su voluntad de servir al bien. Opónganse a la cultura de la muerte y sean testigos del Evangelio de la vida.

Nuestro tiempo tiene gran necesidad de esperanza. A quienes viven la experiencia del dolor y del sufrimiento, hay que ofrecer signos concretos de esperanza. Que la luz de la Palabra de Dios y el apoyo del Espíritu Santo les ayuden a contemplar con ojos nuevos y disponibles a las numerosas formas nuevas de pobreza, que arrojan en la desesperación a muchos jóvenes y muchas familias" (21-II-2015).

"No se puede dar limosnas a la Iglesia, cometiendo una injusticia con los propios empleados. No es un buen cristiano el que no es justo con las personas que dependen de él. Y no lo es tampoco el que no se desprende de algo necesario para darlo a otro que tenga necesidad" (20-II-2015).

Actuar

Estoy consciente de que prácticamente ninguno de los narcos va a escuchar este mensaje; sin embargo, fraternalmente lo comparto, para que alguien que esté en contacto con ellos se los haga llegar. Dios se puede servir de pequeños medios, para salvar a una persona. En vez de sentirse condenados y excluidos, sepan que Dios les ama, que está dispuesto a perdonarles, que desea para ellos una vida verdaderamente feliz. No pierden nada, si cambian radicalmente de vida, sino que ganan todo. ¡Hagan la prueba, y verán cuán bueno es el Señor!

Insisto en que cuidemos la familia, pues muchos de los que se dedican al mal lo hacen porque en su hogar no hubo un ambiente de armonía. Los divorcios muchas veces dejan a los hijos a la deriva, pues sus padres sólo piensan en sí, en sus sentimientos, en sus llamados derechos, y no toman en cuenta los derechos de sus hijos.

+Obispo de San Cristóbal de las Casas


El agua es un bien público y no una mercancía

17.03.15 | 18:22. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Carlos Garfias Merlos. Arzobispo de Acapulco / CEM. 17 de marzo.- Avanzamos en el camino de la Cuaresma disponiéndonos a la gran fiesta de la Pascua del Señor y, por lo mismo, aprovechamos este tiempo apropiado para crear las condiciones espirituales y comunitarias para arraigar nuestra vida en la fe en Jesucristo. La tradición de la Iglesia ha propuesto siempre el reconocimiento de la verdad como una actitud necesaria para la vida cristiana. Jesús nos señaló con mucho énfasis: "La verdad los hará libres" (Juan 8, 32). Por eso, en la Eucaristía comenzamos la celebración reconociendo nuestra verdad: somos pecadores. Con dicho reconocimientos nos disponemos para recibir la libertad que Jesús nos ofrece.

El reconocimiento de la verdad es parte fundamental para la construcción de la paz en nuestro contexto de violencia e inseguridad. Los obispos mexicanos señalamos ya en el año 2010 que "la reconciliación social tiene vínculos estrechos con la verdad. No omite, sino exige la verdad acerca de los derechos humanos violados. El mal causado debe ser conocido y reconocido. La disposición a la reconciliación ayuda a superar la obsesión insaciable de la búsqueda de la verdad que nos hace prisioneros del pasado". (Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna, 223).

Por ello, si queremos superar las violencias y la crisis política que estamos padeciendo en el país y que se acentúa en el estado de Guerrero, es imprescindible hacer un acto de honestidad para reconocer estas situaciones en toda su hondura y gravedad, como condición para hacer las transformaciones necesarias que tanto necesitamos. Hay que reconocer la verdad en todos los órdenes de la vida de México: la verdad sobre los derechos humanos, sobre la violencia, sobre la pobreza extrema y sobre todos los desafíos que se nos presentan. El engaño y el ocultamiento o la manipulación de la verdad nos alejan, fatalmente de la paz. Para recorrer el camino hacia la reconciliación social tenemos que pasar, necesariamente, por el reconocimiento de la verdad, que a su vez hará posible que se haga justicia y se pueda perdonar.

La iniciativa de Ley General de Aguas que se promueve en la Cámara de Diputados ha sido objeto de cuestionamientos en el sentido de que se orienta hacia la privatización del agua, que ha llegado a convertirse en un asunto estratégico e, incluso, de seguridad nacional. En la tradición de los pueblos, el agua ha sido siempre un componente esencial de la vida y de los ciclos vitales y está vinculada a la supervivencia y a una vida digna.

La ONU celebra el próximo domingo 22 de marzo el Día Mundial del Agua, como oportunidad para promover la sensibilización y la reflexión sobre los diversos tópicos relacionados con el agua en el Planeta. Esto habla de la importancia que va tomando el tema del agua en el desarrollo de las naciones y en la vida de los pueblos. Un problema grave que se está manifestando en el manejo del agua es el interés en convertirla en una mercancía, sin más, como cualquier otro recurso natural. La mercantilización del agua la haría inaccesible para quienes viven en situaciones de pobreza y de alta vulnerabilidad económica y social.

La Iglesia católica concibe el agua como don de Dios. Es instrumento vital, imprescindible para la supervivencia y, por tanto, un derecho de todos. La utilización del agua y de los servicios a ella vinculados debe estar orientada a satisfacer las necesidades de todos y sobre todo de las personas que viven en la pobreza. Por su propia naturaleza, el agua no puede ser tratada como una simple mercancía y su uso tiene que ser racional y solidario.

Su distribución forma parte, tradicionalmente, de las responsabilidades de los servidores públicos, porque el agua ha sido considerada siempre como un bien público, una característica que debe mantenerse, aun cuando la gestión fuese confiada al sector privado. "El derecho al agua, como todos los derechos del hombre, se basa en la dignidad humana y no en valoraciones de tipo meramente cuantitativo, que consideran el agua sólo como un bien económico. Sin agua, la vida está amenazada. Por tanto, el derecho al agua es un derecho universal e inalienable". (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 485)

Las legislaciones relacionadas con el agua tienen que acatar esta concepción de la misma como un bien público y como un derecho humano que no puede someterse a las leyes del mercado, sino que tiene que ser administrado por las autoridades de manera que todas las personas y todos los pueblos tengan acceso a ella y a sus beneficios.


¿Por qué fueron asesinados los estudiantes de Ayotzinapa?

16.03.15 | 17:50. Archivado en Análisis y Opinión

Pbro. Gustavo Andrade Hernández / El Semanario de Guadalajara. 17 de marzo.- En la Historia del México actual hay raíces profundas que todavía supuran dolor, sangre y división. El nuestro, como la mayor parte de los países del mundo, vive la dictadura económica, política y cultural impuesta por las potencias con sus ejércitos y diversas organizaciones: el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio.

Son los que han presionado al Gobierno mexicano para que haga las nuevas Reformas Constitucionales que permitan la mano de obra barata (Reforma Laboral); privatización de la educación (Reforma Educativa); paraísos fiscales con menos Impuestos a los ricos (Reforma Hacendaria); privatización del petróleo y la energía eléctrica (Reforma Energética), y el próximo año, la Reforma del Campo, que propondrá el fin del ejido y de las tierras comunales.
Con esto, nuestros gobernantes les dejan manos libres a los grandes consorcios capitalistas, sacrificando, una vez más, al pueblo pobre, lo cual ha tenido por resultado una mayor concentración de la riqueza en pocas manos y un crecimiento cada vez más acelerado de la pobreza, el desempleo, la falta de educación, de salud, el despojo de nuestras tierras, la destrucción de los recursos naturales y violación de los Derechos Humanos.

Mecanismos de manipulación
Para mantener el control del pueblo, el Gobierno promueve programas de ayuda, pero son como el dulce que se le da al niño para que no llore. De ese modo, nos sigue manejando y engañando, y nunca va a solucionar el problema principal que nos afecta, que es la justicia social, el reparto equitativo de la riqueza, un mundo donde quepamos todos.
El aparato de Estado, para mantener su dominio, utiliza todo tipo de violencia con el propósito de infundir miedo, paralizar cualquier reacción y, sobre todo, como una medida de escarmiento y advertencia. No se trata de una tecnología novedosa. Fue utilizada por la Corona española para aniquilar a los pueblos indígenas que se mantuvieron en resistencia y lucharon para no ser despojados de sus bienes. Exhibieron crímenes horrendos para que les sirviera de ejemplo, y poder domesticar a los rebeldes.
Durante la Guerra de Independencia en México, Miguel Hidalgo y José María Morelos, entre otros muchos, fueron juzgados y luego fusilados como se hacía en la época con los prisioneros de guerra. Lo mismo sucedió con Villa y Zapata en tiempos de la Revolución.
Las dictaduras militares fueron responsables de varios genocidios, y más recientemente los asesinatos de los estudiantes del 68, los campesinos de Aguas Blancas, Sacerdotes, Catequistas y Obispos como Monseñor Romero en El Salvador, Juan Gerardi en Guatemala, Angelelli en Argentina, Martin Luther King, en Estados Unidos.

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Del ¡Basta Ya! a la disponibilidad de la Iglesia. La reunión de la CEM con el Presidente de México

12.03.15 | 20:36. Archivado en Iglesia católica en México


Guillermo Gazanini Espinoza / 12 de marzo.- La reunión de los Obispos de México con el Presidente de México vino después de un roce superado por manejos diplomáticos. Y el César no da paso en falso cuando se trata de lidiar con los poderes espirituales, reivindicar la posición y lavar la imagen con un poco de agua bendita y el fiat de los que llevan las riendas de la Iglesia del poder por antonomasia.

Para entender la situación, es necesario rescatar lo dicho en los comunicados oficiales de ambas partes. De los prelados, la CEM destacó la invitación de la presidencia para “convivir y entablar un diálogo institucional” y reconocer los logros de la administración ante las situaciones adversas que causan la falta de credibilidad y confianza para rectificar el rumbo, “crecer en la coherencia y buscar nuevas formas de diálogo”. La CEM ofreció la “disponibilidad de la Iglesia católica” –no obstante algunas carencias humanas- para contribuir en las iniciativas y trabajos por el bien de la persona y su dignidad y brindar un “aporte positivo” a los múltiples esfuerzos de una sociedad plural. El comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano afirmó la realización de un “diálogo abierto” donde algunos obispos expusieron los temas que inquietan a la sociedad concluyendo con el exhorto del Presidente para que la Iglesia siembre la “confianza y buen ánimo entre las familias mexicanas”.

El comunicado de la presidencia de la República se movió por sendas similares para presumir el “escenario óptimo” de México donde los “datos de empleo e inflación son satisfactorios”. El colofón fue afirmar la “buena relación y diálogo permanente que tiene el gobierno de la República con la Iglesia católica” y, de paso, también con todas las iglesias de México.

Hasta aquí, grosso modo, lo dado a conocer a la opinión pública. El objeto fue demostrar una relación impecable y tener como mejores aliados a los clérigos. Aunque, se dice, esta cita para convivir se quería desde enero pasado, quizá por navidad y año nuevo y por razones de agenda aplazada, vino como anillo al dedo en la estrategia de la presidencia para hacer de lado eso de la mexicanización. Dicen que eso ni siquiera se mencionó al ser un malentendido superado, pero bien que se quiso hacer olvidar de la conciencia de los obispos.

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Obispos de México se encuentran con el Presidente de la República

11.03.15 | 16:41. Archivado en Iglesia católica en México

Encuentro del Consejo de Presidencia, del Consejo Permanente, de los Cardenales y Arzobispos de México con el Presidente de la República

CEM / 10 de marzo.- El día de hoy, el Presidente Enrique Peña Nieto, acompañado por el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se reunió en la Residencia Oficial de Los Pinos con el Consejo de Presidencia y el Consejo Permanente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), así como con los cardenales Norberto Rivera Carrera y Alberto Suárez Inda, algunos arzobispos y el Nuncio Apostólico, Mons. Christophe Pierre.

En el encuentro, el Presidente Peña, destacando que sólo un país que produce riqueza y que crece económicamente puede generar mayor bienestar para la población, compartió los avances en las cinco prioridades que tiene el Gobierno de la República: fortalecimiento del Estado de Derecho, combate a la corrupción, poner las reformas estructurales en acción, impulsar la estabilidad macroeconómica y atender los desequilibrios regionales.

Por su parte, el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara y Presidente de la CEM, agradeció a nombre de los obispos presentes la invitación a convivir y a entablar un diálogo institucional y constructivo a favor de México. Reconoció los logros alcanzados por el Presidente de la República y los miembros de su Gabinete, en medio de una situación difícil por múltiples problemas añejos y un contexto global complejo.

Destacó el reconocimiento que el Ejecutivo ha hecho de algunas situaciones que han producido una falta de confianza y de credibilidad, y señaló que es a partir de este reconocimiento que se puede rectificar el rumbo, definir nuevas acciones, crecer en la coherencia y buscar nuevas formas de diálogo y acuerdo con la sociedad, y hacer prevalecer el Estado de derecho.

El Presidente de la CEM manifestó la disponibilidad de la Iglesia Católica, no obstante algunas carencias humanas, a seguir contribuyendo en aquellas iniciativas y trabajos encaminados al reconocimiento, respeto, promoción y defensa de la vida, la dignidad, los derechos y los deberes de toda persona, y a su desarrollo integral, en un ambiente de verdad, libertad, justicia, reconciliación y paz, a fin de brindar un aporte positivo a los múltiples esfuerzos de una sociedad plural en la construcción de un México mejor para todos.

En diálogo abierto, algunos obispos expusieron temas que inquietan a la sociedad, y exhortaron al Presidente de la República a continuar con los esfuerzos necesarios para bien de todos los mexicanos, a lo que el Ejecutivo respondió que no va a claudicar, y les pidió sembrar confianza y buen ánimo entre las familias mexicanas.


Dignidad de las mujeres

10.03.15 | 16:46. Archivado en Iglesia católica en México

Mons. Felipe Arizmendi Esquivel / CEM. 10 de marzo.- Hemos celebrado el día internacional de la mujer y nos alegra el progresivo lugar que van ocupando muchas mujeres en la familia, en la comunidad y en la Iglesia. En algunas de nuestras comunidades indígenas, las jóvenes salen a estudiar en la Universidad y ya no se casan tan chicas, ni sus padres las casan sin conocer al novio, como antes; las esposas de los diáconos permanentes toman más parte en celebraciones y servicios evangelizadores; hay más mujeres en grupos y organizaciones que luchan por el bien común. Unas, desde hace años han destacado.

Sin embargo, falta mucho por avanzar. Por ejemplo, en un programa de radio que tengo, recibo con frecuencia mensajes como estos: Fui violada por mi papá durante 10 años. Ya lo dejé, pero ¿es pecado que abandone mi familia? Ya no podría vivir con ellos. ¿Qué puedo hacer? Un sobrino sólo se juntó con su pareja, pero los papás de ella pidieron dinero. ¿Qué decir sobre eso? Me enteré de una infidelidad por parte de mi esposo y somos casados por la iglesia; se me hace muy difícil volver a confiar en él. Dice que ha cambiado, pero no puedo creerle. ¿Qué puedo hacer? Me casé por la iglesia, pero me separé de mi esposo, porque tomaba y me pegaba. El ya tiene otra familia y yo ya me he confesado. ¿Puedo comulgar? ¿Debo dejar a mi esposo? Es un desobligado, no es responsable. ¿Qué hago? Estoy desesperada.

PENSAR

El domingo pasado, el Papa Francisco envió “un saludo a todas las mujeres que cada día tratan de construir una sociedad más humana y acogedora. Y un gracias fraterno también a las que de mil maneras testimonian el Evangelio y trabajan en la Iglesia. Y ésta es para nosotros una ocasión para reafirmar la importancia de las mujeres y la necesidad de su presencia en la vida. Un mundo donde las mujeres son marginadas es un mundo estéril, porque las mujeres no sólo traen la vida sino que nos transmiten la capacidad de ver más allá --ven más allá de ellas--, nos transmiten la capacidad de entender el mundo con ojos distintos, de sentir las cosas con corazón más creativo, más paciente, más tierno. ¡Una oración y una bendición particular para todas las mujeres!" (I-III-2015).

En días anteriores, dijo a los miembros del Consejo pontificio de la cultura: “Que las mujeres no se sientan huéspedes, sino plenamente partícipes en los varios ámbitos de la vida social y eclesial. La Iglesia es mujer, es la Iglesia, no el Iglesia. Este es un desafío que ya no se puede postergar.

Desde hace tiempo hemos dejado atrás, al menos en las sociedades occidentales, el modelo de subordinación social de la mujer al hombre, modelo secular que, sin embargo, jamás ha agotado del todo sus efectos negativos. También hemos superado un segundo modelo, el miedo a la pura y simple paridad, aplicada mecánicamente, y a la igualdad absoluta. Así, se ha configurado un nuevo paradigma, el de la reciprocidad en la equivalencia y en la diferencia. La mujer, pues, debería reconocer que ambos son necesarios porque poseen, sí, una naturaleza idéntica, pero con modalidades propias. Una es necesaria para el otro, y viceversa, para que se realice verdaderamente la plenitud de la persona… Vosotras, mujeres, sabéis encarnar el rostro tierno de Dios, su misericordia, que se traduce en disponibilidad para dar tiempo más que a ocupar espacios, a acoger en lugar de excluir. En este sentido, me complace describir la dimensión femenina de la Iglesia como un seno acogedor que regenera la vida.

Por lo tanto, las numerosas formas de esclavitud, de mercantilización, de mutilación del cuerpo de las mujeres, nos comprometen a trabajar para vencer esta forma de degradación que lo reduce a simple objeto para malvender en los diferentes mercados. En este contexto deseo atraer la atención sobre la dolorosa situación de tantas mujeres pobres, obligadas a vivir en condiciones de peligro, de explotación, relegadas al margen de las sociedades y convertidas en víctimas de una cultura del descarte” (7-II-2015).

ACTUAR

Hagamos cada quien lo que nos corresponde, para que las mujeres ocupen el digno lugar que Dios mismo les tiene asignado en la familia, en la sociedad y en la Iglesia


Sábado, 28 de marzo

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