Sursum Corda El blog de Guillermo Gazanini

Decadencia legal

01.05.16 | 06:33. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / SIAME. 1 de mayo.- A poco más de un año de que el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) iniciara sus trabajos para aportar elementos relativos al caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el diálogo se rompió y su encomienda no fue refrendada bajo polémicas indagatorias contra la verdad histórica. El segundo informe resultó demoledor como el de septiembre de 2015; si bien en el primero puso en duda el destino final de los desaparecidos, el último fue más allá al esgrimir contundentes recomendaciones sobre la procuración de justicia y el sistema legal.

El grupo de expertos destaca la falta de cooperación y obstáculos que enrarecen el esclarecimiento de la verdad. Sus conclusiones advierten del urgente rediseño del modelo penal, solidificar los procesos de investigación, la atención de las víctimas y, lo más importante, el respeto a los derechos humanos. Independientemente de la certeza de las conclusiones sobre el caso de los jóvenes desaparecidos, el Informe del GIEI toca los males corrosivos del aparato legal infectado de burocracia, impunidad, corrupción y de complejidades pseudolegales dilatorias de la justicia expedita. Como afirma el documento, “lo procesal sacrifica frecuentemente lo sustancial y la forma está muchas veces por encima del contenido y la verdad”.

Lo que suponía la intervención esperanzadora para saber qué paso en uno de los más dramáticos asuntos penales en la presente administración, llega a su fin con más preguntas que respuestas. No obstante la indignación pública, el segundo informe del GIEI mueve a la reflexión al preguntar qué tan efectivamente somos respetados todos los mexicanos en cualquier proceso penal. Mientras la causa de Ayotzinapa corre entre preguntas, desacuerdos y presunciones, la opinión pública, de forma paralela, es impactada por recientes casos de tortura exhibidos en noticieros o bien cuando los responsables de la persecución de los delitos, funcionarios, fiscales y ministerios públicos, son descubiertos al exigir a los subordinados resultados en base a números privilegiando estadísticas y cuotas políticas socavando elementales derechos en el proceso penal.

Un director de litigación en alguna Procuraduría estatal, presuntamente in fraganti en video, afirmó lo que todos suponen: fabricar delitos es cosa común. El sistema está hecho para cocinar culpables desgraciando destino y vida de inocentes; las cárceles están ocupadas por gente que nada ha hecho, pero son víctimas de las deformaciones del derecho e injusticias maquiladas en el escritorio para cubrir cuotas sin perseguir delitos reales. Sembrar pruebas, inculpar inocentes, violar el debido proceso y obstruir la justicia con infames tecnicismos y nimiedades legaloides, burlar la contundencia de testigos y probanzas sólidas, son los grandes males que infectan el organismo legal en México. Es claro, la situación no podría ser más desastrosa. Estamos ante la prostitución y perversión del derecho que funciona a los poderosos para aplastar a los mexicanos en desventaja, principalmente los pobres quienes son aniquilados en su libertad por sus condiciones sociales y económicas.

En 2014 se afirmó que poco más del 40 por ciento de los reclusos en cárceles no había tenido sentencia definitiva por los delitos imputados; quienes son castigados no son los reos de más alta peligrosidad y, por el contrario, los grandes perjudicados son, efectivamente, marginados y vulnerables demostrando así la tragedia y decadencia del sistema legal.

El caso Ayotzinapa entra en una nueva etapa. Conviene a la presente administración dar un giro drástico, ofrecer verdades contundentes y no actuar por inercia debido al cansancio y descrédito. El tiempo pasa y los 43 son foco de tensión que debe esclarecerse para bien de todos. Éste mismo nos muestra que los cambios en el sistema de justicia son inaplazables para reconstruir la confianza porque muchos mexicanos no están de buen humor ante la encrucijada que pretende solapar a pocos contra el fortalecimiento del Estado de derecho común a todos. Un sistema legal, como afirma el Papa Francisco, “otorga estabilidad y bases sólidas que favorecen la coexistencia humana a través del respeto de los derechos más fundamentales…”


Papa Francisco nombra auxiliar para la Arquidiócesis de Xalapa, Vercaruz, México

28.04.16 | 17:42. Archivado en Iglesia católica en México

Esta mañana de jueves 28 de abril se da a conocer la designación de Monseñor José Rafael Palma Capetillo (1955) como obispo auxiliar de Xalapa. A la fecha, ejercía el ministerio episcopal como auxiliar de la Arquidiócesis de Yucatán y es titular de Vallis. Acompañará a Monseñor Hipólito Reyes Larios (1946) quien es IX Arzobispo de Xalapa y sucesor de San Rafael Guízar y Valencia.

Rafael Palma Capetillo fue ordenado en 1981 y elevado a la dignidad episcopal en 2004, junto con Monseñor Ramón Castro Castro (1956), actual obispo de Cuernavaca, por la imposición de manos de Monseñor Emilio Berlié Belauzarán, Arzobispo emérito de Yucatán.

Este bloguero desea al nuevo auxiliar de Xalapa un fecundo ministerio episcopal en una tierra que ahora padece la incertidumbre ante las condiciones de violencia e inseguridad. Enhorabuena.


Nuevo Arzobispo para Hermosillo, Sonora, México

26.04.16 | 18:43. Archivado en Análisis y Opinión

Esta mañana de martes 26 de abril se da a conocer la noticia de la designación del Papa Francisco al nombrar a monseñor Ruy Rendón Leal (1953), a la fecha Obispo de Matamoros, como IV Arzobispo de Hermosillo sucediendo a monseñor José Ulises Macías Salcedo. Del clero de Monterrey, el nuevo Arzobispo fue elevado a la dignidad episcopal el 30 de noviembre de 2005 como Prelado de El Salto. El 16 de julio de 2011, Benedicto XVI lo designa como V obispo de Matamoros. La Arquidiócesis de Hermosillo fue creada el 13 de julio de 1963 por voluntad del beato Papa Paulo VI.

Este bloguero desea al IV Arzobispo de Hermosillo un fecundo ministerio en una Iglesia compleja y difícil; no obstante los obstáculos, el Dios de la paz sabrá dar sabiduría a su nuevo pastor para llevarla por remansos de paz y verdes praderas. Enhorabuena.


Sistema penitenciario del descarte

24.04.16 | 05:53. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Editorial Desde la fe / SIAME. 24 de abril.- En marzo pasado, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) difundió el “Diagnóstico Nacional de la Situación Penitenciaria 2015”, extenso documento que describe la situación de las cárceles de México. Ciento treinta centros estatales de readaptación y 21 instalaciones federales del país estuvieron bajo evaluación donde se observaron serias carencias que impiden condiciones mínimas de dignidad e integración social de quienes están bajo proceso penal o purgan condenas diversas.

El análisis de la CNDH quiso trazar gráficamente, a través de colores de semáforo, cuál es el planteamiento de urgencias. Sólo un Estado de la República tiene calificación verde favorable mientras que las entidades restantes pintan en amarillo o rojo. El ombudsman nacional describe un sistema carcelario incapaz de lograr el goce pleno de derechos y garantías constitucionales de los internos. Los principales problemas se concentran en la sobrepoblación, precarios servicios sanitarios y de salud, falta de oportunidades laborales para los internos, hacinamiento que lleva a la convivencia de treinta personas en espacios construidos para albergar a solo cuatro inculpados; áreas de privilegios para quienes mandan al interior, el tráfico de drogas y armas, la precaria e insalubre confección y distribución de alimentos y la ausencia de cuidados médicos especiales para personas con enfermedades crónicas y graves, destacando además violencia, riñas y homicidios.

Se suma la deficiente clasificación entre procesados y sentenciados o la convivencia entre reos de mínima y máxima peligrosidad sin dejar de lado el rompimiento de las relaciones familiares por el nivel de sometimiento de personas cercanas a los internos quienes tributan cuotas para lograr los mínimos de sobrevivencia de sus seres queridos por redes de corrupción y prácticas de horror debido al tráfico humano, comercial y monetario en los centros de readaptación. Es imposible pensar en el respeto pleno de los derechos humanos de quienes están privados de la libertad.

El caso de la Ciudad de México es la síntesis de la pudrición del sistema carcelario, con calificaciones en amarillo destacando en rojo las serias condiciones de gobernabilidad debido personal insuficiente, la autoridad en manos de los internos, prácticas ilícitas como el tráfico de drogas, extorsiones y sobornos además de la agobiante sobrepoblación.

El nuevo sistema de justicia penal apuesta por una reforma que impacte al andamiaje penitenciario del país; sin embargo, las condiciones actuales arrojan signos de alarma sobre el trato digno a los internos. Con frecuencia se escucha de redes del crimen operando desde las cárceles y reclusorios que han obtenido ganancias por más de 1,350 millones de pesos en el período comprendido entre el 2001 y 2015. Algunos organismos no gubernamentales de defensa de los derechos humanos afirman que el 90 por ciento de las bandas de extorsionadores están activas desde penales de la capital del país.

Las cárceles son un síntoma de cómo estamos en sociedad, de silencios y de omisiones que han provocado la cultura del descarte. El sufrimiento y la privación son reflejo del egoísmo social que provoca enfrentamientos y rivalidades refrendando el imperio del crimen. En su visita a México, el Papa Francisco indicó cuáles son los signos de las verdadera inserción social: “La reinserción social comienza insertando a todos nuestros hijos en las escuelas, y a sus familias en trabajos dignos, generando espacios públicos de esparcimiento y recreación, habilitando instancias de participación ciudadana, servicios sanitarios, acceso a los servicios básicos… Ahí empieza todo proceso de reinserción”. El sistema penitenciario usa, tira y aniquila a la gente.


En el Día Mundial de la Tierra

22.04.16 | 15:53. Archivado en Iglesia católica en México

Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe. Obispo de San Juan de los Lagos / 22 de abril.- “ El Señor tiene en sus manos las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque Él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos”. Del salmo 95(94), 4-5.

Estimados hermanos, pido al Señor Creador, Dueño y Dador de todo, les conceda bendiciones en el vivir, disfrutar, cuidar y agradecer nuestra Casa Común. Unido al anhelo del Santo Padre Francisco, a las necesidades de los más pobres y al grito de la naturaleza, envío unas sencillas palabras.

Como creyentes en Dios, sabemos que Él, lleno de amor nos ha regalado este planeta maravilloso, Planeta que el Santo Padre Francisco nos invita a descubrir y vivir como Casa Común (ver Carta Encíclica Laudato Sí). La Biblia desde el capítulo 1 del Libro del Génesis repite que Dios había “visto todo bien hecho” y así Nuestro Padre nos lo ha regalado, somos su creatura predilecta y nos sigue confiando la Casa Común. Alabar y bendecir al Señor por esta maravillosa obra, resulta fuente de múltiples bendiciones y alegrías que nos inspiran a cuidarla eficazmente y con mucho gusto. Por eso es de alabar que en el corazón del ser humano, estando inscrito el bien como base y norma de felicidad y realización, surjan anhelos del cuidado de nosotros y por tanto de nuestra casa común. Así hoy 22 de abril celebramos mundialmente El día de la Tierra. Esto comenzó a celebrarse en los Estados Unidos de América en 1970, la misión es movilizar eficazmente el movimiento ambientalista en todo el mundo para construir un medio ambiente saludable y sostenible, hacer frente al cambio climático y proteger la tierra para las próximas generaciones. Cada año tiene un tema y este año es: Los árboles para la Tierra; se propone que sean plantados en 5 años 7.8 millones de árboles. Los árboles absorben el CO2 de la atmósfera, ayudan a respirar aire limpio, contrarrestan la pérdida de especies, ayudan a las comunidades y sus medios de vida.

Ante la crisis ambiental del mundo, hoy cada habitante debemos comprometernos en actuar en conciencia y eficazmente “asumir los compromisos con la creación que nos plantea el evangelio de Jesús”(Laudato Sí # 246).

Hermanos todos, es tiempo de actuar, no dejemos de hacer las pequeñas y grandes cosas para cuidar eficazmente nuestra casa común; nadie podemos sentirnos excluidos, o sin remedio, ante quienes por inconciencia, ambición económica o por sentirse dueños de todo, infravaloran y maltratan el Regalo común. Puesto que el planeta es de todos, al no valorar, no interesarse, o utilizar los recursos naturales con intereses meramente económicos ocasionamos parte del gran problema actual en el campo y la ciudad; es también una injusticia social, un pecado contra el prójimo, que a todos nos lastima. ¿Podremos, como creyentes, alabar a Dios por la grandeza de la creación?; ¿podremos respetar y cuidar nuestra casa común?. Los frutos del mundo no son para beneficio de algunos, es Amoroso Regalo y Herencia de Nuestro Padre Dios.

Habitamos en este grandioso Planeta creyentes y no creyentes en Dios Padre Creador, mas la forma en que los creyentes tratemos a todo ser humano y a toda la creación, el respeto y uso que demos a las creaturas y a los bienes del mundo, debe mostrar a todos nuestra fe en Dios Todopoderoso, Padre Creador del cielo y de la tierra.

Encomendándonos a Nuestro Padre Común, de quien salieron todas las creaturas, expresémosle en nuestra actitud ecológica nuestro reconocimiento y agradecimiento por la Casa Común.


Legalizar la marihuana es acercarla a los jóvenes

20.04.16 | 17:08. Archivado en Iglesia católica en México

Abimael César Juárez García / SIAME. 20 de abril.- Para reafirmar la postura de la Iglesia en torno al tema de la legalización de la marihuana, Desde la fe entrevistó al Arzobispo de Yucatán, Mons. Gustavo Rodríguez Vega, quien recientemente participó en el Foro sobre la Marihuana organizado por la Universidad Pontificia de México.

Mons. Gustavo Rodríguez dijo que la Iglesia está a favor del ser humano, de la vida, y por lo tanto, no está de acuerdo en que se autorice usar sustancias que atenten contra la salud de las personas, como sucede con el uso de las drogas. Agregó que legalizar la marihuana, sería aumentar su producción, venta y consumo, y estaría más fácilmente al alcance no sólo de los adultos, sino también de los jóvenes y los niños.

“Lamentablemente esta droga ya tiene un enorme mercado, lo que pone en riesgo a una gran población, pero particularmente nos preocupan los infantes y los adolescentes, pues en este sector tiene efectos negativos, mayores e irreversibles”.

El Arzobispo de Yucatán subrayó que la marihuana es una planta de la que se pueden extraer o elaborar algunos medicamentos, por lo que, si se trata de cuidar la salud del cuerpo humano, es válido cultivarla. “Pero no debe ser consumida en cualquier forma, sino sólo a manera de fármacos que se deriven de la planta”. Enfatizó que la Iglesia apoya su uso en favor de la salud.

Mons. Rodríguez Vega externó que la Iglesia se ha negado a la legalización de la marihuana para el llamado “uso recreativo” desde el momento en que fijó su postura sobre el tema.

Apuntó que la UPM, en el Foro sobre la Marihuana, dio pie a la reflexión sobre la inconveniencia de usar “recreativamente” esta droga, para que a través de los diferentes puntos de vista, entre ellos el científico, se diera a conocer el peligro que se corre al aumentar la producción y distribución de la misma.

“La Iglesia ya ha comenzado. Ahora hay que tratar de educar a los jóvenes y pedir a los padres de familia que estén pendientes de sus hijos. Lamentablemente la edad del consumo ha ido disminuyendo, la oferta incluso llega hasta las mismas escuelas”.

Dijo que legalizar la droga con fines distintos al uso medicinal, sería algo lamentable, y en este caso no quedaría más que esforzarse en la formación de los jóvenes, de los niños y de las familias, con orientación e información.


El exitoso nuncio Pierre

19.04.16 | 17:56. Archivado en Iglesia católica en México

Felipe de Jesús Monroy / Vida Nueva México. 19 de abril.- Christophe Louis Yves Georges Pierre termina su servicio diplomático en México para aventurarse en la misión estadounidense que quizá con el tiempo le prodigue dos laureles merecidos: el solideo púrpura y un retiro satisfactorio tras conducir la compleja representación vaticana en norteamérica.

El papa Francisco ha relevado a Pierre de su larga estancia en México para enviarlo a EU como parte de su deseo de construir puentes entre estas naciones. Lo pidió directamente ante los obispos de México durante su visita en febrero pasado: Mejorar las relaciones con los obispos de la USCCB, el colegio de obispos norteamericanos. Pero no sólo en el tema migratorio sino en un necesario diálogo que responda a la dimensión histórica que ambas Iglesias deben reconocer en ellas. La Iglesia mexicana recibió gran apoyo de la Iglesia norteamericana durante la persecución religiosa en el siglo XX y, hoy más que nunca, la Iglesia de EU requiere de la experiencia pastoral, acompañamiento y formación de comunidades de lengua hispana, latinoriginarias, que incluso son ya mayoría étnica en estados como California, y que representan casi el 20% del total poblacional de EU.

Fiel a su estilo de cautela y discreción que le ha caracterizado en México, Pierre podría entrar de lleno en la dinámica diplomática hasta pasadas las elecciones presidenciales de noviembre próximo puesto que, quizá como nunca antes, hay gran preocupación por parte de la Santa Sede sobre el liderazgo que llegue a la Casa Blanca. Principalmente para que éste no eche abajo los muchos avances que Francisco ha logrado trabajar en materia diplomática junto a Barack Obama y el titán norteamericano.

Pierre lleva una sólida experiencia diplomática nutrida de cualidades importantes para el servicio. En México, no son pocos quienes califican su misión como ‘exitosa’ pues logró cabalgar junto a dos administraciones federales de partido distinto (no necesariamente opuestos), representó sin sesgo tanto a Benedicto XVI como a Francisco y logró, sin exponerse demasiado, reformas legislativas que garantizan la libertad religiosa y el Estado laico en México que hacen madurar un poco más a las Asociaciones Religiosas en sus derechos y obligaciones más allá de los usos, costumbres y tradiciones aparentemente homogéneas de un país mayoritariamente guadalupano y católico.

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Por los pobres se puede hacer más

17.04.16 | 06:54. Archivado en Iglesia católica en México


Editorial Desde la fe / SIAME. 17 de abril.-
América Latina es región privilegiada en cuanto a sus recursos, mismos que podrían sacar de la pobreza a más de 167 millones de personas, 74 millones de ellas en pobreza extrema. El subcontinente produce alimento para dar de comer sobradamente a la población que alberga; las riquezas petroleras del subsuelo ascienden a una quinta parte de las reservas mundiales comprobadas, y posee un tercio de aguas óptimas para uso y consumo humano; no obstante, la pobreza crece década tras década debido al estancamiento, la depredación de recursos naturales, la desigualdad en la distribución de la riqueza y la corrupción. Cifras del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señalan que en el periodo 2013-2014, la pobreza extrema subió del 11.3 al 12 por ciento, y a los 167 millones de pobres, se suman más de 200 millones de personas vulnerables que pueden caer nuevamente en esa condición ante la incertidumbre económica.

El caso de México destaca por sus específicas peculiaridades a pesar de las inversiones y multiplicidad de programas sociales. Algo no anda bien cuando, de acuerdo a las evaluaciones y cifras de los organismos competentes, nuestro país está estancado y sigue creciendo el número de personas en pobreza y vulnerabilidad. En 2014, el Consejo Nacional para la Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social determinó que el número de pobres creció dos millones (de 53.3 a 55.3 millones); es decir, actualmente casi la mitad de la población del país no cuenta con los recursos básicos para subsistir, mientras que las ciudades siguen concentrando cada vez más pobres provenientes de las áreas rurales. Para el 2015, el panorama no había mejorado. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en siete años, los programas estrella de las últimas administraciones disminuyeron la pobreza en un tímido 1 por ciento, situando al país a la zaga latinoamericana para abatir el flagelo.

Mientras tanto, la economía continúa en zona de despegue, pero muy lejos de los pronósticos que el actual gobierno federal planteó a inicios del sexenio, si comparamos el 5 por ciento que se preveía hace cuatro años, contra el 2.4 por ciento que actualmente el Fondo Monetario Internacional ha estimado para este 2016, aunado a los recortes presupuestales de 14 mil millones de dólares asestados al gasto público. Junto al tema económico, la corrupción es otro de los flagelos que alarma a los mexicanos, y no es para menos cuando, según el propio órgano auditor federal, en los últimos cinco años, el 97 por ciento de las denuncias por corrupción quedaron impunes.

Por otra parte, la sociedad mexicana sufre desigualdades que crean brechas abismales entre los pobres y quienes concentran la riqueza. México registra la mayor brecha de desigualdad en la OCDE, solo por detrás de Chile. La inversión social, como garantía del disfrute de los derechos fundamentales, parece palidecer ante las millonarias, inmorales y obscenas cantidades entregadas a partidos políticos y órganos electorales en estas elecciones 2016. En los 13 estados convocados a las urnas, los débiles y eclipsados institutos electorales locales costarán al país la suma de 5 mil 258 millones 538 mil pesos, una democracia cara, burocrática y aún cuestionada. Y qué decir de los altos salarios reservados a los funcionarios de los tres poderes federales o locales, sus emolumentos no representan la compensación por un servicio, y más bien son un cínico privilegio que ofende a más de la mitad de la población al ver reducida su capacidad de compra, o cuando más de siete millones de mexicanos, los más vulnerables y empobrecidos, sobreviven con mil pesos mensuales; es decir, con poco más de 33 pesos diarios. En contraste, cabe recordar que un Estado del sureste mantiene diputados que cuestan a la ciudadanía, que dicen representar, tres mil pesos al día, más dietas y prestaciones que podrían triplicar dicho monto.

Lo evidente no necesita demostración. No queremos entender que los daños causados por la pobreza pueden ser irreversibles y nos ponen en una situación de enojo social. La desconfianza es hacia el sistema que funciona para ser benévolo con partidos políticos ajenos a la procuración de la sana competencia y al fortalecimiento de la democracia por la vía de la austeridad y la transparencia.

La codicia de este sistema está condenando a muchos a destinos inciertos, y el impacto de la mala política económica lesiona a millones con consecuencias de difícil remedio. Parece que nos empeñamos en fortalecer la corrupción y el dispendio, en lugar de atender lo que de verdad es importante para nuestro futuro. Como señaló el Papa Francisco en México, “la mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en las personas, en las familias. La mejor inversión es crear oportunidades…” Por los pobres, se puede hacer más.


Nosotros, el Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia Ieronymos...

16.04.16 | 06:59. Archivado en Cristianismo

TEXTO COMPLETO DE LA DECLARACIÓN CONJUNTA FIRMADA HOY EN LESBOS ANTE LA COLOSAL CRISIS HUMANITARIA DE REFUGIADOS

Nosotros, el Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia Ieronymos, nos hemos encontrado en la isla griega de Lesbos para manifestar nuestra profunda preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto y, en muchos casos, de amenazas diarias a su supervivencia. La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por despojar a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales.

La tragedia de la emigración y del desplazamiento forzado afecta a millones de personas, y es fundamentalmente una crisis humanitaria, que requiere una respuesta de solidaridad, compasión, generosidad y un inmediato compromiso efectivo de recursos. Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía, afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa.

Como responsables de nuestras respectivas Iglesias, estamos unidos en el deseo por la paz y en la disposición para promover la resolución de los conflictos a través del dialogo y la reconciliación. Mientras reconocemos los esfuerzos que ya han sido realizados para ayudar y auxiliar a los refugiados, los emigrantes y a los que buscan asilo, pedimos a todos los líderes políticos que empleen todos los medios para asegurar que las personas y las comunidades, incluidos los cristianos, permanezcan en su patria y gocen del derecho fundamental de vivir en paz y seguridad. Es necesario urgentemente un consenso internacional más amplio y un programa de asistencia para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales en esta situación que se ha hecho insostenible, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento. De este modo podremos asistir a aquellas naciones que están involucradas directamente en auxiliar las necesidades de tantos hermanos y hermanas que sufren. Manifestamos particularmente nuestra solidaridad con el pueblo griego que, a pesar de sus propias dificultades económicas, ha respondido con generosidad a esta crisis.

Juntos imploramos firmemente por fin de la guerra y la violencia en Medio Oriente, una paz justa y duradera, así como el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares. Pedimos a las comunidades religiosas que incrementen sus esfuerzos para recibir, asistir y proteger a los refugiados de todas las confesiones religiosas, y que los servicios de asistencia civil y religiosa trabajen para coordinar sus esfuerzos. Hasta que dure la situación de necesidad, pedimos a todos los países que extiendan el asilo temporal, ofrezcan el estado de refugiados a quienes son idóneos, incrementen las iniciativas de ayuda y trabajen con todos los hombres y mujeres de buena voluntad por un final rápido de los conflictos actuales.

Europa se enfrenta hoy a una de las más graves crisis humanitarias desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para afrontar este desafío serio, hacemos un llamamiento a todos los discípulos de Cristo para que recuerden las palabras del Señor, con las que un día seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-36.40).

Por nuestra parte, siguiendo la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, decidimos con firmeza y con todo el corazón de intensificar nuestros esfuerzos para promover la unidad plena de todos los cristianos. Reiteramos nuestra convicción de que «la reconciliación (entre los cristianos) significa promover la justicia social en todos los pueblos y entre ellos… Juntos queremos contribuir a que los emigrantes, los refugiados y los demandantes de asilo se vean acogidos con dignidad en Europa» (Charta Oecumenica, 2001). Deseamos cumplir la misión de servicio de las Iglesias en el mundo, defendiendo los derechos fundamentales de los refugiados, de los que buscan asilo político y los emigrantes, como también de muchos marginados de nuestra sociedad.

Nuestro encuentro de hoy se propone contribuir a infundir ánimo y dar esperanza a quien busca refugio y a todos aquellos que los reciben y asisten. Nosotros instamos a la comunidad internacional para que la protección de vidas humanas sea una prioridad y que, a todos los niveles, se apoyen políticas de inclusión, que se extiendan a todas las comunidades religiosas. La situación terrible de quienes sufren por la crisis humanitaria actual, incluyendo a muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos, nos pide nuestra oración constante.

Lesbos, 16 de abril de 2016

Francisco
Ieronymos II
Bartolomé I


Antes de que se desate la tormenta. Francisco en Lesbos

16.04.16 | 05:51. Archivado en Iglesia católica en México

Es una situación dramática la de los miles de refugiados en los campos de la isla griega de Lesbos que el Papa visita este sábado 16 de abril. Lo describe en una entrevista a L’Osservatore Romano el presidente del episcopado griego, el obispo Fragkiskos Papamanolis y que se reproduce a continuación:

Usted ha seguido de cerca, en estos últimos meses, el drama de los refugiados que llegan a las islas griegas, y en particular a Lesbos. En general, ¿cómo ha sido la reacción de los habitantes de las islas?

El fenómeno migratorio de los refugiados, en la actual modalidad de llegada de una masa desorganizada, ha comenzado hace aproximadamente un año, y los países europeos no estaban preparados para acogerlo. Al principio se los consideraba «inmigrantes clandestinos». Después a Grecia las masas llegaban cada vez más numerosas y más frecuentemente, por lo cual se ha perdido el control, y en lugar de buscarlos porque carecen de documentos, se ha comenzado a pensar en cómo distribuirlos de modo improvisado. Ya en el mes de agosto de 2015 el Papa invitó a las familias católicas a acoger a estos hermanos que no tenían una casa, que no tenían un techo.

En las islas griegas Kos, Samos, Chios, Lesbos (cercanas a las costas de Turquía), ya en el mes de septiembre el número de refugiados superaba al número de los habitantes. Durante una exposición en la plenaria del c.c.e.e. (celebrada en los Santos Lugares) informé a los presidentes de las Conferencias episcopales europeas sobre estas situaciones creadas por el flujo continuo de refugiados, por lo cual ya no bastaba el sentimiento caritativo cristiano de los lugareños para ayudarlos. Se sentía ya la necesidad de que nuestro Gobierno tomara la iniciativa e hiciera algo por estos hermanos y hermanas. Pero tampoco el Gobierno estaba preparado, porque era la primera vez que sucedía este fenómeno migratorio masivo de refugiados. Comoquiera que sea, el Gobierno ha comenzado a hacer lo que podía, pero era siempre poco frente a las necesidades de esta población.

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Basílica nacionalizada

15.04.16 | 08:25. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

> Guillermo Gazanini Espinoza / 15 de abril.- En últimos días, la opinión pública manifestó sorpresa y repudio por las notas periodísticas consignando la inminente nacionalización del templo mariano más importante de México. Una notificación, publicada el 28 de octubre de 2015 en el Diario Oficial de la Federación, del inicio del procedimiento administrativo para formalizar la nacionalización del inmueble “denominado Templo Nueva Basílica de Guadalupe, Atrio y Anexos ubicado en Plaza de las Américas” suscitó sospechas, temores, rumores.

Las notas periodísticas pusieron en entredicho la propiedad cuestionando quiénes detentaban la posesión o legítima tenencia de los inmuebles guadalupanos; las expresiones llegaron a la indignación alegando que el gobierno federal actuó arbitrariamente y la Iglesia guardó silencio tramando una sospechosa conjunción de falsos intereses.

Análisis posteriores, en visión sesgada, compararon el procedimiento administrativo como verdadera apropiación del gobierno a la manera de la desamortización juarista de las Leyes de Reforma (Ley de Desamortización de Bienes de la Iglesia y de Corporaciones de 1856 y la Ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos de 1859) por el que “entraban al dominio de la nación todos los bienes que el clero secular y regular ha estado administrando con diversos títulos, sea cual fuere la clase de predios derechos y acciones en que consistan, el nombre y aplicación que haya tenido”.

La notificación de octubre, además, prendió las más variadas especulaciones sobre la seguridad de la Iglesia ante “arbitrariedades”, su independencia, el goce de derechos y la protección de su legítimo patrimonio. Otros más dirigieron la atención al preguntar sobre el ayate de Juan Diego que podría ser, en esas hipótesis, sustraído de Basílica a capricho del gobierno para integrar colecciones de museos o ser objeto de adornos privados en galerías anónimas.

Ciertamente, la visión parcial y lectura sin elementos jurídicos mínimos podrían justificar estos argumentos; sin embargo, e independientemente de los litigios y controversias sobre las partes anexas a Basílica, debe explorarse la legislación en materia de Culto Público y Asociaciones Religiosas además de precisar el concepto de nacionalización y de la naturaleza de los inmuebles para propósitos cultuales.

Lo que suponemos como bienes de la Iglesia, particularmente los destinados al culto, en realidad son patrimonio nacional conforme al artículo 27 de la Constitución de 1917. En 1992, las reformas en materia de personalidad jurídica de las iglesias, dieron un giro sobre la naturaleza de los bienes que esas entidades, ahora Asociaciones Religiosas, pueden tener en propiedad. Los inmuebles construidos hasta antes de 1992 seguían bajo dominio y propiedad de la nación, de pleno derecho y en automático sin mediar procedimiento alguno, como lo determina el artículo décimo séptimo transitorio de la reforma a los artículos 3o, 5o, 24, 27 y 130 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos publicada el 28 de enero de ese año en el Diario Oficial de la Federación.

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El modelo vigente no proporciona vida digna para todos: Arzobispo de Acapulco

14.04.16 | 23:38. Archivado en Iglesia católica en México, Análisis y Opinión

Mons. Carlos Garfias Merlos. Arzobispo de Acapulco / CEM. 14 de abril.- Cuando analizamos las raíces de la violencia y buscamos soluciones de fondo que conduzcan más allá de la mera seguridad pública, reconocemos que el modelo de desarrollo vigente no proporciona condiciones de vida equitativa para todos, por ello propicia y genera la violencia. Un modelo de desarrollo que no respeta y valora la dignidad de todas las personas por igual, es generador de desigualdad y, por lo mismo, de violencia Este es el señalamiento que los obispos mexicanos hacemos en nuestra exhortación pastoral: “En medio de la situación de inseguridad y violencia que venimos considerando y al contemplar el panorama de millones de mexicanos que se han empobrecido, nos preguntamos: ¿puede existir la paz cuando hay hombres, mujeres y niños que no pueden vivir según las exigencias de la plena dignidad humana? ¿Puede existir una paz duradera en un mundo donde imperan relaciones sociales, económicas y políticas inequitativas, que favorecen a un grupo a costa de otro? ¿Puede establecerse una paz genuina sin el reconocimiento efectivo de la sublime verdad de que todos somos iguales en dignidad, porque todos hemos sido creados a imagen de Dios, que es nuestro Padre?” (Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna, 217).

Por ello, la paz tiene que ser obra colectiva, de todos y de todo tiempo. Nadie puede excusarse de no actuar al respecto. Trabajar por la paz es trabajar por la dignificación de todos los mexicanos, sobre todo por la dignidad de las víctimas de la violencia pero también la dignidad de quienes viven en la pobreza extrema, que es otra forma de violencia. Todos estamos convocados a participar y ser corresponsables desde el lugar propio de cada quien y en el metro cuadrado que ocupa nuestra existencia. Es fundamental la igualdad y el respeto a la dignidad de la persona humana, de la cual todos somos corresponsables para hacer posible esta igualdad, corresponsabilidad y respeto a la dignidad humana, en la construcción de la paz.

MOVIMIENTO A FAVOR DE LA ARMONÍA, LA PAZ Y EL PROGRESO DE ACAPULCO

En esta semana el Presidente Municipal de Acapulco lanzó la convocatoria a la sociedad civil, a diversos sectores y actores de la sociedad, organizaciones, instituciones, para que junto con las autoridades municipales podamos integrar un Movimiento a favor de la armonía, la paz y el progreso de Acapulco. Esta iniciativa merece nuestra atención como una manera operativa para juntos construir la paz en Acapulco. Todas las iniciativas a favor de la paz son bienvenidas, vengan de donde vengan. Todas las iniciativas como la organización de eventos culturales, musicales, deportivos y religiosos que buscan convocar a la población a sumarse activamente a la búsqueda de la paz. Después de todo, la contribución de la sociedad civil tiene que ser determinante para restaurar la seguridad y construir la convivencia en todos los espacios de nuestras ciudades y de nuestros pueblos. Una acción que hoy está iniciando “Limpiemos Acapulco”, es una llamada a todo el pueblo para que juntos limpiemos Acapulco de basura y físicamente vayamos recogiendo todo lo que afea nuestro puerto y así podamos contribuir a tener un Acapulco Limpio. Cada quien en su casa, en su calle, en su colonia, en su trabajo, en su escuela, en su lugar de diversión “limpiemos Acapulco”. Mantengamos esta campaña de manera permanente. Todos profesionistas, estudiantes, trabajadores, en la familia, en las empresas, en los hoteles, en los parques, en la playa, en los jardines, “limpiemos Acapulco”.


Miércoles, 4 de mayo

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