02.06.08 @ 10:33:00. Archivado en In memoriam
Memorias de Africa, la película, forma parte de mi memoria histórica/familiar y sentimental. En los últimos veinte años la he visto unas cuantas veces. Creo recordar que mi madre conserva colgado un frondoso y bien conseguido retrato de Roberto (como llama ella a Robert Redford) en alguna de sus habitaciones, retrato de Redford en la memorable película. "Lástima, dice también ella, que últimamente con esos estiramientos de piel haya perdido su naturalidad.". Yo le digo que hubiera sido una pareja ideal para él, con su pelo rubio y sus ojos tan azules, como una nórdica transplantada en el medio de la meseta castellana (¡Y crece bien!).
Sigo con la película: la banda sonora de John Barry (muy buena) la tengo asociada al sonido de fondo, hilo musical, ambiente de algunas celebraciones familiares, me sigo emocionando viéndolos a los dos (Denys y Karen) volando en esa avioneta amarilla sobre la llanura keniata, con el momento álgido de la cogida de manos en pleno vuelo, y esa imagen en el que él le lava el pelo a ella cuando el amor comienza a chispear en la orilla del río, y él dice: "Reza bien quien bien ama al hombre, a la bestia, al pájaro...", imagen bella para acompañar un texto irrefutable y poderoso, escena a la vez tierna y fuerte.
En fin, Memorias de Africa, gran historia, romántica sin caer en la cursilería. El otro día se dio la noticia de la muerte de Sidney Pollack, el director, y me apenó. Lo lamento, aunque la película seguirá estando presente en mi memoria, con recordatorio por lo menos una vez al año. Pero hoy quiero escrbir un poco más de Africa, nada que ver con aquella época colonial que sirve de telón de fondo a la historia de Pollack que es una adaptación de la autobiografía de la escritora danesa Isak Dinisen...
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