La vuelta del verano está marcada por el signo inevitable de la austeridad. O somos austeros o perecemos como Estado, como proyecto soberano. O nos ponemos las pilas del ahorro o nos intervendrán hasta convertirnos en un país con escasa capacidad de maniobra.
No queda otra, hemos montado una estructura que se puso obesa durante las vacas gordas. Hay que adelgazar.
Dolores Cospedal presenta en Castilla la Mancha un rigurosísimo plan de ahorro. Los dos grandes partidos, por otra parte, llegan a un gran acuerdo para reformar la Constitución y establecer en nuestra carta magna techos de déficit.
Necesitamos un Estado serio, directo, eficaz, con capacidad para garantizar la educación y la sanidad en todo nuestro territorio con unos altos niveles de calidad.
Los nacionalistas se han echado las manos a la cabeza con la reforma. Porque tendrán más complicado sus desmanes de gasto pero también porque casi por primera vez en la historia de nuestra democracia los dos grandes partidos se ponen de acuerdo para coger el toro por los cuernos. ¿Y si se pusieran de acuerdo en más cosas?. España, o mejor, los ciudadanos españoles irían recuperando cotas de soberanía que durante demasiados años han estado al menos condicionada por ciertas minorías. Algo habremos ganado.
Sábado, 2 de junio
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel