Los hijos son la prole que a veces pesa demasiado.
Ahora se debate sobre la custodia compartida, al hilo de una ley valenciana rechazada por el gobierno central. La ley valenciana es distinta a la normativa estatal actual en la que la madre siempre tiene prevalencia en caso de desacuerdo entre los padres.
No me quiero meter en esto, quizá no esté preparado, pero sí quiero romper una lanza a favor de los hijos. Hablamos de divorcio, y lo hacemos alegremente pensando en una gran conquista, en un gran avance de la humanidad, y hasta cierto punto lo es. Lo es, cuando es una forma decorosa de poner fin a lo que ha perdido sentido. Pero nunca, nunca un divorcio es algo liviano, nunca debiera serlo mientras en el medio estén los hijos.
Me rebelo contra la irresponsabilidad de algunos padres, al casarse y a veces al divorciarse. Y me rebelo cuando no se tiene en cuenta a unos hijos que vivirán con el lastre de criarse sin una de las patas que conforman la mesa, con un padre en fines de semanas alternos y cosas por el estilo.
¿Cuánto pesan los hijos?. Lo suficiente como para repensar el divorcio con un alto sentido de la responsabilidad social.
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Realmente la custodia compartida apela al sentido de responsabilidad de los progenitores en el que la comunicación juega un papel fundamental para que las relaciones de futuro fluyan adecuadamente y los hijos sigan contando con su padre y con su madre, a pesar del divorcio. En mi opinión, no es tanto el divorcio sino los conflictos sin resolver lo que supone un lastre para los diferentes miembros de la familia.
Sábado, 2 de junio
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel