Ha terminado, ¡por fin!, el reencuentro anual con el 23-F, fiesta ya de guardar, casi de obligado cumplimiento, como San Valentín, el día del Padre o el día de la Madre. Guardamos ahora en el baúl de las celebraciones, como las serpentinas sobrantes en Noche Vieja, los tiros de Tejero y los gritos de rigor: el "¡Quieto todo el mundo!" y el "¡Todo el mundo al suelo!". Hasta el año que viene.
Y seguiremos viendo a Suárez imperturbable en su escaño, interrogante, digno, cansado, decepcionado. Muy solo, porque efectivamente allí casi todo el mundo permanecía quieto, tendido sobre la moqueta del hemiciclo, empotrado en la parte baja del escaño mientras un guardia civil con estampa de cómic vociferaba en la tribuna de oradores.
Adolfo Suarez, con todos sus errores, que podemos estar pagando ahora de forma más intensa, es quizá el político español con más atractivo en la segunda mitad del siglo XX.Si le miras con atención te resulta difícil decir "es de derechas" o "es de izquierdas".¿Oportunista?. Eso dicen los que peor lo quieren, y continúan: "¡Con Franco era del sector falangista!".
Suárez era una persona en la que confluían influencias diversas, aparentemente contradictorias, y por eso buscó su propia coherencia, una especie de acuerdo consigo mismo. De ahí que, aunque rehuyera los encasillamientos, se integrara mejor que en otras "familias" de la dictadura (católicos, monárquicos, tecnócratas...) en la "familia falangista", en cierto sector de ese grupo (los "reformistas", que habían renunciado tanto a la llamada "revolución pendiente" nacionalsindicalista en oposición a Franco como, en el otro extremo, a convertirse en los últimos guardianes del General), y de ahí también que impulsara después el "centrismo" (yo diría que el auténtico, más que la etiqueta de uso común ahora en los partidos mayoritarios) como una opción posible dentro de nuestra actual democracia. Toda su trayectoria formaba parte de una línea de continuidad: buscar un camino viable para la reconciliación nacional.
Sí,había en él ambición y evolución, sobre la que se puede discutir mucho, pero no oportunismo. Creo que siempre hubo coherencia en Suárez,desde la camisa azul hasta el CDS, también cuando dimitió como presidente del gobierno en medio de un mar muy revuelto y viendo que su barco encallaba en todas las aguas. Hace aproximadamente diez años lo ví en Madrid, entraba en una iglesia, un guardaespaldas quedó en la puerta esperando. Entré en el templo movido por la curiosidad, creo que no había nadie, solamente Suárez, muy concentrado, estaba recogido en una capilla, supongo que rezaba. Muy solo.
La semana pasada estuve con Juan Francisco Fuentes , autor de "Adolfo Suárez. La historia que no se contó". Hice una entrevista relámpago, muy breve, un pequeño pellizco en esta figura. Aquí os lo dejo:
Los TP de oro son unos premios de cierta raigambre en el mundo televisivo donde al parecer los lectores de la revista TP votan sus preferencias. Como suele ocurrir en este tipo de galardones, es frecuente que se mezclen churras con merinas, pero lo de este año ha llamado especialmente la atención. En la categoría de mejor presentador de informativos se ha incluido a Matias Prats, Ana Blanco y ¡Sara Carbonero!. Dos presentadores de noticiarios completos frente a una persona que presenta la sección de deportes , lo que supone una diferencia notable. No quiero dar una importancia exagerada a los premios TP Oro, pero la anécdota de este año es un ejemplo significativo de algo que nos esta pasando y que en mi opinión sí que es muy importante: la ruptura de algunos valores fundamentales para la sociedad, y me refiero al mérito, la capacidad, la trayectoria o la ejemplaridad.
Es curioso que mientras se quiebra un principio básico de justicia y equidad social cargando casi todo el peso de una crisis económica de grandes dimensiones sobre los hombros de pensionistas, asalariados y pequeños empresarios, se entroniza cada vez con más frecuencia un igualitarismo burdo y profundamente injusto que equipara ( por ejemplo en este caso) los méritos de dos profesionales de reconocida trayectoria con los de una joven cuya trayectoria profesional a día de hoy pesa menos que su reciente operación de implantes mamarios, su recorrido incesante por el papel couché o el noviazgo con Iker Casillas.
Así estamos, y, según dicen, tales clasificaciones las realizan los que ven la televisión. No sé, para mi que hacen añicos el sentido común y lo convierten en el menos común de los sentidos. Y se me podrá decir con toda la razón: "Das importancia a algo que forma parte de las frivolidades propias del mundillo televisivo". Vale, pero también se acepta que una gran política social puede ser aplicar los mismos criterios o baremos a la hora de conceder una ayuda pública al que vive en La Moraleja y al que le cuida el jardín. Otra muestra de igualitarismo injusto que prescinde de unos méritos que en este último caso son necesidades.
Los autónomos han vuelto a poner el grito en el cielo. Un autónomo es un trabajador/empresario, una persona que se lo monta por su cuenta y lleva su empresa en su mochila, en su cartera o en su ordenador. Fontanero, osteópata, informático....Representan el quince por ciento de los trabajadores españoles. Lógicamente, los hay bueno, malos y regulares, ñapas y profesionales estupendos. Están muy mal porque hacen unas declaraciones trimestrales del IVA bestiales que les supone desprenderse del veinte por ciento de lo que ganan cada tres meses. Pero además las administraciones públicas les deben doce mil millones de euros a pesar de que hay una ley que establece un plazo máximo de cincuenta días para formalizar los pagos. Los ayuntamientos son los más morosos y tardan 160 días de media en hacer frente a sus facturas. Los autónomos que dependen de los consistorios no pueden aguantarlo, claro. Esta es su situación en un país en el que autónomos y pequeños negocios son el pan y la sal de nuestra actividad productiva, pero no se les trata bien, no tienen crédito, nada saben de aquella partida del ICO que iba a enjugar su sequedad al inicio de la crisis. Seiscientos autónomos echan el cierre cada día. Es increíble.
No me gustaría ser frívolo con el asunto de las andanzas sexuales de Berlusconi pero tampoco pecar de bienpensante y rasgarme demasiado las vestiduras. Si Belusconi hubiera vivido en la antigua Roma no le hubiera pasado nada publicamente más allá del ámbito de su familia y las relaciones con su esposa. Ahora será juzgado por tres magistradas por prostitución de menores y abuso de poder.
Sí, es muy grave la acusación referida a la prostitución de menores, la verdad es que el primer ministro italiano es un tramposo, un presunto corrupto/corruptor, y además no lleva nada bien la edad que tiene. Pero, ¡ojo!, Berlusconi hace en Villa Certosa lo que seguramente otros cargos públicos de todo el mundo hacen más escondidos. Y ¡ojo! porque la jovencita Karina Ruby, menor de edad cuando comenzó todo, es hoy una chica muy espabilada que está sacando una gran tajada de todo este asunto a costa de sus relaciones berlusconianas,¿o no?. De momento, ya ha prestado su imagen para hacer publicidad de un libro en ropa interior. Karina Ruby no es una pobre víctima traumatizada y utilizada sin piedad, no nos engañemos. Desde el principio está controlando los pasos que da y el fin que persigue, siempre muy bien asesorada. Pero lo que más me llama la atención es la imagen de Il Cavalieri correteando en paños menores por el jardín tras los encantos de sus pupilas. ¿Alguien imagina a un presidente español haciendo eso sin que de inmediato se genere un gran terremoto nacional?. En Italia llevan meses publicando detalles sobre las andanzas de Berlusconi berlusconeando. Italia: a veces tan cerca, a veces tan lejos.
Por cierto, Berlusconi acapara demasiado poder, aquí en España sin ir más lejos Telecinco, Cuatro, y seis cadenas de TDT están bajo la influencia de sus empresas. Y antes de estallar el "caso Ruby", Berlusconi ya tenía pendiente un juicio por fraude fiscal y otro por corrupción. Esto en la antigua Roma ninguna institución se lo hubiera perdonado.

Otra más del sector primario: ha muerto Jesús García Calvo, a los 90 años. Seguramente no sabes mucho de él. Yo tampoco,ni siquiera me sonaba su nombre hasta que he leído casi por casualidad un obituario en un periódico. Pero creo que este hombre es muy importante, uno de esos pioneros que hacen patria imprimiendo dignidad a los entornos que les han visto crecer, y sin los cuales hubiera sido más difícil el desarrollo y la modernización de España. En 1969 fundó la cooperativa lactea Feiraco, en A Barcala, una de las zonas más deprimidas de Galicia. Aquello se convertió en una salida para miles de pequeños productores que comenzaron a ser dueños de su destino. Hoy Feiraco tiene cuatro mil socios (diez mil antes de la crisis) y comercializa leche cien por cien gallega. García Calvo fue el presidente de honor de la cooperativa durante cuarenta años sin cobrar nada. Durante las negociaciones para la entrada de España en la CEE se opuso con firmeza a las condiciones que se imponían al sector agrícola y ganadero español. Descanse en paz.
La Política Agraria Comunitaria se está convirtiendo en una auténtica depresión para la agricultura en España, donde se vive ya más de la subvención que de la producción. Es así de claro, una pena. Y ahora, con el último acuerdo entre la Unión Europea y Marruecos las cosas irán a peor, sobre todo para las producciones mediterráneas. Tiembla el sector hortofrutícola de Levante con las ventajas concedidas al vecino marroquí. No han querido poner sobre la mesa los negociadores de Bruselas ni un mínimo criterio protector hacia las producciones de frutas y hortalizas españolas, las grandes perjudicadas, pero tampoco un criterio tan elemental como que los productos marroquíes se cultivan y recogen en un régimen laboral alejado de las coordenadas europeas. ASAJA ha comenzado una recogida de firmas y destaca este aspecto en un comunicado: "Este acuerdo no sólo es perjudicial para los productores, sino que también vulnera derechos humanos puesto que si estos productos son mucho más baratos es porque los trabajadores del campo en Marruecos tienen unas condiciones laborales pésimas, y con este acuerdo, la UE está contribuyendo a esta situación". La Unión Europa cierra los ojos, y en el caso que nos ocupa la agricultura española va a pagar la factura. ¿Qué supone el acuerdo?. Estas son las cifras:
La boina de contaminación que cubre las grandes ciudades españolas remite con las lluvias, aunque se hayan encendido algunas alarmas. Pero me pregunto: ¿Cuando concluirá el tostón soporífero de Batasuna?. Ahora han dejado en casa la boina y se ha puesto corbata, han entrado de lleno en las sutilezas dialécticas del nacionalismo encorbatado, donde no todo es lo que parece ni se dice todo lo que se quiere decir, o mejor, se ocultan (según el día, la hora y las conveniencias) las verdaderas intenciones y las auténticas querencias en un mar de convencionalismos democráticos plasmados en unos estatutos reglamentariamente constitucionales presentados al inicio de esta semana, aunque la Constitución se la pasen por debajo del forro, como bien saben ellos y nosotros. Una ceremonia de la confusión, un baile de mascaras, un tira-afloja eterno e insoportable: ese es el nacionalismo al que ahora se quieren apuntar los batasunos. Dicen que aceptan la democracia, que repudiarán cualquier muestra de violencia, que representan el sentir de la izquierda aberchale. El problema es que no se desmarcan del proyecto racista y totalitario al que han dado cobertura política hasta ayer, la tiranía a la que han sometido durante cuarenta años al pueblo, que no piden perdón a sus víctimas, que no se arrepienten de la violencia pasada, que no garantizan a los doscientos mil exiliados vascos que puedan volver a casa. Falla que todo huele más a estrategia política para recuperar espacios de poder y subvenciones españolas (por cierto) que a convicción profunda. Rechina demasiado el mensaje de esta izquierda aberchale que, por lo demás, ya está representada en el parlamento vasco por otros partidos que también se reclaman de izquierdas y nacionalistas vascos. Resultan muy poco creíbles estos “nuevos” batasunos con corbata aunque hayan guardado la boina en casa, esa noble boina vasca que ellos han deshonrado tanto.
Vicente del Bosque, soso de solemnidad, es, sin embargo, un aristócrata en el sentido más hondo de la palabra. Le viene al pelo el título de marqués que le ha concedido el Rey en reconocimiento a su trabajo al frente de la selección española de fútbol que cristalizó aquella maravillosa noche de julio en que los españoles gozamos como muy pocas veces tras la consecución de una empresa deportiva que siempre nos había resultado esquiva.
La aristocracia en su sentido original es una actitud más que un linaje. Una actitud dominada por el desinterés, la templanza y la nobleza. Los títulos aristocráticos se conceden a personas que destacan en el servicio a la comunidad de la que forma parte, y lo hacen desde la ejemplaridad con una calidad personal más allá de lo común. El aristócrata debe ser aquel que abre y desbroza caminos, aquel que en circunstancias complicadas o cuando el barco zozobra sabe mantener la compostura, la elegancia y el norte. Que se lo digan a nuestro seleccionador en aquel desdichado primer partido del Mundial cuando muchos lenguaraces ya pedían su cabeza, o anteriormente cuando tanto le costó ganarse la confianza de ciertas personas del entorno del Real Madrid a pesar de haber conseguido la mayor cosecha de títulos en la historia reciente del equipo blanco. Decía Oswald Spengler que la civilización siempre ha sido salvada en última instancia por un pelotón de soldados. Lo cierto es que la humanidad es salvada cada día por un pelotón de aristócratas como el marqués de Del Bosque.
Sábado, 2 de junio
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel