Benedicto XVI dice en su último libro que España es un país de "contrastes dramáticos", y se refiere a una lucha entre un "secularismo radical y una fe convencida". El Papa hace alusión a un viejo tema español, y tiene razón. Creo que de ninguna de las grandes naciones europeas se puede decir lo mismo, y me refiero a las cinco grandes, a los pilares de Europa: Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y España. Los españoles estamos divididos desde hace siglos sin que ningún intento de conciliación haya cuajado de una forma seria entre nosotros. Los contrastes siguen siendo nuestra seña de identidad más definitoria, las dos Españas reflejadas por Goya en una de sus pinturas negras más celebradas. El pintor aragonés llamó a este cuadro "La riña" o "Duelo a garrotazos". También lo podríamos titular hoy "Contrastes dramáticos". La pregunta es si alguna vez podremos superar ese estado de crispación continua, de cabreo incesante, de desasosiego atroz en aras de un "sugestivo proyecto de vida en común", en palabras de Ortega. Con este panorama, y con la que nos está cayendo, cualquier bobada política que divida a los espñoles más de la cuenta es muy grave, demasiado. Tanto como que aún hoy uno de nuestros temas favoritos sea la guerra civil. ¡Qué terrible enfermedad, con casi cinco millones parados!.
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Yo no soy política, pero creo que el actual gobierno está acentuando esta división entre españoles que ya estaba practicamente olvidada. Recuerdo que en mi infancia (tengo 40) no eramos conscientes de tanta división. Hoy en día, todo nos sirve para actualizar esa rivalidad que,a estas alturas, debiera ya ser historia.
Sábado, 2 de junio
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel