Uno de cada cinco soldados norteamericanos vuelve de Iraq o Afganistán con daños cerebrales. Talibanes, terroristas, milicianos radicales y suicidas...aquello se ha convertido en un avispero inmundo para el ejército más poderoso del planeta. Una emboscada repentina, un francotirador parapetado en cualquier ruina, una mina colocada en un paso inevitable. Un infierno incontrolable. Vuelven a casa pero ya nada es igual. Depresiones, divorcios, un treinta por ciento se enfanga en el desempleo crónico. El tratamiento de las enfermedades mentales de sus tropas le costará al gobierno de Estados Unidos más de seis mil millones de dólares.
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel