España cabe en una pelota, cabe cuando un pueblo consigue entusiasmarse con el futbol como lo está haciendo el español con la selección. Se acabó el problema sobre España y su desasosiego, aunque sea por unos días. Se ha esfumado el plomo de nuestras alas. Las banderas adornan los balcones, taxis y camiones dan testimonio en rojo y amarillo, los bares son recintos donde se celebra alegremente un sentimiento. Un grupo de jovenes españoles que saben jugar muy bien al fútbol han conseguido la unanimidad de todo un pueblo. Son futbolistas, los de nuestra selección, que derrochan talento, generosidad y amplitud de miras frente a la racanería y el estilo ramplón que el miedo provoca en nuestros rivales, en todos. Ellos no son malos. La selección española es muy buena. Ese es el estilo español, el estilo que ha conseguido terminar, quizá tan solo en un paréntesis estival, con aquello de la desvertebración de España. Con la selección el patriotismo nace en el bar, en la panadería y en la oficina. Nace de una forma natural, sin acritud. Cualquier turista que nos visite estos días estará maravillado ante un derroche de sentimientos tan colosal. En cambio, una pregunta sale al encuentro: ¿Y cuándo pase el Mundial?. ¿España volverá a ser demasiado complicada para entrar, vivir y regocijarse en una pelota de fútbol?. La crisis nos agobia. El fútbol de España, como una metáfora redentora, nos marca la salida, el estilo que triunfa. Vamos a aprovechar el momento.
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel