El barcelonismo es un sentimiento que en gran medida se fundamenta en el antimadridismo. Me gustaría saber cómo se siente hoy un culé. El culé miraba al horizonte y lo veía poblado de gloria, pero hoy la gloria se ha marchitado porque en el fútbol las alegrías son como la espuma y las penas, en cambio, son aceitosas. ¿Cabía imaginar mayor éxtasis futbolístico que ganar una Copa de Europa en el Bernabeu?. Los culés más optimistas lo daban por hecho, ebrios de un año de oro en el que lo ganaron todo, todo de lo comieron sin dejar nada. Pero esa orgia balompédica la ha roto un equipo italinao, el Inter de Milan, de juego rocoso, feo y táctico. No siempre vence el brillantez, la pelota y la técnica. Hoy el madridismo está tan féliz como un merengue porque el sentimiento blanco es en gran medida antibarcelonismo. El madridismo despierta de una de sus peores pesadillas: ver el Templo de la Cibeles profanado por un ejército de culés celebrando un Champions conquistada en el Bernabeu. No será.
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel