La pureza peligrosa: miedo a la libertad
22.06.09 @ 10:00:14. Archivado en España
En Irán hay nerviosismo con la oleada de jóvenes que se han lanzado a la calle para pedir una apertura del régimen islámico. Al margen de la veracidad o no de los resultados de las últimas elecciones allí, me llama la atención que los representantes del poder hayan decidido prohibir la actividad en los blog, en internet, en todo lo que significa intercambio de información a través de las nuevas tecnologías. Es una constante en las dictaduras que un día fueron revoluciones. Los antaño revolucionarios se convierten en viejos apoltronados en su poder y, como en Irán, lanzan a sus cachorros a la calle a reprimir cualquier signo de espontaneidad social. Se podría decir que esta es la esencia del integrismo: la obsesión por una supuesta "pureza" comienza por prohibir manifestarse, sonreír, aplaudir, y termina por sacar los fusiles a la calle. Los viejos guardianes de la revolución dicen que quieren conservar las esencias revolucionarias pero en realidad lo único que conservan intacto es su temor, su miedo…..
En China ocurre algo parecido. El gobierno de aquel país ha decidido instalar un dispositivo en todos los PC,s que se vendan en el país. La orden entra en vigor a partir del próximo uno de julio. La gerontocracia del partido quiere evitar los virus que, según ellos, pueden contaminar las mentes de los jóvenes a través de su ordenador. El viejo aparato del partido tiene miedo , como los viejos mulás de Irán. Otro caso palpable de miedo a la libertad enmascarado en una supuesta conservación de la pureza revolucionaria que, por otra parte, ellos (la gerontocracia) han sido los primeros en evitar o en violar al introducir la economía capitalista. El integrismo es peligroso y acaba por producir extrañas criaturas como el régimen chino.
Hace veinte años el gobierno de China aplastó la mayor revuelta popular contra la dictadura. Estos días hemos recordado las terribles imágenes de Tiananmen y como los tanques acallaron la voz de una multitud de estudiantes. En cierta medida lo consiguieron, los viejos dirigentes siguieron en sus poltronas. Es posible que ahora los viejos ayatolás consigan reprimir la revuelta y todo vuelva a una cierta normalidad, a esa extraña normalidad que no es más que miedo, pero no podrán evitar calmar el ansia de información de los jóvenes inquietos que quieren saber lo que hay "al otro lado". Los dispositivos de control en los PC,s con una herramienta ridícula contra esta inquietud, es querer ponerles puertas al campo. Imposible.
Lo más lamentable es que ya hay muertos, personas que se han quedado en el camino.. Desgraciadamente la historia se escribe así, y nunca cambia, pero las dictaduras caen, siempre acaban cayendo, aunque luego vuelvan a resurgir con su corte de viejos guardianes de la revolución y esos chicos, como los milicianos islamistas de Irán, que pretenden ser muy puros y muy revolucionarios a base de mamporrazos.
Hace poco cayó en mis manos un ensayo de Bernard-Henry Lévy titualdo "La pureza peligrosa", un análisis certero sobre los monstruos que acaba produciendo el integrismo de cualquier signo cuando se aplica sobre una sociedad entera, y en ese libro leí algo que viene muy a cuento de lo que ocurre hoy en Irán: "Dime lo que alejas de ti y te diré quién eres. Dime cuál es tu frontera y ahí estará tu base. Descríbeme de lo que abjuras, señala donde se sitúa lo que para ti es inconciliable y ahí estará tu límite, y por tanto, tu verdad".
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Javier López
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