Se llama Cristiano Ronaldo. El Real Madrid ha pagado por él ¡94 millones de euros!. Con ese dinero te puedes comprar quince islas en los alrededores de Río de Janeiro, o un equipo de Formula 1. Ese dinero es el presupuesto de municipios del tamaño de Ciudad Real y es lo que gana el Estado al mes con el IVA que pagamos todos los españoles por consumir gasolina.
Un equipo de fútbol ha pagado ese pastón por un chico de 24 años que en teoría es muy bueno, un jugador de fútbol que juega un partido los domingos y entrena unas cuentas horas a la semana (bastantes menos que ocho al día), pero además es una maquina de hacer publicidad. Todo hay que decirlo: algunos de los de nuestra selección son quizá tan buenos como él pero no venden calzoncillos de Armani.
La crisis no ha llegado al loco mundo balompédico, pero sí al bolsillo de los aficionados que en buena medida llenan estadios...¿para olvidar las pesadumbres de la semana con un gol de Ronaldo?. ¿Y si luego no lo mete?.
He elegido para titular este texto: "Ronaldo y el loco mundo del fútbol", aunque quizá fuera más propio: "Ronaldo o cómo de loco está este mundo ".
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Buen artículo.
Un saludo.
Juanfran
Considero que hay que distinguir claramente dos tipos de "crak" en el mundo del fútbol, los tipo Beckam, que son más anuncios publicitarios que jugadores, es más, como jugadores pueden dejar mucho que desear, y los tipo Zidane que son grandiosos dentro del campo y por encima de todo son jugadores que además pertenecen a un negocio que da mucho dinero en el ámbito de la publicidad y ellos toman parte de la tarta. Cristiano Ronaldo no es mal jugador pero a mi personalmente me recuerda más al modelo Bekam. El Real Madrid de Florentino tendría que pensar más en hacer un gran equipo con jugadores que quieran jugar al futbol por encima de todo, lo digo como madridista convencido que quiere ver en las vitrinas la decima cuanto antes.
Está claro que el fútbol es una válvula de escape para mucha gente que padece los sinsabores de una sociedad que, en crisis o no crisis, avanza hacia la deshumanización del día a día. Pero ello no es obstáculo para considerar los puntos negros que tiene este negocio, no se yo si muy controlado.
Parece que el fútbol pierde su esencia, como deporte en sí, para convertirse en un negocio que enriquece a unos pocos y distrae a muchos.
No tengo una clara opinión sobre si es inmoral o no, el futbol genera los recursos que genera, es un negocio, ¿quien le pone precio a un cuadro de Picasso?
Martes, 14 de febrero
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Miguel Barrachina
José Pómez
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Rufino Soriano Tena
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera