Es una de las grandes figuras laborales de los últimos años, y ahora, con la crisis, el tipo social se extiende. El prejubilado es un cincuentón que a las once de la mañana dice con las legañas puestas: "¿Y qué demonios hago hoy?". Lunes al sol. El prejubilado es en nuestros días algo así como "el cesante" en los finales del XIX, que cesaba de sus funciones cuando entraba a gobernar el partido contrario (en aquella época del turno entre Canovas y Sagasta). El prejubilado cesa de sus funciones y se pone a pasear o se sube por las paredes, la espada de Damocles se llama ERE y en tiempo de crisis está especialmente afilada.Hace no demasiado tiempo jugué al tenis unas cuantas veces con uno, y me metía unas palizas de escandalo. Había dedicado su vida a uno de los grandes bancos españoles, y a los cincuenta y dos le dieron la prejubilación. Poco después se divorció, se puso a buscar ligues y a jugar al tenis. EL prejubilado de mis partidos de tenis estaba como una moto....Tanto penar por la oficina, y al fin uno libre, ¿o no?....
Sí, sí, un prejubilado es un tipo peligroso. A los cincuenta, ¡y todo el día sin hacer nada!. Y un prejubilado convencional es doblemente peligroso. Me refiero al que a esas alturas de su vida se encuentra en el tresillo del cuarto de estar con una mujer que trabaja, unos hijos que están todo el día pidiendo dinero, y la suegra en el sillón de al lado. Así que nuestro prejubilado se pone a arañar el sofá con la misma intensidad con la que lo hace el gatito que retoza y ronronea a los pies de la suegra. La prejubilación es perniciosa para los matrimonios que pasan por tener una cierta solera.
Y para colmo, el hombre a los cincuenta tiene un puntito algo salvaje. De repente se encuentra joven, después del bajón de los cuarenta, joven y atractivo, otra vez, y el matrimonio quizá ya un poco gastadín. ¿Todo esto sin obligaciones laborales y con una paga mensual que puede ser hasta del noventa por ciento de lo percibido en el último mes en activo?. La prejubilación es una locura. Ahora los prejubilados españoles se están asociando y anuncian un encuentro nacional en breve (más en http://www.prejubilados.es/).
Yo creo que deberían organizar un desfile nacional con matasuegras y en albornoz. El caso es que se habla menos de prejubiladas, y también las hay. Parece que una prejubilada es menos peligrosa. ¿Por qué?. A lo mejor todavía pensamos que ella, al quedarse sin jefe/a a esa edad, va a volver sumisa, desengañada y despechada al viejo redil a cuidar a su guerrero y servirle una copa de Magno en la sobremesa de los domingos.
En serio: Conozco a prejubilados ilustres. A esa edad uno está en lo mejor de la vida laboral. Algunos fueron muy importantes para mi formación en TVE. Aprendí mucho de ellos porque están en su plenitud. Un periodista en los cincuenta y tantos está en el punto más brillante de su carrera, porque hay oficio, sabiduría y esa complicadísima sencillez o facilidad con la que generalmente sólo se saben hacer las cosas a esa edad.
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Hola soy prejubilado bancario desde hace 8 años y es verdad que hechas de menos la vida laboral y que se te merma el sueldo con la carestia de vida que a ti no te la suben, pero tambien es una gozada levantarte a la hora que quieres y realizar tus hobis, yo concretamente me dedico a la pintura, y a la tarea de comprar en la que ya soy un experto.
La otra parte es la convivencia con la esposa, que se siente amenazada en sus dominios, nosotros nos hemos repartido la faena, yo compro y codino y ella hace todo lo demas que hes mucho.
En cuanto a viajar puedes hacerlo en cualquier epoca, pero como mi sueldo ha perdido el 30%, estas como los demas que solo puedes hacer un viajecito al año.
En fin somos unos privilegiados pero menos.
La prejubilación nos obliga a plantearnos qué vamos a hacer con nuestra vida a partir de ese momento. Y la respuesta nunca es fácil, a ninguna edad, y menos cuando ya nos hicimos esa pregunta 30 años antes y creíamos que nunca nos la íbamos a volver a hacer. Pero la vida nos fuerza a contestarla y su respuesta dependerá de la personalidad de cada uno... En cualquier caso, lo peor es no hacérsela y dejar que pasen los días, en el sillón o dando paseítos, hasta que aparezca el lumbago. Es una nueva etapa y hay que aprovecharla, cada uno lo mejor que pueda y sepa. ¡Y todo menos compadecerse: lamentarlo por nuestras empresas sí, que no nos aprovechan; pero no por nosotros¡
Está muy bien eso de la realización personal al tener más tiempo disponble, pero el prejubilado normalmente acaba ganando menos dinero que antes lo que le supone un problema económico y disminución del poder adquisitivo.
Las circunstancias de cada persona en concreto le importan poco a los responsables de los ERE. Lo importante es ver, si es posible, el lado positivo. El prejubilado tiene multitud de posibilidades de realización de su vida. A veces el problema es no saber qué hacer con la propia vida cuando desaparecen las obligaciones.
OK, pero el de la foto me parece más un budista decrepito, guasa
Lunes, 13 de febrero
Antonio Cabrera
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Javier Vicente Gil
Raúl González Zorrilla
Toni García Arias
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Francisco Rubiales
Enrique Zubiaga