El surco de Javier López

Rebecca y Europa

21.07.08 | 10:07. Archivado en Europa
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Siempre me ha llamado la atención la vida nómada de las personas de etnia gitana, al menos las que permanecen ancladas a sus tradiciones más ancestrales. ¿De dónde vienen?. ¿Cual son las raíces de su sistema de vida?.
Esta niña gitana llamada Rebecca ha conseguido por un momento despertar la conciencia europea con una carta dirigida al viejo continente, una niña rumana que salió de su pueblo en Timisoara hace cinco años y emprendió junto con su familia su camino de tristeza en las periferias de la abundancia europea.
Rebecca Covaciu se ha convertido en el motor de su familia y en un aldabonazo para reflexionar sobre lo que ocurre aquí (no ya con los inmigrantes que vienen en busca de nuestro bienestar) sino también con los que estando dentro se quedan en la cuneta...

En su carta titulada "Querida Europa" esta niña de doce años manifiesta que para ella Europa es sinónimo de justicia. ¿Y qué podría ser de no ser eso?. Rebecca está apuntando lo que es un hecho incuestionable, creo. Europa es el lugar del mundo donde se vive mejor y donde se siguen manteniendo altos niveles de Estado de bienestar. Estamos acostumbrados a ello pero es el único lugar donde ocurre, es el "hecho diferencial europeo" dentro del mundo desarrollado. Por supuesto, no es así en el tercer mundo, pero tampoco en Estados Unidos o en Japón. Sí, realmente es una suerte ser ciudadano de la Unión Europea.

Rebecca ha vivido durante los últimos cinco años en una furgoneta, en una chabola y al raso, quizá en cualquier banco. Ha vivido en Milán, en Ávila y últimamente recaló con su familia en Potenza, y aquí es donde ha comenzado a ver la luz. La gota que colmó el vaso de la tristeza fue la paliza que le dieron en Milán a Stelina, el padre de Rebecca. "¿Hay racismo en Europa?", se pregunta la niña en su carta. El padre tiene 43 años, fue campesino y ahora es pastor evangelista. En Potenza la familia de Rebecca ha visto la luz porque una pareja de mediana edad que prefiere mantener el anonimato se ha enterado de la historia por Internet y han decidido prestarlos una casa que ellos no usaban. Ahora necesitan demostrar un domicilio fijo para que los niños puedan acceder a la escuela. Rebecca es la que tiene más ganas de aprender. Dice que quiere ayudar a los niños pobres, y recordarnos a los europeos lo que debemos ser en este mundo.

Una bonita historia, esta vez con final feliz, de momento. Algunos ya se han apresurado a calificar a Rebecca Covaciu como la "Ana Frank de la etnia gitana". Bueno, queda bien como titular, pero aquí no hay nazis como los de aquella época. Aquí todo es más mediático, menos ingenuo que en los tiempos de Ana, quizá también Rebecca. Lo que sí que hay es demasiada indiferencia. Rebbeca Covaciu nos lo ha recordado con su carta "Querida Europa".

1 comentario


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Comentarios
  • Comentario por David A. 22.07.08 | 10:51

    Eres un genio, no se puede escribir mejor. Esta crónica me ha recordado a las que hace Vicente Romero sobre la infancia en el tercer mundo (otro genio). Tus artículos son tan redondos y perfectos que lo único que se puede comentar es eso, que son perfectos. Por cierto te puedes dedicar a esto del periodismo, TU SI QUE VALES, (ja, ja, ja).

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