Buen tiempo, ¿ o qué?
09.06.08 @ 10:47:54. Archivado en España
Ahora con lo del buen tiempo hay mucho lío, no es como antes que era el pan pan y el vino vino. Llover en junio, complicado. Calor en enero, raro. Ahora, no. Ahora te pueden presentar y vender los chuzos de punta en agosto como lo mejor de lo mejor, por todo el asunto del cambio climático y la sequía. Y es verdad, tenemos en esta España nuestra un grave problema con el agua. Es más, pienso que el auténtico peligro viene por ese frente. El desierto en el que puede quedar convertida la piel de toro es más inquietante que los ibarreches habidos y por haber, porque aquí, cuando todo se haya secado, no habrá norte ni sur ni nada que haga reconocible a Iberia como tierra de contrastes. De momento respiramos porque este año nos ha ido bien.
Pero ya digo que lo de el buen tiempo parece cada día más relativo, y finalmente tiene una carga subjetiva inevitable. Estaba yo contento la semana pasada cuando por fin nos entró el anticiclón (ya me apetece el calorazo verandongo, y eso que cada día le encuentro más alicientes a la lluvia y al olor a verde), estaba alegre con el sol que salía, y en eso pensaba cuando iba en mi coche por Princesa. Me llamaron al móvil, lo cogí tan tonto como siempre y un municipal me vio. Me endosó una multa de noventa euros, y lo que es peor, tres puntos del carnet. Reaccioné muy mal con él, no me suele pasar, la verdad, y se le quedó una cara de pan que no tengo muy claro que quería decir, aunque me pareció ver que al tiempo hacía una levísima y poco meditada intentona de ponerse la mano sobre la cartuchera, pero no, tenía pinta de bueno viéndolo con distancia...El buen tiempo se me vino abajo y todo fueron nubarrones negrísimos y gordísimos, aunque, ya sabes, no hay mal que por bien no venga: ya sé lo que vale un punto y eso es una buena noticia.
Conozco a una persona que dice "¡buen tiempo! cada vez que vislumbra a una mujer guapa. Para esté hombre todos los días son estupendos porque le gustan casi todas. En Madrid hay muchos sitios para pasearse. A mi me encanta pasearme por Rosales cuando llega el calor, con una chica, o con alguien que me cuente cosas, que a mi me da pereza y prefiero escuchar. Rosales es nuestro paseo marítimo, una vez me lo dijo un hippie en Debod. No tenemos mar pero lo imaginamos y ya se sabe que no hay realidad posible que supere a una realidad imposible y fantaseada. Pero en Rosales siempre hace buen tiempo, y en otoño es una delicia con todas las hojas caídas.
El caso es que el calorcillo va llegando, bueno o malo según se mire. Dentro de poco estaremos todos con lo de "uff, que calorazo más insoportable", "que bien se está en el norte". Vale, forma parte del juego...de la vida. Yo estoy aprendiendo ahora que me gusta el calor y el frío, la lluvia y el sol, cada historia a su tiempo, pero echo de menos la primavera que se ha convertido en la gran gran pagana del cambio climático. Ya ni se nos altera la sangre ni nada y estamos todos un poco ahorchatados. Que rica horchata, por cierto. A ver si empieza el calor ya del todo.
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En cuanto al cambio climático, simplemente incidir en el déficit que hay en España de embalses y pantanos para crear reservas de agua y no estar tirándose piedras los vecinos de distintas comunidades por el agua de este verano, que para colmo no suelen estar gobernadas por el mismo partido, pero ese es otro tema.
Mi buen amigo Juan coincide contigo en la llegada del verano, yo no, no se si es por el calor, los cuerpos sudados, las axilas al aire, las chanclas que exhiben todo un catálogo de rarezas de la podología….
Un saludo.
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Javier López
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