Tauromaquia/vida
19.05.08 @ 10:51:22. Archivado en España
"El toreo es un duelo entre el miedo y la serenidad; de tal calidad ésta, que el artista sea capaz de transfigurarla en belleza" (Salvador de Madariga)
Mira, hoy voy a hablar de toros, porque los antitaurinos me hacen bufar con sus bobadas. Soy un defensor acérrimo de los animales, y ni siquiera tengo una relación bien definida con las corridas de toros. Mi percepción oscila, según el momento del día o la estación del año, entre la infinita pena hacia ese animal que sufre en el ruedo y el respeto profundo hacia el hombre que se pone delante de la bestia siguiendo un latido cultural y artístico ancestral, pero lo que no aguanto de ninguna de las maneras es a los que se bajan a la arena con carteles en inglés en los que pone "torero asesino" o lindezas de ese calibre.
Estamos en la feria de San Isidro, y por eso el tema me resulta recurrente. No quiero que prohíban los toros (hay personas y organizaciones que lo intentan con verdadero empeño), o mejor dicho, si de lo que se trata es de proteger a los animales (un propósito que me parece absolutamente prioritario) creo que antes habría que confeccionar una lista de bestialidades sin ningún tipo de valor artístico, ni coraje humano, ni filosofía: la caza del zorro, el engorde de las ocas, la cabra que cae desde el campanario, las peleas de gallos....y, por supuesto, endurecer el código penal para todos los maltratadores de animales desalmados, pero, por favor, no metamos en el mismo saco a la corrida de toros.
Dice el canon tradicional que para ser un buen torero hay que parar, templar y mandar. Trilogía que sirve para la vida misma. La vida es una corrida de toros, con sus suertes y con sus tercios, con sus bregas y con sus momentos de gloria. Hay un tiempo para la brega y otro para el lucimiento. A la vida hay que recibirla con gallardía por la mañana con el capote bien planchado, calmarla en la suerte de varas, espabilarla por la tarde con unas buenas banderillas y llevársela a la cama si es posible habiéndola toreado al natural, que es hacerlo con la verdad por delante.
Hace no demasiado tiempo leí un reportaje que me estremeció. Lo escribía en el suplemento dominical de un periódico de tirada nacional Julio César Iglesias (gran periodista prejubilado de RNE). Era una historia que contaba como el maestro Antoñete había decidido vender su ganadería porque no pudo soportar la muerte del mejor semental de la camada. El toro le quería con locura, comía en su mano y se alegraba al ver al maestro del mechón blanco todas las mañanas. Había una relación de afecto entre ellos. Los toros, la tauromaquia, el mundo taurino es algo complejo, añejo y tan lleno de cultura, de vida y de sentimientos que es por lo menos temerario meterlo en el mismo "campo temático" que cualquier salvajada del tres al cuarto de las que se hacen con el mundo animal. No me parece justo para toreros, banderilleros, mulilleros, monosabios, ganaderos...que sé yo, tantísimas personas que viven en torno a ese ritual en la arena recortada sobre un redondel.
En todas esas cosas pienso cuando mi devoción por los animales me hace a veces taparme la cara cuando el toro sufre al fnal de la faena, y me alegro enormemente cuando me enteró de que a uno de estos animales tan bellos le indultan porque su bravura ha sido incluso mayor que la valentía del torero. Torero como Antoñete que casi no puede soportar la muerte de su mejor semental, uno toro al que habían indultado.
Y cuando veo la actitud ante la vida de José Tomás (rayana en el misticismo), sabiendo que esa actitud tiene su origen en su pasión por los toros, me da vergüenza ajena pensar que por ahí circulan personas solamente le consideran un matarife de ganado. ¿No dan para más?
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Javier López
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