Bicentenario: me sumo a la estampa
05.05.08 @ 10:23:09. Archivado en España
A mí con el bicentenario de la guerra de la independencia española me ocurre como con Mayo del 68, que también recordamos ahora. Prefiero nadar en aguas superficiales y quedarme en la mitología de las bellas estampas de libertad más que bucear en el análisis certero de la realidad.Prefiero contemplar la estampa de un pueblo luchando por su independencia que detenerme a analizar el hecho de que parte de ese pueblo (no todo) gritaba "viva las caenas". Y en la revuelta de Mayo del 68, me atrae la bonita imagen del hombre/mujer joven en busca de su felicidad frente a la vieja infelicidad burguesa de todos los que piensan bajamente en pos de una concepción mercantil de la vida, pero me asusta saber que algunos (no todos) de aquellos revolucionarios de la primavera parisina enarbolaban la bandera de un personaje como Mao, pero esto es otra historia.
Voy con el bicentenario: pueblo que se levanta contra la invasión de las tropas napoleónicas. Napoleón, que después de usar la armada española (antes invencible) para hacer frente por mar a los ingleses (sin éxito como se comprobó en el desastre de Trafalgar-1805) quiso entrar en España como Pedro por su casa.Y la verdad es que lo hizo. Lo hizo porque le dejo el gobierno comandado por Godoy. La verdad es que España, o mejor dicho, sus gobernantes, no han alcanzado nunca más tales niveles de indignidad. Comenzaron cediendo los barcos y la tropa marinera y terminaron entregando la honra.
Bueno, pues el caso que con esto de bicentenario me estoy repasando un poco la historia de nuestro país en aquella época. Estamos en 1808. España comenzaba a ser un país raro. Todavía conservabamos un imperio imponente, pero de puertas para adentro todo era famélico, decadente, algo sucio. El pueblo español ya no era altivo y orgulloso. El caballero y de capa y espada había dado lugar al hombre de la navaja.Algo quedaba de orgullo, sí, pero también había pobreza, resentimiento y mucha incultura. Solamente una minoría quería el cambio hacia la modernidad que se había plasmado en Francia con su revolución. Y en esa minoría los había patriotas que de ninguna manera aceptaban la invasión, y afrancesados que agasajaban al francés con las mejores fiestas. Así que en el bando del patriotismo estaba un pueblo empeñado en salvar los muebles a los viejos poderes, y unos pocos que querían regenerar España sobre nuevas bases con una monarquía de corte constitucional. Estos últimos fueron los que parieron la Constitución de 1812, primer atisbo de España concebida como pueblo español.
Llegaron los franceses en su momento de mayor esplendor, con su Ilustración recién estrenada y un señor que pretendía hacerse dueño de Europa a golpe de bayoneta.Napoleón se topó con lo que luego en su destierro llamó "la ulcera española".El pueblo decadente recobró su dignidad y su grandeza, y el solito hizo frente al invasor. El general Foy del ejército francés escribe en su "Historia de la guerra en la península": "España apareció, de repente, altiva, noble, apasionada, poderosa, tal como había sido en sus tiempos heroicos".
Sigo con las estampas: en Madrid saltó la chispa el dos de mayo, la gente dirigida por dos oficiales cabreados e indignados como Daoiz y Velarde, que cayeron pronto en el cuartel de Monteleón, hizo frente a los soldados de Murat; Manuela Malasaña, la bordadora, enfrentándose a aquella soldadesca con sus tijeras de trabajo; el bando que se lanza desde Móstoles animando a todos los municipios españoles a unirse a la rebelión. Imágenes bicentenarias.
Y fuera de Madrid, Agustina de Aragón al mando de una batería de artillería en el sitio del Zaragoza,o en Cataluña la batalla del Bruc, donde, según la leyenda o la realidad, un pastorcillo puso en fuga a cuatro mil franceses tan solo con su tambor y la inestimable ayuda del eco de las montañas de Monserrat que convirtieron la dignidad de aquel solitario tambor en el ejército más temible.
Esto del 2 de Mayo, bien está para dibujar o redibujar una bonita estampa histórica. Que le letra la pongan los historiadores sin resentimientos absurdos hacia el "gabacho" porque aquí ya se reconoció la razón de la revolución francesa (la nación es el pueblo) cuando todavía estaban las tropas napoleónicas por la piel de toro. En Cádiz se firmó la Constitución más ejemplarmente liberal del viejo continente.
Comentarios:
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Javier López
autor
Contacto


