Carla Bruni ha puesto su mirada felina sobre el viejo continente. Carla ha hechizado a Sarkozy y ahora pasea su glamour también por las islas británicas, con una Graciosa Majestad que le puso en Buckingham Palace la alfombra roja para que la Bruni pasara con su abrigo gris de Dior y su boina a lo Jackie Kennedy.
Carla Bruni se mueve como pez en el agua y favorece la entente anglo-francesa porque Gordon Brown también la mira, a pesar de que a Sarah Brown se le nota un cierto resquemor.
Mick Jagger fue de los primeros en ser mirados por la turinesa. El cantante de los Rolling probó el veneno y Carla fue la musa de la guitarra. Luego se hizo cantautora y realizó trabajos meritorios con poesía y puntería.
Ahora es la salsa y el perejil de la alta política europea.
La Bruni todavía no ha pisado tierra española, y eso que Sarkozy y ZP parecen llevarse bien. Habrá que esperar a después de la investidura.
Carla Bruni es una mujer de mundo, con mucho pasado,y está acostumbrada a las reuniones de postín. Sabe perfectamente para que sirve cada uno de los seis vasos de cristal que Isabel II pone a cada uno de sus invitados.
Dicen que es la nueva Maria Antonieta, aunque a esta la cortaron la cabeza los de la revolución de la liberté-fraternité-egalité, junto con Luís XVI, el marido que no la atraía nada, y lo que hace esta Carla Bruni es traer de cabeza a media Europa, también a Nicolás.
La Bruni marcará una nueva línea en las primeras damas, por lo menos las republicanas. Aquí como no tenemos ese problema tenemos a Sonsoles Espinosa, que últimamente se saca todo el partido que puede, y a Ana Botella, que está más guapa como teniente de alcalde y delegada de medio ambiente que como mujer del presidente. Y coronando, la reina Sofía y la princesa Letizia, que no entran en esas cábalas porque la realeza pesa. Pero quien sabe, quizá el próximo presidente del gobierno podría vivir una tórrida historia de amor con Elsa Pataky, ¿no?, pero para eso tiene que haber una Cecilia que se quede plantada. Cecilia Sarkozy, que al poco tiempo de ganar las elecciones presidenciales su marido, declaró: "no me veo como primera dama, es algo que me fastidia porque soy politicamente incorrecta". Dicho y hecho. Nicolás dictó sentencia y se fue a buscar a Carla.
Carla Bruni define un estilo ante el mundo, y a veces Sarkozy va como el punto de la Bruni, pero con ella al lado firma ententes cordiales con los británicos en el 10 de Downing Street a la hora del té.
Entente es pacto, acuerdo, diplomacia fina. Carla Bruni es de esas mujeres que pactan lo justo, primero con ellas mismas, o con Sarkozy. ¿Arderá París?.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla