Carla Bruni ha puesto su mirada felina sobre el viejo continente. Carla ha hechizado a Sarkozy y ahora pasea su glamour también por las islas británicas, con una Graciosa Majestad que le puso en Buckingham Palace la alfombra roja para que la Bruni pasara con su abrigo gris de Dior y su boina a lo Jackie Kennedy.
Carla Bruni se mueve como pez en el agua y favorece la entente anglo-francesa porque Gordon Brown también la mira, a pesar de que a Sarah Brown se le nota un cierto resquemor.
Mick Jagger fue de los primeros en ser mirados por la turinesa. El cantante de los Rolling probó el veneno y Carla fue la musa de la guitarra. Luego se hizo cantautora y realizó trabajos meritorios con poesía y puntería.
Ahora es la salsa y el perejil de la alta política europea.
El Cristo es...el Hombre
No hay otro oficio ni empleo que aquel que enseña
al hombre a ser un Hombre.
El Hombre es lo que importa.
El Hombre ahí,
desnudo bajo la noche y frente al misterio,
con su tragedia a cuestas,
con su verdadera tragedia,
con su única tragedia...
la que surge, la que se alza cuando preguntamos,
cuando gritamos en el viento.
¿Quién soy yo?
¿Quién es el Hombre?...
Tal vez sea Cristo...
El Cristo es ‚el Hombre...
La sangre del Hombre...
de cualquier Hombre.
Esto lo afirmo. No lo pregunto.
¿No puedo yo afirmar?...
(León Felipe)
El Resucitado
En la inquietud maligna de mi noche
rodeada de fracasos crueles, pasiones bajas,
no pudiendo saber en mi mente turbada
ni aun el significado de una palabra clara.
Esperando en un sueño sin deseos
el cumplimiento de mil ilusiones vanas que habían muerto,
sin compasión alguna destrozada casi en una locura
las venas que antes fueron puras.
Aprendí muchas cosas de cómo en la tristeza
inyectaba en mis venas alegría, y entonces decidí
que ya más nunca lloraría,
mas cómo iba a llorar si estaba muerto,
había muerto al dolor y a la alegría.
Entonces me vi solo, encerrado en la tumba de las drogas,
muerto a la vida, al pesar y a la congoja,
miré a mi alrededor y vi otras tumbas;
busqué en su interior y vi a otros muertos,
muertos al placer, al dolor y a la alegría,
pues habíase apagado el énfasis de la vida.
Perdóname Señor, yo no pensé que
pudiese escapar de este tormento,
que pudiese existir algún remedio
que hiciera vivir después de muerto.
Te recibo Señor, y siento vida.
Recorren por mi ser las aguas vivas,
y al contemplar contigo el cementerio
veo dos tumbas, ¡están vacías!
Gracias, Señor, porque es una tuya,
gracias Señor, la otra es mía.
(Emerson Morales)
Birmania es una más, una bonita perra abandonada y maltratada. Ha sido noticia porque la han disparado con una escopeta de caza hasta setenta perdigones. Ha sido noticia justo cuando los cazadores llevan sus reivindicaciones a la calle. Mal favor les ha hecho el mal cazador desalmado que ha puesto a Birmania al borde de la muerte, mal favor les ha hecho a sus compañeros que defienden la actividad cinegética de la que tanto y tan bien ha escrito nuestro Miguel Delibes, que además lleva su nobleza a la caza que ha practicado en esas tierras de Castilla a la que se siente intimamente unido.
Birmania es una muestra más de la crueldad de los hombres hacia "su mejor amigo". El calificativo (que conste) se lo puso el hombre, porque el perro es también el "amigo mudo".
Birmania es un ejemplo, otro más, de hasta donde llega la enfermedad del hombre, tan dispuesto a denigrar a su amigo más fiel y leal.
Dice el español: "El peor mal de los males es tratar con animales". El británico: "Cuanto más trato con los hombres, más me gustan los perros". Yo en esto cada día soy más british.
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel