Aquí debatimos sobre si a los inmigrantes se les debería pedir o no un contrato de convivencia o si le ponemos una letra al himno nacional.
En Estados Unidos la inmigración forma parte de la entraña del país y las gentes se ilusionan politicamente votando en elecciones primarias, todos con su bandera en ristre. Elegir a Hillary Clinton o Barak Obama entre los candidatos del Partido Demócrata es un ejercicio de democracia básica que aquí todavía no hemos aprendido. Aquí nos ponemos el traje ciudadano un domingo cada cuatro años y a tirar.
Pero no somos los únicos que tenemos el espíritu cívico aletargado. Generalmetne el patriotismo no funciona cuando viene conducido desde arriba. En Reino Unido el primer ministro Gordon Brown se ha encontrado con la pasividad cuando no la oposición ante su propuesta de promocionar el himno y la bandera en el colegio. No somos los únicos, no. Hoy el patriotismo genuino, sentido y consentido por la mayoría, vive en Estados Unidos. Europa es más vieja.
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel