Poco miramos hacia abajo desde que nos hemos instalado en la prosperidad y competimos por hacernos un hueco entre las ocho naciones más prosperas del mundo.
África, el continente negro, no es un aldabonazo a nuestras conciencias satisfechas nada más que durante el minuto que dura la información en el telediario sobre la último cayuco arribado a nuestras playas cargado de famélicos con la mirada perdida en un horizonte idealizado.
No estoy hablando de la inmigración como problema político, que lo es y hay que solventarlo y resolverlo. Aquí estoy hablando de la inmigración como drama humano. Me pregunto si Europa ha sido una mala madrastra de el vecino del sur.
El pasado fin de semana se reunieron en Lisboa representantes de la Unión Europea y África. El viejo continente esta cercado por el hambre de millones de personas. Europa era hasta el siglo pasado la gestora de aquellos paises, luego casi improvisados con el fin de las colonias. Esos países donde el grito de la tribu sigue siendo más fuerte que las estructuras del Estado de Derecho que no cuajan porque es imposible que eso suceda donde el analfabetismo campa a sus anchas y el hambre es una de las principales causas de mortandad.
África es caldo de cultivo de tiranos como Gadafi o de carnicerias como la de hutus y los tutsis en Ruanda, o el conflicto silencioso que viven en Nigeria, donde la minomria cristiana es masacrada diariamente por la mayoria musulmana. Pero de eso no tienen la culpa los paises occidentales. De eso tienen la culpa los gobiernos corruptos que chupan la sangre a su pueblo. Los países occidentales tienen la culpa de haberse largado de allí dejando al pueblo a merced de aventureros sin escrupulos, el más fuerte de la tribu, que se sirven de supuestas democracias, imposibles donde la población no sabe leer, para imponer sus caprichos a sangre y fuego. Europa también es culpable de aprovecharse de una estructuras de comercio injustas que condenan a África a ser proveedora de materias primas baratas.
Pero no tiene razón Gadafi cuando decía este fin de semana en Lisboa que "la culpa de la inmigración la tiene el colonialismo pasado" y que en compensación por esa afrenta Europa debería "invitar" a los inmigrantes africanos a vivir entre nosotros.
Eso es un cinismo muy del gusto del caudillo libio que se sacude la responsabilidad para seguir alimentando su chiringuito de poder.
¿Acaso se considera Gadafi más justo que el "colonialismo" que le sirve de chivo expiatorio?
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Hola Javier, siempre escucho los comentarios que haces en Punto Radio los martes a las 13h. Ayer hablabas sobre este artículo de Africa, en el que analizas las causas sobre la situación que sufre este continente.Creo que supone un abrazo de apoyo y solidaridad y contribuye a tener presentes a los pueblos más desfavorecidos.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla