Speculum

Yo acuso

10.02.19 | 12:24. Archivado en Papa, , Iglesia, Derechos Fundamentales

Tal y como el caso Dreyfus de finales del siglo XIX, conmocionó a la sociedad francesa de la época, hemos podido saber las vergonzantes historias que creíamos, en nuestra ingenuidad, que eran casos aislados y que no subyugaban tanto a la Iglesia jerárquica.

Pero no, el papa Francisco, reconoce los abusos a algunas monjas por parte de curas y obispos y dijo que trabaja para buscar soluciones contra esta situación, que «viene de lejos». En la rueda de prensa a bordo del avión que le trajo de regreso de su viaje a Emiratos Árabes Unidos el papa reconoció la existencia del problema, es decir, de algo enquistado:

«Es cierto, es un problema (...) Dentro de la Iglesia ha habido clérigos que han hecho esto (...) Ha habido sacerdotes y también obispos que han hecho esto», dijo Francisco sobre las denuncias de abusos de algunas religiosas. Continuó: «¿Hay que hacer algo más? Sí ¿Tenemos la voluntad? Sí. Pero es un camino que viene de lejos», señaló.

Pero la estrella del crucificado, que viene de más lejos, por muy radiante y afortunada que queramos vestirla, no son más que oropeles y se ve amenazada por la más vergonzosa a imborrable de las manchas.

No solo es inaceptable y antievangélico, como dicen desde la asociación de teólogas, es mucho más grave: por la indignidad de los delitos, por la destrucción profunda y radical de las personas de buena fe y por el uso y abuso de la libertad ajena.

La expulsión del estado clerical es poco para estos depredadores que se esconden detrás de una cruz. No pueden quedar sin el mayor de los castigos, la cárcel y la repulsa social.

Se han llegado incluso a crear comunidades, como la de Saint Jean —denunciada por el Vaticano— como una orden donde las monjas fueron esclavizadas por su fundador y otros sacerdotes bajo la «teoría del amor de la amistad», que utilizaban para asediar a las religiosas y justificar los abusos.

«Ha habido casos en los que los sacerdotes dejaron embarazadas a las monjas y luego las obligaron a abortar», denuncia Doris Wagner (activista por los derechos de la mujer en la Iglesia), que aporta datos de un informe, que apunta que «el 40% de las religiosas han sufrido abuso sexual, el 10% antes de unirse a la vida religiosa y el 30% después». Pero, ¿cómo es posible que obispos y sacerdotes católicos abusen y violen a niños/as y monjas? ¿Es suficiente con decir que también se hace en otros lares? ¿No tienen los obispos y sacerdotes católicos mayor responsabilidad para con el prójimo y para con el mundo?

No es solo un problema de patriarcado y clericalismo, que también tienen su retranca, sino de unas mentes abyectas, increyentes, cegadas por el poder y el deseo. De una percepción de sí mismos pagada de vanidad: son las huestes del anticristo.

Son consecuencia de las viciadas relaciones humanas que se instalan entre clérigos y laicos, es el poder jerárquico del que se usa y abusa sistémica y arbitrariamente.

Me viene a la mente que si esto ocurre con las monjas, si no ocurrirá lo mismo en algunas delegaciones diocesanas de enseñanza, donde las propuestas para enseñar en la escuela pública y privada están presididas por la arbitrariedad y el nepotismo, incluso con el beneplácito de las administraciones. ¡Quién sabe cuántas mujeres ¡y hombres! han podido ser ultrajados, directa o indirectamente, para obtener un trabajo…!

Lo cierto es que actualmente, los cardenales y obispos, además de algunos sacerdotes tienen a su servicio, como sirvientas, a congregaciones de religiosas. Solo rechazando ese servicio intolerable y de tipo esclavista creeremos que la jerarquía quiere atajar algunos de los problemas de la mujer en la Iglesia: Hic sunt dracones.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Lorenzo 11.02.19 | 19:57

    ¿Cuánto tiene que cambiar la Iglesia en este aspecto y cómo hemos de colaborar todos para que la dignidad de la mujer sea reconocida en su interior con todos los derechos, al igual que los hombres!

  • Comentario por antoniol 10.02.19 | 22:15

    Siga adelante con este tipo de reflexiones. Los católicos no tenemos miedo a la verdad.

  • Comentario por Arturo 10.02.19 | 19:39

    Un artículo valiente y amargo de digerir.

Sábado, 23 de febrero

BUSCAR

Editado por

Hemeroteca

Febrero 2019
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728