Speculum

El profesorado de religión y la mentira profesionalizada

28.12.15 | 18:21. Archivado en Sindicalismo, Profesores de religión

Estas líneas no pretenden ser más que una reflexión de quien se encuentra dentro del colectivo de profesores de religión, por lo que no debe ser visto sino como la expresión de la libertad de su mismo nombre. En definitiva se trata de buscar respuestas a una sola pregunta que se sustenta en la Justicia, entendida como “constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su derecho”, porque la Justicia es ética, equidad y honestidad.

La pregunta que pulula en un aire enrarecido, y que se ha encostrado en la piel, y a la que antes de que supure hay que diagnosticar, para pronosticar e iniciar el tratamiento adecuado es: ¿Por qué el profesorado de religión ha votado a algunos sindicatos bufones, cerrando el paso al crecimiento de opciones evidentemente mucho más preparadas, serias y decentes? Podrían ser varias las causas.

El sindicalismo, como la democracia, se ha configurado alrededor de conseguir una opinión pública favorable o, si es el caso, de crear esa opinión pública a través, no de acciones concretas, sino de “cuerpos intermediosque vienen domesticando a esos sindicatos, y que actúan como verdaderos grupos de presión, en los que existe, salvando las consabidas excepciones, un nivel medio intelectual y moral tan bajo como su mismo entorno. Esta podría ser una causa, pero probablemente la más profunda está enraizada en el estancamiento embrutecido del mismo colectivo de profesores de religión, en lo que llamaba Julián Marías “la mentira profesionalizada”, aunque éste se refería a la llamada verdad histórica:

“En personas y grupos ha adquirido la mentira un carácter que se podría llamar “profesional”. La historia es objeto preferente de esa operación, lo que (...) encierra quizá los peligros más graves que nos amenazan”.

Este es un colectivo en el que predomina un ignorante desprecio por los valores que deberían sustentar, un infinito miedo a la libertad, dulcificando sus contradicciones con soflamas, guitarras y eslóganes aprendidos como mantras, en un devaneo adúltero desgajado de la verdad, falseando su propios intereses en un afán por lo inmediato y efímero, pero que intuyen más seguro, por lo que tienden a reposar sus trémulas carnes en la indignidad, sin criterio alguno, cayendo en infantilismos que les predisponen a cualquier demagogia.

Está tan arraigada la docilidad y la pleitesía hacia aquellos “cuerpos intermedios” o grupos de presión que, como contraposición, ellos se tornan y manifiestan prepotentes ante sus iguales, desarmados de toda decente vergüenza y ensombrecidos en sus contradicciones más vitales. Incapaces de criterios propios en su ámbito profesional, acrisolan y subliman las palabras y lo denominan como Providencia.

Si la esencia del sindicalismo radica en la defensa de los intereses de clase de los obreros en el plano laboral, buscando mejorar las condiciones de los trabajadores dentro de la organización social existente, esto es, defender sus intereses económicos, políticos y sociales, es evidente que los hay que cumplen fielmente su cometido y otros que funcionan como apéndices del poder e incluso como oposición a los trabajadores.

Es recurrente la manida e hipotética unión de los sindicatos para conseguir esos intereses, sin tener en cuenta que no todos comparten ni los mismos intereses concretos - no una simple idea abstracta de bien y mejora - ni siquiera participan del adecuado ejercicio de medios para conseguirlo, sino que al estilo de Rey Midas cuanto menos dan más se enriquecen en moneda sin curso legal. Más simple: unos trabajan y otros se aprovechan del trabajo ajeno, como sanguijuelas, siendo éste su objetivo estructural y su catadura moral.

Muchos de ellos sonríen, llevan la bolsa de la compra a los ancianos, ayudan a cruzar las calles a los invidentes y cantan villancicos que entonan grandilocuentemente, es decir, son como niñas y niños buenos que revolotean entre niños y niñas buenas, en agridulce sintonía pero que jamás conseguirán sonar como una melodía sinfónica.

A pesar de todo ello, tenemos un envite con ellos y por ellos, por lo que seguiremos defendiendo, en la medida de lo posible, mejoras en la orquesta pero también en la música y en la letra. Paso página.


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Comentarios
  • Comentario por Julian 13.01.16 | 20:21

    Señor último de la fila, no he puesto en duda en ningún momento toda la labor que ha hecho Usit-ep, son hechos claros y objetivos y nadie puede negar. Pero las formas que ustedes utilizan para tratar a sus compañeros no son las adecuadas y ESO ES LO QUE LES HA PERJUDICADO. A nadie le gusta que le insulten y le ninguneen, ya bastante vapuleados estamos por parte de las demás comunidad educativa. Deberían dialogar con todos y bajar el tono si quieren llegar a algún lado. Entiendo su decepción pero entiendan que sus formas no gustan

  • Comentario por El último de la fila 3 12.01.16 | 23:35

    Escribí esto aparte y cuando lo quise poner resulta que no cabía, así que lo he tenido que poner en tres trozos.(La falta de experiencia en esto)



    ...más rentables a nivel de votos, creemos que lo propio de un sindicato de trabajadores es hacer sindicalismo, y eso es lo que espero que USIT-EP siga haciendo mientras pueda...

  • Comentario por El último de la fila (2) 12.01.16 | 23:32

    ) aportado nada al profesorado ni a la asignatura de religión, incluso quienes se han manifestado en contra de la misma, sacan iguales o mejores resultados...
    Pero no; sindicalmente hablando, nadie puede pedir a USIT-EP más altura moral. Mucho menos desde la platea de los manteros (los que se dedican a revender barato y copiado el trabajo de otros), ni desde el ámbito del amarillismo de los sindicatos que le hacen el caldo gordo a los patronos; recordará Vd. que USIT-EP fue el único sindicato que se negó a firmar en Madrid una pantomima de convenio que si se hubiera firmado nos hubiera imposibilitado los trienios y los sexenios. No, no es Vd, ni nadie en este mundillo sindical, quién para pedir altura moral.
    Y sí, claro que habrán hecho análisis y valoraciones, y a pesar de que se pueda constatar que la cobardía, la inacción, cuando no el mundo de la canción o del espectáculo y el siempre más fácil arrimo del empresario (sea este quien sea) son más rentables a nivel de voto...

  • Comentario por El último de la fila 12.01.16 | 23:29

    Sr. Julián:
    Oírle pedir a Vd. altura moral es como si las hienas o los buitres se la pidieran a los leones que han abatido la presa que están devorando.
    Poner en duda lo hecho por parte de USIT-EP por el bien (común) del colectivo es denotar mucha ignorancia o peor mala fe. Aunque no creo que Vd. ignore quién negoció y firmó el acuerdo que permite a este colectivo obtener ayudas al transporte o al estudio. El contrato indefinido (después de una huelga de hambre, por cierto), la provisión más o menos objetiva de los puestos de trabajo (que tanto disgusta a muchos de los delegados), la obtención de los trienios y sexenios... son otros tantos logros que llevan el cuño de este sindicato.
    Por eso, sindicalmente hablando, son tan llamativos los resultados de las últimas elecciones sindicales que no han reconocido ni premiado el trabajo y los resultados obtenidos para los trabajadores y que llaman al desaliento cuando quienes no han (hecho ni) aportado nada al profesorado ni...

  • Comentario por Julian 09.01.16 | 16:34

    Me alegra saber que están dispuestos a negociar por el bien común, perdone pero el tono y las formas de su artículo dan lugar a error. Sigo pensando que menospreciar el nivel educativo y moral de sus compañeros y meterse a diestro y siniestro con todos los que según usted no están a la altura, les ha perjudicado. Así no obtendrán los votos merecidos, con respeto y humildad se llega a más sitios y de eso carecen.

  • Comentario por JFRI 09.01.16 | 02:30

    Para Juian, que no sé si sabes o no. Pero quien ha trabajado lo hizo para el bien común y todo el mundo se aprovechó de ello. Por supuesto la altura la tienen que demostrar los que hablan y no han hecho nada. Tendremos ocasión de verlo.. El movimiento se demuestra andando. Y ya veremos lo que se hace por el bien común desde los que han recibido el apoyo sin mérito alguno. No tenemos que demostrar nada. Hace mucho que se trabaja por el bien común desde una conciencia sindical real. ¿o acaso tu no eres indefinido, con trienios y sexenios? La autocrítica está hecha. Ahora tú reflexiona sobre lo que has recibido ¿del cielo? El que ha ganado votos que ofrezca y encantado de colaborar con lo que nos haga mejorar al colectivo. Pero trabajando y en serio, sin cantos de sirena, sin fantasmas ni desiderandos. Y sobre lo que dicen los votos, hay demasiados estudios sobre ello. A nadie se le impide el trabajo. Ánimo y a la brecha. Tú, el primero.

  • Comentario por Julian 08.01.16 | 17:18

    Si no me equivoco en breve tendrán ustedes el comité, demuestren ahora su altura moral y siéntense a negociar como el colectivo merece y no se tiren más palos que eso sí da vergüenza. Los votos han hablado utilícenlos para el bien común.

  • Comentario por Julian 08.01.16 | 17:11

    Qué gran poder se otorga uno mismo al saberse en posesión de la verdad y tomar a los demás como panda de ignorantes de baja educación y moral. Quizá sea ese el gran problema de ustedes y han perdido tanto apoyo. Hagan autoevaluación señores míos que lo más fácil es siempre echar la culpa a los demás. Un ignorante sin educación ni moral.

  • Comentario por JFIR 07.01.16 | 16:37

    Pues oye, que es muy claro. Claro, que hay que estar familiarizado con el tono de las parábolas. En el anterior comité de profesores de religión había cuatro sindicatos y algún miembro “independiente”. Ahora, los que solo tienen aparato sindical, y ninguna experiencia en este territorio, han conseguido su porcentaje, que es lo único que les importa. Incluso los que ni estaban. Quién propuso, trabajó y logró, lo que todos querían, ha sido objeto de la indiferencia en los votos. Hay quienes se han aprovechado oportunamente de la permanencia y de la inercia de no hacer nada más que sermonear, para apuntarse sus tantos, pero sin ninguna iniciativa ni trabajo efectivo. Y es claro que todo el mundo se apunta a los logros del sindicato que aparece como actor en las sentencias, (se puede consultar) como propios.
    ¿Hace falta nombrar aquello que todo el que sepa leer, conoce? Pero el que acusa de verborrea, se esconde tras ella muy oportunamente. Insístase, quien tenga oídos...

  • Comentario por Santaiago Juan Matilla 07.01.16 | 12:44

    Me parece muy bien, muy bonito y grandilocuente, pero si me lo tradujeras y dieras unas directrices claras, a lo mejor nos enterariamos más y mejor. Un saludo

  • Comentario por Barrio 07.01.16 | 09:53

    Para Bernardo:

    “No hay peor ciego que el que no quiere ver” o “No hay peor desentendido que el que no quiere entender (El Criticón II 183) o “No hay peor sordo que el que no quiere oír” (Marqués de Santillana, Refranes que dicen las viejas tras el fuego).
    Y la versión del evangelio (Lucas 16, 19-31):
    Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro (…)
    Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. En el Hades alzó sus ojos, (…), y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
    Entonces, gritando, dijo: "Padre Abraham”, (…) "te ruego que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento".
    Abraham le dijo: "A Moisés y a los Profetas tienen; ¡que los oigan a ellos!"
    ...

  • Comentario por Claraval 06.01.16 | 21:38

    No me corresponde defender nada, pero como se contesta a mi comentario entro en el juego. Yo no he entendido que se esté hablando de sindicatos, no al menos directamente, sino de un colectivo al que el autor, con razón o sin ella, considera domesticado y, por extensión, algunos sindicatos. Puedo estar equivocado, pero de lo que estoy seguro es que tu participación es partidaria y de muy mala bilis, probablemente miembro de uno de esos sindicatos que no representa a los intereses de los trabajadores. ¿Por qué debes decir a nadie lo que debe o no escribir, o cómo escribirlo? Pero con rapidez desistes de argumentar: majaderías, agua de borrajas, charlatanes, papanatas, etc., cuando tú estás haciendo lo mismo que, en tu caso, me parecen sandeces sin argumento alguno. Insisto: Ladran, luego cabalgamos.
    PD. Por cierto, tienes un correo electrónico con el que puedes contactar con el autor y le halagas directamente...

  • Comentario por Bernardo 06.01.16 | 21:03

    Si estamos hablando de sindicatos, todos están registrados y no hay más que decir que tal sindicato no representa a los intereses de los trabajadores por esto y por esto. Digo yo que es lo mínimo que se debe decir, si se quiere decir algo. Lo que ocurre es que tal cuestión llevaría al autor de esta sarta de imprecisiones a meterse en un verdadero berenjenal del cual saldría seguramente muy mal parado. Si se quiere decir algo que se diga claramente y si no , ¡chitón!, que de majaderías, agua de borrajas y charlatanes estamos ya cansaditos. Aquí nada puede escocer porque a nadie se menciona. Lo que ocurre es que para decir nada mejos callarse. Eso es lo que digo. De papanatas está el mundo lleno.

  • Comentario por Claraval 06.01.16 | 19:46

    Vaya, vaya, el tal Bernardo ha vuelto de sus cuitas vacacionales con los intestinos llenos. Pide nombres y apellidos cuando él se esconde en el anonimato: con dos cojones... Un ejemplo más de la incoherencia y el servilismo a intereses espurios a los que supongo se refiere el texto. Aunque no esté del todo de acuerdo en su discurso, el autor tiene nombre y apellidos, pero ¿cuál es el espesor en la exposición? Está claro que la misma escuece. Ladran, luego cabalgamos.

  • Comentario por Bernardo 06.01.16 | 17:08

    Sólo hayo un pequeño fallo en toda la manida y verborreica exposición. Las cosas claras y el chocolate espeso, dice el refrán. Aquí vemos un espesor de cojones. ¿Pero de qué estamos hablando? Diga nombres y apellidos que aquí todos nos conocemos. No vaya a ser que - y es lo más probable - no haya hecho más que un simple autorretrato. Hechos , datos, fechas y nombres. Lo demás son puras chorradas.

  • Comentario por erretxandonea 05.01.16 | 11:01

    Que duro es que te digan cómo eres cuando no te gusta oírlo. Pero es cierto que si se lee una segunda vez este texto, resulta una oportunidad para todos aquellos que nos podemos sentir reflejados en más o menos medida. Pero si es duro, y clarificador, no hay mas camino que aceptar y empezar a ser crítico con uno mismo y dejar de hacer el paripé con la falsedad y la impostura interesada. Aprovechen señores profesores de religión a empezar a ser un poco mas dignos de la profesión que ejercen.

  • Comentario por Virgilio 03.01.16 | 15:40

    Después de muchos años de profesor de religión sigo sin entender por qué un gran número de profesores del colectivo sigue siendo como "monaguillo" del aparato eclesiástico. Y si, además, se presentan a "sindicalistas" para "defender" a los profesores..., apaga y vámonos. Defender...¿de qué?..., ¿de quién?
    Me recuerdan, salvando las distancias, al "sindicato" y al "partido" de antes de 1975, a esos que se manifestaban en el Bernabéu el 1 de mayo...
    Lo que hacen algunos sindicatos de profesores de religión es, pura y simplemente, una ofensa al sindicalismo.
    Y, además, por ejemplo, se ofende también al Papa, a la Iglesia y a los trabajadores, señores de Anpe, cuando se regalan "encíclicas sociales" como propaganda electoral para realizar después una práctica injusta y antisocial del sindicalismo.
    Un consejo: vuestro sitio no está en el sindicalismo obrero sino en sacristías de antes del Vaticano II.

  • Comentario por profe2 03.01.16 | 13:52

    Es curioso observar cómo un colectivo de profesores, en teoría acostumbrado a calificar a sus alumnos han otorgado la misma (e incluso peor) nota a quien ha hecho todos los trabajos y los deberes y ha atendido en clase que a aquellos que han copiado en el examen. Sin duda se habrán dejado llevar por el efecto "halo" por cuestiones en este caso extrasindicales. Sería inteesante saber cómo justificaría cada uno su nota en una "sesión de evluación".

  • Comentario por Fausto 30.12.15 | 12:21

    Un voto es como ese punto numerado de aquellos dibujos que sólo cuando unes los puntos correlativos descubres la figura. Un punto no dice nada pero unido al resto…
    En las últimas elecciones sindicales al Comité de profesores de religión de la Comunidad de Madrid, los dibujos que aparecieron fueron sindicatos que en 12 años no han hecho nada por el colectivo (alguno incluso le ha perjudicado) y se desdibujó el único sindicato que con acciones ha defendido la asignatura en los tribunales y planta cara la Administración cuando se niega a negociar (cobro por jornadas y no por horas, contrato indefinido, actualización de las cantidades de las ayudas sociales, desempleo parcial, trienios y sexenios para todo el colectivo).
    Unas amargas y valientes reflexiones nos ofrece este post que nos pone ante el espejo verdades que no queremos ver: Barrabás quedó libre.

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