Madrid sin estudios de cine
28.02.07 @ 16:21:35. Archivado en Cine
El stand español en el Martin Gropius Bau, el edificio en el que está instalado el mercado de cine de la Berlinale, era este año espectacular y ocupaba una cuarta parte del patio central. “Mu” bonito pero la verdad es que pelín incómodo y no está muy claro que la inversion mereciera la pena (bien empaquetado pero ¿para qué? ¿para no vender casi nada y no me refiero a la cantidad?).

Fue allí donde Santiago Fisas, consejero de cultura y deportes de Madrid, se reunió con varios productores que le pidieron incentivos para rodar en la capital de España.
Se da la circunstancia de que la industria del cine español está principalmente radicada en Madrid, así que las administraciones regional y local no tienen que esforzarse mucho por mantener vivo un negocio fuertemente anclado en la capital. Vamos, que les viene dado y nunca le han prestado mayor atención al tema.
El problema es que otras zonas de España (Cataluña, Galicia o Valencia con La Ciudad de la Luz) están intentando atraer las grandes producciones a sus territorios con importantes rebajas fiscales y subvenciones, lo que a medio y largo plazo puede suponer que Madrid pierda su preeminencia como sede y localización principal del cine hecho en España.

Ya es hora de que los politicos se comprometan y de que además se impliquen en la construcción de los grandes estudios que Madrid necesita y que la harían una de las capitales del cine europeo. En este sentido el desplazamiento de los equipos humanos a los estudios de Alicante es algo que las productoras ni quieren ni muchas veces pueden asumir, por no hablar de los técnicos implicados que están mucho mejor durmiendo en su casa que tres meses en un hotel. Y es que ese es otro tema: en La Ciudad de la Luz todavía no existe “industria” por muy espectaculares que sean los estudios.
En fin, tantos años de cine en España y nunca se construyeron estudios de verdad ni en Madrid (lo de Bronston se quedó a medias) ni en Almería, otro lugar donde hubo varios intentos pero que no llegaron a cuajar por motivos sobre todo politicos. Aquí no ha habido ni una Cinecittà ni unos Shepperton o unos Pinewood ni un Babelsberg porque ha faltado vision de futuro. Los norteamericanos enseguida se dieron cuenta de que los humanos necesitamos que nos cuenten historias tanto como comer. Y como además su desarrollo como país coincidió con el del formato cinematográfico, no es de extrañar que con ideas y dinero se hayan hecho los dueños del (gran) negocio en menos de cien años.
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