Soñamos España

100 SOÑAMOS ESPAÑA 100

23.06.08 | 09:40. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

No sabía exactamente lo que yo mismo pensaba, hasta que llegó Internet y su buen amigo el blog. No sabía cómo podía definirme en términos políticos y el blog me lo contó, no entendía qué era esto de la comunicación virtual y me mostró como se daba ese fenómeno a través de los comentarios de los lectores, yo no sabía en qué lugar preciso del mundo moderno mis criterios y mis ideas podían abrirse camino y Soñamos España me iluminó con cien artículos (buenos, regulares y malos), esa butaca únicamente mía.
Cien artículos y un nombre y apellido, entre cientos de miles de millones de artículos y nombres y apellidos. Una carita en una foto, un nombre de un periódico, un currículum, universos de ojos enfrentados a pantallas en Pekín, en Brasilia, en Estambul, en Ottawa, en Sidney, en Tánger.
El blog y sus más de dos años de vida me abrieron la maravilla entre vertiginosa y mágica de la palabra suspendida en el eter universal, como una piedra que cae al agua y hace aros infinitos, ecos constantes y planetarios. El blog, animalito robótico con alma, sabe que con su poder ha sabido dibujarme la cara, las manos, la ilusión de los que envían una carta de las de puño y letra con ganas de recibir respuestas.
A los que con sus comentarios han contribuido a llenar esta caja de cristal, mi más agradecido reconocimiento.


La noche 99 de la inmigración en España

16.06.08 | 10:50. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

Como en un cuento kafkiano, un hombre promete esperar 100 noches sentado bajo la ventana de su amada para lograr su amor. La noche número 99, se pone de pie, levanta su banquito y sin dilación alguna, se retira para siempre. La tan mentada crisis española, esta desaceleración económica que hace que lo españoles se peleen entre sí mientras muchos inmigrantes nos miramos y nos preguntamos todo con una sola palabra: ¿crisis? (crisis para nosotros es ver pasar tres presidentes en una semana, atentados narcos, corralito, secuestro express, etc.) ha puesto como primer blanco desesperado a los que llegamos de afuera. El gobierno actual, en un manotazo de ahogado que además de intentar salvarse hace un gesto sobreactuado a la galería, invita a los extranjeros a volverse a su país, limosna mediante (pagan el paro entero –un año total de lo que se venía cobrando en su empleo último- a cambio de que el extracomunitario renuncie a su tarjeta de residencia y trabajo, y no vuelva por unos cinco años).
Y en la noche 99; después de haber pasado por los peores tránsitos de la aventura inmigratoria: llegar al territorio desconocido, soportar los miedos todos de conseguir un lugar donde vivir, para muchos aprender el idioma, y el gran desafío de trabajar de lo que sea primero, casi siempre en condiciones paupérrimas, después, mucho después, tener en la cartera tarjeta de residencia (muchos hicimos fiestas cuando nos la dieron), hacer amigos, echar raíces…y por supuesto que, sin estar demasiado enterados, colaborar durante años a que las arcas del estado español se robustezcan; nos invitan a irnos, como quien despide a un amante en medio de la noche, porque ya se ha obtenido del mismo lo que se buscaba.
En este bar desde donde escribo estas líneas, hoy la camarera me ha preguntado apenas he entrado: buenos días, ¿lo de siempre? …¿Alguien supone lo que puede significar para mí esta condecoración, este reconocimiento? Es que yo soy un ciudadano más de España, soy el que vino a sumar a la consolidación económica y sociocultural de este país, soy uno más del grupo de amigos del barrio, soy un vecino, soy el que llegó con la ilusión de que algún día, en algún bar de la ciudad, alguien me dijera: buenos días, ¿lo de siempre?
Algunos soñarán con que con los que tenemos otros acentos levantemos el banquito y nos vayamos en la noche 99, pero tendré que prevenir a los berlusconis de turno: a mí nadie me echa de mi casa.


Casciari, perdiste... (carta de amenaza de un joven escritor argentino a otro)

24.09.07 | 07:00. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España, Literaturas


Como buen argentino que soy, practico a diario la envidia, envidio insanamente y en cantidad; y cuando veo que a algún compatriota le va mejor que a mí, se me empieza a hinchar la vena y sudo, pero cuando salgo a la calle pongo cara de que no pasó nada, de que los argentinos somos derechos y humanos…por eso ¿Casciari, de dónde saliste? Porque igual que yo viniste a España hace unos años con una mano atrás y otra adelante, con el pack de Quilmes y un DNI verde que tu vieja te había lavado un par de veces, husmeaste el cotorro español con cara del piola que se hace el tímido y luego…y luego hijo e’ una gran puta, te pusiste a escribir y para qué….
Señor Hernán Casciari, escritor croto que odio porque nos ha cagado ha todos los que queríamos escribir como usted, ¿quién le ha permitido que al comenzar artículos ni se lo piense al destilar frases tales como “Cuando vivía en países serios con bidet, yo leía mucho en el baño mientras cagaba…pero hace cinco años me vine a vivir a España, un país sin bidet, y desde entonces leer literatura se ha convertido en un suplicio”; o al referirse a la actitud de su mujer catalana durante el mundial “…Un sueño, el suyo, que me llenó de tristeza, porque el que un argentino acepta vivir en pareja es, sin duda, que la mujer lo mime en medio de un partido complicado”; o denunciarnos a sus compatriotas con fealdades tan realistas como “-Che, parece que si te vas a España y hablás como el puto de Darín cogés con un montón de gallegas- y zas, a los seis minutos salieron ochenta aviones de Aerolíneas llenos de argentinos impostando sensibilidad y nivel terciario”?
Hernancito de los cojones, pedacito de escritor que andás diciendo todo lo que los aspirantes como yo y otros queríamos y nunca supimos, cronista perfecto de lo que pasa acá, acá adentro del pecho y de la cabeza de los que nos vinimos y queremos, obsesionados, seguir discutiendo porqué nos vinimos, porqué leemos Clarín todo el día, porqué tomamos más mate que allá, porqué adoramos los “contactos del messenger”, porque tenemos que seguir bancándonos el chiste del argentino que se suicida tirándose desde lo alto de su ego; quiero decirte que como soy un argentino cabal -por lo que no debo elogiarte como fenómeno que sos porque no soy un maricón (según nuestras patrióticas enseñanzas de machos bonaerenses)-, como escribo y tengo treinta y pico y soy de Racing igual que vos, y te recibo como una suerte mensual de pequeño Fontanarrosa que Mercedes nos legó con tus increíbles crónicas desde orsai.es, te amenazo formalmente por ganarnos la partida a todos los otros, le pido un ejemplar a la editorial y me leo tu nuevo libro “España, perdiste” a escondidas y con el sosiego de quien ha encontrado quien sepa decir lo que me pasa y como me pasa.
Pero eso si, si te llego a ver por la calle, te juro que si no te doy un abrazo y te pido una dedicatoria, y si no te veo muy grandote, te miro a la cara y te apunto con mi bic: “Casciari, perdiste”.

Hernán Casciari, el guacho ese que no puedo dejar de leer,
acaba de publicar: España, perdiste en la editorial Plaza y Janés. Aunque todos los artículos del atorrante, incluso los aparecidos en el libro, pueden leerse en www.orsai.es


Ser gay hoy. Un testimonio en primera persona.

02.07.07 | 09:00. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

Esta semana este blog se une a los festejos de los gays del mundo y del orgullo de ser lo que se es.
Un buen amigo de este espacio cuenta en primera persona su testimonio, de cómo se llega de un pueblo colombiano con sus mitos homófobos a esta España cada día más plural.

SER GAY HOY
Por Diego Pinilla

Cuando racionalicé que a diferencia de los demás chicos de mi edad, mi atracción física, sexual y sentimental era hacia las personas de mi mismo sexo, corrían los años ochenta en un pueblo perdido de los Andes Colombianos. Durante más de diez años viví ocultando lo que para mi formación católica y social en un país machista y en estado de excepción, significaba ser un maricón. Lo ocultaba a los demás y me lo ocultaba a mí mismo. No es nada fácil saberse diferente. Sólo quiero recordar dos cosas de esta etapa: una, el sentimiento de culpa cada vez que miraba más de lo debido a un hombre o me masturbaba pensando en un cuerpo masculino; la otra, la primera vez que sentí miedo escuchando en la radio lo de las limpiezas sociales que se hacían en Bogotá, sabía que en ellas el objetivo de las fuerzas ocultas del orden “limpiaban” la ciudad asesinando gamines, putas y maricones. Viví mi adolescencia escuchando a padres de amigos diciendo que preferían un hijo matón a un hijo maricón, o a padres que llevaban a sus hijos a los prostíbulos del centro de la ciudad para que aprendieran a ser machos. Los chistes que contábamos en el colegio siempre eran de locos, de mujeres y de maricas.
Por eso vivir en España me significó ser libre – salir del armario- reconocerme como era y sentir que no peligraba mi vida ni mi estabilidad profesional o social. Cuando se sancionó la ley de matrimonio gay sentí que me quitaba un peso de encima y que estaba en una sociedad que me reconocía y me otorgaba los mismos derechos, fue el final de diez años de restricciones y el comienzo de la lucha por que en mi país de origen los homosexuales, las lesbianas los/as transexuales y bisexuales puedan vivir con la tranquilidad en la que vivo yo… orgulloso de ser lo que soy, DIFERENTE.


Español pobre, argentino rico; y viceversa. (El Caso Madame Bovary)

18.06.07 | 12:07. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

Madame Bovary era aquella campesina,
que se creía una señora de la alta sociedad

Mientras escribo estas líneas recuerdo frase imborrables de mi argentinita querida: el país con los cuatro climas (nos decían en la escuela), la sexta potencia mundial (nos recordaban los más viejos), el mejor país del mundo (nos ametrallaba CRONICA TV, como un slogan imposible de adjetivar). Y así crecimos, hijos fanáticos de una realidad dibujada con un crayón de exagerar, de mentir sin más, de matar la realidad a fuerza de imaginerías que nos dejaron tontos.
En España es al revés. La gente se estrella contra la comparación imposible de Europa; España no es Europa, España no va bien, España está atrasada. La estela franquista de una España decadente y separada del mundo ondea en el aire y en las cabecitas ibéricas, como una teoría de la marginación que no fuera a desaparecer nunca.
A lo que voy: el argentino es un pobre que se cree rico, el español es un rico que se cree pobre. Para el argentino llamarse a sí mismo poderoso, inteligente y capaz es parte del registro de la más asépticas de las realidades; para el español autodesignarse la mitad de estos halagos sería una chulería, una desmesura imposible de soportar, una fanfarronada cercana a una mentira.
Todo el mundo ama a España menos los españoles, todo el mundo blasfema contra Argentina menos los argentinos.

Por cierto ocultos círculos sociales de españoles y latinoamericanos de España, viaja el chiste del argentino: “Sábes porqué le dicen a los argentinos paracaídas roto…porque siempre caen mal”
El hombre y sus circunstancias, decía el filósofo. Pero, ¿cómo educar a un pueblo para que las exageraciones den paso a una mirada más ajustada de la realidad? ¿cómo se erige una política de lo que hay y no de los que podría ser, o de lo que fuimos?
La idiosincrasia de los habitantes de un país no cambia de un día para otro, es cierto, pero que bueno sería que un día los disfraces nacionales e históricos cayeran y que nuestras gente de a pie se reconozcan como lo que realmente son, por el bien de todos.


¿Integración sin voto inmigrante?

28.05.07 | 09:44. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España


Tributo a Hacienda mi parte, pero no puedo votar; me despierto temprano todos los días, trabajo y construyo en la parte que me toca este país, pero no puedo votar; tomo el metro, compro la prensa, voy al Bernabeu, tengo mis preferencias políticas y peno con ETA y con cada pena de España, pero yo no puedo votar. Tengo las mismas obligaciones de todos y cada uno de los nacidos aquí, pero no tengo los mismos derechos.
No soy un igual, soy un ciudadano de segunda que escucha con asco pero no con resignación la propaganda política que ensucia cada día el término Integración para referirse a la Solución de la inmigración, como si realmente y todavía alguien no se haya dado cuenta que la inmigración no sólo no es un problema y hasta casi le queda frío el adjetivo fenómeno, porque la inmigración es una de las mayores oportunidades de crecimiento económico, humano y espiritual que una comunidad pueda tener.
El 27 de mayo de 2007, en las elecciones celebradas en España, el reino de los toros y los toreros mostró otra vez su gala antigua, su cara vetusta, su inadecuación a los tiempos que recorren; y la clase política su profunda ignorancia o falta de riesgo para mirar a la cara a las verdaderas necesidades y requerimientos de una sociedad mestiza.
Y porque alguna vez se dijo muy claramente en este blog, se repetirá:
“Los que pagamos impuestos, los que educamos nuestros hijos en la escuelas de este país, los que trabajamos aquí para que todos crezcamos, los que deseamos la integración dentro de la dinámica de la diversidad, los que cumplimos con nuestros deberes ciudadanos exigimos se nos otorguen nuestros derechos.
Y a los que quieren sacar rédito político de esta realidad, a los oportunistas, a los que ayer me querían deportar y hoy quieren mi voto, la más elegante de mis sonrisas”.


San Isidro, inmigrante

16.05.07 | 17:05. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

La verdad es que no sabe bien cómo llegó allí, debe ser que todo pasó muy rápido. Sólo sabe que se llama Carlos, nació en Ecuador tiene treinta años y hoy en todo Madrid se festejan las fiestas de San Isidro.
Una turbamulta de jóvenes y viejos y niños pasean bajo el sol y comen rosquillas y carnes asadas y toman calimocho.
Carlos se rasca la panza flaca bajo la camiseta de su selección y mira a su hijito vestido de chulapo, dentro de ese folklore chulo y aséptico que Dios le dio a los madrileños.
Del otro lado se puede ver al Vicente Calderón, el estadio del Atlético de Madrid, la ciudad capital del imperio con su catedral y sus edificios blancos. Un chotis ensordecedor nubla los oídos, mientras los baños prearmados soportan largas colas de mujeres con mantones y vestidos a lunares que están a punto de hacerse encima y que cada dos palabras dicen las palabras joder y guapa.
Carlos oye la voz de Isabel Pantoja que cruza toda la pradera de san Isidro, cruza esa voz como una paloma mediática y tonadillera, cruza el parque de atracciones, cruza los madroños y los osos, cruzan las familias chinas que parece que en cada conversación se estuvieran condenando a muerte, cruzan a todos los ecuatorianos y colombianos y españoles y llega, llega la voz de la Pantoja. La verdad es que Carlos no sabe cómo reconoce tan bien la voz de esa mujer que está probando sonido para tocar después, no sabe porqué su hijo ecuatoriano está vestido con ese chaleco blanco y negro que le queda tan bonito, no sabe que mientras bebe su botellín de cerveza y piensa que mañana luego de la fiesta y de dejar atrás la turbamulta sudada y de cruzar el Manzanares o la M30 y luego caminar hasta su casa, él en su Madrid, seguirá siendo feliz.


Nostalgia del presente madrileño

24.04.07 | 14:24. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España


Una punkie canta en medio de Tirso de Molina una sevillana. Es domingo son las 11 de la mañana y un sol de primavera le ilumina la cresta rosa y alborozada. Veinte metros más allá El cigala, imagino que esperando a Joaquín Sabina o a Joaquín Cortés que viven en la misma plaza, compra la prensa en donde por solo 1 Euro de más te llevas un precioso libro de Taschen con la obra de Goya. Un río de gente va y viene entre la Puerta del Sol y el rastro y la Plaza Mayor.
En la plaza de Tirso de Molina las vías se cruzan, los turistas alemanes le piden indicaciones sobre un mapa gigante a unos negros africanos, seguros de que esos negros son españoles; los pocos españoles del barrio meten a sus hijos pequeños, los pocos hijos pequeños del barrio, en una sillitas giratorias y multicolores con los que Gallardón busca el voto infantil; unas mujeres colombianas hermosas y sonrientes venden desde sus flamantes puestos de flores, rosa y claveles y alegría.
La policía mira de reojo a una banda de músicos gitanos, tres niños chinitos se quedan detenidos por el tiempo y miran hacia sus padres como preguntándole qué hay de tan importante en el rastro para que tanta gente se arremoline delante de una camiseta con el oso de Madrid o delante de una lámpara de papel de arroz, Javier Bardem pasa escondido debajo de una gorra de Nike y unos lentes tipo Cobra.
Todo Madrid está cruzando Tirso de Molina los domingos por la mañana y mientras lo miro y me tomo mi café con leche, recuerdo el presente, con esa carga emotiva y surrealista que tiene el recordar con nostalgia esas figuritas llenas de actualidad que no saben que están siendo fotografiadas o escritas para la posteridad.


Tener treinta es terrible, pero qué cool

09.04.07 | 09:57. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España


Estoy seguro de haberle preguntado a mi padre por el significado de la palabra masturbación cuando él andaba por los treinta. Yo lo veía un hombre muy maduro porque tenía tres hijos, un veraneo de un mes en Villa Gesell y sobre todo obligaciones, muchas obligaciones que comenzaban a cumplirse a las siete en punto de la mañana.
Veinticinco años después, a mí y a la mayoría de mis amigos, esta escena nos queda grande por todos lados. Tenemos treinta y somos una especie envejecida de adolescentes, unos ochenteros de caricatura con miedo a todo y con justificaciones económicas, una sencilla y llana banda de vagos con pisos pequeños y un plan constante de un viaje a algún lugar exótico.
Según el reportaje de EPS de este domingo 8 de abril (“Estoy solo, ¿y qué?”), una buena parte de este perfil representa en Madrid el 13, 8. Una buena parte porque el indicativo también está constituido por otros singles, que es como llaman a ese parte de la población de entre 25 y 65 años que viven sin pareja, sin importar la condición sentimental ni legal del susodicho.
Tener treinta es terrible y vivir solo es terrible, pero esta afirmación es de una gravedad de incorrección política absoluta. A todos los treintañeros que salen en las fotos del EPS se los ve mal afeitados, con el sopor urbanita de una resaca cool, víctimas o apologistas del spleen que ahora vende en las revistas dominicales, felices en su cautiverio.
La idea de que los treinta es el paraíso de los jóvenes que se han acomodado en lo que más cuesta (la economía sobre todo) y que su independencia es el logro de nuestros tiempos es una verdadera canallada, el mundo del revés, una afirmación que roza lo estúpido. La soledad de los treintañeros en las grandes ciudades es parte de un señalado fracaso en el proceso de aportación al riesgo, al compromiso, a la búsqueda de la maduración. Y si no es eso, en muchos casos, es por lo menos una elección que por el valor de las estadísticas propias y ajenas, es más digno de revisar que muchas otras tonterías como si fumamos más o menos, porque esta elección tiene que ver con la felicidad entendida según el siglo que comienza.
Sin exagerar, creo que hay una relajación grave en el constructo social que ha parido una generación con fuertes componentes de minusvalía de liderazgo, de aporte a su futuro y al de su mundo. No hablo de una sociedad constructora de superhombres, hablo de que esta sociedad no se ha dado cuenta que una buena parte de los treinteañeros, de los mileuristas, no saben resolver por sí mismos porque no se le han dado las armas suficientes o indicadas para actuar con la fuerza necesaria de las ideas propias. Me incluyo.
Desde mis treinta metros de vivienda saco una manito frágil y escribo esta nota, recordando la cara de mi padre ante mi pregunta… Qué hombría se tenía a los treinta cuando mi padre los tenía.


España o la fábrica de manifestaciones

19.03.07 | 09:55. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

Pronto veremos en esos programas de venta de madrugada, Telecompra o como se llame, una nueva oferta: la manifestación a su medida. Se la enviamos sin coste de gases lacrimógenas, ni carreras desesperadas. Y si llama entre los primeros cien le regalamos un kit con pancarta y la portada de su diario más afín con la estadística que más le venga en gana. Haga su sueño realidad, sea parte de una manifestación con los números de manifestantes que usted desea. No se garantiza la fiabilidad de los datos… Todavía que lo está pagando, no va a ponerse usted tan quisquilloso, ¿no?
PP, PSOE, izquierdas abertzales y derechas ramplonas, fachas, progres, independentistas, y banderas españolas a la fuerza: hay para todo los gustos. Esta España se está pariendo otra vez con la superficialidad del tratamiento de los problemas que no representan la resolución de lo básico, de lo primero que siempre es lo uregente. Ahora que España tiene la panza llena, a fuerza de logros democráticos y de mucho trabajo de una sociedad que ha sabido hacerse a sí misma después de una transición que debería ser el modelo para muchas otras, lo que da como resultado es que los manifestantes de todas las tendencias vengan a ponerse cada día más radicales, y los representantes políticos más obscenos. Esta España se está peleando contra fantasmas, contra molinos inventados por un estado de bienestar que se da por obvio y eterno, esta sociedad se está inventando una pelea que quiere reflotar dilemas a la altura de guerras civiles.
España crece en su libertad, en su economía y en su apertura, pero la comprobación de esta realidad no se da como parte de lo políticamente correcto. Lo que se lleva es hablar de crisis, de desmembramiento del Estado, de invasión de inmigrantes y de un gobierno frágil y chantajeado.
Siempre estarán los que levanten banderas y salgan a la calle reclamando por su causa, y siempre ese gesto será bienvenido por los hombres de la democracia. Pero en estas semanas las manifestaciones y contra-manifestaciones están comenzando a oler a manipulación, a uso indiscriminado del derecho de seducción política, a ocupación legal de telediario y portadas, a desesperada recuperación de votos.


Sobre la sensatez política y otras paradojas

06.03.07 | 10:11. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España


Cuando un loco parece completamente sensato,
es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza.

Edgar Allan Poe

La reducción de la pena al etarra De Juana Chaos ha puesto en el tapete uno de los criterios más convocados por la humanidad toda: la sensatez. Mariano Rajoy, invitando a un mitin en contra de la política de Zapatero, apeló a las personas “normales y sensatas”, a unirse a la causa. Vaya problema semántico.
Si yo le planteo a ustedes señores lectores ¿es usted normal? ¿Es usted sensato? ¿Qué es la normalidad? ¿Qué es la sensatez?
Resultarán un sinfín de definiciones, unas más anormales, insensatas, o decididamente conflictivas, según el punto de vista que se mire. Y si yo le pregunto ¿concedería la rebaja de pena a un hombre que va a morirse encarcelado para salvarle la vida? ¿Lo haría aún sabiéndolo un asesino? ¿Qué prima, la vida del delincuente o la necesidad de que veamos que la justicia se cumple a rajatabla?
Mariano Rajoy llama sensato y normal a los hombres que apoyaban la imposición de la pena, aún sabiendo que De Juana moriría. Para algunos es sensato salvar una vida, aún con el consiguiente escozor que causa saber que están salvando la vida de una persona que se la ha quitado con saña y a muchas otras.
La sensatez se mide con un hilo delgadísimo, que hoy en España parece haberse cortado. Los sensatos son todos o ninguno. Tienen razón los que piden la pena entera y tienen razón los que apelan a los derechos humanos por encima de todo.Lo que no es sensato es la insensatez de la agresión política, la violencia, la misma violencia que quiere combatirse pero que termina reproduciéndose en discursos políticos y en medios de comunicación desestabilizadores.
Definitivamente no creo que la sensatez sea propiedad de un grupo de la población española, ni de ninguna otra nacionalidad. La sensatez será en todo caso una búsqueda, un móvil de entendimiento, de diálogo, de reflexión conjunta. La normalidad (de norma, de regla) será la construcción del debate en el disenso, aunque el precio del diálogo sea entender que lo que piensa el otro sea más adecuado, aunque no más justo.


Una charla con la dignidad: Madres y Abuelas de Plaza de Mayo

05.02.07 | 09:18. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España, Literaturas

El periodismo me ha dado ya una cuantos ratos dignos de contarle a mis hijos y a mis nietos. Este último fin de semana tuve la oportunidad de hacerme con uno de ellos: conocí, conversé y entrevisté a Estela de Carlotto, Presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, y a Taty Almeida, integrante de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Llegaron a Madrid acompañando al Ministro de Educación del Gobierno Argentino, Daniel Filmus, en el marco de la exposición dispuesta en la Casa de América de Madrid, evento que por estos días se puede visitar de manera gratuita y que recomiendo fervientemente.
Terminé con lágrimas en los ojos, apagué mi grabadora y abracé a mis entrevistadas.
Estela de Carlotto
revisó su vida anterior al secuestro y muerte de su hija Laura, me confesó: “yo era una señora de barrio, no me metía en política, vivía en otro mundo”. Los años de la dictadura la vieron enfrentándose a la mafia genocida, a la policía, al mismo pueblo que ignorante de la tragedia repetía frente a las detenciones ilegales “algo habrán hecho”. Taty Almeida me contó la historia de los pañuelos blancos: “resulta que íbamos a encontrarnos en una procesión religiosa multitudinaria y para identificarnos alguien dijo de seguir a un paño colgado en un palo alto, otra dijo que mejor nos los pusiéramos en la cabeza”. “Qué paradoja –decía Taty- que esos mismos paño de proteger a nuestros hijos, fueran usados después por nosotras mismas como armas”. Las dos hasta tuvieron tiempo de hablar de la actualidad, de su agradecimiento al presidente Kirchner, de su apoyo incondicional a los vecinos de Brandsen que luchan contra la contaminación del CEAMSE, de la alegría de encontrarse con compatriotas en España.
Las damas de la dignidad me regalaron una de las tardes más emocionantes de mi vida. Hace treinta años que con su lucha nos brindan ese ejemplo, esas manos arrugadas de tanta dar amor. Gracias Abuelas, Gracias Madres, Gracias.

La entrevista completa será publicada en la REVISTA ARGENTINA de España, y reproducida en este mismo blog en el próximo mes de Abril.


Miércoles, 23 de agosto

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