
Bohumil Hrabal (Brno, 1914- Praga, 1997) es uno de los más grandes escritores que dio el siglo XX. Dentro de su obra, que fue escribiendo y publicando de mayor, se encuentran Trenes rigurosamente vigilados (1964), Una soledad demasiado ruidosa (1977) y la novela que reseñamos esta vez, que publica Galaxia Gutenberg (primera edición de 1971) y que se titula Yo serví al Rey de Inglaterra.
Esta desopilante e inteligentísima metáfora cuenta la historia de un joven aprendiz de camarero, Jan, logra su primer trabajo dispuesto a convertirse en dueño de un hotel e ingresar en el selecto club de los millonarios. Listo y ambicioso, todo lo supeditará a alcanzar el éxito y el reconocimiento social. Pero el punto de vista de Jan es a menudo equivocado: se casa con una alemana que adora a Hitler justo cuando las tropas nazis entran en Praga, y se convierte en millonario justo cuando en su país se implanta el comunismo.
Nunca es tarde para leer a los clásicos y menos si se trata de un autor no del todo reconocido, no tanto como la historia de la Literatura debería hacerlo.

Martín Kohan es uno de los valores literarios más importantes de la Argentina. Ganador del Premio Herralde 2007 de novela por Ciencias Morales, y con una extensa carrera de publicaciones entre ficción y ensayo, publica en Anagrama Bahía Blanca.
Se trata de una historia de esas en las que nunca sabemos mucho más que queremos que la voz narradora, esta vez en primera persona, se confiese de una vez y nos diga porqué está haciendo lo que está haciendo. Nuestro protagonista, Mario, es un profesor universitario que gracias a una ayuda de la universidad se va a pasar un mes entero a una casa de Bahía Blanca, al sur de la provincia de Buenos Aires, donde presumiblemente no hay nada más que malos presagios, vecinos que anuncian la mala suerte que trae la ciudad, gestos de una chica en un locutorio y por sobre todas las cosas la voz de Mario. Miedosa por momentos, ridícula en otras, pero siempre perturbadora. Una voz que se vuelve decididamente perseguida cuando se encuentra con Sidi, un amigo de Buenos Aires. En ese momento la novela comenzará a acelerarse paulatinamente, con diálogos y una historia secreta de nuestro Mario, que nos explicará casi todo.
El estilo llano y dinámico de Kohan, encuentra en la voz laberíntica y repetitiva de su protagonista, un delirio de lujo, una sombra de persona, una historia digna de leerse sin prisa, devolviéndole ese ahogo contagioso a nuestro escapado.

Paul Viejo nos pone en los oídos quince cuentos. En los oídos, como un susurro, como un secreto, como un chisme. Los relatos de Los ensimismados (Páginas de Espuma), divididos en dos partes (Los descreídos y Los ensimismados) nos meten en historias que en casi todos los casos son versiones borrosas, acaso falseadas, anécdotas disparadoras de comentarios, acerca de historias de dolores familiares (“Todos han vuelto”), diálogos encima de diálogos cinematográficos (“No temas, Jack”), maneras de analizar la escritura y la forma del cuento (“Cada noche”).
Si cada historia es muy diferente y nos presenta personajes de los más tiernos en ceremonias de interior, como los más crueles, tontamente crueles (“Robert y Geena”), existe un hilo que cose todas las páginas y es el de la escritura del silencio, el que hace caso a las miradas, a los recuerdos, a las postales vivas a través de la palabras. Y esta costura, que tan dificultosa le resulta a cualquier autor acosado por las músicas cursis, las influencias semejantes a malas copias, es en el libro de Viejo su gran acierto. La voz de la escritura nos habla en silencio, nos murmura para que no la oigamos, nos invita a quedarnos en los ojos de personajes sin cara, hechos apenas de un aliento fugaz, inquietante.

Con la novela que edita El Aleph, y que lleva por título Moravia, el multipremiado escritor argentino y afincado en España Marcelo Luján (1973), se gana, por si quedaran dudas, un merecido lugar entre los mejores narradores actuales en español. El manejo exacto del lenguaje, el hilado consecuente y fino de los episodios que comienzan en flash backs, la descripción pictórica de los personajes y una historia profunda y tremenda (Albert Camus tiene que ver mucho en esto… lo sabrán quienes lo lean), materializan una obra de envergadura magistral.
La historia se mueve en tres paisajes diferentes, durante el principio del siglo XX: Argentina, Estados Unidos y Moravia (hoy parte de la República Checa). Entre estos tres puntos viajaremos con un joven bandoneonista que después de muchos años de emigrado a Norteamérica, vuelve victorioso a su pueblo natal argentino, para dar una sorpresa a su familia. Aquel viaje, con su llegada al puerto de Buenos Aires, los nervios de una familia multinacional que se ve entre el éxtasis y el pavor de un país en plena ebullición económica, y el contraste de aquel pueblito donde una madre y una hermana pobres se eternizan en el olvido, darán pie a la novela para no dejarnos de sorprender y entretener.
Moravia es una de esos relatos que atrapan desde la página inicial y nos muestra, como en una pantalla de cine, las postales más entrañables y crueles del ser humano. Extraordinaria.
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel