
“Un plano es un mapa, pero también un plan: trazar recorridos, memorizarlos, adoptarlos como promesa, consuelo”, escribe Matías Serra Bradford en el prólogo del intenso volumen Buenos Aires, la ciudad como un plano (La Bestia Equilátera). ¿Intenso? Sí, intenso porque cada una de las piezas con la que se conforma el puzzle, cada uno de los textos variados en forma y fondo tienen la intensidad de quien describe con pasión, con furia, con excéntrico amor y desamor a una ciudad poblada de fantasmas y recuerdos (Daniel Guebel), historias biográficas (Anna- Kazumi Stahl), descripciones de una estación de ferrocarril y de la cantidad de personajes y cachivaches y extrañísimos nombres con los que se pueden bautizar a los chiringuitos y a las tiendas (Marcelo Cohen).
La distinguida lista de autores (además de los nombrados, Chejfec, Calveyra, Pauls, Rejtman, Molloy, Carman, Cristoff, Oken, Speranza, Cozarinsky) por lo menos amerita la curiosidad. La combinación con un universo como la ciudad de Buenos Aires nos asegura unas texturas literarias interesantes.
El compendio general muestra la gran salud de la literatura argentina contemporánea, en un librito ameno, como un manojo de cuentos en los que cada relato nos ilumina una zona olvidada de una geografía misteriosa.
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel