
La más notable característica de la obra de Césa Aira (Buenos Aires, 1949) es; además de su calidad narrativa, su originalidad, la brevedad de sus novelitas; la deriva constante en la que se encuentran historias, personajes y lector. Una deriva pautada de antemano, pero siempre sorpresiva, siempre con un pie en la risa y otro en la sospecha, una operación en el que el juego de ida y vuelta parece querer cortarse en cada una de las páginas. De lo que hablo es de esa sensación de conmoción permanente ante lo que no se entiende del todo y genera incertidumbre, seguida de voracidad lectora. ¿Qué quiso decir?, nos preguntamos al inicio para, a través del continuum de cada argumento, dejarnos llevar por el declive que nos lleva a la locura, a los finales desternillantes, a las situaciones más estrambóticas, a la bizarría.
César Aira ha vuelto a hacerlo: con su El error (Mondadori) nos enfrenta a historias que esta vez comienzan con un personaje que traspasa una puerta con esa leyenda, “error”, para después dejar esa deriva por la mitad, sin final, para meternos en otra que es la vida de un escultor, para después contranos las aventuras de Pepe Dueñas, el bandolero.
La estrategia airiana, la explica él mismo en el Babelia de este sábado 13 de noviembre: “Voy improvisando las novelas a medida que las voy escribiendo, sin un plan”.
FOTO:salonkritik.net
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
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Vicente A. C. M.
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