
Casi imposible poder reducir una obra de más de mil trescientos páginas a un resumen de blog. Contraluz (Tusquets) de Thomas Pynchon ─fue publicada en EEUU hace cuatro años─ es mucho más que lo que explica la sinopsis de la editorial… “El mineral transparente conocido como espato de Islandia posee la curiosa propiedad óptica de la doble refracción: duplica en paralelo la imagen del objeto que se mira a través de él. Si se contemplara la Tierra por una lámina de ese espato, la imagen duplicada no sería exactamente la esperada. En un juego semejante se embarca aquí Thomas Pynchon al recrear un mundo en descomposición, el que va de la Exposición Universal de Chicago de 1893 a los años posteriores a la primera guerra mundial. Cientos de tramas entrelazadas trasladan al lector desde los conflictos laborales en las minas de Colorado hasta el Nueva York finisecular, para pasearlo después por Londres y Gotinga, Venecia y Viena, los Balcanes, el México revolucionario, el París de posguerra o el Hollywood de la era del cine mudo. Y por un laberinto de palacios y burdeles, callejones y desiertos, se mueve una abigarrada galería de personajes: anarquistas, aeronautas, tahúres, canes parlantes, científicos locos, videntes y espías, que se codean con personajes reales como Bela Lugosi o Groucho Marx”
La prosa barroca pero clara de Pynchon, se construye a través de diálogos efectivos e inteligentes, y una mirada razonada del mundo perlada de imágenes cinematográficas. La conquista del deseo de la consecución en la lectura para un volumen tan grueso está dada en la perspicaz construcción de escenas, cada una de ellas valiosas por sí mismas. Gran ambientación para una epopeya digna de unas cuantas semanas con el libraco bajo la almohada.

La eterna candidata al Nobel Joyce Carol Oates vuelve a la sección de novedades con su Aves del Paraíso (Alfaguara). La novela cuenta la historia de Zoe Kruller, una joven esposa y madre que aparece brutalmente asesinada, con la Policía centrada en dos principales sospechosos, su marido Delray y su amante Eddy Diehl, y relata cómo tanto el hijo de los Kruller, Aaron, y la hija de Eddy, Krista, adquieren una mutua obsesión y cada uno cree que el padre del otro es el culpable.
La afinada pluma de la norteamericana, que lleva a la historia al ritmo de la dinámica de una conversación entre los personajes de la familia y pone el punto reflexivo en la voz omnisciente de la niña Krista, encuentra en la narración temas polémicos como el erotismo, la violencia en el Estados Unidos de fin de siglo XX, las drogas, el racismo, y la sospechosa actuación de la policía.
Sin ser la gran obra de la prolífica autora ─más de medio centenar de libros publicados─ este Aves del paraíso sabe ser un thriller eficaz, intenso, y un sórdido e inteligente retrato de la sociedad norteamericana.

Blanco Nocturno (Anagrama) es el nombre de la esperada novela de Ricardo Piglia, después de su última y polémica Plata quemada, ya trece años atrás. Esta vez nos encontramos ante la llegada de Tony Durán, un mulato portorriqueño llegando a un pueblo perdido de la provincia de Buenos Aires, de la mano de unas mellizas que lo han seducido en Estados Unidos. Un día, luego de ser el centro de todas las miradas y el infierno de aquel pueblo chico, aparece asesinado. En ese instante la novela empieza a abrirse con un abanico donde crecen personajes inolvidables como el Yoshio, el japonés incriminado, el comisario Croce y el fundamental Emilio Renzi.
La historia es un entramado complejo de anécdotas, de recuerdos recordados por mentirosos o desmemoriados, y descripciones de gente de pueblo que repentinamente tienen la necesidad de opinar y hablar sobre lo que no ha visto. La pluma de Piglia, austera y precisa, armada de potencia pero guardando la lírica del mejor castellano del Río de La Plata, vuelve y se regenera en este texto. Este Blanco Nocturno es uno de los puntos más alto de su obra y confirma una vez más la necesidad de colocar a este autor en la lista de los imprescindibles de América latina.
Sábado, 2 de junio
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel