
España, aparta de mí estos premios(Páginas de Espuma, 2009) prueba dos verdades simples e irrefutables: 1. El humor es un arma preciosa para decir la verdad. 2. Fernando Iwasaki (Lima, 1961) ha superado los complejos de su oficio hace mucho tiempo y en este libro camina doblado de la risa, de un tema clásico y actual para su gremio: los premios literarios.
El texto que es un “homenaje al Concursante Latinoamericano Desconocido”, presenta la grotesca situación de japoneses aparecidos, en la insólita tesitura de concursar para ganar premios de diferentes comunidades españolas (intentados con cierta gracias) convirtiéndose en verdaderos vecinos del lugar, para dar color local a sus invenciones (que en realidad solo es una, adaptada a cada tradición particular).
Fernando Iwasaki, uno de los más agudos y prolíficos escritores latinoamericanos que residen en España, desconcha los ridículos del mercado en el que le toca editar, se ríe de los personajes más esperpénticos no necesariamente vinculados a su profesión, y termina construyendo un circo fenomenal, como un chiste de escritores pero que no sólo arrancas sonrisas, sino que también invita a la reflexión.
La literatura es algo muy complejo, ya se sabe…¿o no? Esta es la pregunta que parece querer desentrañar Juan Gabriel Vásquez en El arte de la distorsión (Alfaguara, 2009) y James Woods en Los mecanismos de la ficción (Gredos, 2009).
Vásquez (Bogotá, 1973), quien ha sido galardonado con este libro con el Premio de Periodismo Simón Bolívar, intenta aclarar en diecinueve textos sobre literatura algunos malentendidos, “distorsiones”, lecturas ambiguas o simplemente con una larga tradición de sistema de interpretaciones equívocas. Autores como García Márquez, Philip Roth o Sebald, así como géneros y obras, son los focos en los que el escritor colombiano deja el sello de sus ideas, de acaso, una “ética del lector”.
La manera de Woods es de grageas inteligentes, chispeantes, casi guiños a una lectura diaria para pensar. Desde Homero a la literatura contemporánea, James Woods hace gala de agudeza y de la construcción de una panorámica de la lectura en la que parece querer desvelar los secretos de la cocina literaria, a veces sin profundidad, pero siempre con una visión aguda y perspicaz. Un texto precioso, sobre todo, para quienes se dedican al oficio literario, sean críticos, escritores o docentes de la materia.

Allá al fondo está Marcelo Luján. Al igual que César Aira y tantos otros de la verdadera estirpe de la buena literatura que supieron esperar ciertos reconocimientos, aguarda escribiendo. El escritor argentino, dueño de una importante cantidad de premios literarios (Premio de Narrativa Ciudad de Alcalá 2006, Premios Kutxa Ciudad de San Sebastián 2007, entre otro) es, sin duda, uno de los mejores secretos de la literatura en castellano. La mala espera ( Edaf, 2009. Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2009) da cuenta, en doscientas veinte siete páginas, de la habilidad narrativa de este porteño.
“Vengo de parte de Fangio─ le repito y el tipo se queda mirándome” Este es el comienzo (uno de los más brillantes que se puedan pedir en la literatura contemporánea, a mi parecer) de la historia de “El nene”, un argentino con algunos años en Madrid, relacionado con una mafia local. Afuera de esa red habrá personajes que lo acompañan a recorrer una vida en la que parece que todo es simple cuando no lo es, todo es puro cuando no se sabe por dónde saltará la mecha más corrupta.
En un encargo de Fangio, su jefe, en el que tendrá que transportar cocaína adentro del cuerpo de unos niños centroamericanos, El Nene hará un stop y mirará a su alrededor. Allí verá no sólo los verdaderos rostros que acompañan sino que develará un secreto, un vuelco inesperado que eleva la historia a un grado de tensión extraordinario.
La literatura de Marcelo Luján encontró en otras versiones de La mala espera (finalista Premio Clarín 2005, finalista en el LH Confidencial 2006 y en el Felipe Trigo 2007) ya no sólo una versión inteligente, fina y diferente de la novela negra, sino que demuestra a las claras la capacidad de reflejar el alma humana, con sus pliegues, sus máscaras y sus secretos inconfesables, hasta que se confiesan.
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
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Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel