
Hay quien cree que la vida tiene sentido, entre otras cosas, porque existen uno o más Dioses que así lo determinan. Su pura existencia, la de ese ser o seres altísimos, permite un aliciente para sobrevivir a los sucesos más o menos atroces del devenir humano. Casi siempre por miedo, que es una de las formas históricas de la adoración, los hombres rinden sacrificios a sus Dioses. Esto es lo que quiere explicar Joseph De Maistre en su Tratado sobre los sacrificios (Sexto Piso). A través de los sacrificios humanos y en la teoría cristiana de los mismos, el autor (educado por jesuitas) se preguntará “¿Por qué se habrá escogido, siempre y en todas partes, para honrar a la divinidad, para obtener sus favores, para desviar su cólera, una ceremonia que la razón no sugiere en absoluto y que el sentimiento rechaza? Es preciso recurrir a una causa secreta y muy poderosa”.
Si no hay dioses, no hay sacrificios ni miedo. La tentación de un hombre sin ídolos es la aceleración del listado de preguntas sobre el vivir, y la conclusión sobre el sinsentido. El suicidio es para Emile Cioran, explicado en su En las cimas de la desesperación (Tusquets), la más natural de las respuestas. Este libro ayudó al autor, según sus propias palabras, a no responderse más que con preguntas hechas textos, para zafar de la respuesta suicida. A través de una cincuentena de artículos de dos o tres páginas, Cioran desgrana el motivo de su desesperación: el sufrimiento, el grotesco, la muerte, la melancolía, la insatisfacción total, y la incertidumbre del desconocimiento del mundo. Concluye en el principio del artículo titulado No sé: “No sé lo que está bien ni lo que está mal; lo que está permitido y lo que no está; no puedo alabar no condenar nada”. Cioran en estado puro.
El mensaje define a quien lo recibe.
Cuando rezo a ese Ser superior, sólo yo me escucho. Me estoy haciendo dios, probablemente para superar una prueba que pienso que mis pobres características humanas no superarán.
Luego viene la Biología y te explica las maravillas de la genética, la Astronomía y las maravillas de los espacios siderales, la física y la teoría de las partículas .... Y entonces piensas que debe haber otro Dios que no es el que te escucha.
Sábado, 21 de noviembre
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz
Antonio Javier Vicente Gil
JUAN JULIO ALFAYA
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres