Soseki, “el más clásico de los autores del Japón moderno”, sigue siendo un raro en castellano; Flann O’Brien es un raro por que recién en estos últimos años contamos con la edición de sus obras en nuestro idioma y por su estilo, inconfundiblemente raro entre los raros.

La editorial Gredos presenta una bonita reedición de Kokoro (la primera data de 2003), la más importante de las obras del escritor japonés. La novela publicada en partes en un periódico nipón en 1914, cuenta la relación de amistad de un joven con Sensei, un hombre parco y lejano. El muchacho cuenta en la primera parte y en primera persona sus intentos por acercarse a ése que le genera, primero asombro y misterio, y luego ternura y compasión. La segunda parte es la descripción de la familia del joven, centrada en la figura de su padre enfermo. La tercera cambia el narrador y es Sensei quien cuenta su historia.
Para quienes no estamos familiarizados con la literatura japonesa, éste es el claro antecedente de el más adelantado de sus reconocidos discípulos: Haruki Murakami. La novela es un monumental canto al silencio a través de las palabras. En cada diálogo, en cada escena, en cada reflexión de quien escribe, parece haber un leve ondular de secretos y mentiras, de verdades a medio decir, que la diplomacia y la elegancia nipona necesitan retardar, acaso reservar para siempre. Kokoro resulta una obra enigmática y exquisita, una verdadera invitación a un arte construido con herramientas puras y originales.

La vida dura es una de las obras menores del ingenioso Flann O’Brien, que Nórdica Libros suma a la lista publicada del autor, a saber: El tercer policía, Crónica de Dalkey, La boca pobre (los fans del irlandés ya se preparan para la promesa: la próxima publicación de En-nadar-dos-pájaros). El escritor y periodista, consagrado gracias a El tercer policía (aclamado por compatriotas tan notables como James Joyce y Samuel Beckett), se hace de unos nuevos y disparatados personajes para poner el mundo patas para arriba. La habilidad para la ironía y la comicidad extraña de O’Brienn muestra su mejores pasajes cuando el joven “Señor Collopy” busca la discusión y la puesta en evidencia constante sobre todo lo discutible de las maneras religiosas, con el sacerdote jesuita amigo de su familia, el Padre Fahrt.
Coincidiendo en su totalidad y no pudiendo mejorar lo que escribe en el prólogo, don Jaime O`Neill, transcribo: “El oficio de un maestro es escribir obras maestras (…) Compara con En-nadar-dos-pájaros o El tercer policía, La vida dura es una novela menor. Lo cual no quita que sea la obra de un genio y debe ser leída como tal”.
Y no olvidéis otros dos Soseki recientes, recuperados por Impedimenta: Botchan, y Sanshiro. Los tengo los dos y son una delicia. Kokoro lo tengo en su versión antigua de Gredos, que es la misma que esta. En cuanto a Flann O'Brien, es maravilloso, aunque yo me quedo con "La boca pobre", también de Nórdica.
Jueves, 26 de noviembre
JUAN JULIO ALFAYA
Avelino Vallina
Juan Fernandez Krohn
Julio César Izquierdo
Juan Ramón Moscad Fumadó
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Rufino Soriano Tena