
En 1903 la familia quemó todos los ejemplares de la publicación de la obra de su pariente Daniel Paul Schreber, presidente de la Corte de Apelaciones de Dresde, titulada Memorias de un enfermo de nervios, seguramente porque entre sus páginas registraba reflexiones y experiencias en primera persona, escritas dentro de un centro médico neuropsquiátrico, tales como esta: “Desde que Dios entró en conexión conmigo me he convertido para Dios en cierto sentido en el hombre por antonomasia, o en el único hombre en torno al cual todo gira, al cual tiene que referirse todo lo que sucede y el que también, desde su punto de vista, tiene que referirse a si mismo de todas las cosas”.
El volumen publicado en España por Sexto Piso el año pasado, resulta extraordinario no sólo por recuperar un escrito que, como se puede leer en la contraportada relata la “crónica de uno de los delirios más alucinantes que se hayan registrado en la historia de la humanidad”, sino por los textos suplementarios: las “observaciones psiconalíticas sobre un caso de paranoia”, un texto clásico dentro de la obra de Sigmund Freud; “El caso Schereber” de Elías Canetti y un ensayo introductorio de Roberto Calasso, “Notas sobre los lectores de Schreber”.
El doctor Schreber ensancha cualquiera de las posibles miradas sobre un caso de paranoia y a la vez describe minuciosamente el cerco, las conjuras y las conspiraciones con una prosa elegante, rica y compleja. El complot contra “el hombre entre los hombres” que dice ser el autor de la Memorias… nos deja para la historia de la lectura una caja inagotable.
En este mismo caso y en este mismo libro Roberto Calasso se inspira para escribir El loco impuro (Sexto piso), en el cual se mete en la piel de este loco, este poeta de la locura y ensancha la visión de lo que leíamos en el testimonio del propio Schreber (la edición incluye dibujos y esquemas). La intromisión en los pliegues de la historia de ese loco ilustre, iluminan las Memorias… aunque también nos cuentan otra historia filtrada por la pluma inteligente del escritor florentino.

El comienzo de la primavera (Mondadori) fue elegida como la ganadora del premio Jaén de Novela 2008 y no hace más que sumar prestigio y confirmar a un joven talento argentino: Patricio Pron (Rosario, 1975), ya reconocido con el Premio Juan Rulfo de cuentos, en 2004.
La primera obra del rosarino editada en España aplica dos movimientos conjuntos que Pron conoce y teje con pericia: el gusto por adentrarse en la Historia de Alemania (país en el que residió y trabajó) y la construcción de una prosa con la que enhebrar historias con la precisa velocidad de lo que se quiere contar, con datos siempre esquivos, ocultos, como mostrando para despistar. Acaso sea ese el argumento de El comienzo de la primavera; la historia de Martínez, un joven argentino profesor de filosofía que desea traducir los textos de Hollenbach, un amigo de Heidegger; la historia de cómo una pista, la búsqueda de Hollenbach, despista y se desflora en unas otras cuantas búsquedas, deseadas o casuales, en el que la lectura se perderá en un juego de espejos y nombres, idas y vueltas en medio de un telón histórico como el de la Alemania nazi, que otorga a la trama una multiplicidad de lecturas.

Otra búsqueda y otro despiste significa la llegada de una publicación a España del gran Sergio Chejfec, autor entre otros de Los planetas (1999), Boca de lobo (2000), Los incompletos (2004) y Baroni: un viaje (2007). Dueño de una larga y prolífica trayectoria, este argentino afincado en Nueva York edita en España Mis dos mundos (Candaya), la historia de un hombre que sale a caminar por un parque del sur de Brasil y piensa y registra en una libreta cada uno de esos pensamientos. En esa ruta despistada y sin rumbo, en el que cada esquina parece contener una puerta que abre un mucho más allá de la propia esquina y la visión de un árbol cualquiera, un pájaro o un anciano puede remitir a la construcción de una tesis entre filosófico y sentimental, el caminante Chejfec desanda un vacío poblado de palabras, delirios, fantasmas y parrafadas poéticas que llevan al lector a caminar de su mano.
La experiencia de los mundos de este libro, que no es ni novela, ni ensayo, ni cuento y es a la vez todo eso, requiere de una predisposición a la aventura de la lectura inteligente, que mueve fichas en el interior silencioso de lo que se piensa y se comparte.

Dos eventos editoriales españoles del último tiempo nos vuelven a iluminar la gran obra de Juan Carlos Onetti (Montevideo,1909 - Madrid, 1994). Mario Vargas Llosa publica El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti (Alfaguara) y este ensayo nos hace mirar la excelente edición de los dos primeros tomos de la Obras Completas del autor uruguayo, facturada por Galaxia Gutemberg.
“Tú tienes con la literatura relaciones matrimoniales. Yo adúlteras” le dijo Onetti en cierta ocasión a Vargas Llosa. Esta anécdota puede resumir la mirada de los dos ante su oficio; pero este muro que parece disolver cualquier posibilidad de acercamiento es negada por el autor peruano con una obra (inspirada en un curso que impartió en Georgetown University en 2006) lúcida, profunda, amena y de una inteligente construcción del criterio de homenaje. “El mundo de la ficción y la vida es una constante que, desde tiempos remotos, aparece en la literatura. Pero acaso en ningún otro autor moderno aparezca con tanta fuerza y originalidad como en la novelas y los cuentos de Juan Carlos Onetti”, escribe el creador de La ciudad y los perros.
El libro que sabe rearmar un rompecabezas de vida, obra, contexto político y contexto sociogeográfico de la existencia del autor montevideano, tiene en la prosa de Vargas Llosa un soporte de lujo. El viaje a la ficción… resulta un modelo de cómo la biografía de un escritor, sumada a un análisis literario, puede seducir no sólo a lectores interesados en los laberintos críticos de la literatura.
El juego de espejos perfecto para esta obra es la presentación de las Obras Completas de Vargas Llosa de Galaxia Gutenberg, como ya se ha dicho. Allí, además de poder leer en sus primeros dos tomos todas sus novelas, Dolly Onetti –la viuda del escritor- redacta un texto íntimo y esclarecedor que nos muestra la cara más humana del hombre al que define Juan Villoro, en su artículo “La fisonomía del poder: el primer Onetti” –también incluido en el mismo tomo-, como "creado por su propia literatura”.
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel