Desembarco feliz el de las dos publicaciones que nos convocan, por sus autores, por la juventud inteligente de sus editoriales y por las obras, dignas de elogio. Se trata de las nuevas novelas de los colombianos Consuelo Triviño que publica Una isla en la luna (Alfaqueque) y Luis Fayad con su Testamento de un hombre de negocios (Mirada Malva)
Fotos de vive.in y arquitrave.com

Triviño, bogotana dueña de premios y de una última obra muy reconocida en su país inspirada en la vida extraordinaria de su compatriota José María Vargas Vila, La semilla de la ira (Seix Barral), construye una novela a la medida de esa prosa contundente y sencilla, pero templada con cierta certeza de que debemos sospechar que detrás de los personajes asoma una cortina de melancolía y acaso la constancia de que la realidad puede ser no más que una continuidad de “vidas frustradas, heridas antiguas, que sólo dejan resentimiento e impotencia”. Porque La isla en la luna en el vaivén incesante de sus mundos concéntricos poblados por escritores, hechiceros, críticos literarios, antropólogos y una joven muchacha en la búsqueda del amor verdadero; resulta un fresco de cómo registrar la existencia de aquellos que quieren y no pueden, con los gestos de la impaciencia, la imposibilidad, la rebeldía o la parodia en el que caen los que, muchas veces, se muestran desesperados.
La coloquialidad con la que se amasan estos caminos, estas historias independientes y entralazadas a la vez, aporta claridad y cercanía al argumento, y refuerza la fluidez de una prosa dispuesta a la picardía y a la reflexión profunda, siempre con resultados de notable naturalidad.

La capacidad de construcción dialógica de Luis Fayad, quien en Colombia es ya considerado casi un clásico, hace una aparición extraordinaria en Testamento de un hombre de negocios. Como bien resume la contraportada de la edición que presenta en España Mirada Malva, la novela “dibuja el mapa de un país envuelto en intereses políticos, sociales y económicos a través de tres generaciones de negociantes liderados por mujeres calculadoras y belicosas”. La torrencial fuerza de la novela se basa en la habilidad para hacer que el lector lea como si pensara igual que los que hablan, como si lo bueno, lo malo o lo peor de sus vidas y sus planes de negocios (siempre turbios) fueran perdonados por que lo dicen, porque nosotros los lectores los justificamos gracias a que podemos leerlos. Aquellos que preguntan y contestan como si se tratara de un diálogo que no tiene origen ni fin, (asesinos, espías, políticos, indígenas) resultan canallas entrañables, aunque sus fechorías no conozcan los límites de las tragedias que puedan provocar.
Pocas veces puede leerse una obra donde se exponga una psicología de los personajes tan transparente y seductora como la que trae esta novela, del autor de Los parientes de Ester (recién publicada en España por Alfaqueque).
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel