Dos nombres amigos se reúnen en este blog esta semana: el de Martín F. Yriart, maestro de periodistas y crítico lúcido como pocos, quien escribe acerca de la última obra de Ilan Stavans, genio de la lingüística mundial y además, como se demostrará en el texto, creador original de una nueva forma de crítica y entretenimiento.

MR SPIC GOES TO WASHINGTON
Por Martín F. Yriart
Foto de cincopuntos.com
Un sicario enviado por sus enemigos políticos asesina de un tiro al senador estadounidense Samuel Patricio Inocencio Cárdenas, “Mr Spic”, mientras éste realiza una “sentada de protesta” en el recinto de sesiones, bajo la famosa cúpula monumental de Washington D.C..
Aunque Mr. Spic goes to Washington (Berkeley: Soft Skull Press: 2008) tiene aspecto de cómic y es efectivamente una novela dibujada, uno de sus múltiples trucos es que en realidad no es tal, sino la parodia de una comedia que hizo historia en la historia del cine norteamericano: Mr Smith goes to Washington.
Como en la película de Frank Capra, su protagonista llega a senador a fuerza de ser bueno y honesto. Pero a diferencia del personaje de Capra, el de Ilan Stavans (autor del texto) y Roberto Weil (de los dibujos) no es para nada ingenuo. Su mácula es ser hispanic, latino, “chicano”, hijo de inmigrantes mexicanos en los EE.UU..
El senador Spic llega a Washington tras haber sido alcalde de Los Ángeles, para lo cual se necesitan muchas dotes políticas y una gran capacidad de supervivencia.
Por cierto otro truco del libro es que “Spic” (acrónimo de nombres y apellidos del protagonista) es un homófono del inglés “speak” (hablar). Uno de los motivos de este cómic es justamente el lenguaje, el Spanglish, tan controvertido en los medios culturales del mundo hispanohablante, a pesar de ser la lingua franca de unos 40 millones de habitantes de los EE.UU.; de que hay cerca de 200 estaciones de radio en América del Norte que lo propalan; y de que hay toda una literatura naciente que se vale de él como sustancia de su creación.
Ilan Stavans (México, 1961), profesor del Amherst College, en Massachussets, es uno de los expertos más destacados en materia de Spanglish, al que ha dedicado múltiples libros, y en especial Spanglish: The making of a new American language (New York: Rayo/Harper Collins: 2003), un ameno estudio introductorio a este notable fenómeno de hibridación creativa de la lengua, que incluye un glosario de 3000 palabras.
Mr Spic está escrito “en sándwich”: mitad en inglés, mitad en español, mitad en Spanglish, según quien y cuando hable. No es imprescindible leerlo poniendo al lado sobre la mesa el glosario de Stavans, pero es un placer duplicado ir de un libro al otro y de ese al primero mientras se lee, porque se descubre así hasta qué punto el Spanglish es un lengua viva y extraordinariamente expresiva.
Quizás la expresividad, el color, la agudeza sean los rasgos más destacados del Spanglish, como si los hablantes que lo crean fueran conscientes del lugar que ocupan en la sociedad norteamericana e hicieran una continua (aunque inconsciente) broma verbal con su situación. Algo de esto se parece a lo que ha sucedido con el yiddisch, la lengua de los judíos centroeuropeos. Como el Spanglish, el yiddisch nació como una “lengua de contacto”, que ha dado lugar a una notable literatura, poco conocida fuera del ámbito de sus hablantes, pero con autores de la estatura de un Scholem Aleichem o un Isaac Bashevis Singer. (Stavans ha dedicado varios trabajos a esta lengua repartida por todo el mundo en la segunda diáspora judía; su próximo libro se ocupará del fenómeno de la emigración/inmigración.)
En Mr. Spic, Stavans se permite todo tipo de bromas y alusiones. Entre ellas, la foto de Barak Obama y Hillary Clinton en plena campaña electoral. O el cartel de la película de Capra (pegado en el despacho del senador), donde se reconoce claramente a su protagonista, encarnado por James Stewart en una de sus actuaciones más brillantes. O la fugaz aparición del mismo Stavans, como visitante del Senado (captado en un flash en el WC de los senadores), y como fan del propio senador Spic, a quien le envía una tarjeta de felicitación por su triunfo electoral.
El humor es perfectamente compatible con la tragedia, como ya lo sabían Sófocles, Cervantes o Shakespeare. Mr. Spic goes to Washington es un drama sonriente, porque en el fondo Stavans es un optimista que cree en el hombre y en el poder de la inteligencia para rectificar los males de este mundo, por grandes y tremendos que sean, aunque esto pueda sonar un poco ingenuo... para los oídos de un cínico.
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
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Rufino Soriano Tena
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Carlos Ruiz Miguel