
María de Buenos Aires, esa “operita” ("por falta de género para esa especie de cantata o de oratorio; nos pareció simpático lo de operita") parida por Horacio Ferrer y Astor Piazzola, fue el corazón del homenaje que el primero le realizó al segundo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, este último jueves 6 de noviembre. Interpretada en la voz cantante del andaluz Enrique Moratalla y en la música del excelente grupo de cuerdas catalán Versus Ensemble, el genio del bandoneón revolucionario volvió a vivir en su arte de la mano de su amigo el grandísimo y original poeta Horacio Ferrer (Montevideo, 1933).
Ferrer es sin duda quien mejor encarna recitando la poesía del tango: las palabras arrabaleras de Buenos Aires, mezclas de neologismos, lunfardos y construcciones deliberadamente rítmicas –como si tuviesen que sí o si seguir el 2x4, con sus cortes y quebradas-, cobran en la vital voz de este representante armado siempre de su flor en el ojal, uno de los emblemas porteños más vivos y que mejor representan a un lado del tango que se desentiende de la marketinera vidriera de la sola danza a lo Valentino, o de esa gastada sonrisa gardeliana. La Poesía con mayúsculas se hace poesía de la calle y retoma el aliento de la respiración que el tango impone en cada canción, en cada poema, en cada línea, en cada esquina.
María de Buenos Aires, esa musa y duende que imaginaron estos dos monstruos de la escena iberoamericana, recuerda que en la cultura popular de este género musical rioplatense titilan perlas de encanto único que cada vez que se suben al escenario, sea cual fuere, saben y sabrán refulgir no sólo como una “operita” sino como una “Ópera”, de esas que colman las butacas y los corazones del mundo.
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel