
Después de vivir dos años en Bogotá Roberto Tejela, ex piloto aeronáutico profesional, declaró que lo que más le había impresionado de la estadía en la ciudad colombiana había sido los relacionados con el narcotráfico, al que se refiere en su primera novela El narco consorte (Lengua de trapo, 2007), y los secuestros de turistas o residentes extranjeros que da tema a esta su segunda obra: El paseo millonario (Salto de página, 2008).
La novela, que es editada en un momento en el que el asunto de los secuestrados ha tomado una difusión mundial –en gran parte gracias a la liberación de la reciente premio Príncipe de Asturias, Ingrid Betancourt- , es una obra que recorre dos caminos con prolijidad e inteligencia: el del registro del flagelo de los “secuestro express” y el del mismo argumento central. Jaime Ariza, un empresario español, comete la inocentada de subirse a un taxi que le ofrecen en el aeropuerto de Bogota, para trasladarse a su destino. Será una equivocación que le costará tan cara como toda una novela, en donde se sufre en los dos lados del océano. Una historia más complicará y hará que el relato sea aún más siniestro: una de las secuestradoras intentará quedarse embarazada de su víctima, a cualquier precio.
El ritmo narrativo, las descripciones de ciertas escenas escabrosas que se saben mostrar a través de diálogos realistas y el manejo del slang de los delincuentes colombianos, otorga a la obra contundencia e interés. El paseo millonario muestra un thriller, a veces vertiginoso, a veces discreto porque se detiene en una psicología de un abanico de personajes que necesitan de miradas profundas, relata con justeza y justicia una parte de la Historia de Colombia y de Sudamérica con acierto y el mérito de no caer en la tentación de los estereotipos cinematográficos.
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Y que decir de los delincuentes argentinos, ellos merecen muchas más novelas relatadas con justeza y justicia, pues no se debe caer en la ligereza de ayudar a condenar a todo un país por las actitudes de unos cuantos delincuentes. Ya es hora de que hable algo acerca de los muchísimos delincuentes argentinos que pululan por el mundo no tema lastimar el inmenso ego argentino, que como dice el chiste: "¿Como se suicida un argentino?, lanzandose desde su ego".
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel