
La eternidad es una de las raras virtudes de la literatura
Adolfo Bioy Casares
La universalidad es lo máximo a lo que un artista puede aspirar, es decir, a que su mensaje y el tratamiento de este pueda ser leído, interpretado, gozado y asimilado como parte de la vida de cualquier persona humana del mundo. La eternidad sumada a esa universalidad hace un clásico. De estos casos trata de manera magistral quizás la mejor y más accesible Historia de la literatura universal, que conocemos en castellano, escrita por Martín de Riquer y José María Valverde.
Divida en dos tomos, la obra reeditada por Gredos en 2007, cuenta con casi todos las cualidades que hacen que quien se sienta atraído (lectores aficionados) o necesitado (estudiantes o eruditos) por la lectura de una mirada sobre una historia universal de la literatura encuentre en este estudio la manifestación de una gran manera de acercamiento a un arte con casi tres mil años de recorrido.
Ambos volúmenes, hechos a la medida de los bibliófilos, recorren con una mirada crítica y moderna a la vez (“se hablará de Homero con la misma vivacidad que si fuera de nuestro siglo; de James Joyce, como si fuera un elisabetiano”, del Propósito y estructura de la obra, firmado por los autores), una historia que dividen tanto en géneros, como autores esenciales y en literaturas regionales o nacionales. El primer consta de cinco capítulos, comienza en Literaturas orientales proyectadas por Europa y culmina en Del renacimiento al Barroco. El segundo tomo también de cinco partes, comienza en Del Barroco al neoclasicismo y culmina en un apéndice dividido en dos partes: Literatura china y Literatura japonesa.
La obra resulta deliciosa porque cuenta con ese buen gusto del que sabe y cuenta lo que sabe con la ilusión del relato de una gesta y la sabiduría enciclopédica y de múltiples lecturas.
Miércoles, 8 de octubre
Jesús Montesinos
ADIÓS AYER
Carlos H. Echevarría
Miguel Barrachina
Doctor Shelanu
Xoán Xulio Alfaya
Silvia Carreño
Jorge Moragas
Vicente Torres
Manuel Molares do Val