Soñamos España

Mis 7 maravillas del 2007 …¿cuáles fueron las tuyas?

17.12.07 | 09:17. Archivado en Literaturas


Hay a quienes nos gusta mucho eso de los recuentos, de los balances, de los personajes del año en la portada de Vanity Fair. Y ahora que el 2007 se va, yo hago uso de mi blog y con el desparpajo propio de este tipo de espacio, les cuento mis siete maravillas, mis siete grandes momentos del año. Algunos muy personales, otros quizás recomendaciones generales para los que les guste las experiencias y quieran vivirlas.

Como quien abre el álbum de fotos 2007 y lo reseña en los márgenes…

1. En Agra existe un monumento funerario blanco y amoroso que se llama Taj Mahal. Me detengo frente a él y hago una foto que es la misma foto japonesa de los cientos de japoneses que me rodean. Una turista española que comprueba con espanto que se ha olvidado su cámara, se atreve sin descaro y en voz alta: “Antonio, que no te preocupes, que después le pegamos la imagen detrás de nosotros con el photoshop”
2. En Madrid un vagabundo ostenta una pata de jamón ibérico. Vive en un portal a escaso cien metros del congreso de los diputados; una de las zonas más exclusivas de la ciudad. El hombre lleva como pertenencias una bolsa pequeña con muy poca ropa, una radio y una pata de jamón ibérica, a la que duerme casi abrazado, como un peluche español básico.
3. En Ámsterdam conozco el silencio de lo que nunca hace silencio en el mundo que yo conocía: las multitudes y los transportes públicos. Amsterdam hace silencio en multitud cuando va en tram, cuando va en barco por los canales, cuando camina por la calle principal hacia la Central Station. Amsterdam es una postal para ver detrás de los vidrios de un café, mientras todos los holandeses pedalean-paladean sus silenciosas bicicletas.
4. En Ginebra visité al muerto más vivo que conozco, se llama Jorge Luis Borges. En el barrio de Plainpalais se esconde un cementerio pequeño y húmedo, en el que en la puerta una anciana alemana, luego de contar que su marido está enterrado allí mismo indica el camino a la tumba del escritor argentino. En su lápida sencilla pone una frase de una saga anglosajona del siglo X, que no traduciré ahora …(Ya les contaré en una artículo especial sobre este secreto)
5. En Manhattan practico la del turista rabioso y me subo a un helicóptero para admirar la ciudad de Sinatra desde arriba. Cinco minutos rastreros para ver los rascacielos globales y todo por el excelente precio de diez mi millones de dólares. Entre las nubes cavilo en la estúpida posibilidad de que la burbujita se caiga. Me paso los cinco minutos riéndome de las dos líneas de mi necrológica.
6. En Buenos Aires sucede la vida. Dos bebés gordos nacen con una semana de diferencia y me hacen irremediablemente tío, y a mis padres maravillosamente abuelos. María Sol y Bautista, con los que esperaremos juntos a Papá Noel con los pies en el agua de esa piscina desde donde se ve la Cruz del Sur, como desde ningún otro sitio.
7. En los aviones del mundo mundial el ser humano aprende a pensar. No importa si la línea se llama Lufthansa, Easyjet o Sahara Airlines. Yo miré el mundo tan mundito desde arriba y me ví más pequeñito, cada vez más ignorante cuanto más sé. Me ví hormiguita y pensé que viendo desde arriba se piensa, me pienso, mejor.

Y ya está. Vayan mis mejores deseos de felicidades y todo eso.
Ahora los invito a recordar sus momentos y verán que el año fue una verdadera maravilla.

3 comentarios


Secretos y mentiras (Una lectura a lo último de Piglia y Kohan)

10.12.07 | 09:22. Archivado en Literaturas

Que la Editorial Anagrama es una de las fuentes donde beber de lo mejor de la producción literaria de los escritores latinoamericanos es una felicidad repetida año a año y en este señalaremos dos de esas obras publicadas por la editorial, esta vez de escritores argentinos, uno de los cuales se ha hecho con el Premio Herralde de Novela 2007.

CIENCIAS MORALES, de Martín Kohan (Premio Herralde de Novela 2007)
Como si escucháramos una voz sin rostro que relata una historia en secreto. Monótona y a la vez sospechosa, que nos lleva de la mano hacia algunos asuntos sombríos o inocentes, pero con la música extraña de lo que debe decirse mirando hacia todos los rincones, como temiendo que pueda estar escuchando quien no debe. Una escritura simple con una mirada abstrusa.
La pluma original de Martín Kohan (Buenos Aires, 1967) construye con consistencia la historia puertas adentro de un colegio porteño en 1982, año señaladísimo por la Guerra de Malvinas y por ser el último de la dictadura militar. María Teresa, protagonista y preceptora del colegio, es el vehículo-metáfora de esto de lo que la novela quiere hablar: de cómo tejer una ciencia moral y de cómo ese tejido se deshace en las intimidades de cada mente humana. Los alumnos, el director Biassuto, la madre sombría de María Teresa, todos son parte del coro de voces griegas y de telarañas sádicas que retratan un paisaje ensimismado de lo que se debe y lo que no, de lo que se puede mostrar y de lo que no, de lo que se dice en voz alta y de lo que debe callarse.
Esta novela también es una dura crítica a las formas de la clase media argentina, a la construcción de su imaginario poblado de santería kitsch y a la fotografía reciente de un país y sus decadencias sociales retratadas en gestos ridículos, en sobreactuaciones rituales casi delirantes.
Ciencias Morales tiene el raro mérito de provocar la ansiedad de la lectura en un progreso narrativo que parece no poner en escena nunca el momento en que todo los secretos, y definitivamente, vuelen por el aire.

PRISIÓN PERPETUA, de Ricardo Piglia
Con la sentencia propia de quien sabe que ostentar un estilo es reescribir, Ricardo Piglia (Adrogué, Argentina, 1967) reescribe escrituras, escribe reescrituras y convierte a su novela en una caja de relatos sin géneros o apropiadores de todos ellos. El autor de Respiración artificial y de Plata quemada, quizás el autor vivo más reconocido internacionalmente de Argentina, sabe el oficio de Borges y lo practica con una naturalidad que lo lleva a la eficacia.
Prisión perpetua es un volumen en el que conviven dos nouvelles como si de dos partes de una novela única se tratara, pero no por los temas ni por el hilo argumental, sino por la disposición de abstracción literaria con la que están ensamblados. La primera parte que le da nombre al libro está compuesta, según el autor, de “fragmentos de mi vida sin incurrir, confío, en la confesión sentimental ni en la autoindulgencia. Encuentro en Saint Nazaire (la segunda parte) fue escrito durante una estadía de tres meses en la Maison de ecrivais et traducteurs de Saint Nazaire. Los extraños sucesos que ocurrieron en ese lugar”.
En la segunda parte el personaje de Steve hace las veces de oráculo, sabio, ex presidiario, encantador de plateas con cuentos que Piglia coloca con sabiduría literaria oriental, en forma de minirelatos que encadenan la lectura con simpleza y dejan en cada escena una moraleja tácita.


Amsterdam es una mujer hermosa y en bicicleta

03.12.07 | 09:15. Archivado en Literaturas

Se llama Michelle, es holandesa y pone los pancakes más rico de todo Ámsterdam. Su bar está en la rotonda de Wetering, frente a la fábrica de Heineken, se llama El carrousel y dentro del bar efectivamente vemos un carrousel antiguo y con pequeños caballitos de madera, como sacados de un sueño.
En el Hotel Sphinx, ese hostal en la que los recién llegados hablan durante una tarde entera en inglés con una morena demasiado joven para reconocer un rato largo después que es catalana, y que la gente llega perdida o desencontrada y aquella tarde se llama Mirna, es rubia, pequeña y tiene dos almendritas húmedas por ojos. Es brasilera pero vive en Barcelona y no habla más que un mal inglés y un mal castellano. Alcanza y sobra para que Ámsterdam sea más hermosa.
En el Museo Van Gogh (Vincent, ese millonario de cementerio que invitó a Gauguin a vivir con él, para echarlo un tiempo después luego de que este lo retratase en una pose que no le había gustado nada) esa mujercita en la tienda de souvenirs, holandesa y pecosa y sonriente y vendedora, me vende lo que quiere. Una obra de arte, que carga toda su humanidad delantera, abultada y ceñida, sobre las teclas de esa caja registradora envidiada por todo el público masculino. Agarro un cuadro, una taza, un señalador, una camiseta, un libro, un lápiz, un plato de cerámica que vale doscientos millones de euros. Los agarro y los devuelvo a las repisas, algo tengo que comprar para acercarme a esa vendedora de ilusiones.
Ámsterdam es para mí la cara de Máxima, esa princesa argentina que conquistó el corazón de la corona holandesa, el sabor de los dulces de marihuana que venden en esos kioscos fríos y hippies, las olas como caricias que llenan los canales y sus puentes y sus barcos, el color rojo y blanco del Ajax de Cruyff, el genio de luz y sombras de Rembrandt, las incesantes bicicletas cargando jóvenes, viejos y bebés, el Tram (la mezcla silenciosa de tranvía y trole bus), la roja Zona Roja y las chicas tras el cristal desnudo, los siempre chinos pero holandeses, Ana Frank, la estampa gigantesca y fría del Rijksmuseum con sus torres y sus jardines, el azaroso Bar Carmen desde donde se escucha latin jazz y se ve pasar los botes como burbujas que van flotando por los canales, los coffe shops y su humo. Pero para mí Ámsterdam es sobre todas las cosas esas mujeres jóvenes y sonrientes que ponen pancakes, que venden tazas con los girasoles de Van Gogh, que cruzan en bicicletas las calles grises de la ciudad y que son silenciosas en su esplendor, divinas en su nacionalidad, perfectas excusas para volver a Ámsterdam, para nunca irse del todo de Ámsterdam.

3 comentarios


Carlos Salem y la teoría del "Camino de ida"

26.11.07 | 09:24. Archivado en Literaturas


Carlos Salem (Buenos Aires, 1959) es un escritor atorrante y su novela un delirio con pequeños delirios dentro. Qué más se puede pedir a un escritor y qué más a una novela. Quizás calidad; pues de eso sobra.
Camino de ida (Ed. Salto de Página, 2007), es sin ninguna duda una de las más gratificantes noticias de la narrativa publicada en España en el último año, y por muchos motivos. El primero es la importancia de que salga a la luz un autor con una curiosa y rica biografía multiprofesional (“creativo publicitario, conserje de hotel, guionista y locutor de radio, maestro pizzero, taxista, y vendedor a domicilio deproductos desinfectantes contra cucarachas”, además de periodista y poeta, según su propia reseña de vida) y el resto de motivos, dejando de lado el dominio de los recursos literarios que muestra el argentino como prometiéndonos un porvenir casi asegurado, tienen que ver exclusivamente con la lectura de la novela.
La mujer de Octavio Rincón se muere durante unas vacaciones y a él es lo mejor que le puede pasar. Rincón, el protagonista, desde ese momento se irá divirtiendo y angustiando en un camino de ida, en una aventura con la dinámica ansiosa de un juego de muñecas rusas, con el ritmo enloquecido y musical de una road movie y una comedia de enredos, pero en un paisaje narrativo donde el lector nunca pierde el hilo de la aparición incesante de los personajes y las escenas trastornadas por las que Rincón debe pasar como por un aro de fuego (encuentro con Soldati, empresario argentino, embaucador y ex guerrillero; la insistente compañía de una nube surrealista; un hippie llamado Charly que dice ser Carlos Gardel y que tiene la obsesión de matar a Julio Iglesias).
Las dos grandes aportaciones que Salem hace con esta novela son, en primera medida, la de ofrecer una historia divertida, pero muy bien escrita, e inteligente, pero sin pretensiones innecesarias; y la segunda, la de esbozar, con voluntad o sin ella, la teoría de que la vida es un camino de ida, colocando en momentos de la novela, grageas filosóficas antológicas, en la boca de personajes que parecen perdidos pero que deambulan como especies de sombras enloquecidas, pero vivas, dulces, entrañables.


Ventajas indiscutibles del pesimismo

19.11.07 | 09:28. Archivado en Literaturas

No soy un pesimista, soy un optimista bien informado
Antonio Gala


La primera e indiscutible ventaja del pesimismo es el ocio y la vagancia sin complejos. Quien se declara pesimista se declara también impotente ante el mundo, con lo cual para qué el esfuerzo si todo está servido para que no resulte. En las simples y sabias Leyes de Murphy nos encontramos con la sentencia inmortal: Si algo puede salir mal, saldrá mal.
El pesimista del siglo XXI es posmoderno y gusta muchas veces de santiguarse con desidia, melancolía y tristeza y se echa en el parque del domingo plagado de niños y de familias y se coloca unas gafas de sol enorme para no ver el sol, esa luz que promete cosas buenas.
El pesimismo vital, cavila diluyéndose en sus grises, es bueno porque nos ayuda a desintoxicarnos de explicaciones y nos brinda la más abstracta de las hipótesis justificatorias: definirse en términos de no se puede, no saldrá bien, todo va a peor es una respuesta al mundo válida e inteligente por cómoda. No lo hago porque no saldrá bien. Ya lo dijo también el poeta: cuando el mundo tira para abajo es mejor no estar atado a nada…ni a ningún tipo de esfuerzo, porque con el esfuerzo solo verás aumentada tu cuota de sudor en la camiseta del fracaso seguro.
La hipótesis pesimista nace con el hombre y es interesantísimo recordar ciertos pasajes de la filosofía como lo hace la Wikipedia que cuando pedimos por la palabra pesimismo, cita el pasaje de Plutarco sobre la leyenda de Silenio:

Una vida vivida en el desconocimiento de los propios males es la menos penosa. Es imposible para los hombres que les suceda la mejor de las cosas, ni que puedan compartir la naturaleza de lo que es mejor. Por esto es lo mejor, para todos los hombres y mujeres, no nacer; y lo segundo después de esto —la primera cosa que pueden conseguir los hombres— es, una vez nacidos, morir tan rápido como se pueda. (Consolatio ad Apollonium, 27, 115B-C)

Y además de toda ventaja posible como la que tenemos más a mano, la pereza, el pesimista tiene la grandísima prerrogativa de que lo acompañan las pruebas diarias: catástrofes naturales, crueldad humana para todos los gustos y en todas las geografías y un sinnúmero de dramas universales que le regalan a las uñas largas del vago, más frescura y arte para rascarse las partes de un cuerpo tan pesimista como se pueda, perdón, como no se pueda.

2 comentarios


El día de la suegra

12.11.07 | 09:28. Archivado en Literaturas

Si quieres ser suegra amada manténte con la mano abierta y la boca cerrada
Anónimo


“Te dije que tendríamos que haber venido solos”, dijo mi padre a mi madre hace unos treinta años. Es lo mismo que le dice el personaje de mi cuento (a publicarse el próximo año en una antología) a su novia, metidos en ese fitito verde aceituna que cruzaba el sur del gran Buenos Aires llevando a los pololos y a la madre de ella: la suegra en cuestión. El personaje, mi padre, dice “te dije que tendríamos que haber venido solos” tras el “pero qué lejos que van a mudarse, ¿no?”, de la suegra a quien nadie le había pedido opinión. El fitito se hace más pequeño, las chapas se recalientan, es una pequeña burbuja bonaerense a punto de explotar con la sangre hervida del novio. Es noviembre y la pareja va a visitar las obras del barrio al que se van a mudar donde el Banco Hipotecario les ha asignado una vivienda. La localidad se llama Hudson y está justamente en el final del mapa, donde empieza el campo, donde termina el conurbano, donde mugen unas vacas antisociales y que si se deciden a caminar hacia el sur atravesarán caminos de bosta y cardos y llegarán a la ciudad de La Plata, que para los que viven en Buenos Aires (llámese Buenos Aires también a Avellaneda, Quilmes, etcétera) es como decir “un viaje a las afueras”.
En la historia real la suegra hace silencio, mi madre se siente dolida, mi padre prende un cigarrillo catártico y saca su peludísimo brazo por la ventanilla que ya quema con el sol de noviembre. En el Camino General Belgrano todos los camiones y los carros entorpecen la vida y suman stress con bocinas y pozos, pero el fitito continúa.
En el cuento la vieja no se calla y continúa su insoportable despliegue de adjetivos: el barrio donde su hija se mudará está lejos, lejísimos, super lejos. Además de que no ve buenas modos de comunicación, el Camino General Belgrano es realmente insoportable…y además no bien llegan al barrio ve a las vacas…y para qué. La vieja ya no sólo que no se calla sino que se agarra la cabeza, se abanica con las manos, se seca el sudor con un pañuelo de tela.
En la realidad mi abuela fue una santa y sólo se recuerda esa intromisión quizás como la única recordable por infeliz pero risueña. En la ficción, el joven peludo y ya con los nervios destruidos se las ingenia para conducir a la vieja hacia un hoyo enorme y profundísimo donde se prepara el cemento de las casas... Mientras su novia se queda observando “los detalles y terminaciones”.
El cuento se llamará “Barrio La Oportunidad”.

4 comentarios


La muerte te saluda, lector que vienes hacia mí

05.11.07 | 09:09. Archivado en Literaturas

Yo celebro el día de los difuntos
Haciéndome el muerto

El roto- Viñeta de El País de España, 1 de noviembre de 2007


La primera tumba es la cuna, ya lo dijo Quevedo. Y así transcurre toda la vida, hasta llegar a la página de los obituarios, en la que estaremos algún día si realizamos una tarea pública, muy buena o muy mala, o si tenemos un amigo en el periódico.
Hoy es día de los difuntos y la muerte me persigue desde la prensa: 11-M, tifones en el caribe, Madeleine, la escritora Mercedes Salisachs publica su última novela a los noventa y seis años y declara “Estoy preparada. Lo que quisiera es irme ya”; la subida del 5% para los nuevos enterramientos en nichos o fosas en España y el “Especial día de todos los santos” del diario El Mundo donde se desvela que hubo que traer el cadáver de Goya decapitado, de Burdeos a Madrid, tras la urgente nota gubernamental “Envíen Goya, con cráneo o sin él” y ver “Un funeral de muerte” ("Death at a funeral"), la excelente comedia negra dirigida por Frank Oz en la que se demuestra que en un funeral caben muchas muertes (habrá que verla para entender) y muchas más carcajadas.
Pero lo que más me gusta de vivir el día de la muerte es ese regustillo dominical de quien se sienta a ver el tema con la despreocupación del que fuma y contempla unas nubes y piensa en que mañana ha de despertarse temprano. La muerte como la más natural anécdota de la vida, la espera romántica de la princesa esquelética que en los bolsillos profundos y oscuros de su abrigo lleva nuestro nombre y su correspondiente fecha y hora. Necesitamos, me digo, una relación más dialéctica con la muerte, más lúdica, menos asombrosa. La muerte no nos asombrará, me gustaría pensar, mientras crucemos el puente que nos lleve al otro lado. El otro día un amigo que perdió a su madre me confesó “tampoco es para tanto, en unos años volveré a verla”. Un familiar me contó que en la última noche junto a su padre, pudo ver como este le hablaba a alguien; ante el susto de los fantasmas su padre, en la habitación en la que sólo se encontraban ellos dos, le comentó que hablaba con la mujer que estaba sentada frente a él y que estaba llamándolo con palabras dulces.
Sea como sea hay otro lado de esta larga vida y al avión que nos lleva lo llamamos muerte. Todos tenemos nuestro boleto y es mejor saber con una feliz resignación que nuestro vuelo está confirmado.
Abróchense los cinturones y durante el viaje, muéranse de risa.

3 comentarios


Las viejas pornógrafas

29.10.07 | 08:56. Archivado en Literaturas

La tragedia de la vejez no es que uno sea viejo,
sino que uno es joven.

Oscar Wilde

Escribo estas líneas casi al ritmo de un dictado, porque copio las palabras de las viejas que están en la mesa de al lado, en este bar Wooster, en la puerta del rastro de Madrid. Son tres señoras madrileñas típicas: fuman, dicen que tienen frío cada dos minutos y beben café y cerveza a partes iguales. Cada una habla de lo suyo: anécdotas de nietos guapísimos, listados y horarios de fármacos y recetas donde abundan las patatas y pum pum pum revolver con el mismo caldo. Pero uno de los relatos de las tres atrapa a las otras dos y corta mi café con leche y mi periódico dominical con historias de evitas y perones vinculadas a la nueva monarquía argentina. La historia que paraliza a las viejas y al espía que empieza a germinar en mí, es la siguiente: Mi sobrina, la Loli, se queda hasta la noche tarde viendo películas de pornografía. Las viejas, las otras, que hasta ahora vociferaban cada una de sus melindres, enmudecen. Una de las que escucha prende un cigarrillo y se arruga y se arruga mientras escucha. Pero lo peor no es que la Loli las vea, sino que las ve durante aquellas noches en que su marido “baja a Madrid” (bajar a Madrid es vivir en un pueblo que en el mapa exista por arriba de la ciudad de Madrid) y a su hija de quince años no le esconde su afición sexual. El ambiente se calienta. Definitivamente dejo El País, a un lado y enciendo el ordenador portátil para copiar lo que viene. Lo que viene son una serie de calificaciones morales, todas comenzadas con un e’je, e’je, e’je (que traducido al castellano da un “es que…”, “es que…”, que vueltos a traducir puede resumidamente entenderse como “es que es una tragedia”). Es que ya es mayor, yo la entiendo, pero la criatura se ha acostumbrado y es que la niña ha aprendido de todo, sabe todo, es que la niña “sabe latín” (Saber latín= conocer profunda y asombrosamente lo que se conoce y no debiera de conocerse).
El silencio se corta con un croissant. Las viejas se tapan la pechuga con las manitos agarrando las solapas de sus abrigos y tirándoselos para adentro, como tapándose las vergüenzas. La del relato sorbe de su vaso de café (es de esa gente que pide el café en vaso) y continúa. Así es la cosa…es que bueno…yo no sé qué pasará con la niña, ni que hará Loli con su vida, pero…no sé vosotras pero yo no he visto ninguna de esas películas…¿vosotras las habéis visto? Ninguna de las tres puede continuar el tema, ninguna tiene nada que decir, ninguna de las tres sube la mirada… ¿Les apetece unos quesillos con aceite?..pues vale, venga.¡Oiga camarero!
Cada una de ellas y yo sabemos que la historia de la Loli fue una excusa para hablar de pornografía, el tema preferido de estas tres, los domingos por la mañana cuando toman café y se disfrazan de viejecitas que solo saben de recetas de caldos y listados de fármacos.

2 comentarios


Un juego moral: la mujer de tu vida, tu mejor amigo, una anciana a punto de morir…¿a quien salvas?

22.10.07 | 08:56. Archivado en Literaturas


Cualquier tonto es inteligente, está dicho, pero no cualquiera es creativo, que hay una diferencia. Según la profesora que dicta el curso “Creatividad para la resolución de conflictos”, en el que me he apuntado, creatividad es aquella habilidad para adaptarse al cambio y resolver conflictos nuevos. Por lo cual llegar a resolver todas y cada una de las situaciones diarias que nos suponen un conflicto necesitan de nuestra creatividad.
Para esto nos pone un ejemplo que llama “Un dilema moral”:

“Vas por una carretera con tu coche con una tormenta infernal. En una parada de autobús te encuentras con:

.Una anciana a punto de morir
.Tu mejor amigo quien te ha salvado la vida
.El Hombre o la mujer de tu vida

Teniendo en cuenta que solo hay un lugar disponible en el coche…¿a quién salvarías de la extrema situación?”

Los dos grupos de alumnos dejamos volar la imaginación y proponemos: salvar a la anciana (es la única que está a punto de morir), salvar a tu amigo (por quien mantienes la vida), salvar al amor de tu vida (representa el futuro, que es lo único que importa), subir a los tres apretados en el único asiento (algunos dicen que de ese modo la anciana moriría en el camino). Están los que riéndose dicen que pasan de todo y no llevan a nadie, los que se suicidan ante el horror del dilema, los que tiran una bomba y pasan a todos los personajes a un mundo mejor…
Solo una persona atina a decir: “le doy las llaves del coche a mi amigo, para que se vaya con la anciana, y yo me quedo con la mujer de mi vida”. La profesora aplaude, dice que esa es la solución más creativa en tanto cuenta con las condiciones que más felices hacen a todos. Condiciones de felicidad…vaya dificultad, vaya dilema moral.
Y usted ¿a quién hubiera salvado y por qué?...

4 comentarios


Elecciones argentinas. Lección 1: soy responsable

01.10.07 | 09:08. Archivado en Yo era argentino...


Acusar a los demás de los infortunios propios es un signo de falta de educación.
Acusarse a uno mismo, demuestra que la educación ha comenzado.

Epicteto de Frigia

Nunca nos explicaron que aquellos a quienes llamaban políticos eran nuestros empleados, además de nuestros representantes. Somos el país en el que los que debieran jugar en el mismo equipo juegan en contra, y los políticos nos van ganando. Entonces el tiempo que empleamos en pelearnos, ellos contra nosotros, políticos contra la gente, es lo que el país tardó en hundirse como un barquito de papel.
En resumen hemos aprendido a construir una nación en la que lo que importa es llevar al poder al contrario, es decir, coronar a un rey para después intentar matarlo en cada mesa de café. Pero no exigirle que haga bien su trabajo, ni enjuiciarlo y detenerlo si delinque, ni destronarlo mediante las urnas si lo hace muy mal, ni tampoco proponer nuevos reyes (¿López Murphy no es el mismo que…?, ¿Adolfo Rodriguez Saa no es aquel que…?); simplemente hemos desarrollado la exquisita idea de que el primer trabajo argentino es deshacer como sea el concepto de la responsabilidad individual. "Yo no lo voté", "yo, argentino".. Jugamos el partido contra los políticos, los políticos ganan, nosotros no somos responsables de nuestro mal juego, somos víctimas y lloramos, quemamos unos neumáticos sobre la ruta y vemos el humo ascendiendo al cielo mientras apretamos los dientes con una bandera que compramos para el mundial, decimos ‘este país se va a la mierda’ todo vez que nos sea posible, gritamos ‘que se vayan todos’ durante unas semanas y después… ¿y después qué?
Después vienen otras elecciones. ¿Otra vez dos bandos? ¿Otra vez habrá que pelearse contra los políticos? ¿Otra vez perderemos por goleada?
A un mes de elegir un nuevo gobierno constitucional los argentinos nos deberemos preguntar si vamos a elegir para después lamentarnos sin exigencias, si no será mejor resignar un rato de Tinelli para enseñarles a nuestros hijos qué es eso de la responsabilidad y qué es eso de la República (res, cosa, pública, de todos), y porqué para vivir en una verdadera comunidad es necesario una política, la práctica de una dinámica natural en donde elijamos al que creamos el mejor de nosotros, el más adecuado para que administre lo de todos y legisle con las leyes que normalizan el sistema de vida que queremos.
La lección número 1 en las escuelas argentinas, propongo, será explicarnos a todos porqué, por ejemplo, Néstor Kirchner es jugador de mi mismo equipo porque yo lo elegí para que trabaje en esa posición del campo de juego, y porqué elegiré a otro jugador si este lo hace mal. Y si este lo hizo mal no acusaré al FMI, ni a fuerzas extrañas e invisibles, ni a criterios tan vagos como políticas de izquierda o derecha; porqué me haré cargo de mi responsabilidad, de mi elección. También podré presentarme como candidato al mejor de mi barrio o de mi ciudad porque puedo creer en mis aptitudes para administrar mejor que mis vecinos, y este hecho supondrá que deberé intentar luchar contra el descreimiento de esa horrible mafia que los argentinos dimos en llamar “clase política”.
Los maestros deberán explicar a los alumnos: primero, que sí es posible, y segundo, que para entender el concepto de elegir, habrá antes que leer el capítulo de responsabilidad, que definiremos como "estoy dispuesto a pagar los precios y hacerme cargo de los resultados de mi voto". Yo elijo, yo respondo por mi elección.
Tendríamos que saber implementar una pedagogía cívica y democrática tan básica que podamos entenderlas hasta los argentinos.

5 comentarios


Casciari, perdiste... (carta de amenaza de un joven escritor argentino a otro)

24.09.07 | 07:00. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España, Literaturas


Como buen argentino que soy, practico a diario la envidia, envidio insanamente y en cantidad; y cuando veo que a algún compatriota le va mejor que a mí, se me empieza a hinchar la vena y sudo, pero cuando salgo a la calle pongo cara de que no pasó nada, de que los argentinos somos derechos y humanos…por eso ¿Casciari, de dónde saliste? Porque igual que yo viniste a España hace unos años con una mano atrás y otra adelante, con el pack de Quilmes y un DNI verde que tu vieja te había lavado un par de veces, husmeaste el cotorro español con cara del piola que se hace el tímido y luego…y luego hijo e’ una gran puta, te pusiste a escribir y para qué….
Señor Hernán Casciari, escritor croto que odio porque nos ha cagado ha todos los que queríamos escribir como usted, ¿quién le ha permitido que al comenzar artículos ni se lo piense al destilar frases tales como “Cuando vivía en países serios con bidet, yo leía mucho en el baño mientras cagaba…pero hace cinco años me vine a vivir a España, un país sin bidet, y desde entonces leer literatura se ha convertido en un suplicio”; o al referirse a la actitud de su mujer catalana durante el mundial “…Un sueño, el suyo, que me llenó de tristeza, porque el que un argentino acepta vivir en pareja es, sin duda, que la mujer lo mime en medio de un partido complicado”; o denunciarnos a sus compatriotas con fealdades tan realistas como “-Che, parece que si te vas a España y hablás como el puto de Darín cogés con un montón de gallegas- y zas, a los seis minutos salieron ochenta aviones de Aerolíneas llenos de argentinos impostando sensibilidad y nivel terciario”?
Hernancito de los cojones, pedacito de escritor que andás diciendo todo lo que los aspirantes como yo y otros queríamos y nunca supimos, cronista perfecto de lo que pasa acá, acá adentro del pecho y de la cabeza de los que nos vinimos y queremos, obsesionados, seguir discutiendo porqué nos vinimos, porqué leemos Clarín todo el día, porqué tomamos más mate que allá, porqué adoramos los “contactos del messenger”, porque tenemos que seguir bancándonos el chiste del argentino que se suicida tirándose desde lo alto de su ego; quiero decirte que como soy un argentino cabal -por lo que no debo elogiarte como fenómeno que sos porque no soy un maricón (según nuestras patrióticas enseñanzas de machos bonaerenses)-, como escribo y tengo treinta y pico y soy de Racing igual que vos, y te recibo como una suerte mensual de pequeño Fontanarrosa que Mercedes nos legó con tus increíbles crónicas desde orsai.es, te amenazo formalmente por ganarnos la partida a todos los otros, le pido un ejemplar a la editorial y me leo tu nuevo libro “España, perdiste” a escondidas y con el sosiego de quien ha encontrado quien sepa decir lo que me pasa y como me pasa.
Pero eso si, si te llego a ver por la calle, te juro que si no te doy un abrazo y te pido una dedicatoria, y si no te veo muy grandote, te miro a la cara y te apunto con mi bic: “Casciari, perdiste”.

Hernán Casciari, el guacho ese que no puedo dejar de leer,
acaba de publicar: España, perdiste en la editorial Plaza y Janés. Aunque todos los artículos del atorrante, incluso los aparecidos en el libro, pueden leerse en www.orsai.es

5 comentarios


Crónica de un viaje a India (5/6): El país de los niños

17.09.07 | 08:18. Archivado en Literaturas

Al final del Main Bazaar de Nueva Delhi, una calle larguísima donde funciona un mercadillo agobiante y bastante barato, aparecen un niño que casi desnudo hace cabriolas sobre el asfalto. No tiene más de cuatro años. Da cabriolas al ritmo del tamborcito ejecutado con las manos de la que puede ser su hermana y que no supera los seis. La masa de gente los arrolla, y las vacas y las cabras, y las motos y los coches que atraviesan la angostísima calle del mercadillo y levantan polvo al compás de una bocinas enloquecidas, pasan también bicicletas y rickshaws (motos de tres ruedas, con cubiertas y que hacen las veces de taxi) y pasan los turistas. Y adelante el tamborcito y la cabriola, y luego la sonrisa y la mano estirada.
-Jalou…rupis (rupias)-piden una y otra vez- Rupis, rupis, rupis.
Entre los cerdos que se deleitan entre las montañas de basura caminan los niños.
En el barrio musulmán de Benarés, una centena de casas oscuras como celdas acogen a una indeterminada cantidad de niños trabajadores. Tejen hermosas prendas que terminarán siendo curtas y saris (camisas y vestidos). Cuando el visitante se arriesga a adentrarse en el barrio secreto, siempre acompañado de un nacional, los mayores señalan al niño y explican que no está trabajando, que sólo “está aprendiendo”. Por las dudas piden que no se tomen fotos.
Hacer fotos es para el que está en India la posibilidad de una puesta en escena de su propia culpa, hacer una foto en India hace que el turista se detenga por un momento y se sienta un estúpido, un egoísta y además parte de la cruel cadena que representa la regeneración de la injusticia del mundo.
Como en un carnaval donde el mundo invierte sus formas, veo a un niño desnudo y hambriento haciendo una foto a una pareja de alemanes gordos y sonrientes.


Crónica de un viaje a India (4/6): Hapy, el taxista impecable de los 109 euros mensuales

13.09.07 | 08:15. Archivado en Literaturas

Hapy tiene treinta y dos años, una barba negra y tupida, una sonrisa fácil y un turbante que lo hace un poco más alto y lo favorece. Vive en Nueva Delhi, la capital en la que viven….millones, donde alquila un piso para él, su esposa y sus dos hijitos en edad de escuela primaria. En su hogar de creencia Sijh (representan el 20% de la población del país, creen en un Dios único y en que todas las religiones aportan algo interesante al hombre. Sus representantes son diez maestros. El último propuso el uso del turbante y que los hombres no se corten jamás el pelo de ninguna zona del cuerpo) no está permitido el uso de un ordenador ni de otro tipo de material informático: el dueño de la casa dice que gasta mucha electricidad.
Hapy se ha casado con su mujer, como en el noventa por ciento de los matrimonios indios, por acuerdo de sus familias. Así y todo él confiesa amar mucho a su mujer, a quien conoció unos pocos días antes de la boda concertada. Cuando habla de su familia de la barba negrísima se le escapa una sonrisa blanca como una luz intensa, que se le queda un rato en la boca, mientras sigue conduciendo su coche TATA, por carreteras nacionales.
Trabaja para una agencia de viajes como conductor de un coche que lleva a turistas de todo el mundo a pasear por India con aire acondicionado y su grata presencia. Y su insólito modo de conducción. Happy es un suicida pero él no lo sabe. Desde su camisa celeste y su condición de taxista impasible ante la muerte de las carreteras indias, no deja de sonreír mientras se agarra al volante en dirección contraria –coqueteando su TATA por el arcén-, mientras los miles de camiones coloridos hacen luces y tocan una bocina despiadada, un kilómetro entero y Santiago, mi compañero de ruta, frena con pies acalambrados de miedo desde su lado de acompañante casi desmayado de sudor español. Pero es un suicida también en las calles de Delhi donde todos son suicidas viales, sonrientes y sudados, y las motos y las bicicletas se encajan en medio de una vaca que con paso de ballet ruso se desentiende de la situación con un movimiento de cola que espanta algunas moscas y le pega de lleno a uno que pasa y que también se ríe y vuelve a comer su banana.
Happy es el taxista que es Sijh, que aprende a decir un casi perfecto “qué calor” y “de puta madre” y que nos enseña que sin reglas viales a la vista, se puede ser feliz…y todo por un sueldo mensual de 109 euros.

1 comentario


Crónica de un viaje a India (3/6): El Ganges es un milagro

10.09.07 | 08:05. Archivado en Literaturas

Está muriéndose en cada lentísimo paso. Sube las escaleras que descienden al Ganges con inmensa dificultad, va acompañado de otros dos ancianos que le toman de los brazos, el moribundo se detiene casi desmayado y vomita profusamente.
Esto es Benarés y esta es una escena de las que pueden verse todas las mañanas, al amanecer, cuando el sol se pone sobre el río y la población de moribundos baja a dejarse sus últimas horas. Por eso esta ciudad, de templos rojos y rosas -dedicados al Dios Shiva, el destructor-, es el corazón espiritual de India, que es como decir la capital de un país que existe más pendiente de la muerte que de la vida, porque si usted se va a morir a Benarés –según el hinduismo- su alma se desentiende de una vez de la farragosa historia de las reencarnaciones y así se asegura un lugar en un sitio que puede llamarse el cielo o la libertad de vivir más cerca de Krishna, Brama o Visnu.
Cruzar Benarés (sureste de India, ciudad ideal para cruzar a Nepal) antes del amanecer, cuando apenas una lucecita del cielo santo ilumina el día, es asistir de un algún modo a ver como el espíritu indio se levanta: salen de las casas familias enteras que se lavan los dientes en fila y sonríen con bocas blancas y espumosas ante el saludo del forastero, las vacas se desperezan de pesadillas occidentales, los moribundos comienzan su largo peregrinar al Ganges, junto a las lavanderas y a los semidesnudos que se van a bañar con sus jabones y sus toallas, como si de un balneario celestial se tratase.
Los japoneses siempre llegan antes que todos y desde barcas turísticas cruzan el río una y otra vez e iluminan con mil flashes el rito que se ha hecho universal. Sobre las barcas de turistas y otros curiosos, se montan niños que ofrecen al viajero una flor con una vela encendida que dejarán viajar por el agua sucia y divina, luego de pronunciar su propio nombre. Guillermo- dije antes de dejar la vela encendida sobre la flor. La niña me ofreció otra flor y me pidió mi apellido para que también mi familia fuera bendita. La segunda bendición duplicaba el pago en rupias y el tamaño de la sonrisa de la niña trabajadora de la fe.
En Benarés también he visto con horror como otros niños desarmaban un cadáver recién quemado sobre maderas perfectamente dispuestas y atizadas, vi con gracia el baño fanatizado de salud y espuma de hombres barbudos y flacos y con infinito placer el conjunto de naranja y azul amanecer de un paisaje como un sueño.
Mi guía de catorce años y bigotes me señaló que la santidad del río era tal –cuando me lo comentaba me señalaba al agua en estado casi putrefacto- que si yo dejaba mi botella de agua mineral, la misma que llevaba a todos lados como un talismán, durante unos meses adentro del río, volvería a verla dentro de ese tiempo “infectada, llena de gusanos”, mientras que el Ganges se seguiría manteniendo “limpio, así como usted lo ve…porque claro, es santo”.
La especie de malecones terrosos que descienden al río y que son el final de templos maravillosos con coloridas esculturas de dioses y animales (además de adivinarse uno de los hospitales de la Congregación Madre Teresa), van mostrando en los últimos años la proliferación de publicidades pintadas a mano: “Cibercafé Ganesha: Internet a 150 rupias la hora”.


Crónica de un viaje a India (2/6): La quinta pata de una vaca, pequeña y fosforescente

06.09.07 | 08:20. Archivado en Literaturas

En la puerta del templo de Brama, en Pushkar, un hombre santo blande la quinta pata de una vaca que sobresale del animal blanco y deforme. El hombre flaquísimo y de ojos casi ciegos, con una barba blanca, cuatro dientes impecables y unas telas naranjas que le descubren medio cuerpo, no suelta la pata frágil, pequeña y muerta que a la vaca única le ha crecido como un ala o un espolón, y que para resaltarla aún más alguien le ha teñido de un rosa fosforescente. A cambio de acercarse al fenómeno el guía reclama una cantidad de rupias.
Los animales en India son constantes. No aparecen, permanecen. Deambulan entre la gente. Conviven.
En Benarés (Varanasi en hindi, que viene de los nombres de los ríos Varuna y Assi) el río Ganges ve aparecer ciegos delfines, entre negros y marrones, que gracias a la contaminación única del sitio terminaron perdiendo la vista. Por las rutas nacionales de la zona del Rajasthan el tráfico se interrumpe ante el paso de un elegante grupo de cabras con cara de demonios y una pastorcita con cara de ángel que va detrás. Sobre los basurales de las calles de Jaipur un niño y un cerdo alcanzan una cumbre y se detienen. Un equipo de monos de instinto asesino reprimido esperan en los techos de estructuras metálicas del aeropuerto de Nueva Delhi y exigen bananas de las que se encuentran en las esquina copadas por carretillas de vendedores. Sobre los techos de varios fuertes rojos unos loros verdes colorean el cielo, peleando espacio con cuervos, que se posan en los jardines literarios de Maharajas y fuentes, de las que rodean las ardillas y pavos reales que lo hacen todo más irreal. En la puerta del museo astronómico de Jaipur un encantador de serpientes toca la flauta dirigiéndose a una cesta de la que sale el cuerpo erecto de una cobra.
Veo un hombre descalzo y sucio hasta decir negro tirar de una cuerda y sobre el asfalto hirviente, a un perro muerto. Es gordo y peludo como una oveja y se ha vuelto gris y rasguñado por el cemento. Me pregunto adónde lo lleva. No sé porqué recuerdo que a la última casta social-religiosa, de las cuatro que reconoce la clásica jerarquía hinduista (sacerdotes, comerciantes, campesinos…), se las llama parias o comeperros


Crónica de un viaje a India (1/6): Los indios vienen del pájaro

03.09.07 | 08:53. Archivado en Literaturas


A Santiago Ros

“Los chinos vienen del pájaro”, arriesgó una noche en la sobremesa el tío de Santiago Ros. Miren a los chinos “sentados en dos patas” frente a cualquiera de las tiendas del mundo. Ahí están ellos y ahí está la teoría del tío, que hago extensiva y válida para los indios: Los indios vienen del pájaro. Toda India, todos los indios ven pasar el mundo sentados en dos patas de ave y pareciera que en esa pose insólita y marmórea se preguntan algo. Algo que podría ser: ¿qué puedo preguntarme ahora que ya me hice todas las preguntas siendo que todas ellas me llevan al estado pájaro, al estado contemplativo del que ya nada se pregunta?
El hombre indio se sienta sobre sus pies descalzos y se desenreda de toda atadura y mira un punto fijo que está entre las nubes. Los niños pasan, las bicicletas pasan, las vacas y las cabras y unas mujeres que con sus vestidos rojos y naranjas encienden el paisaje y posan unos fardos cuadrados sobre las cabezas equilibristas. Nada detiene la respiración honda y lenta del indio que apenas se acomoda un turbante o se saca una mosca de la cara o se rasca un pie posado en la tierra seca. Hay algo en la tarde agobiante de calor y humedad que vuelve al indio pájaro, al pájaro indio en una constante indagación de la realidad para el distraído que visita India y contempla el respirar de esa constelación humana que no parece responder a las reglas conocidas, al estímulo vertiginoso de un mundo desesperado, abatido por el calor como un desmayo, de los olores y los colores y las muchedumbres que se mueven como en un sueño, inmóviles de movilidad.
Veo bajar un mono de un árbol raquítico y veo como el animal se acerca al indio pájaro para mirarlo. El mono lo mira y parpadea eléctricamente. Unos segundos de contemplación bastan, el mono parece irritado por la pose inconmovible del hombre, que apenas atina una sonrisita con la felicidad de los sin dientes.

1 comentario


Agosto de cuento (4/4): El umbral de los ilustres

27.08.07 | 09:03. Archivado en Literaturas

Orinó feliz y cálido como orinan los caballos y los ángeles de las fuentes. Había en ese aire acuoso y meante un principio delicioso del hombre solo, la sutileza corporal secándose los rocíos silentes del cuerpo, la asamblea consigo mismo intentando descifrarse.
Abrió la puerta del baño y vio la alcoba que parecía agasajarlo en cada detalle. Un retrato al natural del héroe de la patria que visitaba, parecía regir rigurosamente cada espacio y cada movimiento del salón. Tras el hombre plástico y prócer, se recortaban unas montañas afiladas y un ocaso.
La pared más sugestiva era dominada por un tapiz pródigo en colores y significados. Dividido en pequeños cuadros se podía ver a diferentes individuos, que según se presentaban, indicaban una jerarquía digna de idolatría o de temor.
Miró el primer recuadro y vio a un hombre pequeño y enjuto, que empuñaba un arma indiscernible, una especie de deseo materializado de matar al exquisito e innoble dragón que lo acechaba. Pensó en la valentía del hombre y en la perfección del dragón.
Después miró a un hombre que escondía en su talle un instrumento dulce, un madera antigua y de dorados contornos, cruzado por cuerdas secretas y por una música. Aprovechó la melodía en sus oídos y quiso creer que esa melodía existía.
El hombre del cuadro diferente se insinuaba alucinante, ligero y absoluto: ojos simples y femeninos, signado por un círculo carmín en medio de la frente cenicienta, desplegaba cuatro mágicos miembros superiores y en cada mano un elemento: un anillo, una caracola, un bastón de oro, una flor de loto soberana. Se acercó al tapiz y quiso despertar la fragancia de esa fantasía, de esos pétalos que se le ocurrían infinitos.

La última representación humana aparecía clavada a una cruz de madera. El hombre con una corona imaginaria en la cabeza, apoyaba su rala y ajusticiada barba en un pecho agusanado, con la piel árida de un animal apocalíptico. Presumió que el crucificado semidesnudo y muerto, despertaría inevitablemente y condenaría.
Había visto, había oído, había acariciado cada sensación, como en las conductas fantásticos de los sueños. Se miró al espejo y alimentó cada espacio de su carne con un latido íntimo y sereno, se acarició la mandíbula y se regaló una sonrisa, una conciliación armónica de todos los juicios, un sabor a frutas en la boca delicada.
Un murmullo exterior fue en ascenso y supo escuchar que una multitud de caras vivaban su nombre. Marchó hacia el elevado balcón y desde ahí los contempló. Caravanas multicolores encumbrando su nombre y sus retratos multiplicados allí abajo.
Volvió a sonreír y la fascinación del instante – la llamarada que solo existe en el verdadero y último borde de la vida- le trajo una música de cuerdas invisibles, caracolas y dragones soberbios.
Imitando al crucificado abrió los brazos incomparablemente y cerró los ojos y orinó feliz y cálido como orinan los caballos y los ángeles de las fuentes. Tomó el aire de cada uno de los hombres que lo vivaban abajo, infló el pecho y se tiró.

10 comentarios


Agosto de cuento (3/4): El horrible caso de la Marta Teresita Torres

20.08.07 | 09:00. Archivado en Literaturas

Esta es la terrible historia de la Marta Teresita Torres, más conocida como las soplapistolas. Era la Marta Teresita Torres una pendeja hermosa que remoloneaba por las veredas siempre soleadas de nuestro hermoso barrio de La Ternera. Quiso el destino que un flaco jueves de junio una camioneta marca chevrolet, la agarrara cruzando la avenida del ya citado barrio bonaerense. La partió al medio. Sus entrañas enrojecieron el negro cemento de aquél gris día. Me llamó una persona (de la que no puede decir más que sus iniciales, XXL) que era muy allegada a ella, y me dije textuales palabras; a la marta la agarró una camioneta y está mas cerca del arpa que de la guitarra. De inmediato me dirigí al hospital y horror, ví cómo salía un recién fiambre. Se trataba de alguien que yo no conocía, pero me dio por conocerlo y me subí al coche que llevaban al muerto y terminé haciéndome amigo del pibe de la funeraria, que al final terminamos amigotes con el loco. Justamente el sábado hacemos un picadito en la quinta de otro pibe amigo. Bueno, a la final volví y me encontré a toda La Ternera (el barrio ¿ se acuerdan?) en el hospital tratando de recabar información sobre el estado de salud de nuestra bienamada vecina la Marta Teresita Torres (después conocida y repito, y ya verán porqué, como la soplapistolas). Las noticias no eran alentadoras, más bien la pendeja sufría como un chancho. Pero estaba dormidita, parecía dormida dijeron los que la vieron. La familia era muy pobre, así que hicimos una vaquita para los gastos del hospital. Después hicimos otra vaquita y nos fuimos a comer una pizza a la esquina. En la reunión me encontré con la Nelly de la farmacia, que como no estaba el marido se me hacía la pizpireta. A la segunda bajada de ojitos que me hizo me la llevé al telo (o “motel de enamorados”). La loca estaba destruida por lo de la Marta, lo del accidente con la chevrolet, pero lo palió con los polvos contundentes que nos echamos. Pagó ella por que yo con lo mío no me alcanzaba. A la final volvimos casi llorando al hospital abrazados como dos viejas. Agarráte Catalina, la marta se había mejorado de lo lindo. Según los médicos el mejoramiento tenía que ver con lo pendeja que era. Un médico que yo conocía porque era amigo de mi cuñado me dijo que por las dudas no nos descuidáramos porque en esos días estaban robando mucho los órganos, y créase o no, acá empieza la peor de las partes. Si este fuera un país como Dios manda, la Marta Teresita Torres no tendería porqué ser conocida hoy, o sea más conocida hoy, como la soplapistolas, pero como ese médico me lo anticipó (decí que yo lo sabía por que ese matasano era compañero de mi cuñado de la secundaria), a la Marta Teresita Torres, a esa pendeja que daba gusto verla revoleando el ojete por las veredas de nuestro querido barrio La Ternera, le robaron los órganos. Si señor, esa maldad que Dios nos ampare, se

lo hicieron a ella y mientras toda la junta vecinal en pleno esperábamos en los pasillos del hospital, unos tomando mate, otros fumando, otros sacando cera de la oreja con las llaves más largas. La desgraciada historia que relato me embarga tanto que me me agarra una descompostura te juro. Nunca había pasado esto con gente del barrio, aunque siempre hay rumores de este tipo. Cuando nos enteramos de lo sucedido, llamamos a la televisión, a la radio y todos salimos por la tele y un desubicado de los que nunca falta terminó mandando saludos para unos familiares de Junín. (Cagáte de risa ese terminó enganchado en un programa de preguntas y respuestas y se ganó un fiat O Km...mirá el desubicado, bue.) La prensa dio bola lo que le convino y después si te he visto no me acuerdo. La pobre piba quedó desamparada y volvió al barrio.
Ah!, pará, después hay otra historia que es la del tipo de la chevrolet, pero bueno, eso después lo cuento.
Bueno la cuestión que la Marta volvió al barrio y se le hizo una celebración. El intendente de cómo si dijéramos La Ternera, tenía una pinta que parecía que había llegado un tipo de Marte. Le puso una condecoración a la Marta por ser tan valiente (por sobrevivir al robo de los órganos) y por haber salido en la tele y en la radio. La madre de la Marta no pudo asistir al acto por que en el laburo no le dieron franco.
Eran jodidos los jefes de la madre de la Marta. Eran judíos creo. Bueno, ponéle que la Marta volvió a su casa un martes, al miércoles le llegó un carta diciéndole del gobierno central que ella tenía la culpa de haberse cruzado delante de la chevrolet, que el conductor estaba jodido moralmente, que las paredes salpicadas por su sangre eran patrimonio de la humanidad y que el robo de sus órganos habían despertado una serie sospecha de organismos de salud internacionales para con ese sistema hospitalario nacional y que no se lo iban a permitir: por lo cual: agárrate de la silla y sentáte si estás parado, la nación, el estado y la mar en coche la demandaban por no sé cuantos millones más costas. Más una actividad social, y acá viene lo del mote: soplar pistolas. O sea, spolar las pistolas sanitarias con las cuales se higieniza la uretra de los hechos pelotas viejos de geriátricos y demás. La Marta Teresita Torres, sin órganos propios, sin revoleo de ojete, sin alegría, sin poder decir esta boca es mía, y sin embargo soplando pistolas sanitarias.
Sé que es duro haberlo contado pero es una forma de reivindicar a una vecina y también, porqué no a los que los joden y no pueden escribirlo siquiera. Gracias a Dios mis padres me dieron una educación y yo sé leer y escribir y le dedico estas líneas a ellos que en paz descansen y por supuesto a la Marta Teresita Torres que se ha portado todo este tiempo como una campeona, pobrecita.


Agosto de cuento (2/4): El miedo enamorado

13.08.07 | 08:41. Archivado en Literaturas

A Fernanda

El hombre que tiene miedo
sin peligro,
inventa el peligro
para justificar su miedo
.
Alain

Pronto, apenas nace el día, como si ese fuese el último que trajera una noche, él se prometió que ella iba a escucharlo. Unas estrellas saltarinas lo espiaron desde un cielo de verano dulce. Ella bailaba en una pista de tangos nueva con un compañero sudado y no estaba contenta, pero había algo en su media sonrisa hacia el hombre que la esperaba en un rincón del boliche, que la hacía más hermosa, casi feliz.
Cuando se acercó hasta la mesa en que él la convidó con un gin tonic que parecía un mate, ella empezaba a entender que debía hacer silencio para que él hablara. La confesión de amor fue tan natural y clara que la rubia entre frágil y huidiza no pudo más que taparse la cara del susto, de la sorpresa y del sonrojo. Él quiso besarla pero ella volvió a la pista donde el sudado resistía sus celos.
La luna marcada de la primera noche, finalmente, los ve escaparse confundidos en la sucesión vertiginosa de los enamorados. Hubo una plaza que cruzaron no entendiendo si debían tomarse de las manos, hubo unos tacones nerviosos, hubo un bar irlandés en que las manos calientes estropearon a unos mojitos sin rodajas de naranjas, hubo un vendedor de flores indio que colocó una rosa redonda en la mano de ella que se negaba, aunque ya era tarde porque él había depositado la moneda en la mano agradecida de aquel indio nocturno.
La rosa hizo el beso, lo dejó llegar con la fuerza y la gracia de un rosedal entero. Se besaron con la mirada ajustada de la promesa. Ella seguía poniendo en la mesa un dolor que venía de lejos, él, una esperanza que viajaba descalza de la misma lejanía. Se querían querer en una noche que los invitó a desnudarse de todo. Se sintieron las pieles nuevas de los que quieren quererse. Ella lloró con lágrimas antiguas y él la bendijo con las manos nuevas de los amantes convencidos.
Hubo algo en esa noche que los encandiló. Fue amor y fue miedo. Amor doloroso, miedo enamorado.
Unos días después la vida los lleva por caminos diferentes. Por un mes entero no volverán a ver ni sus pieles ni sus lágrimas. Una hoja mensual del calendario se cae en cámara lentísima.
La muerte que trabaja con antifaz de accidente, alcanza a uno de los dos en su elegido territorio extranjero. El otro espera sentado en una silla inventada para tragedias.

La historia es verídica hasta llegar al final.
El final es la hipótesis perfecta del miedo enamorado.

1 comentario


Agosto de cuento (1/4): Panterita va en vuelo al muere

A Hernán Moix

Fui tantas veces vencido
que si gano me da miedo

(Letrero en un camión.
Citado por A. Bioy Casares en el libro “De jardines ajenos” )

Lo primero que recuerdo es la cara de Hernán Moix ante el bochorno de esa tarde. Tendría unos diez años pero ya se lo podía llamar un verdadero gentleman. Ël, o su elegancia propia de un hombre mayor, avezado y casi sabio hizo que el suceso que relato guardara la dignidad que parecía imposible ante lo ocurrido.
Era una tarde de primavera en la que ya funcionaba la flamante escuela de fútbol por la que todos pujábamos por ingresar como fieles a la religión verdadera del balón. El establecimiento que había sido una pequeña huerta se había convertido en una fresca cancha de fútbol once, que repartíamos convenientemente en canchas de siete. Mi madre había hablado con Hugo, el querido director y ex futbolista de Estudiantes de la Plata, y me había inscripto. Recuerdo que Hugo me bautizó por error en ese primer día Luis y fui Luisito para siempre en ese pequeño mundo del fútbol.
La escuela de fútbol funcionaba los martes y los jueves, del otro lado de la vía, lo cual hacía más aventurera y adulta la llegada de la barra de los privilegiados chicos que llegábamos desde nuestro humilde barrio, ingresada previamente nuestro pago mensual a la institución.
Entre los que no podían pagar la mensualidad estaba la familia de Panterita, pequeño gran futbolista, hermano de Pantera (delgado, con pinta de Elvis venido a menos y propenso a la bebida y a los trabajos nocturnos). Panterita era uno de los que se quedaba en la puerta de su casa esos martes y esos jueves, para vernos pasar en peregrinaje a los jugadores del mañana: Hernán Moix, Diego Teixido, yo mismo. Se sacaba los rulos sucios de la cara y mascaba un chicle con tristeza, con desazón o con impotencia. Panterita era pobre y odiaba serlo solo porque intuía que quedaría fuera del panteón de esas promesas a cracks.
Pero un día su hermano Pantera, que no adolecía del cariño familiar ganado a fuerza de entreverarse en cierta mitologías de mafias barriales, sabiendo que Panterita moría por un espacio en la escuela de fútbol le puso unos billetes en las manos y le pegó una patada en el culo que quería decir: andá, jugá como sabés.
Vimos como Panterita se nos unió a nosotros ese martes, como cruzó las vías con nosotros y su paso seguro y nervioso a la cancha que todavía dejaba ver alguna que otra planta de maíz que resistía la idea de que aquello ya no era una huerta. Panterita entraba a su sueño que un rato después ya era una partido de siete contra siete en el que él ocupó un arco, con unos guantes que le quedaban un poco grandes pero que él blandía con la felicidad de los payasos nuevos. Los amigos anteriores veíamos con alegría la llegada del amigo pobre que se desempeñaba en la cancha con más furia que eficacia, con salidas un poco arriesgadas y con unos rulos eléctricos que parecían que en cualquier momento saldrían disparados hacia los atacantes contrarios. El partido estaba por concluir, Hugo veía con buena cara la inclusión de Panterita y la tarde entera de primavera y goles nos veía ganadores a todos. Pero la pelota de fútbol que siempre busca darle problemas a los arqueros del mundo entero, cae en manos del diez rival y le pica justo antes de que una bolea de las que hacen historia vayan hacia el ángulo derecho de la valla defendida por nuestro pequeño héroe. Esa foto de El Gráfico hubiera sido portada, porque Panterita que ya a esa altura del partido estaba consagrado como promesa, se estira en el aire, se estira un poco más, vuela y vuela y vuela y con sus manitos sobreactuadas de guantes gigantes llega al esférico y en ese mismo instante se desgracia. Sí, se caga enteramente.
Cuando cae el suelo con la pelota, la cara del diminuto arquero lo dice todo. Los colores humanos ya no existen, es una pálida figura, una cenicienta estampa del fútbol argentino. Panterita retiene el balón durante unos segundos aciagos en el que su pantaloncito se deforma, por llamarlo de algún modo. Todos los jugadores asistimos inmóviles y mudos a la metamorfosis del desgraciado.
Acto seguido Panterita coloca el balón sobre su área chica como quien deja una delicada copa en la mesa, se da vuelta con lentitud esquizofrénica y emprende la más difícil de las retiradas que un hombre, un niño, puede hacer: la retirada del que se avergüenza de sí mismo.
Hugo dice algo que no se comprende, alguien le pide que regrese, otro indiferente aprovecha para salir del campo a beber agua. Hernán Moix desde su serena y castaña rectitud manda a callar a todos y se va trotando detrás del arquero que se va perdiendo rumbo a las vías y que ya no volverá la mirada.
Nunca más regresó a la escuela de fútbol, ni jamás volvimos a verlo entreverado en los picaditos del barrio. Un tiempo después supimos que trabajaba en una frutería pero si alguno de los futbolistas llegábamos a comprar enviado por nuestras madres, él intentaba esconderse tras de unos cajones de manzanas o buscaba cualquier otra actividad por la cual no tuviera que cruzarnos. Se dijo que lloró junto a su madre pidiendo una mudanza inmediata y también se lo vinculó como mandadero de ciertos trabajitos de su hermano Pantera. Nadie puede asegurar haberlo visto después de aquella tarde.
Muchos años más tarde me encontré de manera fortuita con Hernán Moix. Estaba más flaco, pero no perdía elegancia y bondad. Después de un rato de conversar sobre ciertos recuerdos no pude más y le pregunté sobre lo que habían hablado con Panterita en ese tan recordado éxodo de las canchas. Hernán me miró, se terminó de beber aquel café que tenía entre las manos y me confesó con sobriedad: no recuerdo bien de qué hablamos, solo me viene a la memoria que a las pocas calles se le empezaron a arremolinar unos perros que lo olían y hasta llegaron a morderlo.

7 comentarios


El peor día mi vida: no comprendo mi horóscopo

30.07.07 | 08:30. Archivado en Literaturas


Creo en todo: si dos pájaros pasan y uno de los dos pasa de costado, pues será que mi futuro será negro o muy negro; si pasa una nube rara es un objeto volador muy extraterreste; si una señora me mira mal en el autobús el veredicto está claro, moriré en el día. También creo en todas las religiones y en todas las sectas, a todas les encuentro su razón de ser y su gustito existencial.
Y así todo, por lo cual para mí la astrología, el tarot, la quiromancia, etcétera son algo así como Santas Biblias dedicadas por el autor para un evangélico. Me quedo mirando a las videntes que después de la medianoche aparecen en las televisiones suburbanas de Madrid y mientras se rascan el escote y fuman y abren cartas como abanicos, empiezan por la frase “aquí las cartas me dicen, cariño…”. Pero ¿porqué les cuento todo esto, porqué esta confesión que no hace gracia a nadie ni entretiene? Pues porque es el prólogo a una denuncia: yo, como todo el mundo, leo mi horóscopo personal en el periódico durante todos los días y cómo buen creyente de todo me sugestiono todo lo que puedo. Si el texto del día en cuestión habla de una llamada de un amigo lejano, me pego al teléfono; si tengo las posibilidad de un problema en el entorno laboral, miro con desconfianza durante todo el día a mis compañeros; si las dificultades viene por el lado de la salud, comienzo a sentir náuseas repentinas, me declaro insano de un mal que quizás me lleve a laboratorios subterráneos de medicinas alternativas, sospechosas…
A lo que voy, a la denuncia: ¿qué pasa si la gente que basa su vida, como es mi caso, en lo que le sucederá no entiende el mensaje? ¿qué pasa si luego de lavarme los dientes y sentarme a desayunar para abrir el periódico y leer el horóscopo de mi día me encuentro con un texto como este:
En asuntos de amor permite a esa noción no dudosa de la mente pura y atenta que nace de la sola luz de la razón que sea tu guía y mentor
(Sic)
Este es mi horóscopo escrito por el horoscopero del diario ADN de España del día viernes 27 de julio de 2007. Lo denuncio públicamente, abiertamente, tristemente.
Señor/a mío/a: explíqueme qué me quiso decir…desde el viernes no sé para dónde va mi vida. De todas maneras, dedíquese a la poesía metafísica: Esa noción no dudosa de la mente pura y atenta que nace de la sola luz de la razón. Qué lo parió.

10 comentarios


Chau negro, te vamos a extrañar

21.07.07 | 15:04. Archivado en Literaturas

En homenaje a Roberto Fontanarrosa,
canalla rosarino que se fue a dibujar
sobre el blanco de las nubes.

3 comentarios


Apología de Jaime Roos

16.07.07 | 19:41. Archivado en Literaturas

El otro día conocí al hombre solo que es el más concurrido por todo un país. Se llama Jaime, comía carne en una parrilla uruguaya de Madrid y dignificaba aquello de la defensa de la soledad entre risas y provoletas. Con un poco menos de pelo que en las fotos y bastante más sabiduría que el común de los mortales habló de cómo se lloraba la muerte de Franco en un Lavapiés que le tocó conocer, de su pelos largos en una París minado de uniformados solicitando documentos, del Buenos Aires de hoy de Puertos Maderos y trampas, del galáctico Hugo Fatorusso, de Cádiz y de la murga y del candombe, de la carne uruguaya y de la Pilsen, de la celeste que siempre pierde frente a Brasil pero que siempre por penales.
Jaime es alto cuando se levanta de la mesa y bajo cuando está sentado y se ríe con una sonrisa de botija asombrado por una alegría, es uno de aquellos que creen en la superficie de las palabras, en la oraciones del sur, en las lunas, en una vida número dos, en las postales fanfarronas de tan humildes; Jaime Roos es un naufrago de un sueño de candombe y rock, amigo de muchas tierras, el hombre solo más acompañado que me ha tocado conocer.

Para una apología de su música:
Jaime Roos dará un único concierto en Madrid
el 17 de julio en el Teatro Coliseum (Gran Vía, 78)


Argentina y otro 9 de julio. El dilema de no saber usar la independencia

09.07.07 | 08:46. Archivado en Yo era argentino...

Alguna vez alguien dijo que la más grande de las facultades de una persona es la de poder ser independiente en sus ideas y tener la convicción y fortaleza para llevarlas a cabo. En esta semana de julio en que Argentina se celebra aquella declaración de Independencia del reino de España del 9 de julio de 1816… Yo me pregunto y les pregunto a mis compatriotas: ¿qué ha pasado con aquella, la más grande de las facultades en nuestro país? ¿Quién sabrá responder a la cuestión de nuestro fracaso general a casi doscientos años de tan ilustre momento?
La historia nacional ha desandado un camino gobernantes que lograron lo que parecía imposible: hacer pobre a uno de los países más ricos del planeta. Lo único cierto es que la generación de todos estos personajes nefastos y surrealistas (afrancesados, monárquicos, chauvinistas y militares advenedizos) ha sido fruto de la sociedad argentina, y cuando digo sociedad argentina estoy hablando de cada uno de nosotros, de usted, de su vecino, de su intendente y de la maestra de sus niños. Nuestros gobernantes, esos dependientes de tantas dependencias, no bajaron de una nave espacial, salieron desde las entrañas mismas de nuestros barrios.
Los hombres y las mujeres de mi país no hemos sabido ser independientes si lo es quien no depende de algo o alguien que marque su paso y determine su ideario y someta a seguirla sin miramientos. Sin ir más lejos, en estos casi veinticinco años de democracia fatal: Alfonsín fue sometido por los militares y la inflación; Carlos Saúl M por EEUU y por él mismo; De la Rúa por su evidente insuperabilidad para el blooper (agradecemos a quien comandó el helicóptero); Kirchner por el monstruo argentino endémico que se llama Peronismo.
Yo arriesgo que lo primero que de verdad nos hará independientes es la construcción de un país regenerado desde el fortalecimiento de la educación, porque la ignorancia es lo primero que nos está perpetuando en esta serie de insoportables sometimientos.
En este 9 de julio no estaría mal sentarnos a pensar para tomarnos un poco en serio lo de la independencia, lo de la facultad aquella de generar una idea propia y tener la fortaleza de llevarla a cabo.

2 comentarios


Ser gay hoy. Un testimonio en primera persona.

02.07.07 | 09:00. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

Esta semana este blog se une a los festejos de los gays del mundo y del orgullo de ser lo que se es.
Un buen amigo de este espacio cuenta en primera persona su testimonio, de cómo se llega de un pueblo colombiano con sus mitos homófobos a esta España cada día más plural.

SER GAY HOY
Por Diego Pinilla

Cuando racionalicé que a diferencia de los demás chicos de mi edad, mi atracción física, sexual y sentimental era hacia las personas de mi mismo sexo, corrían los años ochenta en un pueblo perdido de los Andes Colombianos. Durante más de diez años viví ocultando lo que para mi formación católica y social en un país machista y en estado de excepción, significaba ser un maricón. Lo ocultaba a los demás y me lo ocultaba a mí mismo. No es nada fácil saberse diferente. Sólo quiero recordar dos cosas de esta etapa: una, el sentimiento de culpa cada vez que miraba más de lo debido a un hombre o me masturbaba pensando en un cuerpo masculino; la otra, la primera vez que sentí miedo escuchando en la radio lo de las limpiezas sociales que se hacían en Bogotá, sabía que en ellas el objetivo de las fuerzas ocultas del orden “limpiaban” la ciudad asesinando gamines, putas y maricones. Viví mi adolescencia escuchando a padres de amigos diciendo que preferían un hijo matón a un hijo maricón, o a padres que llevaban a sus hijos a los prostíbulos del centro de la ciudad para que aprendieran a ser machos. Los chistes que contábamos en el colegio siempre eran de locos, de mujeres y de maricas.
Por eso vivir en España me significó ser libre – salir del armario- reconocerme como era y sentir que no peligraba mi vida ni mi estabilidad profesional o social. Cuando se sancionó la ley de matrimonio gay sentí que me quitaba un peso de encima y que estaba en una sociedad que me reconocía y me otorgaba los mismos derechos, fue el final de diez años de restricciones y el comienzo de la lucha por que en mi país de origen los homosexuales, las lesbianas los/as transexuales y bisexuales puedan vivir con la tranquilidad en la que vivo yo… orgulloso de ser lo que soy, DIFERENTE.

14 comentarios


Un tal Abel Bordón

25.06.07 | 14:40. Archivado en Literaturas


Si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordáte de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p’ayudarte en lo que pueda, cuando sea la ocasión.

(Mano a Mano. Celedonio Flores)

Hoy no veremos en la portada de Clarín: “Abel Bordón, el pibe al que lo quiere todo el mundo, cumple años ¡Felicidades!” Hoy El país no titulará “El amigo Abel Bordón festeja su cumple, España le rinde homenajes” Hoy los grandes periódicos hablarán de Macri, de los muertos en el Líbano, del Euribor, de la pateras, de Isabel Pantoja y de la Copa América.
La prensa no festeja la amistad, los telediarios no hacen caso a la extraordinaria buena nueva de que en el camino de algunos aparezca un amigo de verdad como Abel y me ayude a hacer una valija para irme casi llorando de aquella casa tan querida, no registra que en una puerta de Madrid me encuentre con el Chamo en una fría mañana de invierno que me mira y después de preguntarme de dónde soy me regala años de risas y de compañía y de lealtad, en la radio no se habla ni se hablará de la nobleza de Ponti, del abrazo paternal de Martín, de la presencia inalterable de Pedro Nel, ni de Javier Afanador que detrás de una cámara de video filma las secuencias irrepetibles de la amistad fuera del terruño.
A la salud de ese diario personal que se llama blog y que responde siempre a reflexiones más humanas que los diarios, a los amigos del alma (a todos, a los de acá, a los de allá y a los de más allá también) que serán portada siempre en este rincón pensado para ellos, a la excusa escandalosa de un cumpleaños más con mate y queso manchego en la mesa, le rindo tributo, les debo mis líneas siempre, le tiendo la pluma blanda de las pequeñas grandes historias.

10 comentarios


Español pobre, argentino rico; y viceversa. (El Caso Madame Bovary)

18.06.07 | 12:07. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

Madame Bovary era aquella campesina,
que se creía una señora de la alta sociedad

Mientras escribo estas líneas recuerdo frase imborrables de mi argentinita querida: el país con los cuatro climas (nos decían en la escuela), la sexta potencia mundial (nos recordaban los más viejos), el mejor país del mundo (nos ametrallaba CRONICA TV, como un slogan imposible de adjetivar). Y así crecimos, hijos fanáticos de una realidad dibujada con un crayón de exagerar, de mentir sin más, de matar la realidad a fuerza de imaginerías que nos dejaron tontos.
En España es al revés. La gente se estrella contra la comparación imposible de Europa; España no es Europa, España no va bien, España está atrasada. La estela franquista de una España decadente y separada del mundo ondea en el aire y en las cabecitas ibéricas, como una teoría de la marginación que no fuera a desaparecer nunca.
A lo que voy: el argentino es un pobre que se cree rico, el español es un rico que se cree pobre. Para el argentino llamarse a sí mismo poderoso, inteligente y capaz es parte del registro de la más asépticas de las realidades; para el español autodesignarse la mitad de estos halagos sería una chulería, una desmesura imposible de soportar, una fanfarronada cercana a una mentira.
Todo el mundo ama a España menos los españoles, todo el mundo blasfema contra Argentina menos los argentinos.

Por cierto ocultos círculos sociales de españoles y latinoamericanos de España, viaja el chiste del argentino: “Sábes porqué le dicen a los argentinos paracaídas roto…porque siempre caen mal”
El hombre y sus circunstancias, decía el filósofo. Pero, ¿cómo educar a un pueblo para que las exageraciones den paso a una mirada más ajustada de la realidad? ¿cómo se erige una política de lo que hay y no de los que podría ser, o de lo que fuimos?
La idiosincrasia de los habitantes de un país no cambia de un día para otro, es cierto, pero que bueno sería que un día los disfraces nacionales e históricos cayeran y que nuestras gente de a pie se reconozcan como lo que realmente son, por el bien de todos.

2 comentarios


La vida me engañó

11.06.07 | 09:00. Archivado en Literaturas

A los que largan la carcajada en medio del infierno
y desconciertan para siempre al diablo

La familia viaja por una carretera desierta. Hace calor, mucho calor. El coche puede ser un Volkswagen 1500, puede ser azul, tiene adherido a los cristales y a la parrilla esos bichos voladores que se empeñan en estrellarse y morir.
El padre de la familia lleva un brazo peludo por afuera de la ventanilla, la madre va sirviendo zumo a los niños que ya están hundiendo el asiento trasero de tanto pedido de coca, de pis, de paremos papi que tengo hambre, me muero de hambre.
Aparece al costado de la ruta un sitio donde hacer un stop. El hombre hace caso y deja descender el coche sobre un camino de ripio, hasta detenerse frente al paradero. El lugar es siniestro, por siniestro y por indescriptible. Puede ser un bazar, puede ser un autoservicio, puede ser una estación de servicio abandonada. Es todo eso y por el sitio deambulan tres o cuatro personajes. Todos menos uno son mujeres. De las mujeres una es la única que parece poder atender los requerimientos de la familia que encarga algo de comer, como implorando. La mujer hace aparecer después de un rato unos sándwiches de milanesa aceitosos y calientes. Durante todo el rato los tres niños, la madre y el padre caminan entre los anaqueles del lugar en medio de una mugre adherida al establecimiento, con la magnitud de lo insólito. Las telarañas se cruzan como pasacalles y las mujeres jóvenes, según el padre de la familia le comenta luego a su mujer, son prostitutas.
El lugar también es, tras bambalinas, un espacio para el desahogo de los camioneros que cruzan el desierto.
Con asco y miedo y risa y sentimiento de que la escena supera a una familia con unos niños que solo quieren comer algo para dormirse durante todo el camino, el padre y la madre de familia se van yendo hacia el coche que espera recalentándose bajo un sol furioso.
En la puerta del lugar se detienen ante el espectáculo que no habrán de olvidar jamás: es un hombre salido de un relato de Dostoievski o de Fellini. Es una bolsa de arrugas, lleva unas gafas oscuras y se mece en una silla de las que tienen un soporte curvo para posibilitar el vaivén. Puede ser ciego pero no se sabe, puede ser el chulo de las prostitutas pero también puede ser su padre, puede odiar al mundo entero y a sí mismo cada vez que canta en su oscuridad universal La vida me engañó, La vida me engañó, La vida me engañó. También puede que ese fantasma se estuviera riendo de su sobreactuación y de cómo la familia se ha quedado congelada admirándolo. Hay algo en la letra de la canción que lo viste de una gala insoportable entre la lágrima y la risotada.
Veinte años después uno de esos niños, que al igual que ninguno de sus familiares ha olvidado la escena salida de un sueño vivido, cree que ese hombre para reírse de sus males, los exageraba, los estiraba hasta la carcajada.
Puede que ese niño, veinte años después, pusiera esa misma carcajada en medio de sus males y homenajeara a aquel viejo escribiendo una mala novela y la titulara La vida me engañó.
Me gusta pensar que en algún tiempo futuro algún viajero se encontrará con aquel ciego, y aquel personaje sin tiempo estará matando las horas leyendo la novela del niño a la que el viejo sin saberlo, le dejó la moraleja del uso del disfraz, de la risotada, la idea de que a veces la vida merece ser exagerada para ser soportada.

Guillermo Roz presenta su novela
LA VIDA ME ENGAÑÓ (Ed. Mirada Malva),
el martes 12 de junio a las 19 hs en CASA DE AMERICA de Madrid.
Más info en: http://www.miradamalva.com/biblioteca/lavida.html

5 comentarios


Diego, o cómo explico porqué amamos a Maradona


No hay peor sentimiento que el sonrojo producido por un sentimiento
o lo que es lo mismo, cómo hago para explicar que una tarde más de un día más encuentro esta foto y se me pone la piel de gallina, se la voy enseñando a todos como si fuera de mi propio hijo y luego la elijo de salvapantallas, pongo el ordenador sobre la cómoda de la habitación y me recuesto con las brazos cruzados por detrás de la cabeza y contemplo la imagen, se me coloca una risa enamorada sobre los labios, vivo la escena con la emoción profunda de lo que no puede explicarse.
Alguno de los lectores ha tenido un novio o una novia gorda y fea, otro debe de archivar un secreto de un robo más o menos importante y lo guarda y secretamente también lo enorgullece, otro de más allá escribió unos poemas ganadores de un concurso barrial: es algo así el amor maradoniano, es algo que no tiene explicación, que confunde, que sonroja, que fanatiza, que te vuelve niño o adolescente, pero que se defiende, que sobrepasa la racionalidad, que aspira a la reproducción cada vez que ves sus videos, cada vez que te recordás en la posición en que estabas el día que viste como confesaba que le habían cortado las piernas y cómo lloraste con él, cada vez que abrís el cajón donde escondés la tapa de El Gráfico del ‘86, que guardás entre las fotos más queridas de tu álbum.
Es que al final uno quiere a ese pibe que tomando mate junto a la Tota (su madre) salió del mismo barrio que vos, jugó a la pelota como vos hubieras querido, levantó la copa que todos queríamos levantar, y un día y otros más se equivocó, igualito que podrías haberte equivocado vos.
Desde ahora cada vez que tenga que explicar porqué algunos amamos a Diego, le mostraré esta foto y si no me entienden, pues nada, abriré los barzos con resignación y les diré que no puedo explicarlo de una manera mejor.

Guillermo Roz presenta su novela LA VIDA ME ENGAÑÓ (Ed. Mirada Malva),
el martes 12 de junio a las 19 hs en CASA DE AMERICA de Madrid.
Más info en:
http://www.miradamalva.com/biblioteca/lavida.html

3 comentarios


¿Integración sin voto inmigrante?

28.05.07 | 09:44. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España


Tributo a Hacienda mi parte, pero no puedo votar; me despierto temprano todos los días, trabajo y construyo en la parte que me toca este país, pero no puedo votar; tomo el metro, compro la prensa, voy al Bernabeu, tengo mis preferencias políticas y peno con ETA y con cada pena de España, pero yo no puedo votar. Tengo las mismas obligaciones de todos y cada uno de los nacidos aquí, pero no tengo los mismos derechos.
No soy un igual, soy un ciudadano de segunda que escucha con asco pero no con resignación la propaganda política que ensucia cada día el término Integración para referirse a la Solución de la inmigración, como si realmente y todavía alguien no se haya dado cuenta que la inmigración no sólo no es un problema y hasta casi le queda frío el adjetivo fenómeno, porque la inmigración es una de las mayores oportunidades de crecimiento económico, humano y espiritual que una comunidad pueda tener.
El 27 de mayo de 2007, en las elecciones celebradas en España, el reino de los toros y los toreros mostró otra vez su gala antigua, su cara vetusta, su inadecuación a los tiempos que recorren; y la clase política su profunda ignorancia o falta de riesgo para mirar a la cara a las verdaderas necesidades y requerimientos de una sociedad mestiza.
Y porque alguna vez se dijo muy claramente en este blog, se repetirá:
“Los que pagamos impuestos, los que educamos nuestros hijos en la escuelas de este país, los que trabajamos aquí para que todos crezcamos, los que deseamos la integración dentro de la dinámica de la diversidad, los que cumplimos con nuestros deberes ciudadanos exigimos se nos otorguen nuestros derechos.
Y a los que quieren sacar rédito político de esta realidad, a los oportunistas, a los que ayer me querían deportar y hoy quieren mi voto, la más elegante de mis sonrisas”.

5 comentarios


Señor Ratzinger: Chávez tiene razón

21.05.07 | 19:13. Archivado en Literaturas

Hugo Chávez tiene razón; y aunque es lamentable que haya que darle la razón al hombre que cerrando el camino de continuidad al canal de televisión opositor RCTV, sigue demostrando su radicalismo, su oscuridad y su definitiva práctica de la intolerancia política, esta vez tiene toda la razón.
Dijo el presidente de Venezuela esta última semana a propósito de la llegada del Papa Benedicto XVI a Brasil: “como jefe de Estado le ruego a Su Santidad que se disculpe. No entiendo cómo puede afirmar que la evangelización no fue impuesta, si llegaron aquí con arcabuces y entraron a sangre, plomo y fuego. Aún están calientes los huesos de los mártires indígenas en estas tierras”. Se puede decir más alto pero no más claro.
La iglesia católica atrasa unos mil años en algunos sitios del planeta, en otros quinientos, en todo el mundo y siempre, atrasa mucho muchísimo. Y mientras va atrasando y sigue manteniendo la idea del siglo XV de que se civilizará, y que si hay que pegar en la cabeza de los subhumanos con la Biblia de hierro se pegará hasta la sangre y se creará al buen salvaje, mientras se va quejando en todo el mundo de que pierde fieles a cada segundo, mientras deja un momento al final de la misa en las iglesias de Madrid para recordar a los votantes de la municipales del próximo 27 de mayo que “elijan bien, recuerdan quienes son aquellos partidos políticos que preservan los valores de nuestra Iglesia” (Basado en un dicho verídico de este domingo 20 de mayo de 2007, en la Iglesia de la Colegiata de Madrid), mientras se opone al matrimonio homosexual y se opone al uso del preservativo y condena lo incondenable; sigue esparciendo por el mundo el tufillo de la Inquisición marca siglo XXI, con su Ratzinger de impecable neoconservadurismo.
El genocidio indígena será reconocido por la vetusta Iglesia católica de los conservadores y de los que bendicen las armas y frotan diariamente los dorados del Vaticano, cuando los glaciares hayan desaparecido. Así funciona el reloj de Ratzinger, a la velocidad insoportable de su Papa-móvil.
Los cristianos de a pie, los pobres y los que leen el Evangelio sin acomodos, los que trabajan en las misiones imposibles y aman a los leprosos y se internan en el África del Sida y del hambre, ya no recordarán porqué alguna vez habían formado parte de una asociación tan insólita como la que comanda un hombre que se hace llamar “Su Santidad”. Amén.

4 comentarios


San Isidro, inmigrante

16.05.07 | 17:05. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

La verdad es que no sabe bien cómo llegó allí, debe ser que todo pasó muy rápido. Sólo sabe que se llama Carlos, nació en Ecuador tiene treinta años y hoy en todo Madrid se festejan las fiestas de San Isidro.
Una turbamulta de jóvenes y viejos y niños pasean bajo el sol y comen rosquillas y carnes asadas y toman calimocho.
Carlos se rasca la panza flaca bajo la camiseta de su selección y mira a su hijito vestido de chulapo, dentro de ese folklore chulo y aséptico que Dios le dio a los madrileños.
Del otro lado se puede ver al Vicente Calderón, el estadio del Atlético de Madrid, la ciudad capital del imperio con su catedral y sus edificios blancos. Un chotis ensordecedor nubla los oídos, mientras los baños prearmados soportan largas colas de mujeres con mantones y vestidos a lunares que están a punto de hacerse encima y que cada dos palabras dicen las palabras joder y guapa.
Carlos oye la voz de Isabel Pantoja que cruza toda la pradera de san Isidro, cruza esa voz como una paloma mediática y tonadillera, cruza el parque de atracciones, cruza los madroños y los osos, cruzan las familias chinas que parece que en cada conversación se estuvieran condenando a muerte, cruzan a todos los ecuatorianos y colombianos y españoles y llega, llega la voz de la Pantoja. La verdad es que Carlos no sabe cómo reconoce tan bien la voz de esa mujer que está probando sonido para tocar después, no sabe porqué su hijo ecuatoriano está vestido con ese chaleco blanco y negro que le queda tan bonito, no sabe que mientras bebe su botellín de cerveza y piensa que mañana luego de la fiesta y de dejar atrás la turbamulta sudada y de cruzar el Manzanares o la M30 y luego caminar hasta su casa, él en su Madrid, seguirá siendo feliz.


Tomáte un café con vos mismo, me dijo

08.05.07 | 09:35. Archivado en Literaturas


A Abel

En algún lugar de la memoria que hoy no quiero recordar una voz me dice, tomáte un café con vos mismo. El recuerdo me lo trajo el haber viajado a la misma lejana ciudad desde donde hace unos tres años atrás aquella voz a través de aquel teléfono intercontinental dejaba caer aquella frase, hoy anecdótica en mi historia personal. Pero ¿qué me quería decir exactamente el mensaje? Por la circunstancia del momento entiendo que llamaba a mi paz interior, a preguntarme qué quería yo realmente, a precisar los pro y los contra de mi vida, a apelar a mi autoestima.
Lo cierto es que deambulé por la misma ciudad y busqué sin buscar a mi otro yo, con ese que es yo mismo pero que tiene las respuestas a mis preguntas, como si en esa otrora mítica ciudad los hombres encontraran las respuestas que quizás durante toda la vida anden buscando.
Un rato después de aquella llamada telefónica de hace tres años, recuerdo haber comprado compulsivamente, comido compulsivamente y quizás haber escrito compulsivamente, pero en ningún momento se me ocurrió seguir su sugerencia. Nunca me he tomado un café conmigo mismo, no sé pedir dos cafés en una mesa para uno, vivo con el convencimiento de que la soledad no es el mejor de los estados aunque con el tiempo se aprenda a caer en sus tentaciones, espero con la sangre hirviendo que me dan las actividades que ocupan mi vida, ese estado superior que es la mirada del otro, intercambiando amistad, amor, lo que sea.
En cada esquina de la enorme ciudad encontré aquel teléfono en la que aquella voz me invitó a invitarme.
En cada segundo de mi vida está el convencimiento de que no voy a detenerme frente a ningún espejo para mirar lo que ya sé que soy. Prefiero regalar mi imagen a otro, yo ya la conozco.
El nombre de la ciudad puede ser Nueva York, a aquella voz el tiempo le ha borrado el nombre.

2 comentarios


Nostalgia del presente madrileño

24.04.07 | 14:24. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España


Una punkie canta en medio de Tirso de Molina una sevillana. Es domingo son las 11 de la mañana y un sol de primavera le ilumina la cresta rosa y alborozada. Veinte metros más allá El cigala, imagino que esperando a Joaquín Sabina o a Joaquín Cortés que viven en la misma plaza, compra la prensa en donde por solo 1 Euro de más te llevas un precioso libro de Taschen con la obra de Goya. Un río de gente va y viene entre la Puerta del Sol y el rastro y la Plaza Mayor.
En la plaza de Tirso de Molina las vías se cruzan, los turistas alemanes le piden indicaciones sobre un mapa gigante a unos negros africanos, seguros de que esos negros son españoles; los pocos españoles del barrio meten a sus hijos pequeños, los pocos hijos pequeños del barrio, en una sillitas giratorias y multicolores con los que Gallardón busca el voto infantil; unas mujeres colombianas hermosas y sonrientes venden desde sus flamantes puestos de flores, rosa y claveles y alegría.
La policía mira de reojo a una banda de músicos gitanos, tres niños chinitos se quedan detenidos por el tiempo y miran hacia sus padres como preguntándole qué hay de tan importante en el rastro para que tanta gente se arremoline delante de una camiseta con el oso de Madrid o delante de una lámpara de papel de arroz, Javier Bardem pasa escondido debajo de una gorra de Nike y unos lentes tipo Cobra.
Todo Madrid está cruzando Tirso de Molina los domingos por la mañana y mientras lo miro y me tomo mi café con leche, recuerdo el presente, con esa carga emotiva y surrealista que tiene el recordar con nostalgia esas figuritas llenas de actualidad que no saben que están siendo fotografiadas o escritas para la posteridad.

4 comentarios


De cómo se es argentino en España, en secreto

16.04.07 | 11:19. Archivado en Yo era argentino...

Hoy juega Boca vs River y mi amigo Billy Marín llega a Madrid en un avión de Aerolíneas Argentinas (su transporte y su lugar de trabajo) con algunos discos y libros que le he pedido. Podríamos ir a ver el partido a un bar de los cercanos a la Puerta del Sol (de esos que tienen Canal Plus), pero a mi amigo Billy no le gusta al fútbol, podría celebrar nuestro encuentro después de no vernos durante un largo año en una parrilla argentina de las que abundan en esta ciudad, pero yo soy vegetariano. Los dos somos argentinos a la manera de ser de los argentinos que yo he conocido, rompiendo sin decirlo el estereotipo, yendo en contra, asumiendo la sobreactuada negativa como política vital.
El ejemplo sirve para desahogarme un poco sobre el arduo trabajo que se me pidió para la próxima edición de la Revista Argentina de España en la cual se hablará sobre el perfil de los argentinos aquí, con estadísticas, testimonios y alguna foto que otra de alguien tomándose un mate al pie de la Cibeles. El trabajo es casi de espía porque los argentinos en España somos sin lugar a dudas el secreto mejor guardado de todos los contingentes que por aquí desfilan. Los argentinos somos y no somos inmigrantes, somos y no somos españoles, somos y no somos latinoamericanos, somos y no somos argentinos. Que si nos reunimos en algún sitio, pues no; que compramos o usamos tal o cual producto bancario, pues no se sabe porque somos tanto los que tenemos pasaporte español que cómo llamar compra de argentinos a estos; que somos los inmigrantes más cualificados a nivel educativo y/o cultural, pues la oleada del “corralito” ha traído una inmigración económica con menos preparación lejana a los altos niveles anteriores.
Los argentinos somos esa masa de conversadores sospechosos, esos mutantes incómodos que se disipan en la geografía ibérica, y que después de unos años a 15.000 km de distancia preguntándonos todos los días sobre qué maldita cosa somos y prometiéndonos que ahora sí se puede volver, hacemos una valijita y nos vamos silbando bajito hacia Barajas, disimulando el tango en los pasillos de Nuevos Ministerios, solapando nuestra ambigua identidad, sumando a la leyenda urbana que solo a nosotros nos interesa y tanto nos gusta.

2 comentarios


Tener treinta es terrible, pero qué cool

09.04.07 | 09:57. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España


Estoy seguro de haberle preguntado a mi padre por el significado de la palabra masturbación cuando él andaba por los treinta. Yo lo veía un hombre muy maduro porque tenía tres hijos, un veraneo de un mes en Villa Gesell y sobre todo obligaciones, muchas obligaciones que comenzaban a cumplirse a las siete en punto de la mañana.
Veinticinco años después, a mí y a la mayoría de mis amigos, esta escena nos queda grande por todos lados. Tenemos treinta y somos una especie envejecida de adolescentes, unos ochenteros de caricatura con miedo a todo y con justificaciones económicas, una sencilla y llana banda de vagos con pisos pequeños y un plan constante de un viaje a algún lugar exótico.
Según el reportaje de EPS de este domingo 8 de abril (“Estoy solo, ¿y qué?”), una buena parte de este perfil representa en Madrid el 13, 8. Una buena parte porque el indicativo también está constituido por otros singles, que es como llaman a ese parte de la población de entre 25 y 65 años que viven sin pareja, sin importar la condición sentimental ni legal del susodicho.
Tener treinta es terrible y vivir solo es terrible, pero esta afirmación es de una gravedad de incorrección política absoluta. A todos los treintañeros que salen en las fotos del EPS se los ve mal afeitados, con el sopor urbanita de una resaca cool, víctimas o apologistas del spleen que ahora vende en las revistas dominicales, felices en su cautiverio.
La idea de que los treinta es el paraíso de los jóvenes que se han acomodado en lo que más cuesta (la economía sobre todo) y que su independencia es el logro de nuestros tiempos es una verdadera canallada, el mundo del revés, una afirmación que roza lo estúpido. La soledad de los treintañeros en las grandes ciudades es parte de un señalado fracaso en el proceso de aportación al riesgo, al compromiso, a la búsqueda de la maduración. Y si no es eso, en muchos casos, es por lo menos una elección que por el valor de las estadísticas propias y ajenas, es más digno de revisar que muchas otras tonterías como si fumamos más o menos, porque esta elección tiene que ver con la felicidad entendida según el siglo que comienza.
Sin exagerar, creo que hay una relajación grave en el constructo social que ha parido una generación con fuertes componentes de minusvalía de liderazgo, de aporte a su futuro y al de su mundo. No hablo de una sociedad constructora de superhombres, hablo de que esta sociedad no se ha dado cuenta que una buena parte de los treinteañeros, de los mileuristas, no saben resolver por sí mismos porque no se le han dado las armas suficientes o indicadas para actuar con la fuerza necesaria de las ideas propias. Me incluyo.
Desde mis treinta metros de vivienda saco una manito frágil y escribo esta nota, recordando la cara de mi padre ante mi pregunta… Qué hombría se tenía a los treinta cuando mi padre los tenía.

5 comentarios


MALVINAS, 25 AÑOS. Mi 2 de abril, por Martín F. Yriart

02.04.07 | 11:27. Archivado en Yo era argentino...


Hablé este fin de semana con mi amigo Martín F. Yriart y le pedí que escribiese algunas líneas para este blog recordando los 25 años de Malvinas.
Este es el testimonio de alguien que vio el horror de cerca.

MI 2 DE ABRIL
El 2 de abril de 1982 yo tenía 39 años. Había visto cómo los militares y sus secuaces civiles secuestraban a mi mujer, y torturaban y mataban a mis amigos y colegas. Desde la ventana de mi oficina, donde yo explicaba los rudimentos de la física atómica a otros periodistas, se veían los edificios blancos, mudos e inertes de la Escuela de Mecánica de la Armada, pero tardé años en enterarme de lo que sucedía allí. Algo pasaba, porque mi jefe, un doctor en física y almirante del más alto rango, que vestía siempre de civil, llevaba una pistola calibre 9 mm en el portafolio. El 1 de abril, a las 2 de la tarde, su secretario privado, un ex suboficial de Infantería de Marina, me dijo: “El almirante Castro Madero quiere que usted no se mueva de aquí hasta nueva orden. Estamos ocupando Malvinas. Ya están las tropas embarcadas”. A mí se me heló la sangre y lo vi como en las malas películas de Hollywood. La Thatcher estaba a punto de perder la reelección y estos pelotudos del Ejército se la estaban dando servida. Íbamos de cabeza a la derrota y a la humillación. Pocas horas después supe la verdad: había sido Anaya el que le había calentado la cabeza a Galtieri, con el premeditado desembarco en las Georgias. A las diez de la mañana del 2 de abril de 1982, en la explanada de la flamante Fábrica de Combustibles Nucleares de Ezeiza, renuncié a mi contrato como agente de prensa de la Comisión Nacional de Energía Atómica. La renuncia me fue rechazada, con la intimación de que debía permanecer en el cargo hasta el día de la inauguración de la Central Nuclear Embalse. Cumplí. Trabajé en la CNEA hasta ese día. A la mañana siguiente volví a Buenos Aires, bajé del avión de la Fuerza Aérea que nos había traído de Córdoba a todos los periodistas, me tomé un taxi en Aeroparque, y me fui a mi casa. No sabía de qué iba a vivir, pero me daba igual. Desde 1976 estaba en una lista negra del Servicio de Inteligencia del Ejército. Esa lista la tenían sobre su mesa todos los responsables de los diarios argentinos. Me lo había dicho Héctor Magnetto, en Clarín, cuando aquel año fui a pedirle trabajo, después del cierre de La Opinión. “¿Cómo ha venido usted a verme?”, me dijo. “¿No sabe que me compromete?”. Un año antes de “la toma de las Malvinas”, la devolución de la soberanía ya era un hecho consumado en Whitehall; faltaba sólo la fecha, como lo cuenta Jorge Marirrodriga en la página 13 de El País del domingo 1 de Abril de 2007. La negociación había estado a cargo del coronel Balcarce, un militar retirado, adscripto al Departamento Malvinas del Ministerio de Relaciones Exteriores, formado como oficial de estado mayor en la academia de Sandhurst y en la École Militaire de París, que había dedicado su vida a la restitución legal de las islas por la vía diplomática, y con quien colaboraba yo ese año desde su minúscula oficina en un petit hôtel polvoriento del Barrio Norte, a unos pasos de la Cancillería. Han pasado 25 años. Me siento tan frustrado y cabrero como el 1 de abril de 1982. Sólo me consuela que, gracias a esa torpeza mesiánica y demagógica de Anaya y Galtieri, se derrumbó por fin una dictadura militar que a los argentinos nos debe 30.000 muertos y desaparecidos. Y el archipiélago de las Malvinas, con sus 649 cruces blancas.

MARTÍN F. YRIART

3 comentarios


Confieso que he leído (1): dos recomendaciones

26.03.07 | 17:24. Archivado en Literaturas

Cómo me gusta escribir este blog cuando no me exige el enfado de la política en España, ni la tristeza de las historias tristes de la inmigración, ni los violentos surrealismos de mi Argentina.
Cómo me gusta cuando puedo hablar de libros.

Corazón de tango, Elia Barceló (451 Editores)
“Bailábamos. Bailábamos en la tiniebla”, dice una mujer que encarna el amor a un tango que tiene todos los condimentos para representar un telón de fondo perfecto a una historia sentimental. Elia Barceló conoce los mecanismos de la escritura en claroscuro y ejerce en su novela el uso de ejercicio estético con gracia, con presentaciones psicológicas de los personajes que por momentos nos conducen a entender la lógica de porqué “el embrujo del tango”, definido en sus vivencias, en sus diálogos y en sus pasos danzarines.
La misma senda que lleva el libro a, por momentos, dejarse vencer por el estereotipo, cobra su salud narrativa más vigorosa en la descripción de las sensaciones más minimalistas, las frases cortas, apuntes filosóficos que saben desentrañar una cultura rea y a la vez decididamente sutil, como es la del tango.
Todos los elogios a 451 Editores, que presenta una edición original (portada de estética vanguardista, acierto con la foto gigante de un autor que es dueño del producto sin caer en una cultura best seller, tipografía de perfectísima legibilidad) y, a mi gusto, la más bella de las que hoy podemos comprar en España

El otro día, de Mario Muchnik (del Taller de Mario Muchnik)
A la manera de un diálogo griego entre maestro y alumno, el libro del autobiógrafo entretiene y enseña. Esta, que podría ser leída como frase publicitaria, resume las dos mayores cualidades del libro, que tiene la pretensión de hacer de una autobiografía (o de una parte de una biografía; este es el cuarto tomos de sus memorias), algo más que un puro resumen de aventuras y desventuras, de registro, sino de ensayo sobre algunas ideas (casi todas políticamente incorrectas, como la defensa del tabaco o una guerra de argumentos filosóficos y científicos contra los ecologistas) que Muchnik tiene todavía muchas ganas de lanzar al aire, para que las recoja quien quiera.
La obra estructurada, como una plática entre Mario Muchnik (Buenos Aires, 1931) y su nieto de doce años, pasa revista a la road movie de la vida de un hombre que ha vivido en Buenos Aires, Roma, Londres, Barcelona y Madrid; que ha sido ( y que es) editor, fotógrafo, músico y ahora escritor. Pasando revista a esta vida, pasamos revista al siglo XX (graficada con fotos de casas, coches, figuras del cine, todos diferentes épocas).
Ágil, divertida y tierna, la autobiografía del ciudadano del mundo Muchnik, me hizo pasar unos días de lectura deliciosa.

1 comentario


España o la fábrica de manifestaciones

19.03.07 | 09:55. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

Pronto veremos en esos programas de venta de madrugada, Telecompra o como se llame, una nueva oferta: la manifestación a su medida. Se la enviamos sin coste de gases lacrimógenas, ni carreras desesperadas. Y si llama entre los primeros cien le regalamos un kit con pancarta y la portada de su diario más afín con la estadística que más le venga en gana. Haga su sueño realidad, sea parte de una manifestación con los números de manifestantes que usted desea. No se garantiza la fiabilidad de los datos… Todavía que lo está pagando, no va a ponerse usted tan quisquilloso, ¿no?
PP, PSOE, izquierdas abertzales y derechas ramplonas, fachas, progres, independentistas, y banderas españolas a la fuerza: hay para todo los gustos. Esta España se está pariendo otra vez con la superficialidad del tratamiento de los problemas que no representan la resolución de lo básico, de lo primero que siempre es lo uregente. Ahora que España tiene la panza llena, a fuerza de logros democráticos y de mucho trabajo de una sociedad que ha sabido hacerse a sí misma después de una transición que debería ser el modelo para muchas otras, lo que da como resultado es que los manifestantes de todas las tendencias vengan a ponerse cada día más radicales, y los representantes políticos más obscenos. Esta España se está peleando contra fantasmas, contra molinos inventados por un estado de bienestar que se da por obvio y eterno, esta sociedad se está inventando una pelea que quiere reflotar dilemas a la altura de guerras civiles.
España crece en su libertad, en su economía y en su apertura, pero la comprobación de esta realidad no se da como parte de lo políticamente correcto. Lo que se lleva es hablar de crisis, de desmembramiento del Estado, de invasión de inmigrantes y de un gobierno frágil y chantajeado.
Siempre estarán los que levanten banderas y salgan a la calle reclamando por su causa, y siempre ese gesto será bienvenido por los hombres de la democracia. Pero en estas semanas las manifestaciones y contra-manifestaciones están comenzando a oler a manipulación, a uso indiscriminado del derecho de seducción política, a ocupación legal de telediario y portadas, a desesperada recuperación de votos.

7 comentarios


Gabo, ese ladrón

12.03.07 | 09:31. Archivado en Literaturas

En estos días en que todo serán homenajes para él, asistimos a la marca de un récord de muy dificultosa descripción: Gabriel García Márquez ha agotado la posibilidad de decir algo novedoso acerca de su obra y su vida. Se recuerda y se celebra a Cervantes, a Shakespeare, a otros, pero el colombiano, vivito y coleando, nos sonríe desde una foto de prensa y nos dice: me he robado todas las palabras, son todas mías.
La prensa que hemos leído en estos días intenta, como este mismo artículo, hablar sobre la imposibilidad, sobre la rabia tremenda de que venga un ser así, así de macondiano, así de irreverente, así de ladrón, y se meta en su saca de ideas todas las palabras y se las lleve, tan sonriente, tan Gabito.
Ahora que ya nos damos por vencidos los que escribimos sobre los que escriben, no nos queda más remedio que beneficiarnos con el otro placer: la lectura. Leeremos nuevamente su obra, lloraremos, nos reiremos, amaremos y nos espantaremos en medio de las tragedias entre ríos que invitan a la llegada de barcos con historias, hermanos asesinos o pueblos afantasmados. Leeremos a García Márquez una vez más, dos, mil veces más hasta que así y sólo así, podamos decir algo, decirle algo, compartir el hábito divino de las palabras, las leídas, las escritas, las palabras que ya son de él y que nadie nunca más podrá quitarle.
Como en un cuento de Borges un escritor sueña que crea a un escritor y que lo hace escribir sobre su propia obra. García Márquez me sueña, mueve mi mano a su voluntad, escribe mis palabras, sus palabras, se ríe con una sonrisa socarrona mientras se acomoda la guayabera de oro.

1 comentario


Sobre la sensatez política y otras paradojas

06.03.07 | 10:11. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España


Cuando un loco parece completamente sensato,
es ya el momento de ponerle la camisa de fuerza.

Edgar Allan Poe

La reducción de la pena al etarra De Juana Chaos ha puesto en el tapete uno de los criterios más convocados por la humanidad toda: la sensatez. Mariano Rajoy, invitando a un mitin en contra de la política de Zapatero, apeló a las personas “normales y sensatas”, a unirse a la causa. Vaya problema semántico.
Si yo le planteo a ustedes señores lectores ¿es usted normal? ¿Es usted sensato? ¿Qué es la normalidad? ¿Qué es la sensatez?
Resultarán un sinfín de definiciones, unas más anormales, insensatas, o decididamente conflictivas, según el punto de vista que se mire. Y si yo le pregunto ¿concedería la rebaja de pena a un hombre que va a morirse encarcelado para salvarle la vida? ¿Lo haría aún sabiéndolo un asesino? ¿Qué prima, la vida del delincuente o la necesidad de que veamos que la justicia se cumple a rajatabla?
Mariano Rajoy llama sensato y normal a los hombres que apoyaban la imposición de la pena, aún sabiendo que De Juana moriría. Para algunos es sensato salvar una vida, aún con el consiguiente escozor que causa saber que están salvando la vida de una persona que se la ha quitado con saña y a muchas otras.
La sensatez se mide con un hilo delgadísimo, que hoy en España parece haberse cortado. Los sensatos son todos o ninguno. Tienen razón los que piden la pena entera y tienen razón los que apelan a los derechos humanos por encima de todo.Lo que no es sensato es la insensatez de la agresión política, la violencia, la misma violencia que quiere combatirse pero que termina reproduciéndose en discursos políticos y en medios de comunicación desestabilizadores.
Definitivamente no creo que la sensatez sea propiedad de un grupo de la población española, ni de ninguna otra nacionalidad. La sensatez será en todo caso una búsqueda, un móvil de entendimiento, de diálogo, de reflexión conjunta. La normalidad (de norma, de regla) será la construcción del debate en el disenso, aunque el precio del diálogo sea entender que lo que piensa el otro sea más adecuado, aunque no más justo.

2 comentarios


LA ARGENTINA QUE MÁS NOS AVERGÜENZA

27.02.07 | 09:17. Archivado en Yo era argentino...


Las famas no son gratuitas: los argentinos somos reconocidos adónde fuéramos, entre otras cosas, por nuestra reconocida habilidad para creernos mejores; la vanidad como la más miserable de nuestras Bellas Feas Artes.
A los argentinos nos han enseñado a creer que una manera de demostrar esa “supremacía” de nuestra raza consistía en discriminar, en diferenciarnos, en la práctica lisa y sencilla de la agresión a los diferentes. Así crecimos, y por lo visto así se sigue educando a las nuevas generaciones, con la mentira que nos margina del mundo, el autoengaño argentino y su estúpido puñetazo sofocado de ego.
Un estudio difundido por Página 12 (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-80898-2007-02-26.html), elaborado por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), demuestra la grave situación en la que se encuentra Argentina, ante estos asuntos.
En el conurbano bonaerense, donde fue realizado el sondeo, el 83,8 por ciento de los encuestados contestó que existen “muchas/bastantes” prácticas discriminatorias en la sociedad argentina.
El dato que más repugnancia me ha causado es el siguiente: el grupo social que más afectado se ve por la discriminación es inmigrante, el de los bolivianos. El 52,3 de la población boliviana dice ser discriminado. Le siguen los peruanos, con un 30,6; los paraguayos, con un 24,3; los judíos, con un 17,1; los chinos, 14,6; y los chilenos, 11,7.
La vergüenza nacional de mi país resulta la que deriva de una premisa falsa: creerse más de los que realmente se es, y ese gesto del todo hijo de la ignorancia repercute en el entorno social, cultural, político y económico. En Argentina; con honrosísimos casos de movimientos inteligentes, se sigue reproduciendo el modelo de la segregación por razas, nacionalidades, o religiones.
Qué tristeza, que hastío, que dolor más grande nos causa a los argentinos emigrados que hoy levantamos la bandera de la igualdad lejos de nuestra tierra, que nuestro país siga perpetrando este atentado contra sí mismo.

1 comentario


¡Váyase Señor Capello, Váyase!

Cuando la tarde del domingo cae a plomo y el inmigrante extraña su tierra, solo el fútbol puedo salvarle. Con la fuerza única que la pelota llama repicando, se enciende la radio o se va al estadio, y la tarde pasa.
La nueva tierra ofrece también una nueva camiseta, sin necesidad de olvidar la original, y con el tiempo uno se encunetra opinando del equipo como si lo hubieses ido a ver durante toda la vida.
Para los que nos gusta el fútbol ha sido una suerte poder vivir en España durante estos años. Hemos podido ver a Román inventarse un Villareal que no figuraba en ningún mapa; hemos asistido a lo más increíble de los últimos años: Ronaldinho; y nos sacamos el sombrero ante el silencio del Bernabeu cada vez que Zizou bajaba la pelota desde el alto cielo ibérico.
Pero hace unas cuantas semanas, un hombre de origen italiano, de gafas y mirada perruna, empantana el campo y nos recuerda lo más vil de este amado deporte. Se llama Fabio Capello y no es más que la representación módelica de lo que no queremos: resultadista sin resultados, altanero en la derrota, inventor de un invento que no inventa nada.
Hoy el Real Madrid de los ilusionados Gago, Higuaín, Marcelo o Van Nistelrooy; no es más que un artificio, el falseo de un juego, y que promovido por este personaje, ha degenerado la elegancia merengue en un plan de exterminio futbolístico que nos va quitando la alegría.
La expulsión no concretada de un Beckham siempre digno de respeto, de un Ronaldo que ha dado los mejores goles de los últimos años y la descalificación de otros ilustres, no muestran más que todo tiene un tiempo bajo el sol, y que el tiempo del italiano está ya achicharrado.
El fútbol español, quizás el que cuente con las más grandes estrellas del fútbol mundial, sufre una Capellización que todo lo envilece, y que a los que extrañamos lo nuestro, nos entristece y nos deja en la garganta sólo un grito: ¡Váyase Señor Capello, váyase!

2 comentarios


Carta abierta al Presidente Kirchner

12.02.07 | 09:47. Archivado en Literaturas


Estimado Señor Presidente,
Néstor Kirchner:

Me dirijo a usted para suplicarle clemencia: le contaré la historia de mi familia, que representa la de miles de otras amenazadas en la provincia de Buenos Aires, ante la inminente instalación de un basural del CEAMSE:

Con el trabajo de treinta años mi familia logró comprarse un terreno cercano a la localidad de Brandsen, donde construyó una hermosa casa. Allí, mis hermanos y yo, junto a mis padres, crecimos sanos. Hoy todos esperamos con felicidad el nacimiento de los primeros nietos, mis sobrinos. Una vida entera de esfuerzo para disfrutar juntos, tres generaciones de argentinos, del sitio que amamos y que nos regala un paisaje natural de tierras riquísimas, arboledas y riachos.
Hace un mes todo se nos vino abajo con la noticia de que llegaría un basural y con ello lo peor: contaminación de las aguas y del aire, inmensas moles de basura con su pestilencia, y el seguro incremento en la zona de casos de cáncer, lupus, leucemia y otros males, ya generados en los alrededores de los otros nefastos basurales.

¿Es justo que una decisión política arruine el plan de vida de miles de familias que han trabajado durante decenios para cuidar el entorno natural y brindarle a sus hijos un hábitat saludable?
Pero estas familias estamos de pie, y unidos redoblamos el esfuerzo por el futuro y juntos hicimos pancartas caseras y gritamos a los cuatro vientos que tenemos derecho a la salud
. Y hoy, en mi nombre, le escribimos a usted, nuestro máximo representante ante cualquier injusticia y le imploramos:

Señor Presidente, no nos abandone en ésta lucha, en la que se nos va la vida.
No nos olvidamos de la admirable gestión de este gobierno con respecto a los Derechos Humanos y el respaldo político a los vecinos de Gualeguaychú, por eso le demandamos en este caso, Señor Néstor Kirchner, la misma línea de conducta que lo hizo merecedor del reconocimiento de la gente de a pie de nuestro país.
El Gobernador Felipe Solá se ha lavado las manos camino al adiós de su puesto y la policía que él comanda ha llegado a detener a compañeros porque “tenemos órdenes de detener a seis de ustedes”, mientras nos manifestábamos pacíficamente.
Sólo nos queda usted y su decisión, para salvarnos de esta nueva tragedia ecológica.
En esta semana en que se define el sitio donde se colocará el “relleno”, esperamos su apoyo incondicional, antes de que esto se convierta en un Gualeguaychú II.
No me perdonarían, Señor Presidente, la historia de mi familia y mi conciencia, que no me hubiera dirigido a usted, en este momento en que tanto lo necesitamos; a usted que nos hizo más dignos cuando puso a los Derechos Humanos como política de Estado, esta vez le pedimos otro gesto de humanidad y de respeto a estos mismos derechos: Detenga a esta otra maquinaria genocida, que debe abolirse para siempre y que se llama CEAMSE.

Gracias por leer mi carta, Presidente, que no refleja más que el sentimiento de todo su pueblo.

Lo saluda y le suplica,
Guillermo Roz

UN AGREDECIMIENTO ESPECIAL: a Estela de Carlotto (Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo) y a Taty Almeida (integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora) por su apoyo incondicional
sobre este tema.

UN INVITACIÓN: a que no deje de ver este video: http://www.youtube.com/watch?v=rbRb30JCFNs

7 comentarios


Una charla con la dignidad: Madres y Abuelas de Plaza de Mayo

05.02.07 | 09:18. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España, Literaturas

El periodismo me ha dado ya una cuantos ratos dignos de contarle a mis hijos y a mis nietos. Este último fin de semana tuve la oportunidad de hacerme con uno de ellos: conocí, conversé y entrevisté a Estela de Carlotto, Presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, y a Taty Almeida, integrante de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Llegaron a Madrid acompañando al Ministro de Educación del Gobierno Argentino, Daniel Filmus, en el marco de la exposición dispuesta en la Casa de América de Madrid, evento que por estos días se puede visitar de manera gratuita y que recomiendo fervientemente.
Terminé con lágrimas en los ojos, apagué mi grabadora y abracé a mis entrevistadas.
Estela de Carlotto
revisó su vida anterior al secuestro y muerte de su hija Laura, me confesó: “yo era una señora de barrio, no me metía en política, vivía en otro mundo”. Los años de la dictadura la vieron enfrentándose a la mafia genocida, a la policía, al mismo pueblo que ignorante de la tragedia repetía frente a las detenciones ilegales “algo habrán hecho”. Taty Almeida me contó la historia de los pañuelos blancos: “resulta que íbamos a encontrarnos en una procesión religiosa multitudinaria y para identificarnos alguien dijo de seguir a un paño colgado en un palo alto, otra dijo que mejor nos los pusiéramos en la cabeza”. “Qué paradoja –decía Taty- que esos mismos paño de proteger a nuestros hijos, fueran usados después por nosotras mismas como armas”. Las dos hasta tuvieron tiempo de hablar de la actualidad, de su agradecimiento al presidente Kirchner, de su apoyo incondicional a los vecinos de Brandsen que luchan contra la contaminación del CEAMSE, de la alegría de encontrarse con compatriotas en España.
Las damas de la dignidad me regalaron una de las tardes más emocionantes de mi vida. Hace treinta años que con su lucha nos brindan ese ejemplo, esas manos arrugadas de tanta dar amor. Gracias Abuelas, Gracias Madres, Gracias.

La entrevista completa será publicada en la REVISTA ARGENTINA de España, y reproducida en este mismo blog en el próximo mes de Abril.

4 comentarios


Los Latin King no existen (II)

01.02.07 | 08:53. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

“No es representativo del sentir español hacia los latinoamericanos”, concluye Juan A. Herrero Brasas, refiriéndose a los agravios de jóvenes racistas contra latinoamericanos en Alcorcón, en el marco de los incidentes acaecidos en los últimos días en esta localidad madrileña. Esta conclusión que cierra el excelente artículo escrito por este profesor de Ética Social de la Universidad del estado de California y publicado en El Mundo, el último 24 de enero, pone en su lugar lo que los latinoamericanos sabemos y también sentimos: no se respira un clima racista en España y los hechos relacionados con esta lacra son definitivamente puntuales y aislados. España es hoy en el mundo un sitio amable donde vivir, donde trabajar y donde planificar un futuro; con ese espíritu y ese convencimiento miles de inmigrantes llegamos a esta tierra, y colaboramos en gran medida a esta dignísima calidad de vida.
Pero ¿que sucedería si cada hecho aislado de violencia, algunos protagonizados por inmigrantes, pusiera un freno a la inmigración? Flaco favor entonces le haremos todos a esta España y a la del futuro. Mejor lo dice el profesor Herrero Bras: “Si con la proyección que tienen estos incidentes (…) se llegara a dar por fundado el temor al racismo en España, otra consecuencia negativa a medio o largo plazo podría ser un freno en el flujo migratorio de iberoamericanos a nuestro país. Esto, que sería un triunfo para racista y xenófobos, sería algo muy negativo para el conjunto de nuestra sociedad”.
La red social de este país, hoy constituido por cientos de razas y nacionalidades necesita de una atención cada vez más responsable, cada vez más activa, cada vez más humana. Sólo haciendo convivir en paz a las diferencias nos haremos uno solo en contra de las violencias y de las dificultades que un rompecabezas con tantas piezas, se nos presenta como desafío.
Los Lating kings y las redes organizadas del crimen real siguen delinquiendo en sus orígenes latinos y estadounidenses, y los jóvenes marginales que viven en España, hoy se inspiran en esas fuentes y están pidiendo de nosotros atención. Haciéndoles fotos sospechosas, informes televisivos entre callejones oscuros y dándoles portadas le servimos el caldo gordo, los encumbramos profesionales de crímenes que todavía no han cometido pero que presentándolos protagonistas de una película mediática, invitamos a cometer. La juventud de nuestra sociedad, nacidos y no nacidos aquí, está pidiendo ayuda y no titulares.

3 comentarios


Los Latin King no existen (I)

29.01.07 | 13:49. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España



El título responde a una exageración evidente, igual que la exageración con la que ha trabajado un sector de la prensa que llega a calificar a los jóvenes latinos asociados al rótulo Latin King, de “ejército”. El desmadre sensacionalista de periódicos, radios y televisión con respecto a los incidentes de Alcorcón de los últimos días no hizo más que poner en evidencia la irresponsabilidad y hasta muchas veces la falacia con la que la prensa de este país representa asuntos, que se le van de la manos, pero que lamentablemente pasa por su pluma. La ausencia de voluntad de imparcialidad dando voz al racismo juvenil, casi infantil, (en clave SMS se leyó los siempre estúpidos “invasión”, “vuelvan a su tierra”, “a por ellos”) de unos jóvenes ante todo dignos de ayuda social, marcó la pauta de una prensa que continúa sin norte en cuanto a lo que inmigración se refiere.
La segunda crítica va hacia el gobierno de España y el gobierno de la Comunidad de Madrid: ninguno estuvo a la altura de los acontecimientos. Durante todos los días asistimos a conferencias de prensa, de políticos nerviosos, en el que las partes se pasaron el balón en un juego irritante y por momentos patético.
Nadie en estos dos bandos supo señalar en el “caso Alcorcón”, una línea moderada pero real, dura en lo legal pero certera y contraria a todo tipo de racismo, igualitaria en derechos humanos y generadora de respuestas cívicas a un incidente que podría ser –mal manejado- el inicio de otros más graves. Nadie que yo haya podido leer o escuchar en estos días, pudo o supo hablar de los millones de latinoamericanos que vivimos, trabajamos y ayudamos a que este país crezca, en su economía, en sus valores morales, y en su riqueza multiétnica.
Nadie habló del daño que puede acarrear a los latinoamericanos de bien, la propagación de mensajes que podrían colaborar subliminalmente con una idea insólita: españoles vs latinos. A los grupos racistas Alcorcón le vino de maravillas, les hemos dado, por activa o por pasiva, motivos para crecer en su insensatez.

4 comentarios


La “basura política” se reproduce en Buenos Aires: el CEAMSE ataca de nuevo

22.01.07 | 10:00. Archivado en Literaturas


Antes de leer este artículo, vea este video:
http://www.youtube.com/watch?v=rbRb30JCFNs

Si lo vio sobran las palabras, sino les cuento: la política argentina además de ser un cáncer, produce cáncer y su dieta para enfermar se llama CEAMSE (Cinturón Ecológico Área Metropolitana Sociedad del estado).
La insigne institución es hoy noticia en la provincia de Buenos Aires por su voluntad de abrir nuevos e inmensos basureros (Un ejemplo: en Brandsen ocuparía unas 500 hectáreas) en distintos puntos del conurbano bonaerense: Brandsen, Campana, General Rodriguez, Las Heras. Aquí se trasladaría la infraestructura que hasta ahora funcionaba en Punta Lara y González Catán.
Los habitantes de Gómez, un pequeño pueblo del conurbano bonaerense se están organizando con cortes de ruta y asambleas para decidir el futuro la calidad del agua que beben, el aire que respiran y la tierra que pisan; los muy arriesgados piden locuras: que no se continúe la política de contaminación de CEAMSE, la cual produce, entre otros males, leucemia, linfomas, problemas oculares y disfunciones en el aparato respiratorio. No hay más que tomar el caso del más grande de los basureros de Sudamérica, instalado en Villa Domínico (Sus 300 hectáreas, reciben 8.000 toneladas diarias de desperdicios) para comprender la magnitud del desastre ecológico: en los últimos 20 años se han enterrado 500 millones de toneladas de basura, de los que emanan benceno y tolueno, dos gases que se originan por la descomposición y provocan cáncer. Un documento del mismo CEAMSE, proyecta que si hoy dejase de operar, su nocividad continuará perjudicando a la población hasta el 2.120.
La experiencia del Cinturón ecológico está viciada de negocio político: la basura es política en Buenos Aires. Pero las familias resisten, respiran limpio y vuelven a resistir. ¿Será que se podrá decir por una vez: Argentina, año verde?
Pero siempre a la queja habrá que añadir una respuesta, en este caso un desafío: y esta vez le toca al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá.
Estimado Gobernador Solá: si usted traslada su residencia al pueblo de Gómez, y vive junto a su familia bajo el aroma que su proyecto traerá, los vecinos aceptan gustosos la llegada del basurero. ¿Está dispuesto a enfermarse con los vecinos?

21 comentarios


Perón vuelve (El capítulo Isabelita)

15.01.07 | 09:30. Archivado en Literaturas


Es una princesita anciana que toma té y mira por la ventana la hermosa y fría sierra de Madrid. Recuerda sus trajes de bailarina, recuerda las manos grandes del general cuando la abrazaban, recuerda las cartas marcadas de ese brujo oficial que se llamó José López Rega. Isabelita Perón, con esa magia sin igual que tienen los que Dios les regaló una cara de no haber hecho nada, los que el destino los puso en un lugar de títere frágil, se encuentra ante la situación de esos tantos viejos ex mandatarios que, alrededor del mundo, intentan pasar desapercibidos. Nunca quiso, nuca supo, ni en la más remota de sus imaginaciones soñó con la presidencia de su país, pero su destino la llevaría al balcón de una casa rosada con el olor todavía vivo de Perón. No fue buena, ni fue mala, fue útil. Detrás de ella siempre José López Rega (la imagen es literal, sino fijarse en las fotos de archivo: él siempre allí) y la cúpula impresentable que suele generar la política argentina.
La contundencia con la que el gobierno de Kirchner ha salido a defender los derechos humanos muestra en la acción contra María Isabel Martínez de Perón, uno de sus coletazos más espectaculares. Por la defensa de una causa perdida (es investigada por la desaparición en febrero de 1976 del militante de la juventud peronista Héctor Fagetti), por la necesidad o voluntad de extradición, y por la envergadura presidencial del personaje en cuestión. “Es bueno revisar la violencia estatal descargada sobre el pueblo desde mucho antes de la dictadura”, alegan desde el centro de Estudios legales y Sociales, en Buenos Aires. Es bueno, es necesario, es fundamental construir una nueva Argentina en el que los nuevos funcionarios vean muy claramente cómo actuará la justicia si ellos delinquen.
Luego de casi treinta años en España el té de las tardes se ha empozoñado, el pasado siempre vuelve, la tarde cae cada vez más fría para la princesita anciana.

6 comentarios


ETA y la integración de los inmigrantes

08.01.07 | 09:45. Archivado en Qué quiere decir Soñamos España

“Soy Diego Armando Estacio, nací en Ecuador en 1987, meses después que el ‘diego’ del fútbol ganase el mundial de México y por eso mi nombre. Llegué a España hace cuatro años con la ilusión de poder salir adelante y ayudar a mi familia en mi país, que ya no podía llevar un plato diario a la mesa. El 30 de diciembre de 2006 llegó a oídos de mi madre el nombre de ETA. Ella nunca lo había escuchado”.
Bien podría ser este el diario de Diego Armando Estacio o de Carlos Alonso Palate, desde el cielo, donde descansan sin duda. Los dos murieron asfixiados bajo toneladas de escombros en el estacionamiento del aeropuerto de Barajas, Madrid.
Cuando puse el nombre a este blog, SOÑAMOS ESPAÑA, nunca hubiera imaginado que se me podía tachar de fascista, entre otras cosas. ESPAÑA en España quiere decir muchas más cosas que las que quiere decir en Latinoamérica. La ignorancia de separatismos, estatus y reivindicaciones nacionalistas (no estoy haciendo una valoración de las mismas), nos salvaban el sentido puro de la España que nos habían enseñado en los últimos años: una tierra de oportunidades. Los inmigrantes no sabíamos que existía ETA y tampoco queríamos enterarnos. ETA mata sin miramientos de razas, nacionalidades, ni culturas. El terrorismo es un monstruo imbécil que da garrote hasta moribundo, hasta casi vencido.
A los que usan como argumento para justificar su xenofobia, la no integración de los inmigrantes en la realidad española: vaya si ETA nos ha integrado, vaya si nos ha desintegrado.
Ni que el gobierno pecó de inocencia, ni que la derecha española se comporta cada día de manera más vil, ni ninguna otra apreciación de análisis político nos ilustran más que las imágenes de una familia esperando los restos deshechos de un hijo, un hermano o un novio. A la hora de asumir la realidad, a los “nuevos vecinos” de la España moderna se nos va metiendo en la piel aquello de que el terrorismo es un asunto de todos, y que hoy todos lloramos sus consecuencias.
“Me he quedado sola; yo no pensé esto, mi negro. ‘Mamacita no te preocupes’, me decía el jueves; ‘de aquí pa’lante, vamos mamita’. ¡Yo me quiero ir juntito contigo, mijo lindo!”. Llora y grita por TV una madre en Ecuador. Sentí que era mi madre y se me hizo un nudo y lloré con ella.
Dios consuele a las víctimas y nos fortalezca a los vivos para encontrar la paz.


Los reyes magos exigen que les devuelvas todos los regalos, a menos que...

02.01.07 | 09:47. Archivado en Literaturas

Soy de los que gritan en la sobremesa “ver para creer”. Cuando se habla de ovnis, de fantasmas o de otras historias similares, yo frunzo el ceño y grito “es todo mentira”. A la gente como yo lo que le suele suceder es cosas como la que me sucedió anoche: se me aparecieron en sueños tres de los fantasmas en los que no creo… sí señor: los reyes magos. Claro, ustedes dirán que fue un sueño, pero yo les juro que fuera lo que fuese me estremecieron.
Empezó Melchor, que es uno de los dos que no es el negro: dijo que este año, después de tantos en los que me habían escuchado decir que yo no creía nada y una sarta más de tonterías, me encomendaban –me obligaban ante la amenaza de castigos horribles- la escritura de un artículo por el cual les dijera a todos ustedes, honorables lectores, que este año les devolveremos toda la ilusión que durante años ellos nos dieron, poniendo de nuestra parte “lo esencial de la vida”: “compromiso con nosotros mismos”.
Así me lo hicieron saber los reyes magos:
El comentarista escribirá sus objetivos para este año, en “comentarios” de este blog. Y “nadie” le regalará nada para que lo alcance. El castigo será, si no lo cumpliera, la sustracción de todos los regalos de su vida.
Y algo peor, que no alcanzará lo que de verdad desea.
Los otros dos, Gaspar y Baltasar, se mecían las barbas y se reían con la risa de quienes saben que tienen el poder de activar una maquinaria implacable. Imaginé mi casa sin los treinta y tres años de regalos: casi no quedaría nada. Dijo Baltasar (quien en el sueño tenía un extraordinario parecido a Koffi Annan) que no querían ser ni malos ni buenos, “solo justos”. Volvieron a reírse los tres juntos, las carcajadas fueron atronadoras y se esfumaron cual genios de lámparas literarias.
Así fue y así se los cuento. Por lo pronto yo hago mi parte y se los comunico. Ahí debajo en “comentarios”, está el espacio en donde ustedes se comprometen con este 2007 que es vuestro, hermoso y desafiante.
En esta vida nadie regala nada, ni los reyes magos
.


Sábado, 2 de junio

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Sindicación