Horacio y yo estábamos una tarde de sábado sentados en la tribuna de la cancha de Comunicaciones en Buenos Aires. Podía ser el año 1986. Veíamos Comunicaciones contra Flandria, contra Excursionistas, contra Berazategui, da lo mismo. Era un partido de la C y mi padre era el árbitro. Horacio era un árbitro muy joven, había sido juez de línea de mi padre, y en esos días ya había alcanzado su misma categoría.
Yo, que era un aficionado al fútbol pero más aficionado de mi padre y de Horacio, le comenté:
-En cuatro años tenemos que verte dirigiendo primera A- entre cómplice y realista. A lo que me contestó:
-¿Cuatro años?...como mucho dos- lo dijo muy serio, sin mirarme, siguiendo los pasos de mi padre en la cancha. Pocas veces vi a una persona que hablara con tanto convencimiento, tanta seguridad y tanta sencillez.
Ya estaba trabajando y soñando con lo que hoy vive.
Horacio Elizondo es el árbitro de la final de la copa del mundo Alemania 2006 y la alegría de saberlo allí nos llena de orgullo y alegría.
Ojalá la particular actividad de un árbitro de fútbol, siempre condenado al insulto y la sospecha, no opaque el merecidísimo reflejo en los medios de comunicación del perfil de este hombre.
En tiempos donde la moneda de cambio es el fraude y el camino corto, este argentino culto, humilde, de capacidad atlética admirable y de un profesionalismo forjado por un trabajo perseverante y un indudable talento natural, llega a lo más alto de su carrera.
Por la decencia, por el trabajo continuado, por la convicción de los que saben que los sueños se hacen realidad, por el ejemplo que este amigo eleva a los ojos del mundo, muchos nos sentimos un poquito campeones del mundo y lo festejamos con él, y levantamos su copa.
Sábado, 18 de febrero
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel